20/1/20

Perfiles útiles para diseñar la intervención.


Los perfiles son muy útiles para diseñar la intervención que se le debe ofrecer a la persona con autismo. 
Es útil para determinar las fortalezas y debilidades de cada niño o niña de cara al diseño del programa de intervención individualizado más apropiado. 
Algunos ejemplos muy empleados para elaborar perfiles serían P.E.P o A.S.I.E.P de los que damos a continuación una breve descripción:
- P.E.P. (Schopler y Reichler). Perfil psicoeducativo como herramienta de evaluación funcional en la intervención con niños con trastornos del espectro autista. Mide el grado de desarrollo y el grado de patología. Es útil para recoger información de cara a confirmar el diagnóstico y su gravedad, así como para establecer niveles de desarrollo/adaptación, y sirve como herramienta de seguimiento del aprendizaje para la adaptación continua de la intervención.

- A.S.I.E.P. (Krug, Arik y Almond). Es una escala que mide varias áreas como la interacción social, el lenguaje, las habilidades de resolución de problemas o el pronóstico de aprendizaje.
Para la confirmación diagnóstica existe consenso sobre el uso de herramientas como «Autism Diagnostic Interview-Revised» (ADI-R) o como «Autism Diagnostic Observation Schedule» (ADOS). También se usan escalas para valorar el nivel de inteligencia, algunos aspectos de comportamiento y socialización, etc. 

«Se cree que las alteraciones en las funciones ejecutivas podrían explicar la rigidez mental, la dificultad para afrontar situaciones nuevas, la limitación de intereses, el carácter obsesivo y los trastornos de atención que suelen estar presentes (Artigas, 2000). De forma específica, se sugiere que las principales alteraciones a nivel frontal en los individuos con TEA, están relacionadas con el déficit en el razonamiento verbal, la memoria verbal, el lenguaje complejo, la flexibilidad cognitiva (Ochoa y Cruz,  2007), la inhibición, la memoria de trabajo, la soltura verbal (Sattler y Hoge,  2008), el juicio social, el sentido común (Etchepareborda, 2001), la integración visomotora y la percepción visoespacial (Merchán-Naranjo et al., 2011). Por otra parte, podría considerarse que la teoría del déficit en las funciones ejecutivas no responde únicamente a un bajo rendimiento en los test, sino también a que muchas de estas falencias están relacionadas con alteraciones en el comportamiento social, que parece estar dentro de las funciones adjudicadas al lóbulo frontal. En lo referente al sustrato neuro-anatómico, se ha sugerido la posibilidad de que una alteración prefrontal, combinada con disfunciones subcorticales, podría explicar tanto los síntomas sociales como los cognitivos asociados a la función ejecutiva en el trastorno autista (Etchepareborda, 2005).» Paula Fernanda Pérez Rivero y Lía Margarita Martínez Garrido, revista CES Psicología.
Existen multitud de instrumentos y escalas pero destaca el «Modified Cheklist for Autism in Toddlers» (M-CHAT) para su aplicación en cribados de población entre los 16 y 30 meses; el «Autism Observation Scale for Infants» (AOSI) para estudios de hermanos de personas en el espectro autista y el «Childhood Autism Spectrum Test» (CAST) para niños de entre 4 y 6 años.
Evidentemente estos test deben realizarlos profesionales con experiencia en diagnóstico de los trastornosdel espectro autista (TEA).


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- Ruiz-Lázaro PM, Posada de la Paz M, Hijano Bandera F. Trastornos del espectro autista. Detección precoz, herramientas de cribado. Rev Pediatr Aten Primaria. 2009;11 (Supl 17): s381-397
- Paula Fernanda Pérez Rivero y Lía Margarita Martínez Garrido, revista CES Psicología ISSN 2011-3080 Volumen 7 Número 1 Enero-Junio 2014 pp.141-155. Perfiles cognitivos en el Trastorno autista de Alto Funcionamiento y el Síndrome de Asperger.


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