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2/2/19

La ansiedad y el miedo, aprendiendo a gestionarlos. 




La ansiedad y el miedo son respuestas del organismo ante lo que percibe como una amenaza para su integridad, ya sea física o mental.
Mientras el miedo se presenta ante una amenaza concreta, que puede ser real o imaginaria, la ansiedad es activada por un estímulo más difuso, menos claro, ya que es una respuesta anticipatoria ante una amenaza futura. Sin embargo, tanto el miedo como la ansiedad activan una respuesta de lucha o huida, nos preparan para la acción y, en ciertos momentos, incluso resultan necesarios. 
   Una fobia es el temor intenso e irracional, de carácter enfermizo, hacia una persona, una cosa o una situación. Las fobias representan un tipo de trastorno de ansiedad en el que la persona que lo padece puede sentirse extremadamente ansiosa o llegar incluso a tener un ataque de pánico en la situación en la que se presenta su objeto de miedo. En ocasiones una fobia puede provocar un profundo pánico y otros síntomas alarmantes, como cansancio moral y físico, angustia crónica, taquicardia e incluso depresión. Los científicos desconocen si la genética influye en su manifestación o si es el medio ambiente es el que provoca los síntomas, lo que dificulta su diagnóstico y tratamiento. Para tratar la fobia es necesario encontrar cuál fue el estímulo inicial, es decir, cuál o cuáles objetos, sonidos, personas, etc. fueron tan desagradables como para iniciar la reacción en cadena que conduce a la fobia o cuál es el problema en la interacción que provoca la fobia. 
Determinar si un paciente necesitará o no tratamiento farmacológico dependerá del resultado de la evaluación que realice el especialista. En cualquier caso, en estos trastornos la psicoterapia es el pilar fundamental del tratamiento y, a veces, para poder seguir las indicaciones de nuestro psicoterapeuta necesitaremos tener controlada nuestra ansiedad con ayuda de la medicación, que podremos dejar de lado conforme vayamos consiguiendo resultados positivos con la psicoterapia. 
   La ansiedad nos lleva al futuro, a angustiarnos o a imaginar que no vamos a tener la capacidad para superar ciertos problemas o situaciones vitales. La ansiedad es una anticipación de un daño o desgracia futuros que se acompaña de un sentimiento desagradable o de síntomas somáticos de tensión y preocupación. Es un estado emocional normal ante determinadas situaciones, y constituye una respuesta habitual a diferentes situaciones cotidianas, salvo cuando sobrepasa cierta intensidad o supera la capacidad adaptativa de la persona. Cuando esto sucede se convierte en patológica, provocando un malestar significativo y síntomas la mayoría de las veces muy inespecíficos.


La ansiedad puede presentarse enmascarada, se presenta en una sorprendente variedad de formas, en parte porque se basa en una respuesta fisiológica a una amenaza ambiental, una respuesta que maximiza la capacidad del cuerpo de hacer frente o escapar de un peligro. Los síntomas de ansiedad más comunes que se observan en un niño son la dificultad para dormir en su propio cuarto o estar separado de sus padres, evitar ciertas actividades o un temperamento cohibido conductualmente. 
No es raro que los niños que sufren de ansiedad severa que no ha sido diagnosticada se porten mal en la escuela, un lugar donde las demandas y expectativas ejercen una tensión sobre ellos que les supera. Y puede ser muy confuso para los profesores y los otros miembros del personal “leer” ese comportamiento, que parece presentarse de repente. En el caso femenino, una niña que sufre ansiedad severa y que tiene dificultades en la escuela también puede tener problemas de atención o aprendizaje, y puede que necesite tratamiento para la ansiedad antes de poder evaluar lo demás. Además, la ansiedad puede alterar el procesamiento de las emociones en las personas con autismo.
 "Al contrario, la depresión nos ancla al pasado de diferentes formas con culpa, arrepentimientos, etc. Una mayor salud mental se adquiere cuando vivimos en el presente, atendiendo como percibimos las circunstancias externas y la vida psíquica y corporal. De esta manera podemos contactar con nuestras necesidades y así desarrollar nuestro potencial para vencer a la ansiedad." Uned (*).
   Los estudios basados en la clínica sugieren que la depresión y la ansiedad son los problemas psiquiátricos más comunes en personas con trastorno autista que, a menudo, implica la manifestación de características tales como fobias específicas, hiperactividad, obsesiones, estereotipias, etc. Estas manifestaciones es complicado diferenciarlas de síntomas afectivos o ansiosos, sobre todo en aquellas personas con alteraciones importantes en la comunicación.
   Los síntomas de la ansiedad, así como los de depresión, abarcan un estado de ánimo irritable; la dificultad para conciliar el sueño o el exceso de sueño; un cambio grande en el apetito, a menudo con aumento o pérdida de peso; cansancio y falta de energía; sentimientos de inutilidad, de odio a sí mismo y/o de culpa, así como sentimientos de desesperanza y/o de abandono; dificultad para concentrarse; movimientos lentos o movimientos rápidos; inactividad y retraimiento de las actividades usuales y pérdida de interés en la realización de actividades placenteras, incluso en la actividad sexual. 
   Las crisis de ansiedad, también llamadas crisis de angustia o de pánico, consisten en una sensación de miedo intenso acompañada de algunos de los siguientes síntomas: palpitaciones, taquicardia, sudoración, temblores, escalofríos o sofocos, sensación de ahogo o de falta de aire, opresión o malestar en el pecho, sensación de no poder tragar, náuseas u otras molestias gástricas, sensación de mareo, sensación de irrealidad (desrealización), sensación de estar separado de uno mismo (despersonalización), miedo a morir, miedo a perder el control o volverse loco, sensación de hormigueo en las manos u otras partes del cuerpo.


