Aviso: se emplea en este espacio ocasionalmente el neutro (acabado en -o) porque así se evita la tediosa lectura que podría suponer el uso de ambos términos en todas las ocasiones (niño/a, alumnos y alumnas, etc). El contenido de MuNDo AsPeRGeR está protegido por Creative Commons Attribution 4.0 International. Puede compartir libremente cualquier contenido citando MuNDo AsPeRGeR o al autor del texto. Encontrará las fuentes que usamos nosotros al pie cada artículo.


14/3/19

El voto en persona y el voto por correo: por primera vez verdaderamente universales.



En España se celebraron las primeras elecciones generales verdaderamente universales el 28 de abril de 2018. Fue la primera vez que las personas con discapacidad intelectual pudieron votar. 
Recordábamos entonces que el Congreso había aprobado por unanimidad una reforma de la Ley Orgánica de Régimen Electoral General (LOREG) que permitía votar a 100.000 personas con discapacidad intelectual, enfermedad mental o deterioro cognitivo y que, por tanto, los jueces y tribunales ya no tienen la capacidad de decidir si una persona reúne las aptitudes para poder ejercer su derecho al voto. Esta modificación, que comenzó su andadura en 2017, suprimió los apartados que establecían que carecen del derecho al voto los declarados incapaces en virtud de sentencia judicial firme así como los internados en un hospital psiquiátrico con autorización judicial durante el período que dure su internamiento. 
Toda persona puede ejercer su derecho de sufragio activo, consciente, libre y voluntariamente, cualquiera que sea su forma de comunicarlo y con los medios de apoyo que requiera. En todos los casos cabe la posibilidad de votar por correo y ésta es una opción válida para cualquier ciudadano o ciudadana del censo electoral aunque no exime de la obligación de estar en una mesa electoral.


Voto por correo:
En caso de necesitar votar por correo el procedimiento es bastante sencillo. En principio solo hay que ir a una oficina de correos a solicitarlo y unos días después se reciben en casa todas las papeletas. Se selecciona aquella que se quiere votar y dentro de su correspondiente sobre se vuelve a llevar a la oficina de correos. Es una opción óptima para aquellos que no vayan a estar en la población en la que están censados durante el día de las elecciones, quienes no se vayan a poder desplazar a su mesa electoral a votar en persona, quienes vayan a estar de viaje o quienes residan en el extranjero, por poner algún ejemplo. Además todo el proceso es completamente gratuito.
El proceso a seguir es el siguiente: Los impresos de solicitud de voto por correo se encuentran en todas las oficinas postales de Correos de España por lo que es allí a donde debes ir para pedirlo. Tras tu solicitud la Delegación Provincial de la Oficina del Censo Electoral te enviará por correo certificado -por tanto debe ser recibido personalmente- la documentación para emitir el voto. En la oficina de correos debes mostrar tu DNI, permiso de conducir, pasaporte o tarjeta de identidad o residencia de extranjero para que se puedan comprobar tus datos. Cuando recibas la documentación debes rellenar la papeleta de voto o elegirla de entre las distintas opciones, insertarla en el sobre correspondiente y cerrarlo por completo. Una vez hagas tu elección tendrás que llevar a cualquier oficina postal el sobre modelo oficial (dirigido a la mesa electoral), que habrás recibido junto a todas las papeletas, en donde tendrás que presentar el certificado de inscripción en el censo electoral y el sobre de votación donde va la papeleta. La oficina de correos tramitará el envío como certificado, urgente y con carácter gratuito.


