25/3/16

Comorbilidad del Asperger.



  Los trastornos comórbidos son aquellos que aparecen asociados al trastorno principal. No existen en todos los casos pero sí que es muy frecuente que la persona que tiene como diagnóstico de Síndrome de Asperger tenga también otros problemas.
  Los más habituales son los siguientes:
- Problemas del estado de ánimo como depresión o ansiedad,
- tics nerviosos o Síndrome de Tourette,
- superdotación intelectual o altas capacidades,
- trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) o, a veces, trastorno atencional o hipercinesis (es decir: una sola de las ramas del TDAH),
- comportamiento disruptivo,
- Trastorno obsesivo compulsivo.
   Es importante identificar y reconocer la comorbilidad psiquiátrica porque con ello mejoraría sustancialmente el funcionamiento psicosocial de estas personas. Para esto puede requerirse de una mejor formulación diagnóstica puesto que estos otros problemas suponen dificultades añadidas para la persona con Síndrome de Asperger. 




  Lógicamente cuantos menos trastornos asociados se tengan mejor pronóstico de futuro se tiene también. Es muy importante tener esto en cuenta ya que a veces las familias olvidan que además del Síndrome de Asperger debe atenderse las otras dificultades y aunque ofrecen terapias y ayudas a sus familiares con Asperger para mejorar, por ejemplo, en sus habilidades sociales, descuidan esos otros aspectos que en el futuro pueden llegar a convertirse en grandes problemas. De igual modo que un adolescente neurotípico recibe atención médica para una gripe y, a la vez, atención psicológica para una depresión, la persona con Asperger debe recibir atención especializada para atender todas y cada una de las dificultades que presenta y para los trastornos asociados al principal que padece.
  Solo atendiendo de forma global todas las dificultades el desarrollo será óptimo.