22/4/20

En el autismo falla el desarrollo de las redes neuronales.



Las primeras teorías explicativas del autismo, aquellas que planteaban la relación de los síntomas con un vínculo afectivo distante entre los padres/madres con el niño o niña (por ejemplo la teoria de Bruno Bettelheim) han dado paso, afortunadamente, a explicaciones en las que juegan un papel relevante las neuronas espejo, las funciones ejecutivas y, especialmente, la conectividad neuronal y el procesamiento de la información.
En la actualidad se habla de los trastornos del espectro autista (TEA) para hacer referencia a todas las variaciones en la manifestación del cuadro, es decir, incluyendo el autismo típico, también conocido como tipo Kanner, y el síndrome de Asperger, que en ciertos manuales clasificatorios se diferencia del autismo porque no hay retraso del lenguaje clínicamente significativo y porque sus habilidades cognitivas son normales. 


Las hipótesis explicativas del espectro autista han ido madurando y complicándose hasta llegar al punto actual en el que, algunos modelos neuropsicológicos, defienden la naturaleza neurobiológica del autismo y sugieren que en el autismo falla el desarrollo de las redes neuronales y que ese fallo da lugar a una pobre conectividad que afecta particularmente a las regiones cerebrales distantes. Así, es más difícil que el niño o la niña realice conductas complejas, que requieran la coordinación entre diferentes partes del cerebro y, por eso, aparecen los primeros rasgos de autismo, alguno de los cuales se mantendrá hasta la edad adulta.
El autismo es un trastorno de origen neurobiológico que origina un curso diferente en el desarrollo de las áreas de la comunicación (verbal y no-verbal), en las interacciones sociales y en la flexibilidad de la conducta y de los intereses. Se trata, por tanto, de un síndrome, esto es, un conjunto de conductas alteradas de forma simultánea en tres niveles.


Los rasgos característicos del espectro autista a los que dan lugar estas diferencias en el funcionamiento se refieren a tres aspectos fundamentales:
1. Relaciones sociales: Las personas con TEA manifiestan poca motivación por interactuar y a menudo tienen dificultad para comprender, de manera espontánea, los códigos, normas y principios que rigen las interacciones sociales. Desde muy temprana edad se han encontrado diferencias significativas entre niños/as posteriormente diagnosticados con autismo y pares sin autismo en conductas como el contacto visual, la sonrisa social, la imitación, el interés social y la expresión de emociones.
2. Comunicación: Las dificultades más significativas de las personas con TEA en este aspecto se refieren al uso social del lenguaje, esto es, al uso espontáneo, a la facultad innata de los humanos para expresar a otras personas deseos, pensamientos y experiencias; pero también incluye la posibilidad de comprender y responder a los mensajes que los demás transmiten. La demora en la aparición del lenguaje es uno de los síntomas que comienzan a alarmar a los padres y madres durante la primera infancia aunque, incluso antes (desde la etapa prelingüística) ya se hayan encontrado diferencias al presentarse menor cantidad de intenciones comunicativas o de conductas protodeclarativas, por ejemplo mostrar interés en algo combinando gestos, verbalizaciones y contacto visual con el interlocutor.
3. Conductas repetitivas e inflexibilidad mental. La tercera característica de las personas con TEA, evidente desde los primeros años, se refiere a la preferencia por acciones que se repiten con cierto patrón, ya sea con su cuerpo o con objetos, y la fascinación por determinados elementos, temas o actividades que a veces resultan poco funcionales e incluso interfieren con otras actividades cotidianas, con el aprendizaje y con su participación en el entorno social. Es decir, el gusto o necesidad de repetición y rutina, o la insistencia en la invariabilidad, da lugar a una resistencia al cambio que se traduce a menudo en reacciones emocionales o en  comportamientos intensos que pueden llegar a ser disfuncionales. 


Recuerde también que la evaluación con fines diagnósticos ha de ser lo más completa posible y ha de evitar, al mismo tiempo, pruebas innecesarias que dupliquen resultados.


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Fuentes:
- Instrumentos utilizados para la evaluación del autismo: https://www.mundoasperger.com/2011/02/instrumentos-para-evaluar-el-autismo.html
- "Detección temprana en trastornos del espectro autista: una decisión responsable para un mejor pronóstico". Boletín médico del Hospital Infantil de México, versión impresa ISSN 1665-1146. María Elena Sampedro-Tobón, Manuela González-González, Susana Vélez-Vieira, Mariantonia Lemos-Hoyos. Este artículo puede ser consultado en versión completa en: http://www.medigraphic.com/BMHIM
- Filipek PA, Accardo PJ, Ashwal S, Baranek GT, Cook EH Jr, Dawson G, et al. Practice parameter: screening and diagnosis of autism. Report of the Quality Standards Subcommittee of the American Academy of Neurology and the Child Neurology Society. Neurology 2000;55:468-479. 
- Hernández JM, Artigas-Pallarés J, Martos-Pérez J, Palacios-Antón S, Fuentes-Biggi J, Belinchón-Carmona M, et al. Guía de buena práctica para la detección temprana de los trastornos del espectro autista. Rev Neurol 2005;41:237-245.







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