6/7/17

Autismo, trastornos del espectro autista, autismo de kanner, autismo infantil...




   Autismo de Kanner presenta una gravísima alteración de la comunicación y de la interacción social que conlleva mejor pronóstico cuanto menos esté afectado el ámbito cognitivo. En este sentido conviene recordar que un alto porcentaje de las personas con autismo de Kanner presentan limitaciones intelectuales significativas (aproximádamente el 30% de las personas con trastornos del espectro autista) y que las alteraciones en la interacción social constituyen el aspecto más característico del autismo infantil.
   El autismo se observa desde el nacimiento por los rasgos presentes en niños incluso de muy corta edad, por ejemplo porque tienen una valoración inadecuada de los signos socio-emocionales (como si no comprendieran la comunicación no verbal); por un comportamiento desajustado al contexto social (por ejemplo con rabietas aparentemente sin justificar, independientemente de lo que pase alrededor); y por la ausencia (no en todos los casos) de signos sociales convencionales como la sonrisa o el saludo. Las alteraciones en la interacción social constituyen el aspecto más característico del autismo infantil. Las alteraciones del lenguaje y la comunicación constituyen otro aspecto nuclear en el trastorno autista pudiéndose distinguir entre:
   1) Alteraciones cuantitativas como la falta de reciprocidad o la evitación del contacto táctil y visual.
   2) Alteraciones cualitativas como ausencia de juego, imitación y simbolización, también la falta de sincronización entre el lenguaje, cuando existe, y la expresión facial o que no juegan con los demás ni desarrollan el juego simbólico. A veces se produce ecolalia. Respecto a las actividades repetitivas o estereotipadas hay que hacer notar que esta característica del comportamiento les produce restricción de intereses, apego a objetos, resistencia a los cambios, actividades rituales incomprensibles para el entorno, estereotipias motrices, orales, etc.
   A menudo, en las personas con autismo, se producen otras alteraciones como temores y fobias a objetos cotidianos, sin saberse a ciencia cierta por qué, o a un determinado ruido (lavadora, timbre, sirena, etc.) por una hipersensibilidad auditiva. Aparecen con frecuencia trastornos del sueño y en la alimentación. Duermen poco y/o mal, solo durante la primera parte de la noche o a partir de una determinada hora, y son selectivos con determinados alimentos y muy exigentes con ciertos ritos (temperatura, distribución de los alimentos en el plato, etc.) Así que, si unimos todos los elementos nos encontramos con una persona muy estereotipada, con un comportamiento muy rígido y con muchísimas dificultades para manejar conceptos abstractos, simbolizaciones o la complejidad de la interacción social.




   Suele considerarse que los déficits en las interacciones sociales y los comportamientos excéntricos son características que persisten durante toda la vida en la persona con autismo. Sin embargo, características como el perfeccionismo rígido que lleva a retrasar la realización de las tareas, la desmotivación, la dificultad para comprender términos abstractos, la inatención, los problemas de organización, gestión y uso del tiempo, la escasa comprensión de las normas laborales implícitas, las conductas extravagantes, la rigidez mental y comportamental, etc., son crónicas en este trastorno. De todos modos el autismo y el síndrome de Asperger, como síndromes que duran toda la vida, no impiden que el desarrollo continúe (aunque a otro ritmo) y muchas personas con un trastorno del espectro autista (TEA) aprenden a adaptarse muy bien a sus dificultades. Así, la gente que está sólo levemente afectada vive una vida normal cuando son adultos y pueden ser bastante independientes. La gente que está más afectada probablemente tendrá una independencia más limitada pero todo dependerá de sus habilidades personales y del tipo de ayuda y apoyo que reciban para alcanzar su potencial máximo. Algunos individuos afectados de forma intensa necesitarán supervisión y cuidados toda su vida.‬


