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Aviso: se emplea en este blog, ocasionalmente, el neutro o masculino (acabado en -o) en los términos que admiten ambos géneros, sin que ese uso gramatical esconda una discriminación sexista sino porque, dado que la lengua castellana no proporciona expresiones neutras para indicar ambos sexos, así se evita la tediosa lectura que podría suponer el uso de ambos términos en todas las ocasiones (niño/a, los hombres y mujeres, los alumnos y las alumnas, etc.)

30/1/18

¿Va a dejar de existir el síndrome de Asperger? ¿Ya no existe? ¿Y ahora qué?





   Hay varios sistemas clasificatorios de enfermedades y trastornos, muchos, de hecho. Los más usados son el DSM de origen americano y el CIE que es el que recomienda la organización mundial de la salud. Todos los sistemas se van actualizando con cierta regularidad ya que la ciencia descubre cosas nuevas sobre las patologías conocidas y además aparecen patologías nuevas.
    - DSM, es el manual diagnostico y estadístico de los trastornos mentales (DSM es del inglés Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders).
     - CIE, es el acrónimo de la Clasificación Internacional de Enfermedades (ICD por sus siglas en inglés).
   En la última edición del DSM (la quinta) desapareció la categoría diagnóstica “Asperger” como entidad diferenciada de otros trastornos y pasó a ser llamada “trastorno del espectro autista” de nivel 1 (el que necesita menos apoyo de los tres niveles existentes).  Los tratamientos, los enfoques educativos y las terapias son similares en los diferentes grados de afectación del autismo.



   Desaparecía así la distinción de los diferentes TEA (antes Asperger, autismo de Kanner, trastorno general del desarrollo no especificado, etc.) para pasar a formar todos ellos una sola entidad nosológica agrupada en el epígrafe TRASTORNOS DEL ESPECTRO AUTISTA con tres posibles niveles de gravedad según la ayuda externa necesitada por la persona diagnosticada en su día a día. 
   El DSMV incluye entre los trastornos del neurodesarrollo la discapacidad intelectual, los trastornos del espectro autista, el trastorno por déficit de atención-hiperactividad (TDAH), los trastornos específicos del aprendizaje, los trastornos de la comunicación y los trastornos de la motricidad


   En el CIE 10, que es el que está en vigor ahora (por muy poco tiempo más) sigue existiendo Asperger como tal, siendo un trastorno del espectro autista que forma parte de los trastornos del desarrollo. La etiqueta de “Asperger” ha demostrado ser popular y aceptada. Además, la introducción de esta entidad diagnóstica logró suscitar la investigación sobre las posibles diferencias entre éste y otros subgrupos de los trastornos del desarrollo. Sin embargo, aunque claramente se trata de una entidad diagnóstica útil, una serie de trabajos publicados y muy bien realizados han argumentado que los criterios empleados para el diagnóstico del trastorno de Asperger no funcionan clínicamente, es decir, que no son útiles para la práctica clínica. 
   En el CIE-10, el que está actualmente en vigor, sigue existiendo el síndrome de Asperger como entidad diagnóstica diferente otros trastornos del espectro autista, por eso es correcto y lícito referirse al Asperger (de momento) aunque otros sistemas de clasificación ya no contemplen dicho trastorno o lo hayan englobado en otra categoría diagnóstica. ↓ 




   Sin embargo el CIE sacará este año su undécima edición (ya mismo) y en esa no existirá la categoría “Asperger” porque, como han hecho en el sistema americano, agruparán todos esos trastornos que ahora se diferencian, en la clasificación y a esa agrupación la llamarán "trastornos del neurodesarrollo" ya que todas las categorías anotadas tienen un esquema similar en las guías de trabajo que se han elaborado. Para la elaboración de esta clasificación, cuya publicación está prevista para Mayo de 2018, se ha establecido el Grupo de trabajo conjunto que proporciona asesoramiento estratégico y técnico a la OMS para la finalización del desarrollo CIE-11, así como para la obtención de estadísticas de mortalidad y morbilidad. La información que ofrece este grupo de trabajo se basa en el asesoramiento científico y tienen el objetivo principal de recomendar el subconjunto de la base se trastornos y enfermedades que se incluirá como códigos en el CIE-11.
   En este momento los trastornos del neurodesarrollo se clasifican según las manifestaciones que producen y resulta que todas las personas con autismo, incluso quienes poseen mayor nivel de procesamiento cognitivo, experimentan anormalidades en el desarrollo de sus habilidades cognoscitivas. Aunque el nivel intelectual no se considera un criterio para el diagnóstico se sabe que el Asperger puede implicar un tipo diferente y particular de inteligencia: una disposición superior hacia la sistematización de la información.



   Es decir, la palabra ASPERGER habrá desaparecido de los dos sistemas clasificatorios más usados, pero solo porque le cambian el nombre, no porque no exista. ¿Entienden? Todo esto no significa que ya no exista el síndrome de Asperger sino que en las clasificaciones de enfermedades y trastornos más usadas ya no recibirá un nombre concreto sino que formará parte de categorías más generales (trastornos del espectro autista y trastornos del neurodesarrollo según el caso).
   La semejanza entre los diversos trastornos del espectro autista hará que en la nueva clasificación de la CIE todos estos trastornos queden englobados en una categoría única, de forma similar a lo sucedido en la última revisión del DSM, solo que, según parece, en este caso en lugar de denominarse "trastornos del espectro autista" la categorización será aún más genérica estableciéndose la categoría única de "trastornos del neurodesarrollo". ↓ 




   La definición de los trastornos del espectro autista en el CIE-11 es, por tanto, una conceptualización breve, tal como expresa. Según la revisión provisional del CIE-11 el espectro de los trastornos del neurodesarrollo está caracterizado por alteraciones en la interacción social, déficit en la comunicación e intereses restringidos y comportamiento repetitivo. Los síntomas se desarrollan generalmente antes de la edad de dos años aunque la detección puede ser tardía si los síntomas son leves. Así, en la nueva clasificación sobre las características esenciales o requeridas para el diagnóstico proveen cierta guía relativamente explícita para hacer con certeza el diagnóstico pero no constituyen criterios en concreto sino un conjunto de manifestaciones observables que orientan al clínico para formular el diagnóstico con precisión. No hay un umbral o número de signos ni síntomas que deban estar presentes y es el criterio profesional lo que permite formular el diagnóstico. ↓ 







   Sobre el DSM-IV, el anterior al que está en vigor actualmente, puede informarse aquí, aquí, aquí y aquí. Sobre el DSM-V (en vigor actualmente) tiene más información aquí, aquí y aquí.
   Sobre el CIE-10 puede informarse aquí, aquí y aquí y sobre el CIE-11 aquí y aquí