¿Cómo combatir la ansiedad? ¿Cómo deshacerse de esa sensación de angustia constante? ¿Cuándo es necesario recurrir a un tratamiento psicológico? 
El paciente con trastorno de ansiedad generalizada es una persona que se encuentra excesivamente preocupada por aspectos habituales de su vida cotidiana, saben que se preocupan demasiado pero no lo pueden evitar, no pueden relajarse, les resulta muy difícil concentrarse, y por ello tienen pequeños olvidos con frecuencia. Esta situación hace que se sobresalten con facilidad, que se encuentren agotados, que no puedan dormir y que tengan síntomas de ansiedad, incluso crisis de pánico. 
   Aproximadamente el 40% de los niños con autismo tienen ansiedad, aunque algunos estudios sugieren una cifra mucho más alta. A menudo las conductas inadecuadas son causadas por una ansiedad que ha pasado desapercibida. Un niño que parece ser agresivo u hostil puede estar actuando así en respuesta a la ansiedad, ansiedad que, dependiendo de su edad, quizás no sea capaz de articular eficazmente, o incluso no sea completamente consciente de que la está sintiendo. 
   A menudo "los niños con ansiedad se vuelven problemáticos y se distancian de los adultos que necesitan para ayudarles a sentirse seguros" según la Dra. Nancy Rappaport, profesora de la Escuela de Medicina de Harvard. El grupo de mayor riesgo, según ella, son los niños con TDAH (Trastorno por déficit de atención con hiperactividad) que también han sufrido algún trauma. “Ellos son hipervigilantes, no cuentan con funcionamiento ejecutivo, interpretan mal las situaciones y empiezan a pelearse”. Se sabe, además, que existe un peor pronóstico para los trastornos de la conducta de inicio temprano que para los de aparición más tardía.


Por otro lado, entre los trastornos del estado de ánimo, uno muy frecuente es la depresión. Cuando una persona sufre una depresión presenta durante la mayor parte del día y durante varios días seguidos síntomas como los siguientes: tristeza, ganas de llorar, pérdida de apetito y pérdida de peso, dificultades para dormir, menos ganas hacer cosas (salir a la calle, hablar con otras personas, e incluso asearse, ducharse, arreglarse o maquillarse), tiende a pasar la mayor parte del día acostada en la cama o el sofá, le cuesta concentrarse, y tiene dificultades para disfrutar con las cosas que normalmente le gusta hacer. En los casos más graves aparecen las ideas de muerte o de suicidio. Hay personas que en lugar de insomnio tienen exceso de sueño y aumento de apetito en vez de pérdida del mismo. Además, una persona con depresión puede sufrir a la vez síntomas de ansiedad. En determinados casos de depresión, especialmente en los más graves, es frecuente que el paciente exprese ideas de no querer seguir viviendo y, a veces, de quitarse la vida. En estos casos, lo más importante es que un profesional de la psiquiatría valore al paciente lo antes posible para evaluar la gravedad de la situación y cuál es el tratamiento más adecuado para el caso. Los pensamientos suicidas son frecuentes en personas con TEA. Una realidad que hay que poner encima de la mesa para concienciar e investigar más sobre ello. Hay datos de que un 23% pueden tener estos pensamientos durante la adolescencia.
   Depresión es la ausencia de felicidad. Cada persona que la sufre la experimenta de manera diferente pero los síntomas más frecuentes serían la desesperanza, el cansancio y la pérdida de interés en las actividades diarias, la irritabilidad y los problemas de sueño. Cuando estos síntomas persisten por largos períodos de tiempo pueden derivar en distimia o trastorno depresivo persistente según el DSM-5. Debemos tener en cuenta que hay casos en los que la medicación puede no ser necesaria y el paciente puede mejorar con ayuda de la psicoterapia, y otros en los que la psicoterapia puede servir de ayuda al tratamiento farmacológico.

