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26/8/19

Coaching aplicado a trastornos del neurodesarrollo.



Coaching es un proceso de ayuda y entrenamiento que en el fondo no es del todo nuevo.
A menudo se usa para ayudar a las personas con trastornos del neurodesarrollo como el Asperger, el autismo o el trastorno por déficit de atención, con o sin hiperactividad.
Si lo pensamos bien alrededor de estas personas suele haber alguien que ejerce de tutor, ayudante o guía, lo que ocurre es que el proceso ahora se ha profesionalizado y se ha puesto de moda bajo la denominación de "coaching". Algunas de las críticas más popularizadas acerca del coaching son, por ejemplo, que no utiliza una metodología claramente definida.
Muchos estudiantes con necesidades educativas especiales tienen un "alumno tutor" que se preocupa de que recuerde anotar las tareas, recoger todo su material sin olvidarlo en el colegio o informar al profesorado cuando ese menor está siendo hostigado o sufre burlas en el colegio o instituto. También hay muchas asociaciones que desarrollan el servicio de acompañamiento para personas que aún no se valen solas en sociedad, de forma que un adulto acompaña al otro (o al niño o adolescente) en su día a día para que aprenda a defenderse en su entorno: sacar un billete de autobús, saber qué medio de transporte tomar para ir del punto A al punto B, aprender a hacer la compra cubriendo sus necesidades básicas, etc. Incluso los talleres de habilidades sociales para personas con síndrome de Asperger cumplen esta función. Ahora lo que ocurre es que es moda, se usa para cualquier ámbito profesional (no solo sanitario) y se ha profesionalizado.


Coaching influye en la transformación de las personas generando cambios de perspectiva, aumentando la motivación, compromiso y responsabilidad. El término se emplea para nombrar un método que consiste en acompañar, instruir y entrenar a una persona o a un grupo de ellas, con el objetivo de conseguir cumplir metas o desarrollar habilidades específicas. El trabajo a través de coaching favorece el autoconocimiento personal y emocional, el establecimiento de metas, la planificación y la consecución de objetivos. El concepto de Coaching es amplio y para evitar confusiones se establecen ciertos límites para reducir el ámbito de actuación ya que no es lo mismo trabajar para el desarrollo de una persona que trabajar con un directivo de una empresa.
Para los adolescentes con TDAH el coaching supone el buen entrenamiento de las funciones ejecutivas, favorecido por la neuroplasticidad cerebral, aumentará su capacidad de hacer planes y llevarlos a cabo de forma organizada. Supondrá un manejo más adecuado y eficaz del tiempo necesario para planificar y cumplir con sus tareas escolares, personales y familiares.
"En muchos de los casos (por ejemplo para los adolescentes con TDAH) puede constituir una excelente alternativa a la psicoterapia, donde es el terapeuta quien diagnostica, quien busca el problema, las causas y los antecedentes, al igual manera que la manera de encontrar la forma de tratarlos. En cambio en coaching, es la propia persona la que se encarga de definir las metas que quiere conseguir, quien a partir de sus propias reflexiones tomará las decisiones. Se educa la conciencia en lugar de seguir un manual. Importa el dónde estás, donde quieres ir, y los mecanismos para conseguirlo.(www.fundacioncadah.org).
Con los procesos de coaching, logramos poner en marcha mecanismos de cambio que parten de la conciencia y el querer hacer de la persona. Suponen no dirigir, sino acompañar en el logro de un objetivo previamente establecido y deseado.
En muchos casos la adolescencia y el comienzo de la edad adulta, momento en el que se espera mayor autonomía y capacidad de organización, supone para ellos y para sus familias un verdadero conflicto.


El adolescente es capaz de sacar lo mejor de sí mismo y el coach le ayudará a que pueda conseguirlo. Le hará de espejo y, a través de preguntas poderosas, se irá cuestionando sus acciones y liberándose de creencias limitadoras para llevar a cabo acciones eficaces. 


