31/3/16

Atención temprana e intervención en la primera infancia.


  La identificación temprana del síndrome de Asperger constituye una de las claves para obtener un óptimo resultado en la evolución tanto en varones como en mujeres. La otra clave es el tratamiento, que debe comprender, de forma general y para cualquier edad y género: 
   - la mejora de la comunicación social,
   - la estimulación de la autonomía,
   - la prestación de servicios de apoyo para la familia, etc.
  La atención temprana está universalmente reconocida como un conjunto de acciones que se orientan hacia la prevención y la intervención asistencial de los niños que se encuentran en situaciones de riesgo o que presentan alguna diversidad funcional. Es un conjunto de intervenciones con el que se actúa para poder garantizar las condiciones y la respuesta familiar ante estas circunstancias en los diferentes entornos vitales.
  El objetivo básico de la intervención es mejorar en las áreas deficitarias; tales como el lenguaje, comunicación e interacción social; aunque puede haber objetivos previos en determinados casos (rabietas muy persistentes y autoagresiones). Lo más difícil de conseguir es que la persona que va a intervenir llegue a ser una persona significativa para el niño, alguien con el que pueda comunicarse. La persona que intervenga tiene que llegar a convertirse en un reforzador gratificante.
  Hay un marco de referencia fundamental en cuanto a principios, organización y funciones para planificar, canalizar y responder eficazmente ante la infancia y ante las familias y todos los tratamientos y programas de intervención empiezan con una extensa evaluación multidisciplinar de las deficiencias y habilidades del niño, que incluya la historia comportamental (o psiquiátrica) y su situación actual, funcionamiento neuropsicológico, patrones de comunicación (el uso del lenguaje con el propósito de interaccionar socialmente) y su funcionamiento adaptativo (habilidad para convertir su potencial en competencia real a la hora de enfrentarse a las demandas de la vida diaria). La formulación final debería incluir una descripción de los déficits y habilidades en estas diferentes áreas y asignar un diagnóstico debería ser el último paso de la evaluación.
  La verdadera intervención viene de la mano de la construcción de habilidades comunicativas y sociales, de la construcción de entornos previsibles e informados, entornos psicológicamente comprensibles.

   Hay más información:
   -  Sobre atención temprana en: http://www.mundoasperger.com/2016/03/atencion-temprana.html
   - Sobre Atención temprana e intervención en la primera infancia en:  http://www.mundoasperger.com/2016/03/atencion-temprana-e-intervencion-en-la.html
   - Atención temprana en los trastornos del espectro autista, y específicamente en las chicas, en: http://www.mundoasperger.com/2017/04/atencion-temprana-i-jornada-de-atencion.html




  Cada niño es diferente, por lo tanto, es absolutamente crucial que los programas de intervención derivados de evaluaciones extensas sean individuales, para asegurar que se adaptan al perfil único de necesidades y puntos fuertes exhibidos por un niño en concreto. El abordaje de la intervención depende de cada caso concreto, según las necesidades, características y prioridades de cada persona.
  La intervención más eficaz hasta el momento presente es la psicoeducativa y debe ser multidisciplinar. Hay que estudiar cada caso concreto y valorar todos los factores.
   En los actuales planteamientos la cuestión no es qué puedo hacer cuando la persona presenta una determinada conducta o cómo puedo conseguir que pare determinado comportamiento (enfoque patológico o reactivo). La cuestión consiste en averiguar qué tengo que enseñarle a esa persona cuando no está realizando esa conducta o qué quiero que haga en determinada situación, en vez de la conducta mostrada (enfoque constructivo o proactivo). Esto significa que la educación es el mejor procedimiento de intervención o, en otras palabras, que la intervención no consiste en qué hacer cuando la conducta ha ocurrido sino en qué hemos de hacer para que la siguiente vez, en esa situación, en lugar de realizar esa conducta se realice otra adecuada. Hay que averiguar qué forma comunicativa, social o de control de su entorno necesita esa persona en concreto. Estos enfoques constructivos, proactivos, tienen más eficacia que las acciones reactivas, las realizadas para parar la conducta una vez que ya se ha desencadenado.
  Un programa base ha de configurar secuencias fáciles de comprender, de predecir y muy ordenadas, establecer límites claros y proponer gradualmente la gratificación, utilizar refuerzos (positivos cuando el niño hace algo bien y negativos cuando deja de hacerlos), programar todo lo que se va a hacer, mantener relaciones estables, dar siempre instrucciones y consignas claras y simples, programar sesiones breves y mantener una actitud directiva. Independientemente del programa que sigamos, es importante recordar que siempre va a ser a largo plazo.
  La atención temprana ha de planificar, canalizar y responder eficazmente ante la infancia y ante las familias porque los trastornos del desarrollo tienen gran trascendencia individual, familiar y social.