   Autismo idiopático y autismo secundario: 
   En la mayor parte de casos de autismo no es posible detectar una etiología específica. A este tipo de autismo se lo denomina idiopático. Puesto que no existe ningún marcador biológico las pruebas complementarias que se solicitan en el estudio de cada caso vienen determinadas por la busca de una etiología específica o para comprobar/descartar un autismo secundario o sindrómico. El autismo secundario ha sido denominado autismo sindrómico o de ‘síndromes dobles’. Para que un paciente sea considerado como portador de un ‘síndrome doble’ se requiere que el segundo síndrome no esté descrito en pacientes con autismo y que la mayoría de las personas con dicho síndrome no tengan trastornos del espectro autista.
   Cuando una enfermedad o síndrome se presenta asociado al autismo no significa necesariamente que exista una relación etiológica entre ambos problemas. Por lo tanto, solo se puede considerar un caso como autismo secundario si se puede determinar un nexo causal entre ambos trastornos y, además, la prevalencia estimada de autismo entre el colectivo de pacientes con el síndrome secundario exceda ampliamente la prevalencia de autismo para la población general. Esto puede resultar difícil de determinar en síndromes muy infrecuentes, por lo cual, en algunos casos pueden persistir algunas dudas sobre la conexión entre los dos problemas.
   Si bien es cierto que pocas veces se encuentra una causa específica para el autismo es necesario realizar los estudios pertinentes. Las razones que justifican esta afirmación, según un artículo publicado por "Biblioteca Brincar por El Autismo" son:
- El conocimiento de una causa específica, permite cuantificar con cierta precisión el riesgo genético (ejemplo: síndrome X frágil).
- La enfermedad de base puede contribuir a predecir el pronóstico evolutivo (ejemplo: síndrome de Rett).
- Permite aproximaciones terapéuticas más precisas, al tener en cuenta el trastorno básico (ejemplo: fenilcetonuria).
- Permite avanzar en el conocimiento de las bases genéticas del autismo idiopático (ejemplo: deleción y duplicación 15q11-q13).
- Permite relacionar el autismo con determinadas lesiones cerebrales (ejemplo: complejo esclerosis tuberosa).
- Permite intuir en qué fase del desarrollo fetal se generan las alteraciones biológicas del autismo (ejemplo: embriopatía por talidomida).





   Las principales características del trastorno autista son:
- Una gravísima alteración de la comunicación y la interacción social.
- Incidencia: 4 veces más en varones (aunque se sigue estudiando este punto porque no hay consenso entre los investigadores y científicos).
- Se sospecha que hay causas genéticas pero tampoco se ha demostrado con rotundidad aún.
- Mejor pronóstico cuanto menos esté afectado el ámbito cognitivo. En este sentido, conviene recordar que en torno al 75% de las personas con autismo presentan limitaciones intelectuales significativas.