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Fuentes y referencias:
- ¿Qué diablos es el COACHING del que todo el mundo habla?: https://www.mundoasperger.com/2017/05/que-diablos-es-el-coaching-del-que-todo.html 
- García-Allen, Jonathan (2015). «Los 6 tipos de Coaching: los distintos coaches y sus funciones». Psicología y Mente. Consultado el 10 de mayo de 2016. https://psicologiaymente.net/coach/tipos-de-coaching#!
- Anwandter, Paul (2014). Introducción al Coaching Integral (2ª edición). Santiago de Chile: Chan Editores.
- García-Allen, Jonathan (2015). «Los 6 tipos de Coaching: los distintos coaches y sus funciones». Psicología y Mente. 10 mayo 2016.
- Fundación Cadah. Coaching para estudiantes con TDAH: Teresa de Franciscano Morales Muñoz, 
teresamorales.m@hotmail.com
- Definición de Coach.

1 comentario:

  1. El coaching, (entrenamiento), vá mucho más allá de un simple entrenamiento, guía o tutoría tradicional. Es profesional idóneo, formado, capacitado que requiere de conocimientos multidisciplinarios, y el complemento esencial es la programación neurolingüística, (PNL), no es tan simple como una tutoría, acompañaniento o motivación, creo pertinente aclarar, pues no es una mera "moda", es mucho más complejo que esa simpleza.

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Redefiniendo el síndrome de Asperger::

Técnicamente el síndrome de Asperger (SA) es un trastorno del espectro autista (TEA). Se trata de un trastorno que se manifiesta con la incapacidad para comunicarse convencionalmente, dificultades para asumir habilidades sociales de forma natural y también dificultades para comprender la conducta social de los demás.
Por ejemplo, en el lenguaje de las personas con Asperger están presentes una serie de alteraciones como el uso excesivamente formal, rebuscado o pedante; las dificultades para iniciar una conversación o para dejar de hablar y ceder el turno a otros cuando la conversación gira en torno un tema de interés restrictivo de la persona en cuestión; etc.

Las personas con síndrome de Asperger normalmente sienten la necesidad de tenerlo todo estructurado en su cabeza para poderlo comprender. prácticamente todos tienen intereses peculiares, restrictivos, único o incluso obsesivos; muchos son torpes debido a problemas de motricidad; la mayoría no juegan en grupo y tampoco se les dan bien los deportes (aunque insistimos en que siempre hay excepciones).

Tener síndrome de Asperger, y/o un hijo/a con síndrome de Asperger, incide en las relaciones personales de la unidad familiar, dificulta la socialización de todos sus miembros, la educación del menor resulta estresante y genera ansiedad, sobre todo si el centro escolar no colabora para cubrir sus necesidades educativas especiales y son alumnos que mayoritariamente padecen acoso escolar.

El Asperger no tiene consideración de enfermedad sino de síndrome (conjunto de síntomas) y la diversidad de funcionamiento va a estar ahí por siempre aunque, gracias a terapias, intervención y la ayuda familiar y profesional, sus dificultades pueden aminorar con el tiempo (y mucho trabajo y esfuerzo) y mantener lo que se llama "una vida normal". La media de edad ronda los 5 o 6 años cuando se produce el diagnóstico (mucho más tarde en el caso de las chicas porque sus rasgos son más sutiles y los diagnosticadores aún no están suficientemente entrenados para percibirlos) aunque sus rasgos especiales suelen hacerse patentes a partir de los 3 años de edad. Algunos de estos niños y niñas presentan comportamientos “especiales” casi desde su nacimiento (por ejemplo hiperactividad y déficit de atención en alguna época, un comportamiento excesivamente infantil para su edad, aprenden a leer solos (hiperlexia), no miran a los ojos al hablar (mirada anómala), tienen rabietas que para los demás son incomprensibles y desmesuradas, son muy literales, etc. y cuándo no, ni sobre qué temas es apropiado hacerlo según el contexto, ni cuándo intervenir o cómo iniciar una conversación. Los gestos, el rostro y las expresiones corporales de los demás les resultan confusos a menudo porque la mayoría de personas con síndrome de Asperger solo interpretan el lenguaje verbal (las palabras) y no comprenden bien el no verbal. Por tanto, aunque su semántica sea rica (normalmente tienen un vocabulario incluso mucho mejor que la de sus iguales) y su sintaxis correcta (saben perfectamente construir una oración y expresarse de forma normativamente correcta a nivel sintáctico y semántico) fallan estrepitosamente en la pragmática. Eso hace que su comportamiento social parezca “anormal”.