En caso de no poder hacer este proceso en persona por estar enfermo o tener alguna incapacidad puedes acreditar esta situación mediante certificado médico oficial (que debes incluir junto al impreso de solicitud de voto por correo) y el trámite lo podrá hacer otra persona en tu nombre tras autorizarla ante notario.
El voto por correo está regulado por la LOREG y establece que 54 días antes de los comicios se deben disolver las Cámaras, tras la firma del Real Decreto por parte del presidente del Gobierno, algo que se hizo efectivo el pasado lunes 4 de marzo. El plazo de solicitud del voto por correo comprende desde la fecha de la convocatoria hasta el décimo día anterior a la votación así que, en este caso, comprende del 5 de marzo al 18 de abril. Dentro de los plazos establecidos tenemos que entre el 8 de abril y el 21 de abril se recibe el paquete y, por último, debes remitir la documentación por hasta el tercer día previo a la celebración de elecciones. La fecha límite sería el 24 de abril en este caso.
Si resides fuera de España temporalmente, o estarás el día de las elecciones fuera de España, el proceso para votar es algo distinto. Existen dos situaciones distintas: las de españoles que residen en el extranjero de forma permanente y las de aquellos que residen fuera del país temporalmente. En ambos casos se puede solicitar el voto por correo hasta el 30 de marzo.
En el caso de tener tu domicilio habitual en España, si no vas a estar en el país el día de las elecciones, debes darte de alta como no residente, rellenar el impreso de solicitud de documentación electoral y enviarla a través de la oficina correos. Tras realizar esta petición recibirás la documentación a partir del día 2 abril. Desde ese mismo día y hasta el 24 abril puedes remitir el voto.
El proceso es un poco más complejo si resides fuera de España de forma permanente. En esta situación el primer paso que debes dar es comprobar si estás dado de alta en el Consulado y gestionar el alta en caso contrario. Se puede comprobar consultando las listas expuestas en la oficina consular. Si estás en el censo electoral puedes realizar la solicitud de voto a través del impreso correspondiente y recibir en tu domicilio la documentación electoral. Las fechas que se manejan son  las mismas que las de los españoles residentes temporalmente en el extranjero. Después de recibir la documentación y elegir tus papeletas tendrás que elegir entre votar por correo (remitiendo el voto a la oficina consular) o presentarte allí entre el 24 y el 26 de abril, ambos inclusive, para ejercer el derecho en la urna habilitada en el propio consulado.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Redefiniendo el síndrome de Asperger::

Técnicamente el síndrome de Asperger (SA) es un trastorno del espectro autista (TEA). Se trata de un trastorno que se manifiesta con la incapacidad para comunicarse convencionalmente, dificultades para asumir habilidades sociales de forma natural y también dificultades para comprender la conducta social de los demás.
Por ejemplo, en el lenguaje de las personas con Asperger están presentes una serie de alteraciones como el uso excesivamente formal, rebuscado o pedante; las dificultades para iniciar una conversación o para dejar de hablar y ceder el turno a otros cuando la conversación gira en torno un tema de interés restrictivo de la persona en cuestión; etc.

Las personas con síndrome de Asperger normalmente sienten la necesidad de tenerlo todo estructurado en su cabeza para poderlo comprender. prácticamente todos tienen intereses peculiares, restrictivos, único o incluso obsesivos; muchos son torpes debido a problemas de motricidad; la mayoría no juegan en grupo y tampoco se les dan bien los deportes (aunque insistimos en que siempre hay excepciones).

Tener síndrome de Asperger, y/o un hijo/a con síndrome de Asperger, incide en las relaciones personales de la unidad familiar, dificulta la socialización de todos sus miembros, la educación del menor resulta estresante y genera ansiedad, sobre todo si el centro escolar no colabora para cubrir sus necesidades educativas especiales y son alumnos que mayoritariamente padecen acoso escolar.

El Asperger no tiene consideración de enfermedad sino de síndrome (conjunto de síntomas) y la diversidad de funcionamiento va a estar ahí por siempre aunque, gracias a terapias, intervención y la ayuda familiar y profesional, sus dificultades pueden aminorar con el tiempo (y mucho trabajo y esfuerzo) y mantener lo que se llama "una vida normal". La media de edad ronda los 5 o 6 años cuando se produce el diagnóstico (mucho más tarde en el caso de las chicas porque sus rasgos son más sutiles y los diagnosticadores aún no están suficientemente entrenados para percibirlos) aunque sus rasgos especiales suelen hacerse patentes a partir de los 3 años de edad. Algunos de estos niños y niñas presentan comportamientos “especiales” casi desde su nacimiento (por ejemplo hiperactividad y déficit de atención en alguna época, un comportamiento excesivamente infantil para su edad, aprenden a leer solos (hiperlexia), no miran a los ojos al hablar (mirada anómala), tienen rabietas que para los demás son incomprensibles y desmesuradas, son muy literales, etc. y cuándo no, ni sobre qué temas es apropiado hacerlo según el contexto, ni cuándo intervenir o cómo iniciar una conversación. Los gestos, el rostro y las expresiones corporales de los demás les resultan confusos a menudo porque la mayoría de personas con síndrome de Asperger solo interpretan el lenguaje verbal (las palabras) y no comprenden bien el no verbal. Por tanto, aunque su semántica sea rica (normalmente tienen un vocabulario incluso mucho mejor que la de sus iguales) y su sintaxis correcta (saben perfectamente construir una oración y expresarse de forma normativamente correcta a nivel sintáctico y semántico) fallan estrepitosamente en la pragmática. Eso hace que su comportamiento social parezca “anormal”.

