2/7/16

Hipersensibilidad sensorial en el síndrome de Asperger. Una tortura.

  Aunque no están recogidos en los actuales criterios diagnósticos muchas personas con Asperger u otros trastornos del espectro autista, especialmente durante su infancia, padecen fenómenos de hipo e hipersensibilidad a los estímulos sensoriales. Esta alteración sensorial puede explicar fenómenos frecuentemente observados como por ejemplo taparse los oídos, no tolerar determinados alimentos o tejidos, rechazar el contacto físico, autoestimularse con la saliva o mirando reflejos ópticos, o responder inusualmente al dolor. Otras dificultades que puede presentar quien tiene este trastorno provocadas por esta especial y concreta sensibilidad serían aturdirse con los ruidos fuertes o tener dificultades para concentrarse cuando los hay, confundirse con determinados tipos de iluminación, sentirse mal con olores fuertes, sean buenos olores o malos olores, o sentir una sensación desagradable cuando les tocan sin que esperen ser tocados. Estos rasgos se conocen como hipersensibilidad y puede ser olfativa, táctil, visual o auditiva. Algunas personas con trastornos del espectro autista son hipersensibles a los estímulos que perciben en su entorno. Al estar expuestos a una enorme cantidad de información sensorial, como puede ocurrir en un paseo por un centro comercial, pueden llegar a sentirse completamente abrumados. Hay a quienes les sucede justo lo contrario y entre sus rasgos se encuentra, por ejemplo, poquísima sensibilidad al dolor, hipoacusia, etc. pero es mucho más frecuente la aparición de hipersensibilidad y el desarrollo de uno o más sentidos por encima de la media. Una situación cotidiana y normal para muchos de nosotros como recorrer un centro comercial puede ser una verdadera tortura para una persona con autismo.
  Hay otros trastornos que suelen darse en las personas con autismo y Asperger relacionados directamente con su hipersensibilidad, por ejemplo misofonía, hiperacusia, fonofobia, etc.
  - La misofonia es una reacción exagerada a sonidos muy específicos dentro de un contexto cotidiano y normal (Dr. David Ezpeleta, neurólogo en el Hospital Universitario Quirónsalud Madrid, miembro activo de la Sociedad Española de Neurología). Es el odio a sonidos específicos como por ejemplo clicar un boli, el golpeteo de un lápiz, ruidos nasales, carraspeo, succión de alimentos o bebidas, ladridos y taconeos, entre otrosLas personas con este síntoma reaccionan con respuestas tales como desagradado, ansiedad, sudoración e incluso ira y elevaciones de la tensión arterial y la temperatura a sonidos tan triviales como los que produce otra persona al masticar, respirar, silbar, separar los labios o dar golpes con los dedos sobre una mesa. La ocasional asociación con el trastorno obsesivo compulsivo, los autismos, el síndrome de Tourette o la ansiedad nos habla de conductas premonitorias y por ende de evitación; así, el mero hecho de intuir que determinado sonido se va a producir adelanta las consecuencias del síntoma. Además, existe un componente psicológico de animadversión, pues es habitual que la misofonia se produzca ante estímulos sonoros banales producidos por la pareja o familiares cercanos. Es importante destacar que la misofonia no implica una activación significativa del sistema auditivo; de ahí que no necesariamente las personas que padecen misofonia tengan por qué tener problema auditivo alguno, aunque hay casos en los que coinciden. Mientras que en algunos casos son algunos de los sonidos ya citados los que despiertan esta sensación de ira, algunos de los que la padecen, únicamente experimentan aversión a esos sonidos cuando proceden de determinadas personas. De ahí que la convivencia con la persona que genera esos ruidos pueda ser incluso desagradable. Algunos de los pacientes emplean cascos de música a la hora de comer para no escuchar el sonido que tanto les desagrada. La misofonia no hace que la persona sienta fobia o miedo hacia un determinado ruido, simplemente rechazo o aversión.
  La principal diferencia entre la misofonía y otros trastornos auditivos como la hiperacusia y la fonofobia es que la primera es una respuesta desproporcionada a sonidos específicos sea cual sea la intensidad de los mismos.
  - En la hiperacusia también existe una respuesta exagerada a los sonidos ambientales, con frecuencia referida en forma de dolor, pero en este caso se perciben con mayor intensidad y afecta a la mayoría de los sonidos, sin selectividad.
  - Los pacientes con fonofobia tienen reacciones de ansiedad y en sentido estricto miedo ante determinados estímulos sonoros.
  - El acúfeno es un trastorno diferente, si bien puede relacionarse con los anteriores. En este caso no existe estímulo externo sino que el paciente percibe un sonido interno, un ruido abstracto, que se hace más intenso en situaciones de silencio sonoro.  
  Aunque la misofonia pueda guardar alguna similitud con otras dolencias auditivas como el tinnitus y la hiperacusia las personas con misofonia no padecen en líneas generales ningún trastorno psiquiátrico y existen algunas terapias que ayudan a los pacientes a reducir sus respuestas ante los sonidos de activación. En estas terapias por lo general suele ser beneficioso que también participen los miembros de la familia del afectado o la afectada para lograr entender que el paciente no es consciente de su sensación de ira, que es un acto involuntario, resultante del estrés del sonido.
   La terapia de integración sensorial está diseñada para ayudar a los chicos y chicas que tienen dificultades de procesamiento sensorial (trastorno de integración sensorial), exponiéndoles a la estimulación sensorial de manera estructurada y repetitiva. Con el tiempo el cerebro se adapta y permite que las personas procesen y reaccionen a las sensaciones más eficientemente. 
   Por otro lado hay que ser cautelosos con la hipersensibilidad sensorial de la persona con Asperger ya que determinados estímulos podrían resultar desagradables, incómodo o "dolorosos" si se es hipersensible a los mismos.



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 Sobre hipersensibilidad sensorial, comportamiento repetitivo y otros síntomas del autismo hay otro artículo en este blog que puedes leer en el aquí
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Imagen tomada de 'Doble Equipo'.
Fuentes:
- Baron-Cohen, S. Autismo y síndrome de Asperger. 2010, Alianza editorial.
- Libro Mundo Asperger y otros mundos, de Sacha Sánchez-Pardíñez; disponible en: http://www.amazon.es/gp/product/B017IMQFYW?%2AVersion%2A=1&%2Aentries%2A=0
- Lola Rovati. "Así ve el mundo un niño con autismo: ponte un minuto en su lugar". En "Bebés y más". https://m.facebook.com/bebesymas/
-  Misofonia, hiperacusia y fonofobia en Infoacufeno: http://www.infoacufeno.com/2016/03/misofonia-hiperacusia-y-fonofobia.html#ixzz46Yw1D4 12/03/2016
-  Libro Síndrome de Asperger. Síndrome invisible. 2013, Sánchez-Pardíñez, S., Psylicom Ediciones, colección de materiales para TEA. 

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