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13/3/19

No se debe vincular la violencia con problema mental.



"Continuar relacionando los sucesos violentos con los trastornos mentales no sólo es falso sino que, además, hace que se perpetúen ideas como que las personas con trastorno mental son violentas, agresivas y actúan de forma irracional, cuando con un tratamiento integral y un entorno social y familiar adecuado, pueden y deben vivir en la sociedad" Confederación Salud Mental España.
Queremos reclamar que los medios de comunicación se documenten y se informen antes de difundir algo que pueda hacer tanto daño como vincular violencia y (dis)capacidad y, por otro lado, para recordar a las personas y familiares de quienes tenemos algún tipo de diversidad funcional alguno de los casos más recientes en los que los medios han hecho este tipo de asociación y que no se nos borren de la memoria colectiva.
   De hecho la confederación Salud Mental España ha pedido a los medios de comunicación, a través de una carta abierta, que no vinculen la violencia con los problemas de salud mental. Lo han hecho a través de una carta abierta. La confederación, que integra a más de 300 asociaciones, precisa que la creencia generalizada de que los problemas de salud mental están íntimamente relacionados con la violencia no tiene base científica alguna y que no es cierto que las personas con trastornos mentales sean más agresivas ni tengan más probabilidades de cometer actos violentos que las personas sin estos problemas. Afirman que:
   - A lo largo de los años, el colectivo de personas con problemas de salud mental y sus familias y entorno han vivido bajo la losa del estigma. Una losa muy pesada, cargada de falsos estereotipos, mitos y prejuicios, que no ha permitido a estas personas dar grandes pasos hacia su integración en la sociedad, su recuperación o su reconquista de derechos.
   - Los medios de comunicación juegan un papel fundamental a la hora de acabar con ese estigma, porque tienen la capacidad de reforzar prejuicios y estereotipos, pero en la misma medida también pueden luchar contra ellos.
   - La creencia generalizada de que los problemas de salud mental están íntimamente relacionados con la violencia no tiene base científica alguna. No es cierto que las personas con trastornos mentales sean más agresivas ni tengan más probabilidades de cometer actos violentos que las personas sin estos problemas. De hecho, ocurre en más ocasiones que este colectivo sea víctima de agresiones, malos tratos y abusos que responsable de un acto violento.
   - En muchas ocasiones se confunden las causas reales de una agresión o conducta violenta relegándola a un problema psiquiátrico, cuando puede deberse a problemas socioeconómicos, consumo de drogas, violencia de género, educacionales, etc. Una conducta violenta no puede justificarse a causa de un problema de salud mental, ya que muy pocas veces existe una sola razón que explique un comportamiento de este tipo. En otros casos, se omite información acerca de la situación de la persona, lo que hace que la noticia esté sesgada y se mantengan los prejuicios.


Cada mes aproximadamente algún medio con gran alcance vierte falsedades y mitos sobre las personas con diversidad funcional (lo sufrimos especialmente las personas con trastornos del espectro autista o Asperger). Ya sea prensa escrita, radio o televisión antes de emitir declaraciones y juicios deberían realizar una labor de documentación e investigación que, por lo visto, no hacen correctamente. Al final lo que sucede es que ellos hacen llegar a sus audiencias una visión distorsionada de las personas con (dis)capacidad y las familias, los profesionales que cada día tienen contacto con estas personas y las asociaciones y fundaciones nos encontramos de golpe inmersos en un entorno de falacias y mentiras que nos duelen en lo más profundo. 

Por esta razón en la carta abierta la 
Confederación Salud Mental España pide:

- Que no se vincule la violencia con los problemas de salud mental. Continuar relacionando los sucesos violentos con los trastornos mentales no sólo es falso sino que, además, hace que se perpetúen ideas como que las personas con trastorno mental son violentas, agresivas y actúan de forma irracional. Con un tratamiento integral y un entorno social y familiar adecuado, pueden y deben vivir en la sociedad.
- Que los profesionales de la comunicación sean sensibles a esta realidad y, o bien muestren todas las circunstancias y las posibles causas (sin relegar el problema de salud mental como único factor), o bien realicen una descripción de los hechos directamente observables (sin aventurarse a prejuzgar la causa del hecho a un trastorno mental).
- Que los medios sean conscientes de que el tratamiento que dan a la salud mental puede evitar la discriminación y contribuir a que estas personas sean ciudadanas de pleno derecho.