El conjunto de rasgos (o síntomas) más importantes del síndrome de Asperger son:

1. Deficiencias sociales: carecen de recursos para interpretar las señales sociales y el lenguaje no verbal por lo que su lenguaje pragmático falla. Esto significa que a la hora de interpretar emociones pueden errar o no saber cómo expresar las suyas propias.

2. A menudo no reconocen signos del intercambio de la toma de turno por lo que no saben cuándo pueden hacerlo. Son literales, mucho más cuanto menos edad tengan. Las personas con síndrome de Asperger entienden el lenguaje verbal sin poder interpretar su componente prevaricador (las mentiras, las frases hechas, las metáforas, los juegos de palabras, etc.). Como no comprenden bromas, sobreentendidos, lenguaje metafórico, chistes, etc. y tampoco comprenden conceptos abstractos casi siempre son incapaces de intuir lo que otros piensan o cómo se sienten los demás, lo cual significa que tienen graves problemas en lo que se conoce como "teoría de la mente".

3. Tienen focos de interés absorbentes. Se interesan por cuestiones que a otras personas les podrían parecer irrelevantes y llegan a convertir esos temas en verdaderas pasiones y en intereses exclusivos, focalizando todo su interés en el aprendizaje de tantos datos como caigan en sus manos o en actividades de colección sobre esas áreas de interés. Adquieren conocimientos muy concretos hasta llegar a ser verdaderos expertos y, a la vez, a veces ignoran aquellos otros temas que no les interesan en absoluto (esto puede desembocar en fracaso escolar). Consiguiendo que sus intereses particulares formen parte de su aprendizaje pueden llegar a realizar estudios superiores con éxito y si además esos intereses absorbentes los pueden utilizar en el entorno laboral serán personas eficaces y muy útiles en su trabajo.

4. Establecen rituales muy estrictos: necesitan rutinas, si sus costumbres, sus horarios o sus actividades varían, y no se les ha anticipado que habrá un cambio, experimentan ansiedad. Pequeñas diferencias en su rutina, que aparentemente no tienen importancia, a ellos/as les pueden llegar a alterar muchísimo. Necesitan saber en todo momento qué día de la semana es, qué actividades tienen previsto hacer en ese día, etc. Eso hace necesaria la anticipación de los cambios: si por cualquier causa se van a alterar sus rutinas conviene explicárselo con antelación para no provocarles ansiedad.

5. La mayoría de personas con síndrome de Asperger presentan motricididad dañada en mayor o menor medida: son torpes y patosos. De ahí que por lo general los juegos en grupo y los deportes se les den mal. Eso agrava el problema de socialización porque sus compañeros de juegos les rechazan en sus equipos e, incluso, llegan a prohibirles la participación. Los adultos suelen tropezar, los niños se caen y se golpean a menudo, les cuesta aprender a montar en bici, atarse los cordones de los zapatos o abotonarse la ropa. Con el tiempo, la práctica y mucha insistencia se mejoran mucho las habilidades motrices pero suele quedar cierta torpeza en la edad adulta.
Por lo demás… son personas con sus capacidades cognitivas intactas. No hay ningún rasgo físico que les diferencie de los otros niños y pasan desapercibidos en el grupo aunque se les suele clasificar como “raritos” o “excéntricos”. La mayoría de personas con síndrome de Asperger tiene una memoria excepcional por lo que suelen aprender muchísimos datos (especialmente sobre sus temas de interés). Su memoria es sobre todo visual-espacial así que recuerdan pequeños detalles que los demás no recordamos. Sin embargo necesitan adquirir habilidades sociales, y requieren apoyo terapéutico/psicológico prácticamente toda su vida, por lo que es importante ponerles en manos de profesionales tan pronto como sean diagnosticados y trabajar individualmente las dificultades concretas que presenta cada persona en particular.
No sirven generalizaciones de cara a la intervención: hay que concretar las dificultades de cada uno y enfocarse en ellas para ayudar de verdad a esa persona.




Licencia de contenido:

Creative Commons License

This work is licensed under a Creative Commons Attribution 4.0 International License.
Puede reproducir cualquier contenido de este espacio siempre y cuando cite la fuente. Los contenidos que pertenecen a otros autores y que se han compartido aquí estarán sujetos a sus propios derechos.