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24/2/19

No es nada fácil ser niño o niña hoy día. Buscando la racionalización de los deberes en el sistema educativo.




"En nuestra sociedad, cuando pensamos en un niño feliz tendemos a pensar en un niño consentido al que se le da todo, que está colmado de regalos y caprichos, al que no se le ponen límites. Pensamos que un niño feliz no reconoce el valor y la satisfacción de superar un reto con esfuerzo." Con estas palabras introduce Eva Bailén el debate sobre los deberes escolares. 
Imagen de la campaña de recogida de firmas por la racionalización de los deberes en el sistema educativo español.
Se trata de un debate antiguo pero sobre el que no se llega a consenso alguno así que sigue habiendo padres y madres que se sienten satisfechos con los centros escolares de sus hijos por la carga de tareas que sugieren para realizar fuera del horario escolar, justificándolo en que el aprendizaje es así constante, que con la realización de tareas se refuerza lo aprendido, etc. y otras familias consideran que después de tantas horas en el colegio la carga de deberes para los y las estudiantes es excesiva y ésto no les permite disfrutar de su infancia. Bajo esta segunda perspectiva la madrileña Eva Bailén inició hace cuatro años una recogida de firmas (229.393 personas han firmado a día de hoy) "Por la racionalización de los deberes en el sistema educativo español" dirigida al Ministerio de Educación. "Estoy convencida -dice- de que ningún niño es feliz así. En el fondo, los niños necesitan tan poco para ser felices que desde nuestra perspectiva de adultos no lo comprendemos. Los niños, una vez cubiertas sus necesidades básicas, solo precisan cariño, saberse queridos y aceptados por sus figuras de apego (sus padres, sus maestros, sus familiares) y, sobre todo, necesitan tiempo para jugar y descubrir por ellos mismos, aprender desde su curiosidad y no desde la imposición de deberes interminables, contenidos extenuantes y exámenes que les obligan a memorizar y mecanizar contenidos.


Las acciones llevadas a cabo para la campaña "los deberes justos" incluyen la difusión de un vídeo que en apenas unos segundos permite la reflexión sobre el nivel de estrés al que en general sometemos a la infancia (colegio, deberes, extraescolares, comidas familiares, compromisos sociales...) Este vídeo, que se enmarca en la campaña de Bailén por la racionalización de los deberes en el sistema educativo español, no se lo puede perder: 
"La educación debe ser un medio para alcanzar los sueños de cada uno, para crear una sociedad más justa, para descubrir el talento de cada niño. Sí, la educación debe conducirnos a la felicidad -afirma Eva Bailén- a una felicidad de autorrealización, no de regalos, teléfonos móviles y consolas. La educación nos debe permitir no perder la creatividad, ni la curiosidad, ni las ganas de aprender y vivir. Si la educación nos quita eso, ha fracasado como sistema, hemos fracasado todos, porque si algo es cierto es que educamos todos. La educación no es solo un asunto de padres, madres y docentes. No, la educación debería ser una prioridad social. Acabar con el temario, con los contenidos inabarcables que el sistema impone a nuestros docentes y a nuestros hijos no puede ser más importante que la sonrisa de un niño.
Eva Bailén, promotora de esta campaña.
Bailén cuenta también que "cuando empecé esta campaña por la racionalización de los deberes mi principal motivación venía de la necesidad de ver feliz a mi hijo. Pero, en realidad, la felicidad está subestimada, desvirtuada. Cuando yo contaba en el 2015, al arrancar esta campaña, que mi hijo no estaba teniendo una infancia feliz porque tenía hasta tres horas de deberes después del colegio, porque no tenía tiempo libre y que con ese ritmo de vida estaba estresado solo unos pocos lo entendían. Tardé tiempo en darme cuenta de que su infancia solo sucedía en las vacaciones de verano porque durante el curso no le dejábamos ser él mismo, no le dejábamos ser niño." La campaña que promueve se explica así: "La carga de deberes de cada niño o niña en edad escolar depende fundamentalmente del profesor que le corresponda. Esto sucede incluso en el seno de un mismo centro educativo, lo que en caso de que haya varios hermanos matriculados en este puede poner de manifiesto enormes e incomprensible diferencias en las tareas que han de acometer. Cuando esto ocurre, el niño que se ve en esa situación no comprende por qué él o ella no puede jugar, descansar o estar con sus padres, mientras sus hermanos y/o hermanas sí. Un exceso de deberes supone una gran frustración para un niño que quiere concluir el trabajo asignado y ve cómo éste le sobrepasa y el cansancio no le permite seguir estudiando. El rendimiento de los niños empeora si a la jornada escolar se añade un exceso de tiempo para los deberes."


