MuNDo AsPeRGeR

28/11/20

Guías para padres y docentes sobre tartamudez.


Estudios realizados han demostrado que el traumatismo escolar es la causa más frecuente para la cronificación del trastorno de la tartamudez y para aumentar todas sus complejas consecuencias psicológicas.
La Fundación Española de la Tartamudez distribuye guías para padres, docentes y sanitarios que explican qué es y cómo debe abordarse la tartamudez. Tiene los enlaces a continuación. 

El 5% de los niños tienen disfluencias entre los 2 y 5 años, y al existir la posibilidad de remisión del 80%, no podemos ni debemos catalogar o colgar un cartel, con la carga psicológica que ello implica. 
Las personas adultas que tartamudean, a menudo, cuentan con mucho dolor algunas de sus experiencias en la escuela tales como: las burlas de sus compañeros, la incomprensión de algún maestro que les ponía baja nota en lectura por tartamudear al leer, momentos de vergüenza o humillación al ser y no poder decir su lección porque su maestro no le daba el tiempo necesario para hacerlo, etc.
El conocimiento de esta dificultad y la comprensión por parte del maestro suele ser suficiente, para que el niño disfluente se sienta cómodo y arropado dentro del ámbito escolar. Así lograremos ayudarlo a vivir una de las etapas más difíciles para los niños que tartamudean, pudiéndose convertir en un adulto feliz.




24/11/20

Los docentes preparan a los menores para que en el futuro sean independientes. O así debería ser.

El sistema educativo debería enseñar al estudiante a ser resolutivo, a encontrar la información que necesita, a transmitir a otros de forma efectiva esa información, a aplicar los conocimientos adquiridos en la vida diaria... Y además, debería conseguirse que esas competencias fueran adquiridas de forma lúdica, amena y atractiva. 
Para lograrlo el docente debe sentir un gran entusiasmo por la educación y en ocasiones ser capaz de una gran creatividad para resolver problemas, además de una disposición calmada y respuestas emocionales equilibradas.  
Normalmente son profesionales entrenados para educar principalmente a los niños y niñas con un desarrollo típico. Sin duda, la formación académica y la experiencia práctica de estos profesionales les ha equipado para identificar y tratar algunas de las dificultades del aprendizaje más comunes en el estudiante, como la dislexia, la disgrafía, dificultades del lenguaje, los problemas motores y algunas de las alteraciones de conducta. Sin embargo, la mayoría de los profesores ubicados en los centros no especializados no están familiarizados con los perfiles inusuales de habilidades cognitivas o con problemas sociales del menor con el síndrome de Asperger.
Ir al colegio no debería percibirse por los estudiantes como una obligación sino como una experiencia gratificante, como una oportunidad y como algo útil a la par que divertido. Para eso es imprescindible escuchar a los docentes, a los padres y también al estudiante. 
Hay que valorar el trabajo de los docentes. De ellos depende, en gran parte, el futuro de las personas con síndrome de Asperger o cualquier otro trastorno del espectro autista.  
Para responder a la exigencias del entorno los niños y niñas deben poner en marcha diferentes habilidades al mismo tiempo: de interacción, de comunicación, de pensamiento, de planificación, de organización y de regulación. Todas esas habilidades dotarán a la persona de autonomía pero en quienes tienen síndrome de Asperger o un trastorno del espectro autista es más difícil adquirirlas que para cualquier persona neurotípica (con un neurotipo corriente). 

La mayoría de los profesores que se han actualizado y reciclado intenta imponer una organización y estructuración de la clase flexibles, y en ocasiones cambiantes, con el propósito de estimular el trabajo colaborativo entre los estudiantes y fomentar y extender los vínculos sociales entre ellos. El estudiante con un desarrollo típico se adapta rápidamente a cualquier estructura impuesta y cambia de grupo, de mesa de trabajo y de clase con entusiasmo y sin problemas. Pero cuidado, en contraste, algunos estudiantes con el síndrome de Asperger no suelen estar tan dispuestos a la aceptación de los cambios nimios en sus rutinas cotidianas por lo que podrían mostrar una disposición desfavorable con respecto a la flexibilidad de la organización de la clase. No pasaría nada si esa dificultad se atendiera pero la escuela no está preparada para atender dificultades concretas de individuos concretos y menos aún cuando esa dificultad viene provocada por un cambio de sistema que inicialmente está pensado para el bien del alumno.
Lo peor del debate educativo es, en realidad, que nadie se ha molestado en preguntar a los niños y niñas qué es lo que piensan ellos sobre el sistema, qué cambiarían, qué necesitan e incluso qué sobra.   Estamos generando dificultades de escritura, de atención y de autocontrol en los futuros adultos, además de coartar su libertad de movimiento, de pensamiento y de elección porque ni el Estado, ni los docentes, ni la sociedad, ni los padres y madres tienen en cuenta (casi nunca) la opinión de los estudiantes de primaria, sus necesidades (y no hablemos ya de los niños y niñas de educación infantil) porque son menores y, por tanto, no son "ciudadanos de derecho". Resultaría muy interesante conocer cuál es la experiencia de aprendizaje de los alumnos y escucharles cuando aseguran que nuestro sistema educativo es enormemente aburrido (aparte de poco eficaz, discriminatorio y segregador).

