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2/7/18

Fomentar el aprendizaje en menores con Asperger/TEA.



Proporcionando ayudas y anticipación de forma frecuente y consistente a los niños con trastornos del espectro autista (TEA, autismo y con Asperger por ejemplo), así como estimulando el procesamiento de información dinámica y multisensorial, podemos ayudarles a formar nuevas conexiones en sus cerebros de manera que se mejore la interconectividad global y la sincronización.
Atendiendo a los rasgos cognitivos, psicológicos y fisiológicos de la población con síndrome de Asperger o trastornos del espectro autista (TEA) las técnicas que se recomienda emplear y que facilitan el aprendizaje se centra en los siguientes aspectos:
   ■ El entorno debe ser estable, organizado y predecible, de manera que les de seguridad.
   ■ La información presentada de manera verbal o visual tiene que ser concisa, clara y permanente, evitando dar aquella información que no sea relevante y que distraiga su atención.
   ■ Las actividades deben presentarse de una manera estructurada, secuencial y en pasos ordenados.
   ■ El canal de comunicación tiene que ser preferentemente visual, el uso de pictogramas, imágenes u objetos reales les aporta información concreta y perdurable en el tiempo.
Para llevar a cabo cambios neurológicos significativos las estimulaciones deben incidir en la forma en que el niño o la niña interactúan con su ambiente físico y social, proporcionando entradas intensivas, multisensoriales y estimulación frecuente de forma diaria.
Es de utilidad, sobre todo para niños y niñas, enseñarles visualmente aspectos como el menú de las comidas, las normas de conducta, las emociones, los pasos de una tarea... así como la estructuración temporal y espacial del entorno. La estructuración temporal da pie al uso de agendas, paneles informativos, horarios o la utilización de relojes y la estructuración espacial al uso de pictogramas o imágenes (para ponerlos en las puertas de los armarios o cajones para señalizar lo que hay en su interior, para marcar el uso de las estancias como por ejemplo la habitación para dormir, el salón de juegos, etc. y también sirven para señalizar los diferentes rincones en el colegio como la zona de juego, de lectura, etc.). Las personas con Asperger o cualquier otro trastorno del espectro autista presentan habitualmente problemas específicos de aprendizaje como, por ejemplo, déficit en las habilidades de organización y planificación, en la capacidad para la evaluación, realización de un juicio de valores y comprensión de conceptos abstractos, en la capacidad de generalización y aplicación flexible de las habilidades de resolución de problemas; falta de motivación intrínseca por el estudio de los contenidos del programa educativo y dificultades con el trabajo colaborativo, actividades de grupo, comprensión lectora, dificultades específicas con la escritura o, incluso, problemas con la organización del tiempo libre (Martín Borreguero, 2014). Estas dificultades parecen derivarse del déficit de la función ejecutiva produciendo una disminuida capacidad para la organización y la planificación en las personas con Asperger/TEA.
Hans Asperger puso énfasis en la necesidad de fomentar el desarrollo de los talentos e intereses especiales existentes en cada persona con Asperger/TEA transformándolos en habilidades útiles en el mercado de trabajo. Así el adulto adquiere el aprendizaje necesario para conseguir y mantener un empleo o desenvolverse con soltura en sociedad. Sin embrago, esta es solamente una parte de la tarea de asegurar (y mantener) un puesto de trabajo y se le debe prestar igual atención a las demandas sociales definidas por la naturaleza del trabajo, incluyendo qué hacer durante las pausas, el contacto con el público o los compañeros o cualquier otra actividad no estructurada que requiera de un ajuste social o de improvisación.

En cualquier caso y para todas las edades los aprendizajes deben ser funcionales y significativos, hay que partir de sus intereses, motivaciones, conocimientos previos y necesidades en su vida cotidiana y tratar que los nuevos conocimientos y destrezas tengan un sentido y utilidad para esa persona en concreto. La base de la atención está en despertar de la curiosidad y la emoción. Francisco Mora dice que "Sólo se puede aprender aquello que se ama, aquello que te dice algo nuevo, que significa algo, que sobresale del entorno. Sin emoción no hay curiosidad, no hay atención, no hay aprendizaje, no hay memoria”.(*) Insiste en que "el elemento esencial en el proceso de aprendizaje es la emoción porque sólo se puede aprender aquello que se ama, aquello que le dice algo nuevo a la persona, que significa algo, que sobresale del entorno". 
Los niños y niñas con síndrome de Asperger/TEA aprenden de manera mecánica y el aprendizaje se basa en las prácticas repetitivas. Además debe basarse en el acierto, las técnicas de moldeamiento y posterior desvaneciendo de nuestra ayuda (encadenamiento hacia atrás) y otras fórmulas que favorecen que el niño aprenda sin error (como segmentar una tarea en pasos sencillos y accesibles). También conviene establecer un sistema de refuerzos acorde con las técnicas conductuales ya que es necesario para fijar los aprendizajes y los comportamientos adaptados y para eliminar los desadaptados.