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Fuentes:
- Ser un asesino y tener síndrome de Asperger no guardan ninguna relación. Basta ya de calumnias y falsedades: https://www.mundoasperger.com/2018/02/ser-un-asesino-y-tener-sindrome-de.html
- Piden no vincular la violencia con problema mental tras el asesinato caníbal: https://www.lavanguardia.com/vida/20190228/46755304530/piden-no-vincular-la-violencia-con-problema-mental-tras-el-asesinato-canibal.html
- Carta abierta a los medios de comunicación ante el tratamiento mediático de la salud mental: https://consaludmental.org/sala-prensa/carta-abierta-medios-comunicacion-salud-mental-44700/
- Otra vez exigiendo rectificación a los medios de comunicación: http://www.mundoasperger.com/2015/06/otra-vez-exigiendo-rectificacion-los.html 



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Redefiniendo el síndrome de Asperger::

Técnicamente el síndrome de Asperger (SA) es un trastorno del espectro autista (TEA). Se trata de un trastorno que se manifiesta con la incapacidad para comunicarse convencionalmente, dificultades para asumir habilidades sociales de forma natural y también dificultades para comprender la conducta social de los demás.
Por ejemplo, en el lenguaje de las personas con Asperger están presentes una serie de alteraciones como el uso excesivamente formal, rebuscado o pedante; las dificultades para iniciar una conversación o para dejar de hablar y ceder el turno a otros cuando la conversación gira en torno un tema de interés restrictivo de la persona en cuestión; etc.

Las personas con síndrome de Asperger normalmente sienten la necesidad de tenerlo todo estructurado en su cabeza para poderlo comprender. prácticamente todos tienen intereses peculiares, restrictivos, único o incluso obsesivos; muchos son torpes debido a problemas de motricidad; la mayoría no juegan en grupo y tampoco se les dan bien los deportes (aunque insistimos en que siempre hay excepciones).

Tener síndrome de Asperger, y/o un hijo/a con síndrome de Asperger, incide en las relaciones personales de la unidad familiar, dificulta la socialización de todos sus miembros, la educación del menor resulta estresante y genera ansiedad, sobre todo si el centro escolar no colabora para cubrir sus necesidades educativas especiales y son alumnos que mayoritariamente padecen acoso escolar.

El Asperger no tiene consideración de enfermedad sino de síndrome (conjunto de síntomas) y la diversidad de funcionamiento va a estar ahí por siempre aunque, gracias a terapias, intervención y la ayuda familiar y profesional, sus dificultades pueden aminorar con el tiempo (y mucho trabajo y esfuerzo) y mantener lo que se llama "una vida normal". La media de edad ronda los 5 o 6 años cuando se produce el diagnóstico (mucho más tarde en el caso de las chicas porque sus rasgos son más sutiles y los diagnosticadores aún no están suficientemente entrenados para percibirlos) aunque sus rasgos especiales suelen hacerse patentes a partir de los 3 años de edad. Algunos de estos niños y niñas presentan comportamientos “especiales” casi desde su nacimiento (por ejemplo hiperactividad y déficit de atención en alguna época, un comportamiento excesivamente infantil para su edad, aprenden a leer solos (hiperlexia), no miran a los ojos al hablar (mirada anómala), tienen rabietas que para los demás son incomprensibles y desmesuradas, son muy literales, etc. y cuándo no, ni sobre qué temas es apropiado hacerlo según el contexto, ni cuándo intervenir o cómo iniciar una conversación. Los gestos, el rostro y las expresiones corporales de los demás les resultan confusos a menudo porque la mayoría de personas con síndrome de Asperger solo interpretan el lenguaje verbal (las palabras) y no comprenden bien el no verbal. Por tanto, aunque su semántica sea rica (normalmente tienen un vocabulario incluso mucho mejor que la de sus iguales) y su sintaxis correcta (saben perfectamente construir una oración y expresarse de forma normativamente correcta a nivel sintáctico y semántico) fallan estrepitosamente en la pragmática. Eso hace que su comportamiento social parezca “anormal”.