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(1) Texto de la UNED sobre ansiedad y miedo disponible en: 
http://comunicacion.intecca.uned.es/?p=10494
En este mismo blog puede encontrar más información sobre ansiedad aquíaquíaquí aquí.


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Fuentes:
Ansiedad como causa de conductas inadecuadas: https://www.mundoasperger.com/2017/06/ansiedad-como-causa-de-conductas.html
- Cómo ayudar ante una crisis de ansiedad: https://www.mundoasperger.com/2017/09/como-ayudar-ante-una-crisis-de-ansiedad.html
- ¿Qué es una fobia?: https://www.mundoasperger.com/2018/01/que-es-una-fobiaes-necesaria-la.html

- Las respuestas que buscamos sobre la ansiedad: https://www.mundoasperger.com/2017/12/las-respuestas-que-buscamos-sobre-la.html

- La ansiedad puede alterar el procesamiento de las emociones de las personas con autismo: https://www.mundoasperger.com/2017/09/la-ansiedad-puede-alterar-el.html

- Trastornos comórbidos con el síndrome de Asperger: http://www.mundoasperger.com/2017/07/trastornos-comorbidos-con-el-sindrome.html
- Trastornos del estado de ánimo: depresión y ansiedad.
- La ansiedad puede alterar el procesamiento de las emociones en las personas con autismo. Por Jessica Wright. 6 de septiembre de 2017. Traducido por MuNDo AsPeRGeR. Original en inglés en: https://spectrumnews.org/news/anxiety-may-alter-processing-emotions-people-autism/
- Herrington JD et al. J. Autism Dev. Desorden Epub delante de impresión (2017) PubMed. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/28689329
- Schumann CM et al. J. Neurosci. 30 , 4419 - 4427 (2010) PubMed. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20335478
- Neira Morales, “La ansiedad”, en: http://neriamoralespsiquiatra.com/services/faqs-ansiedad/
- Trastornos del estado de ánimo: https://www.mundoasperger.com/2016/08/trastornos-del-estado-de-animo.html
- Caroline Miller, Biblioteca Brincar, Cómo la  ansiedad conduce a conductas inadecuadas. 
- Fobia social, en MuNDo AsPeRGeR:
http://www.mundoasperger.com/2017/06/la-fobia-social-tiene-un-origen.html



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Redefiniendo el síndrome de Asperger::

Técnicamente el síndrome de Asperger (SA) es un trastorno del espectro autista (TEA). Se trata de un trastorno que se manifiesta con la incapacidad para comunicarse convencionalmente, dificultades para asumir habilidades sociales de forma natural y también dificultades para comprender la conducta social de los demás.
Por ejemplo, en el lenguaje de las personas con Asperger están presentes una serie de alteraciones como el uso excesivamente formal, rebuscado o pedante; las dificultades para iniciar una conversación o para dejar de hablar y ceder el turno a otros cuando la conversación gira en torno un tema de interés restrictivo de la persona en cuestión; etc.

Las personas con síndrome de Asperger normalmente sienten la necesidad de tenerlo todo estructurado en su cabeza para poderlo comprender. prácticamente todos tienen intereses peculiares, restrictivos, único o incluso obsesivos; muchos son torpes debido a problemas de motricidad; la mayoría no juegan en grupo y tampoco se les dan bien los deportes (aunque insistimos en que siempre hay excepciones).

Tener síndrome de Asperger, y/o un hijo/a con síndrome de Asperger, incide en las relaciones personales de la unidad familiar, dificulta la socialización de todos sus miembros, la educación del menor resulta estresante y genera ansiedad, sobre todo si el centro escolar no colabora para cubrir sus necesidades educativas especiales y son alumnos que mayoritariamente padecen acoso escolar.

El Asperger no tiene consideración de enfermedad sino de síndrome (conjunto de síntomas) y la diversidad de funcionamiento va a estar ahí por siempre aunque, gracias a terapias, intervención y la ayuda familiar y profesional, sus dificultades pueden aminorar con el tiempo (y mucho trabajo y esfuerzo) y mantener lo que se llama "una vida normal". La media de edad ronda los 5 o 6 años cuando se produce el diagnóstico (mucho más tarde en el caso de las chicas porque sus rasgos son más sutiles y los diagnosticadores aún no están suficientemente entrenados para percibirlos) aunque sus rasgos especiales suelen hacerse patentes a partir de los 3 años de edad. Algunos de estos niños y niñas presentan comportamientos “especiales” casi desde su nacimiento (por ejemplo hiperactividad y déficit de atención en alguna época, un comportamiento excesivamente infantil para su edad, aprenden a leer solos (hiperlexia), no miran a los ojos al hablar (mirada anómala), tienen rabietas que para los demás son incomprensibles y desmesuradas, son muy literales, etc. y cuándo no, ni sobre qué temas es apropiado hacerlo según el contexto, ni cuándo intervenir o cómo iniciar una conversación. Los gestos, el rostro y las expresiones corporales de los demás les resultan confusos a menudo porque la mayoría de personas con síndrome de Asperger solo interpretan el lenguaje verbal (las palabras) y no comprenden bien el no verbal. Por tanto, aunque su semántica sea rica (normalmente tienen un vocabulario incluso mucho mejor que la de sus iguales) y su sintaxis correcta (saben perfectamente construir una oración y expresarse de forma normativamente correcta a nivel sintáctico y semántico) fallan estrepitosamente en la pragmática. Eso hace que su comportamiento social parezca “anormal”.