(*) Francisco Mora, doctor en Neurociencia por la Universidad de Oxford y catedrático de Fisiología de la Universidad Complutense, ha publicado Neuroeducación (Alianza, 2018), un volumen con el que pretende desarrollar “las preguntas centrales que son de interés y preocupación en el mundo de la enseñanza a cualquier nivel y ayudar a desentrañar las claves de cómo contestarlas a la luz de los conocimientos mas recientes de la neurociencia cognitiva”. 

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Fuentes de consulta:
- Guía de intervención ante los trastornos de la alimentación en niños y niñas con trastorno del espectro autista, de Autismo Madrid, descargable AQUÍ.
- Problemas específicos de aprendizaje del estudiante con síndrome de Asperger. http://www.mundoasperger.com/2016/09/problemas-especificos-de-aprendizaje.html
- Problemas específicos de aprendizaje en personas con trastornos del espectro autista/Asperger y estrategias para resolverlos. http://www.mundoasperger.com/2017/07/problemas-especificos-de-aprendizaje-en.html
- Aprendizaje vocacional de la persona con síndrome de Asperger. Conseguir empleo: http://www.mundoasperger.com/2018/01/aprendizaje-vocacional-de-la-persona.html
- Sin emoción no hay aprendizaje: http://www.mundoasperger.com/2017/11/sin-emocion-no-hay-aprendizaje-video.html
- Pilar Martín Borreguero, en el capítulo 6 de El síndrome de Asperger ¿Excentricidad o discapacidad social?, Alianza Editorial, Madrid 2004.
- Síndrome de Asperger. Tratamiento e intervención. Algunas recomendaciones para los padres. Ami Klin, Ph.D., y Fred R. Volkmar, M.D. 
- Yale Child Study Center. Publicado por la Learning Disabilities Association of America en Marzo de 1996. Traducción: Enrique Vázquez y Cristina Fanlo. Original en Inglés publicado en la página de O.A.S.I.S. Disponible en el enlace: http://www.udel.edu/bkirby/asperger/aspergerpapers.html
“Síndrome de Asperger. Tratamiento e intervención. Algunas recomendaciones para los padres.” de Klin y Volkmar. Marco general de intervención y estrategias de intervención en el Asperger:http://www.mundoasperger.com/2017/08/marco-general-de-intervencion-y.html?m=1

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Redefiniendo el síndrome de Asperger::

Técnicamente el síndrome de Asperger (SA) es un trastorno del espectro autista (TEA). Se trata de un trastorno que se manifiesta con la incapacidad para comunicarse convencionalmente, dificultades para asumir habilidades sociales de forma natural y también dificultades para comprender la conducta social de los demás.
Por ejemplo, en el lenguaje de las personas con Asperger están presentes una serie de alteraciones como el uso excesivamente formal, rebuscado o pedante; las dificultades para iniciar una conversación o para dejar de hablar y ceder el turno a otros cuando la conversación gira en torno un tema de interés restrictivo de la persona en cuestión; etc.

Las personas con síndrome de Asperger normalmente sienten la necesidad de tenerlo todo estructurado en su cabeza para poderlo comprender. prácticamente todos tienen intereses peculiares, restrictivos, único o incluso obsesivos; muchos son torpes debido a problemas de motricidad; la mayoría no juegan en grupo y tampoco se les dan bien los deportes (aunque insistimos en que siempre hay excepciones).

Tener síndrome de Asperger, y/o un hijo/a con síndrome de Asperger, incide en las relaciones personales de la unidad familiar, dificulta la socialización de todos sus miembros, la educación del menor resulta estresante y genera ansiedad, sobre todo si el centro escolar no colabora para cubrir sus necesidades educativas especiales y son alumnos que mayoritariamente padecen acoso escolar.

El Asperger no tiene consideración de enfermedad sino de síndrome (conjunto de síntomas) y la diversidad de funcionamiento va a estar ahí por siempre aunque, gracias a terapias, intervención y la ayuda familiar y profesional, sus dificultades pueden aminorar con el tiempo (y mucho trabajo y esfuerzo) y mantener lo que se llama "una vida normal". La media de edad ronda los 5 o 6 años cuando se produce el diagnóstico (mucho más tarde en el caso de las chicas porque sus rasgos son más sutiles y los diagnosticadores aún no están suficientemente entrenados para percibirlos) aunque sus rasgos especiales suelen hacerse patentes a partir de los 3 años de edad. Algunos de estos niños y niñas presentan comportamientos “especiales” casi desde su nacimiento (por ejemplo hiperactividad y déficit de atención en alguna época, un comportamiento excesivamente infantil para su edad, aprenden a leer solos (hiperlexia), no miran a los ojos al hablar (mirada anómala), tienen rabietas que para los demás son incomprensibles y desmesuradas, son muy literales, etc. y cuándo no, ni sobre qué temas es apropiado hacerlo según el contexto, ni cuándo intervenir o cómo iniciar una conversación. Los gestos, el rostro y las expresiones corporales de los demás les resultan confusos a menudo porque la mayoría de personas con síndrome de Asperger solo interpretan el lenguaje verbal (las palabras) y no comprenden bien el no verbal. Por tanto, aunque su semántica sea rica (normalmente tienen un vocabulario incluso mucho mejor que la de sus iguales) y su sintaxis correcta (saben perfectamente construir una oración y expresarse de forma normativamente correcta a nivel sintáctico y semántico) fallan estrepitosamente en la pragmática. Eso hace que su comportamiento social parezca “anormal”.