El conjunto de rasgos (o síntomas) más importantes del síndrome de Asperger son:

1. Deficiencias sociales: carecen de recursos para interpretar las señales sociales y el lenguaje no verbal por lo que su lenguaje pragmático falla. Esto significa que a la hora de interpretar emociones pueden errar o no saber cómo expresar las suyas propias.

2. A menudo no reconocen signos del intercambio de la toma de turno por lo que no saben cuándo pueden hacerlo. Son literales, mucho más cuanto menos edad tengan. Las personas con síndrome de Asperger entienden el lenguaje verbal sin poder interpretar su componente prevaricador (las mentiras, las frases hechas, las metáforas, los juegos de palabras, etc.). Como no comprenden bromas, sobreentendidos, lenguaje metafórico, chistes, etc. y tampoco comprenden conceptos abstractos casi siempre son incapaces de intuir lo que otros piensan o cómo se sienten los demás, lo cual significa que tienen graves problemas en lo que se conoce como "teoría de la mente".

3. Tienen focos de interés absorbentes. Se interesan por cuestiones que a otras personas les podrían parecer irrelevantes y llegan a convertir esos temas en verdaderas pasiones y en intereses exclusivos, focalizando todo su interés en el aprendizaje de tantos datos como caigan en sus manos o en actividades de colección sobre esas áreas de interés. Adquieren conocimientos muy concretos hasta llegar a ser verdaderos expertos y, a la vez, a veces ignoran aquellos otros temas que no les interesan en absoluto (esto puede desembocar en fracaso escolar). Consiguiendo que sus intereses particulares formen parte de su aprendizaje pueden llegar a realizar estudios superiores con éxito y si además esos intereses absorbentes los pueden utilizar en el entorno laboral serán personas eficaces y muy útiles en su trabajo.

4. Establecen rituales muy estrictos: necesitan rutinas, si sus costumbres, sus horarios o sus actividades varían, y no se les ha anticipado que habrá un cambio, experimentan ansiedad. Pequeñas diferencias en su rutina, que aparentemente no tienen importancia, a ellos/as les pueden llegar a alterar muchísimo. Necesitan saber en todo momento qué día de la semana es, qué actividades tienen previsto hacer en ese día, etc. Eso hace necesaria la anticipación de los cambios: si por cualquier causa se van a alterar sus rutinas conviene explicárselo con antelación para no provocarles ansiedad.

5. La mayoría de personas con síndrome de Asperger presentan motricididad dañada en mayor o menor medida: son torpes y patosos. De ahí que por lo general los juegos en grupo y los deportes se les den mal. Eso agrava el problema de socialización porque sus compañeros de juegos les rechazan en sus equipos e, incluso, llegan a prohibirles la participación. Los adultos suelen tropezar, los niños se caen y se golpean a menudo, les cuesta aprender a montar en bici, atarse los cordones de los zapatos o abotonarse la ropa. Con el tiempo, la práctica y mucha insistencia se mejoran mucho las habilidades motrices pero suele quedar cierta torpeza en la edad adulta.
Por lo demás… son personas con sus capacidades cognitivas intactas. No hay ningún rasgo físico que les diferencie de los otros niños y pasan desapercibidos en el grupo aunque se les suele clasificar como “raritos” o “excéntricos”. La mayoría de personas con síndrome de Asperger tiene una memoria excepcional por lo que suelen aprender muchísimos datos (especialmente sobre sus temas de interés). Su memoria es sobre todo visual-espacial así que recuerdan pequeños detalles que los demás no recordamos. Sin embargo necesitan adquirir habilidades sociales, y requieren apoyo terapéutico/psicológico prácticamente toda su vida, por lo que es importante ponerles en manos de profesionales tan pronto como sean diagnosticados y trabajar individualmente las dificultades concretas que presenta cada persona en particular.
No sirven generalizaciones de cara a la intervención: hay que concretar las dificultades de cada uno y enfocarse en ellas para ayudar de verdad a esa persona.




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