El conjunto de rasgos (o síntomas) más importantes del síndrome de Asperger son:

1. Deficiencias sociales: carecen de recursos para interpretar las señales sociales y el lenguaje no verbal por lo que su lenguaje pragmático falla. Esto significa que a la hora de interpretar emociones pueden errar o no saber cómo expresar las suyas propias.

2. A menudo no reconocen signos del intercambio de la toma de turno por lo que no saben cuándo pueden hacerlo. Son literales, mucho más cuanto menos edad tengan. Las personas con síndrome de Asperger entienden el lenguaje verbal sin poder interpretar su componente prevaricador (las mentiras, las frases hechas, las metáforas, los juegos de palabras, etc.). Como no comprenden bromas, sobreentendidos, lenguaje metafórico, chistes, etc. y tampoco comprenden conceptos abstractos casi siempre son incapaces de intuir lo que otros piensan o cómo se sienten los demás, lo cual significa que tienen graves problemas en lo que se conoce como "teoría de la mente".

3. Tienen focos de interés absorbentes. Se interesan por cuestiones que a otras personas les podrían parecer irrelevantes y llegan a convertir esos temas en verdaderas pasiones y en intereses exclusivos, focalizando todo su interés en el aprendizaje de tantos datos como caigan en sus manos o en actividades de colección sobre esas áreas de interés. Adquieren conocimientos muy concretos hasta llegar a ser verdaderos expertos y, a la vez, a veces ignoran aquellos otros temas que no les interesan en absoluto (esto puede desembocar en fracaso escolar). Consiguiendo que sus intereses particulares formen parte de su aprendizaje pueden llegar a realizar estudios superiores con éxito y si además esos intereses absorbentes los pueden utilizar en el entorno laboral serán personas eficaces y muy útiles en su trabajo.

4. Establecen rituales muy estrictos: necesitan rutinas, si sus costumbres, sus horarios o sus actividades varían, y no se les ha anticipado que habrá un cambio, experimentan ansiedad. Pequeñas diferencias en su rutina, que aparentemente no tienen importancia, a ellos/as les pueden llegar a alterar muchísimo. Necesitan saber en todo momento qué día de la semana es, qué actividades tienen previsto hacer en ese día, etc. Eso hace necesaria la anticipación de los cambios: si por cualquier causa se van a alterar sus rutinas conviene explicárselo con antelación para no provocarles ansiedad.

5. La mayoría de personas con síndrome de Asperger presentan motricididad dañada en mayor o menor medida: son torpes y patosos. De ahí que por lo general los juegos en grupo y los deportes se les den mal. Eso agrava el problema de socialización porque sus compañeros de juegos les rechazan en sus equipos e, incluso, llegan a prohibirles la participación. Los adultos suelen tropezar, los niños se caen y se golpean a menudo, les cuesta aprender a montar en bici, atarse los cordones de los zapatos o abotonarse la ropa. Con el tiempo, la práctica y mucha insistencia se mejoran mucho las habilidades motrices pero suele quedar cierta torpeza en la edad adulta.
Por lo demás… son personas con sus capacidades cognitivas intactas. No hay ningún rasgo físico que les diferencie de los otros niños y pasan desapercibidos en el grupo aunque se les suele clasificar como “raritos” o “excéntricos”. La mayoría de personas con síndrome de Asperger tiene una memoria excepcional por lo que suelen aprender muchísimos datos (especialmente sobre sus temas de interés). Su memoria es sobre todo visual-espacial así que recuerdan pequeños detalles que los demás no recordamos. Sin embargo necesitan adquirir habilidades sociales, y requieren apoyo terapéutico/psicológico prácticamente toda su vida, por lo que es importante ponerles en manos de profesionales tan pronto como sean diagnosticados y trabajar individualmente las dificultades concretas que presenta cada persona en particular.
No sirven generalizaciones de cara a la intervención: hay que concretar las dificultades de cada uno y enfocarse en ellas para ayudar de verdad a esa persona.




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