El conjunto de rasgos (o síntomas) más importantes del síndrome de Asperger son:

1. Deficiencias sociales: carecen de recursos para interpretar las señales sociales y el lenguaje no verbal por lo que su lenguaje pragmático falla. Esto significa que a la hora de interpretar emociones pueden errar o no saber cómo expresar las suyas propias.

2. A menudo no reconocen signos del intercambio de la toma de turno por lo que no saben cuándo pueden hacerlo. Son literales, mucho más cuanto menos edad tengan. Las personas con síndrome de Asperger entienden el lenguaje verbal sin poder interpretar su componente prevaricador (las mentiras, las frases hechas, las metáforas, los juegos de palabras, etc.). Como no comprenden bromas, sobreentendidos, lenguaje metafórico, chistes, etc. y tampoco comprenden conceptos abstractos casi siempre son incapaces de intuir lo que otros piensan o cómo se sienten los demás, lo cual significa que tienen graves problemas en lo que se conoce como "teoría de la mente".

3. Tienen focos de interés absorbentes. Se interesan por cuestiones que a otras personas les podrían parecer irrelevantes y llegan a convertir esos temas en verdaderas pasiones y en intereses exclusivos, focalizando todo su interés en el aprendizaje de tantos datos como caigan en sus manos o en actividades de colección sobre esas áreas de interés. Adquieren conocimientos muy concretos hasta llegar a ser verdaderos expertos y, a la vez, a veces ignoran aquellos otros temas que no les interesan en absoluto (esto puede desembocar en fracaso escolar). Consiguiendo que sus intereses particulares formen parte de su aprendizaje pueden llegar a realizar estudios superiores con éxito y si además esos intereses absorbentes los pueden utilizar en el entorno laboral serán personas eficaces y muy útiles en su trabajo.

4. Establecen rituales muy estrictos: necesitan rutinas, si sus costumbres, sus horarios o sus actividades varían, y no se les ha anticipado que habrá un cambio, experimentan ansiedad. Pequeñas diferencias en su rutina, que aparentemente no tienen importancia, a ellos/as les pueden llegar a alterar muchísimo. Necesitan saber en todo momento qué día de la semana es, qué actividades tienen previsto hacer en ese día, etc. Eso hace necesaria la anticipación de los cambios: si por cualquier causa se van a alterar sus rutinas conviene explicárselo con antelación para no provocarles ansiedad.

5. La mayoría de personas con síndrome de Asperger presentan motricididad dañada en mayor o menor medida: son torpes y patosos. De ahí que por lo general los juegos en grupo y los deportes se les den mal. Eso agrava el problema de socialización porque sus compañeros de juegos les rechazan en sus equipos e, incluso, llegan a prohibirles la participación. Los adultos suelen tropezar, los niños se caen y se golpean a menudo, les cuesta aprender a montar en bici, atarse los cordones de los zapatos o abotonarse la ropa. Con el tiempo, la práctica y mucha insistencia se mejoran mucho las habilidades motrices pero suele quedar cierta torpeza en la edad adulta.
Por lo demás… son personas con sus capacidades cognitivas intactas. No hay ningún rasgo físico que les diferencie de los otros niños y pasan desapercibidos en el grupo aunque se les suele clasificar como “raritos” o “excéntricos”. La mayoría de personas con síndrome de Asperger tiene una memoria excepcional por lo que suelen aprender muchísimos datos (especialmente sobre sus temas de interés). Su memoria es sobre todo visual-espacial así que recuerdan pequeños detalles que los demás no recordamos. Sin embargo necesitan adquirir habilidades sociales, y requieren apoyo terapéutico/psicológico prácticamente toda su vida, por lo que es importante ponerles en manos de profesionales tan pronto como sean diagnosticados y trabajar individualmente las dificultades concretas que presenta cada persona en particular.
No sirven generalizaciones de cara a la intervención: hay que concretar las dificultades de cada uno y enfocarse en ellas para ayudar de verdad a esa persona.




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