  La persona que intervenga tiene que llegar a convertirse en un reforzador gratificante. Un programa base ha de configurar secuencias fáciles de comprender, de predecir y muy ordenadas, establecer límites claros y proponer gradualmente la gratificación, utilizar refuerzos (positivos cuando el niño hace algo bien y negativos cuando deja de hacerlos), programar todo lo que se va a hacer, mantener relaciones estables, dar siempre instrucciones y consignas claras y simples, programar sesiones breves y mantener una actitud directiva. Independientemente del programa que sigamos, es importante recordar que siempre va a ser a largo plazo. Hay que estudiar cada caso concreto y valorar todos los factores. Obviamente hemos de tomar decisiones consensuadas sobre nuestra respuesta a una conducta de agresión, por ejemplo, de modo que paremos el riesgo de mayor daño, pero nuestras respuestas han de respetar absolutamente la dignidad y la integridad de la persona, retirando drásticamente prácticas aversivas o respuestas de descontrol emocional.
  Para realizar un plan adecuado de intervención, (intensivo y temprano) no solo deben considerarse las cuestiones conductuales, pedagógicas o fonológicas, sino también las sensoriales, haciendo evaluaciones adecuadas por especialistas, pacientes y dedicados, y en todas las áreas; de esta manera se podrán establecer estrategias eficaces y acordes a las necesidades específicas de cada niño y su familia.

Libro Blanco de la Atención Temprana:
En mayo de 2000 la publicación del Libro Blanco de la Atención Temprana culminaba el trabajo que durante varios años había llevado a cabo el Grupo de Atención Temprana (GAT), constituido por un amplio colectivo de expertos. Por primera vez en España se llegaba a un consenso científico e interdisciplinar de las diversas especialidades que confluyen en este campo, con la representación de las diferentes Comunidades Autónomas y de los diferentes sectores que inciden en el campo de la prevención, marcando así un hito histórico sin precedentes. Esta obra es un instrumento riguroso e indispensable para la comprensión y el desarrollo de la atención temprana y, además de haber contribuido a reforzar el consenso profesional, ha propiciado una importante expansión de la atención temprana que se ha concretado en la puesta en marcha de grupos de trabajo intersectoriales y en el diseño de planes específicos en numerosas Comunidades Autónomas. A su vez, ha servido de referencia para la realización de instrumentos técnicos y para establecer los planes de formación y especialización profesional.

La eficacia de la atención temprana:
Queremos destacar la eficacia de la atención temprana ya que el sistema neurológico de los niños pequeños está en su punto de mayor plasticidad y conviene abordar la intervención cuanto antes para aprovechar esa circunstancia. Sin embargo, no hay que ser derrotistas y creer que cuando se detecta el síndrome con más edad no hay tratamiento válido para la persona con SA. Evidentemente, cuanto antes se empiece con la intervención más eficaz será, pero existen numerosas fórmulas aplicables en las diferentes edades, que se centran en las dificultades específicas de cada persona, y que les ayuda a progresar y disminuye los problemas que el síndrome les produce.





Estimulación precoz vs. Atención temprana:
   Es vital para el desarrollo y crecimiento de un niño con autismo el diagnóstico temprano, las investigaciones e intervenciones apropiadas, con la finalidad de mejorar favorablemente su calidad de vida mediante la ayuda profesional y el apoyo por parte de sus familiares, lo cual representa un desafío. También es importante conocer que la atención especializada dedicada a la persona con autismo debe ser durante toda la vida, teniendo en cuenta que cuanto más temprana se inicia la estimulación al niño o niña los resultados serán mejores.
   Mientas la estimulación precoz se basa en el niño, en sus primeros hitos evolutivos y tiene una base rehabilitadora, la atención temprana, sin embargo, es aquella que abarca al niño y al contexto, y debe estar a cargo de un equipo interdisciplinar y trasdisciplinar, es para todo niño que nace con algún tipo de trastorno, como puede ser un bebé con Síndrome de Down, cualquier alteración genética o bien para aquellos que pueden tener riesgos en su desarrollo. Algo fundamental es atenderles lo más pronto posible porque hay que aprovechar la plasticidad neuronal e, indiscutiblemente, darle respuesta a las necesidades de la familia.

  Papel de la familia en la atención temprana:
  La familia es muy importante en la atención temprana porque es la que está día a día con el niño. Trabajar con el niño es necesario pero no es suficiente porque no se le puede aislar de su contexto, así que el primer paso fundamental es la aceptación de la realidad del hijo: Aceptar a su hijo por ser lo que es y no a pesar de serlo. A los padres hay que darles una serie de estrategia sin pretender que se excedan en sus funciones, porque son padres, no tienen que ser psicólogos, logopedas o fisioterapeutas, pero deben aprender una serie de estrategias para optimizar la vida de su hijo. 




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Fuentes, referencias y bibliografía:
- MalagaHoy.es  http://www.malagahoy.es/article/malaga/920538/quotcuidado/con/compensar/la/falta/dedicacion/los/hijos/con/maquinitasquot.html
- libro: "TEA guía práctica para educadores" de Clelia Reboredo)
- Libro "Mundo Asperger y otros mundos", de Sacha Sánchez-Pardíñez. El libro digital está disponible en: http://www.amazon.com/dp/B017IMQFYW
-  Libro "Síndrome de Asperger. Síndrome invisible". 2013, Sánchez-Pardíñez, S., Psylicom Ediciones, colección de materiales para TEA.