22/11/20

Necesidades del alumnado con un trastorno del espectro autista de nivel 1 o con síndrome de Asperger en el centro educativo de infantil, primaria y secundaria.

El alumno/a en el espectro autista tiene derecho a recibir adaptaciones no significativas, adaptaciones metodológicas, etc. aunque no tenga un desfase curricular de dos años. No existe excusa alguna para negar ayuda a un niño/a que lo necesita. En caso que las adaptaciones no significativas no sean suficiente se puede solicitar evaluación psicopedagógica, dictamen de escolarización, etc. para que las adaptaciones necesarias se pongan en marcha. 

Algunos de los aspectos y requisitos más importantes que los centros de educación no especializados, y los centros escolares ordinarios, deben cumplir para conseguir que una mayoría de niños y niñas con síndrome de Asperger se beneficien de los programas de aprendizaje son:

1. Que los profesores del centro deben poseer un conocimiento adecuado acerca de las expresiones variables del cuadro sintomático del síndrome de Asperger.

2. La familiarización con el amplio abanico de comportamientos que el niño o niña manifiesta puede evitar algunos de los errores cometidos por los educadores con respecto a la interpretación de los comportamientos inapropiados del estudiante.

3. Por otra parte, el profesorado necesita un conocimiento preciso del perfil de las habilidades cognitivas y lingüísticas del niño o niña con síndrome de Asperger. Este perfil psicológico no sólo va a determinar el estilo de aprendizaje sino que también aportará información clave sobre las áreas deficitarias y los ámbitos de competencias.

4. Por último es importante el uso de técnicas de instrucción especializadas dirigidas a la clarificación de los objetivos y las tareas académicas que el estudiante debe completar.

18/11/20

La identificación y el tratamiento tempranos del síndrome de Asperger, o de un trastorno del espectro autista de nivel 1, constituyen las claves para obtener un óptimo resultado en su evolución.


La persona con Asperger pasa su vida intentando aprender y adaptarse al mundo neurotípico. Desde muy pequeños les dicen cómo deberían ajustar sus acciones a ese mundo. No estaría de más que el trabajo de comprensión y adaptación viniera desde ambos lados y poder encontrarse en un punto intermedio que resulte cómodo para todos pero no deja de ser una utopía.

La identificación y el tratamiento tempranos del síndrome de Asperger constituyen las claves para obtener un óptimo resultado en su evolución y el tratamiento debe comprender la mejora de la comunicación social, la estimulación de la autonomía, la prestación de servicios de apoyo para la familia y la creación de un ambiente educativo y laboral seguro que promueva un clima de aceptación.  


Es, por tanto, fundamental la colaboración de los centros escolares en los que estos menores se educan, lo que implica un mayor adiestramiento del profesorado sobre sus necesidades educativas especiales y, a veces, algún tipo de adaptación curricular no significativa, o incluso significativa, dependiendo de las necesidades del estudiante. 

Se ha demostrado que la colaboración de los maestros y profesores con los menores con síndrome de Asperger ha de ser estrecha y personalizada y debe propiciar la predictibilidad y la abstracción analítica. 

El uso de rutinas altamente estructuradas y fijas junto con el empleo de claves o sistemas visuales que les faciliten la comprensión y el uso de la información secuencial son principios que debe conocer toda persona que trabaje o se relacione con estudiantes diagnosticados con síndrome de Asperger. 

El ambiente natural es el mejor escenario de aprendizaje ya que el entorno en el que el menor se desarrolla es el mejor medio para poner en marcha los apoyos necesarios. No olvidemos que la formación y el apoyo de la familia y la escuela supone un importante elemento para la evolución positiva del niño o niña con síndrome de Asperger. Si el contexto cambia el niño o niña cambia. Así que, si la familia y el centro educativo tienen las estrategias necesarias el menor con Asperger evolucionará positivamente, y si la sociedad pone los apoyos necesarios podrá ser incluido.  


16/11/20

Rasgos destacados de las personas con síndrome de Asperger en la infancia, adolescencia y edad adulta, que les incluyen en el espectro autista.


Las dificultades de cada una de las personas con síndrome de Asperger son diferentes según la edad.

Los problemas a los que se enfrenta un menor no son los mismos a los que se enfrenta una persona de cuarenta o cincuenta años aunque de inicio sus dificultades puedan ser las mismas: Por ejemplo, para los estudiantes de primaria, tanto niños como niñas, suele ser muy evidente la literalidad, el problema en la función ejecutiva y los de la teoría de la mente. También suelen desarrollar sensación de desarraigo, de no pertenencia ningún grupo, y sufren mucho por ello. 