El conjunto de rasgos (o síntomas) más importantes del síndrome de Asperger son:

1. Deficiencias sociales: carecen de recursos para interpretar las señales sociales y el lenguaje no verbal por lo que su lenguaje pragmático falla. Esto significa que a la hora de interpretar emociones pueden errar o no saber cómo expresar las suyas propias.

2. A menudo no reconocen signos del intercambio de la toma de turno por lo que no saben cuándo pueden hacerlo. Son literales, mucho más cuanto menos edad tengan. Las personas con síndrome de Asperger entienden el lenguaje verbal sin poder interpretar su componente prevaricador (las mentiras, las frases hechas, las metáforas, los juegos de palabras, etc.). Como no comprenden bromas, sobreentendidos, lenguaje metafórico, chistes, etc. y tampoco comprenden conceptos abstractos casi siempre son incapaces de intuir lo que otros piensan o cómo se sienten los demás, lo cual significa que tienen graves problemas en lo que se conoce como "teoría de la mente".

3. Tienen focos de interés absorbentes. Se interesan por cuestiones que a otras personas les podrían parecer irrelevantes y llegan a convertir esos temas en verdaderas pasiones y en intereses exclusivos, focalizando todo su interés en el aprendizaje de tantos datos como caigan en sus manos o en actividades de colección sobre esas áreas de interés. Adquieren conocimientos muy concretos hasta llegar a ser verdaderos expertos y, a la vez, a veces ignoran aquellos otros temas que no les interesan en absoluto (esto puede desembocar en fracaso escolar). Consiguiendo que sus intereses particulares formen parte de su aprendizaje pueden llegar a realizar estudios superiores con éxito y si además esos intereses absorbentes los pueden utilizar en el entorno laboral serán personas eficaces y muy útiles en su trabajo.

4. Establecen rituales muy estrictos: necesitan rutinas, si sus costumbres, sus horarios o sus actividades varían, y no se les ha anticipado que habrá un cambio, experimentan ansiedad. Pequeñas diferencias en su rutina, que aparentemente no tienen importancia, a ellos/as les pueden llegar a alterar muchísimo. Necesitan saber en todo momento qué día de la semana es, qué actividades tienen previsto hacer en ese día, etc. Eso hace necesaria la anticipación de los cambios: si por cualquier causa se van a alterar sus rutinas conviene explicárselo con antelación para no provocarles ansiedad.

5. La mayoría de personas con síndrome de Asperger presentan motricididad dañada en mayor o menor medida: son torpes y patosos. De ahí que por lo general los juegos en grupo y los deportes se les den mal. Eso agrava el problema de socialización porque sus compañeros de juegos les rechazan en sus equipos e, incluso, llegan a prohibirles la participación. Los adultos suelen tropezar, los niños se caen y se golpean a menudo, les cuesta aprender a montar en bici, atarse los cordones de los zapatos o abotonarse la ropa. Con el tiempo, la práctica y mucha insistencia se mejoran mucho las habilidades motrices pero suele quedar cierta torpeza en la edad adulta.
Por lo demás… son personas con sus capacidades cognitivas intactas. No hay ningún rasgo físico que les diferencie de los otros niños y pasan desapercibidos en el grupo aunque se les suele clasificar como “raritos” o “excéntricos”. La mayoría de personas con síndrome de Asperger tiene una memoria excepcional por lo que suelen aprender muchísimos datos (especialmente sobre sus temas de interés). Su memoria es sobre todo visual-espacial así que recuerdan pequeños detalles que los demás no recordamos. Sin embargo necesitan adquirir habilidades sociales, y requieren apoyo terapéutico/psicológico prácticamente toda su vida, por lo que es importante ponerles en manos de profesionales tan pronto como sean diagnosticados y trabajar individualmente las dificultades concretas que presenta cada persona en particular.
No sirven generalizaciones de cara a la intervención: hay que concretar las dificultades de cada uno y enfocarse en ellas para ayudar de verdad a esa persona.




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