   Respecto a las actividades repetitivas o estereotipadas hay que hacer notar que esta característica del comportamiento les produce restricción de intereses, apego a objetos, resistencia a los cambios, actividades rituales incomprensibles para el entorno, estereotipias motrices, orales, etc. Esta característica del comportamiento convierte a dicho comportamiento como muy rígido. Además produce restricción de intereses de modo que la persona únicamente presta atención a algo muy concreto (que sea de su interés).  El apego a objetos, generalmente de textura no cálida (de plástico, metal o vidrio) es también muy frecuente, así como la resistencia a los cambios: parecen necesitar controlar todos los posibles cambios de su campo de intereses. A veces realizan actividades rituales, incomprensibles para el entorno o presentan estereotipias motrices, orales, etc.
  Las alteraciones en la interacción social constituyen el aspecto más característico del autismo infantil. Se observa desde el nacimiento. Presenta las siguientes características:
   -  Valoración inadecuada de los signos socio-emocionales. Es como si no comprendieran la comunicación no verbal.
   - Comportamiento desajustado al contexto social. Ej.: Rabietas sin justificar, independientemente de lo que pase alrededor.
   - Ausencia de signos sociales convencionales, como la sonrisa, el saludo. Se trata de niños aislados de su contexto social. No están interesados en la interacción social. No entienden los signos sociales convencionales.
   Las alteraciones del lenguaje y la comunicación constituyen otro aspecto nuclear en el trastorno autista. Se pude distinguir entre:
   - Alteraciones cuantitativas: Falta de reciprocidad, evitación del contacto táctil y visual.
   - Alteraciones cualitativas: Ausencia de juego, imitación y simbolización. Falta de sincronización entre lenguaje, cuando existe, y la expresión facial. No juega con los demás. Tampoco desarrolla el juego simbólico. Ecolalia: Repetición literal de frases del interlocutor (la última parte de las frases), aparentemente como si no entendiera la frase, sin interpretar la frase.
     Predecir cómo será un niño con autismo o con Asperger en el futuro presenta problemas particulares debido al amplio espectro de habilidades cognitivas, lingüísticas, sociales y conductuales asociados con la condición. Los principales estudios de seguimiento del autismo han correlacionado un cociente intelectual (CI) no verbal menor a 50 con un peor pronóstico. Sin embargo, personas con mayor CI no verbal también tienen dificultad para lograr su independencia en la edad adulta. No hay duda de que los tratamientos y la educación para las personas con autismo ha mejorado durante las últimas 3 décadas. Muchos estudios muestran que una minoría (aunque sustancial) de los adultos con autismo, aunque continúa viéndose afectada por su condición puede encontrar trabajo, vivir de forma independiente y desarrollar relaciones sociales significativas con los demás. Sin embargo la mayoría, especialmente quienes tienen un cociente intelectual muy bajo, sigue siendo muy dependiente de sus padres u otras personas de apoyo en la adultez. Uno de los factores más importantes que determinan este resultado parece ser el nivel de funcionamiento intelectual en la infancia, y las puntuaciones del cociente intelectual no verbal, que tienden a permanecer relativamente estables a lo largo del tiempo. Parece que los déficits fundamentales asociados con el autismo, en particular los rituales y los comportamientos estereotipados, pueden a veces entorpecer los efectos de un relativamente alto índice de inteligencia por lo que aun teniendo un CI normal otros factores influyen en el pronóstico de futuro de la persona con autismo. Es muy importante detectar el Síndrome de Asperger (SA) en sus inicios para poder diagnosticarlo a tiempo y poderooo recibir tratamiento especializado. Las personas que no han sido diagnosticados en la infancia y han llegado a la edad adulta sin ayuda suele ser porque los padres piensan que ese comportamiento peculiar pasará, e ignoran lo que ocurre, confiando en que todo mejorará pasados los años.
   Otras alteraciones que pueden aparecer en las personas con autismo son:
- Temores y fobias a objetos cotidianos, sin saber por qué, o a un determinado ruido (lavadora, timbre, sirena, etc.). Reacciones totalmente desproporcionadas.
- Trastornos del sueño. Duermen poco y/o mal: Sólo durante la 1ª parte de la noche, o a partir de una determinada hora.
- Trastornos en la alimentación. Maniáticos, selectivos con determinados alimentos. Muy exigentes con ciertos ritos: Temperatura, distribución de los alimentos en el plato, etc.
- Autoagresiones.
- Rabietas muy intensas, injustificadas y frecuentemente acompañadas de autoagresiones.
- El 75% con RM. Aunque en el autismo pueden darse todos los niveles de desarrollo intelectual.
- Si unimos todos los elementos nos encontramos con un niño/a muy desconectado del ambiente, muy aislado, sin iniciativa, muy estereotipado, muy rígido en su comportamiento, y con muchísimas dificultades para manejar conceptos abstractos, simbolizaciones o la complejidad de la interacción social.