Durante la infancia el síndrome de Asperger requiere la coordinación y cooperación del entorno familiar y social, el colegio y los terapeutas ya que se trata de un trastorno del neurodesarrollo muy complejo cuyos afectados tienen una inteligencia media, o por encima de la media, pero muestran enormes dificultades en la interacción social, la comunicación social y la flexibilidad de pensamiento. Se trata de un grupo muy heterogéneo en el que los casos menos evidentes probablemente pasen inadvertidos y los casos más notorios quizás necesiten adaptaciones y ajustes razonables para cubrir sus necesidades educativas especiales.

Los niños y niñas con síndrome de Asperger suelen expresarse con un vocabulario muy rebuscado y complejo, más propio de adultos, y suelen relacionarse poco con sus compañeros de clase (a menos que dispongan de un grupo confort) entre otras cosas porque sus intereses y los de sus compañeros no suelen ser los mismos. Estos dos rasgos son importantes en la etapa educativa porque les hace peculiares a ojos de sus compañeros y ya sabemos que las peculiaridades y diferencias convierten a los menores en presas del acoso escolar. (Más información AQUÍ).  Los menores que presentan síndrome de Asperger son carne de cañón del acoso escolar porque no entienden las bromas, las burlas, interpretan de manera literal y eso les conduce a interpretaciones erróneas.  

Por otro lado, algunos adolescentes en el espectro autista pueden sentir la carencia de amistades como algo difícil de afrontar, ya que intentan con esfuerzo y a su modo hacer amigos, pero encuentran dificultad para conservarlos.

Los adolescentes con síndrome de Asperger, especialmente las chicas, suelen sentirse rechazadas y desplazadas porque su estilo, su forma de pensar y desenvolverse y sus intereses no tienen nada que ver con aquello que se espera de una persona de su edad. Durante la adolescencia aparecen en las personas con Asperger dificultades muy concretas que se pueden traducir en inmadurez emocional o reacciones emocionales desproporcionadas y poco ajustadas a las situaciones. Sentirse solos o excluidos les causa angustia, especialmente en la adolescencia, un período en el cual los individuos toman una nueva dirección en su desarrollo, alcanzando además su madurez sexual. Muchos desean tener amigos y encajar en su entorno, se sienten frustrados cuando se topan con dificultades porque su problema no está en la falta de interacción sino en la falta de eficacia en esas interacciones, debido a que fracasan al hacer conexiones sociales aunque muestren interés en hacerlas. En general, parece que la vida social de los adolescentes con trastornos del espectro autista, TEA, depende intensamente de sus familias. 

Entre las manifestaciones más evidentes del déficit social suelen destacar la evitación de la mirada, el fracaso en responder a las peticiones de los demás, la no participación en actividades de grupo, la aparente indiferencia al afecto (insistimos en que es una apariencia) o la falta de empatía social o emocional. Algunas personas con este diagnóstico, sin embargo, logran establecer un «grupo confort» o conservar unos pocos amigos durante bastante tiempo. Se apoyan en ellos para seguir socializando y conociendo a más personas con las que puede que algún día también establezcan una buena relación. No obstante, la mayoría fracasa en esta labor, debido a su extrema sinceridad (no tienen filtros) o a que, a menudo, no detectan bromas o sarcasmo lo cual produce situaciones tensas y malentendidos.

Hay personas que cuando peor lo pasan es ya en la edad adulta. A veces los fracasos sociales reiterados nos llevan a auto aislarnos y decidimos dejar de socializar. Aunque, normalmente, son las hipersensibilidades las que nos hacen tener poca vida social, es decir, la especial sensibilidad a estímulos externos como los ruidos, los olores, las luces, etc.

También se sabe que la mayor parte de personas con Asperger en algún momento de su vida sufrirán depresión, ansiedad u otros trastornos del estado de ánimo que, probablemente, acaben generándoles más problemas que el propio síndrome de Asperger. 

13/11/20

¿Por qué insistimos en que los trastornos del espectro autista son una discapacidad?

¿Por qué insistimos en que los trastornos del espectro autista son una discapacidad? Pues porque lo son. Suponen déficit en la función ejecutiva y la coherencia central, en la mayoría hipersensibilidad sensorial, bloqueos, ansiedad y varios trastornos del estado de ánimo que afectan profundamente a la calidad de vida. 
No es como ser pelirrojo, olvide eso de que "solo es una condición". Romantizarlo hace que las personas no reciban la ayuda y apoyo que necesitan. Es una patología (aunque no enfermedad) y como patología es discapacitante.


Después de años desmintiendo la existencia de niños índigo y madres nevera estamos retrocediendo a los inicios por culpa de algunas personas con muy mala leche y mucho ego. Nada concreto. Es solo hartazgo de que se culpe a las madres de todo lo que le ocurre a los menores en el espectro autista con lo guerreras que llevan años siendo para defender sus derechos. Las llaman con desprecio 'madres azules' y 'pitufas' y me parece muy injusto.

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