   Especialmente delicado es el caso de los mayores necesitados de atención geriátrica, pues "los recursos geriátricos generalistas no están capacitados ni cuentan con los apoyos necesarios para atender las necesidades específicas de las personas con TEA", explica el informe Envejecimiento y Trastorno del Espectro del Autismo de Autismo España. Hay que debatir las políticas y los enfoques relacionados con la tutela y el camino hacia la autodeterminación y la capacidad jurídica de las personas con autismo. Son personas y tienen los mismos derechos que todos los demás. Merecen una vida digna y no podrán conseguirla si no se les permite integrarse en la sociedad y no nos preocupamos todos un poco por conocer algo más sobre sus diferencias. También es importante que las personas que forman parte del entorno del Asperger sepamos cómo ayudarles en cada situación. Entre todos tenemos que luchar y aportar nuestro granito de arena para que se escuche a las personas con Asperger. Sobre este tema puede revisarse la Carta de derechos de las personas con autismo.
   Todavía son pocos, en proporción, los adultos diagnosticados y tal vez por eso la mayoría de acciones se desarrollan con el fin de ayudar al menor. Las asociaciones y la Administración dedican la mayor parte de sus actuaciones y recursos a la ayuda al niño/ a o al adolescente. Los adultos quedan en cierto modo desamparados sobre todo porque existen pocas alternativas válidas a los talleres de habilidades sociales a los que acuden los pequeños. Con frecuencia olvidamos que los niños de ahora se convertirán en adultos en el futuro y, para entonces, tendrán las mismas dificultades que en este momento presentan los adultos diagnosticados. Las familias con niños con autismo, debido a la dificultad inherente al presente, tienden a vivir al día sin pensar demasiado en ese futuro así que ésta es aún una cuenta pendiente que tenemos todos y que comienza por ayudar a los jóvenes y adultos en su proceso de integración social y laboral con talleres de inserción o con trabajos, tutelados si esa es la necesidad, así como con una buena oferta de ocio terapéutico que permita al joven participar en actividades lúdicas que a su vez supongan un aprendizaje y le permitan desenvolverse cada vez con mayor autonomía.


  Evidentemente cuanto antes se inicie la intervención más efectiva va a ser y mejores resultados se obtendrán, pero también depende del grado de afectación y de la comorbilidad, que la evolución sea más o menos rápida o eficaz. La capacidad de funcionar adecuadamente en la vida adulta puede depender tanto del grado de apoyo ofrecido (por las familias, el empleo y los servicios sociales) como de la inteligencia. Los servicios dedicados a los adultos con autismo no han mantenido el mismo ritmo de crecimiento que la oferta educativa especializada para los niños y se necesita un apropiado apoyo a los adultos para asegurar un mayor progreso sea cual sea su evolución. Una educación temprana y la oportunidad de tratamiento (o la ausencia de ambas) para el entrenamiento y desarrollo de las habilidades individuales puede afectar considerablemente el cuadro en la vida adulta, así que, la identificación precoz constituye una de las claves para obtener un óptimo resultado en su evolución. La otra clave es el tratamiento, que debe comprender:
 - la mejora de la comunicación social,
 - la estimulación de la autonomía,
 - la prestación de servicios de apoyo para la familia,
 - la creación de un ambiente educativo correcto y
 - la creación de un ambiente laboral que promueva un clima de aceptación.
    El objetivo básico de la intervención es mejorar en las áreas deficitarias; tales como el lenguaje, comunicación e interacción social; aunque puede haber objetivos previos en determinados casos (rabietas muy persistentes y autoagresiones). Lo más difícil de conseguir es que la persona que va a intervenir llegue a ser una persona significativa para la persona con autismo, alguien con el que pueda comunicarse. La persona que intervenga tiene que llegar a convertirse en un reforzador gratificante.

   Diagnóstico diferencial:
   Hay que procurar hacer siempre un diagnóstico diferencial entre el autismo y otros trastornos psicopatológicos. Recordemos que cuanto más pequeño es el niño/a, más difícil será realizar este diagnóstico diferencial:
   a) Autismo – Esquizofrenia:
- Leo Kanner, primero que descubrió el trastorno autista, a mediados del siglo XIX, pensando inicialmente que se trataba de esquizofrenia infantil. Posteriormente comprobó que se trataba de procesos distintos, que no guardan relación entre sí.
- Incidencia Autismo: 4 ó 5 casos cada 10.000 habitantes.
- Incidencia Esquizofrenia: Entre 8 ó 10 casos cada 10.000 hab.
- Aparición Autismo: Temprana, antes de los 3 años
- Aparición Esquizofrenia: Tardía, adolescentes o mayores.
- Delirios y alucinaciones Autismo: No.
- Delirios y alucionaciones Esquizofrenia: Siempre.
- Curso Autismo: Estable
- Curso Esquizofrenia: Por ciclos o brotes.
- Crisis epilépticas Autismo: Frecuentes (En torno al 25%).
- Crisis epilépticas Esquizofrenia: Muy infrecuentes.
- Brote psicótico: pérdida de control ideacional y emocional. Incapaz de mantener una conducta adaptativa al entorno, de autogobierno y autoprotección. Frecuente en la esquizofrenia.

   b) Autismo – Retraso Mental
- Incidencia por sexos Autismo: 4 niños, 1 niña.
- Incidencia por sexos RM: Sin diferencias.
- Crisis epilépticas Autismo: en la adolescencia
- Crisis epilépticas RM: Desde la 1ª infancia. Más frecuentes cuanto más grave sea el RM.
- Déficits cognitivos específicos (capacidad de abstracción, lenguaje ...)en Autismo.
- Déficits cognitivos generalizados en RM.
- Discriminación de señales socioemocionales muy dañada en Autismo.
- Discriminación de señales socioemocioanles no alterada en RM (salvo en RM profundo).
- Disarmonía evolutiva en Autismo. A veces desarrollan alguna capacidad de forma excepcional: la memoria, la capacidad de cálculo, etc. (“Les idiots savants”). Pueden producir despiste en el diagnóstico, ya que aparentan más dotación intelectual de la que realmente tienen.
- Retraso evolutivo generalizado en RM.





   c) Autismo – Trastorno del Desarrollo del Lenguaje:
- Incidencia por sexo: T.D. Lenguaje: No hay diferencias.
- Déficits cognitivos específicos en Autismo, mucho más profundos y generalizados que en T.D. Lenguaje.
- Alteraciones socioemocionales muy graven en Autismo. Alteraciones socioemocionales muy leves en T.D. Lenguaje, pues son capaces de comunicarse ampliamente con su entorno.
- Inhabilidad comunicativa global y persistente en el Autismo. No está afectado el sistema de comunicación (sí el lenguaje) en el T.D. Lenguaje.

   Las clasificaciones internacionales más usadas son el manual diagnostico y estadístico de los trastornos mentales y la clasificación internacional de enfermedades (DSM y CIE). Los tratamientos, los enfoques educativos y las terapias son similares en los diferentes grados de afectación del autismo.






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Fuentes: 
-  Las principales dificultades que pueden darse en la vida adulta con el Síndrome de Asperger, MuNDo AsPeRGeR: http://www.mundoasperger.com/2011/05/caracteristicas-comunes-en-adultos-con.html?m=1
 - "Bez, lo que deben saber" http://www.bez.es/327729303/El-autismo-del-adulto-deja-de-ser-invisible.html. Feliciano Tisera, 18 de noviembre de 2016.
- Síndrome de Asperger, por Digby Tantam, Profesor de Psicoterapia Hospital Walsgrave 
- Baron-Cohen, S. Autismo y síndrome de Asperger. 2010, Alianza editorial. 
- De la Iglesia Gutiérrez, Myriam y José-Sixto Olivar Parra, Autismo y Síndrome de Asperger. Trastornos del espectro autista de alto funcionamiento. Editorial CEPE. Madrid, 2007 
- Mundo Asperger y otros mundos, de Sacha Sánchez-Pardíñez; disponible en: http://www.amazon.es/gp/product/B017IMQFYW?%2AVersion%2A=1&%2Aentries%2A=0
- Howling P, Goode S, Hutton J & Rutter M. 2004. Adult outcome for children with autism. Journal of Child Psychology and Psychiatry 45:2, pp 212–229.
- Biblioteca Brincar por El Autismo: http://biblioteca.brincar.org.ar/el-autismo-sindromico-i-aspectos-generales/