Un niño que dedica un tiempo excesivo a las tareas escolares (según la OCDE la media española es de 6,5 horas semanales en la ESO, pero hay niños que ya en primaria superan esa media)  puede llegar a presentar síntomas de ansiedad y necesitar asistencia psicológica. Bailén insiste en que no existe justificación para que un niño dedique tantas horas de su tiempo tras la jornada escolar a realizar tareas muchas veces mecánicamente y que difícilmente fomentan competencias como alguna de las recogidas en el Real Decreto 126/2014, de 28 de febrero, por el que se establece el currículo básico de la Educación Primaria:
   - Aprender a aprender. Haciendo tareas repetitivas a diario el estudiante no aprende a aprender, aprende en todo caso a mecanizar sus tareas.
   - Competencias sociales y cívicas. El tiempo de convivencia familiar, con otros niños en el parque o en otros espacios abiertos se reduce: Los niños pasan tardes y tardes encerrados en su habitación. No pueden desarrollar competencias sociales estando aislados.
   - Sentido de iniciativa y espíritu emprendedor. Los deberes pautados, repetitivos y abusivos no fomentan el espíritu emprendedor y la iniciativa. La iniciativa surge desde dentro de cada niño o niña, por el propio descubrimiento personal, y para eso es necesario tiempo libre e incluso tiempo de aburrimiento.
   "Finalizar el temario de los libros de texto y los ejercicios propuestos en ellos -dice- no deberían ser el principal objetivo académico, puesto que el número de horas lectivas para cumplirlos puede llegar a ser superior a las de que se dispone en un curso escolar. Al no haber tiempo lectivo para ello, las tareas se realizan en el hogar en perjuicio de los niños. Lo realmente importante debería ser enseñar mientras se respeta el ritmo de los niños, sus necesidades de juego y de descanso y su bienestar emocional. Los deberes abusivos provocan conflictos en las familias, que ven en la conciliación de la vida laboral y familiar una utopía. Las largas jornadas laborales se ven todavía más perjudicadas por las tareas escolares abusivas, los padres no pueden compartir su tiempo con sus hijos o lo comparten para ejercer de docentes".


Hay numerosos ejemplos en prensa que hablan sobre la necesidad de unas tareas escolares justas (por ejemplo en El MundoLa VanguardiaEl Confindencial o La opinión de Málaga) y también son muchos los expertos en educación que coinciden en la necesidad de reducir las tareas escolares que realizan los niños españoles, racionalizarlas, al meno (por ejemplo Rafael FeitoCatherine L'EcuyerMireia LongAzucena Caballero e Ignacio Calderón).  En general se pide que se racionalicen los deberes de los alumnos españoles, con el establecimiento de unas pautas para que las tareas se desarrollen en un tiempo razonable y que estén acordes con la edad del estudiante así como que se eliminen cuanto antes los deberes abusivos ya que los deberes deberían estar consensuados entre los diferentes profesores de un mismo centro y estos deberían ser conocedores del tiempo que implica cada tarea y del conjunto de deberes que los estudiantes tienen cada día para que no resulten excesivos en su conjunto.

También puede ver el vídeo en YouTube pinchando aquí y firmar en la campaña pinchando aquí



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Redefiniendo el síndrome de Asperger::

Técnicamente el síndrome de Asperger (SA) es un trastorno del espectro autista (TEA). Se trata de un trastorno que se manifiesta con la incapacidad para comunicarse convencionalmente, dificultades para asumir habilidades sociales de forma natural y también dificultades para comprender la conducta social de los demás.
Por ejemplo, en el lenguaje de las personas con Asperger están presentes una serie de alteraciones como el uso excesivamente formal, rebuscado o pedante; las dificultades para iniciar una conversación o para dejar de hablar y ceder el turno a otros cuando la conversación gira en torno un tema de interés restrictivo de la persona en cuestión; etc.

Las personas con síndrome de Asperger normalmente sienten la necesidad de tenerlo todo estructurado en su cabeza para poderlo comprender. prácticamente todos tienen intereses peculiares, restrictivos, único o incluso obsesivos; muchos son torpes debido a problemas de motricidad; la mayoría no juegan en grupo y tampoco se les dan bien los deportes (aunque insistimos en que siempre hay excepciones).

Tener síndrome de Asperger, y/o un hijo/a con síndrome de Asperger, incide en las relaciones personales de la unidad familiar, dificulta la socialización de todos sus miembros, la educación del menor resulta estresante y genera ansiedad, sobre todo si el centro escolar no colabora para cubrir sus necesidades educativas especiales y son alumnos que mayoritariamente padecen acoso escolar.

El Asperger no tiene consideración de enfermedad sino de síndrome (conjunto de síntomas) y la diversidad de funcionamiento va a estar ahí por siempre aunque, gracias a terapias, intervención y la ayuda familiar y profesional, sus dificultades pueden aminorar con el tiempo (y mucho trabajo y esfuerzo) y mantener lo que se llama "una vida normal". La media de edad ronda los 5 o 6 años cuando se produce el diagnóstico (mucho más tarde en el caso de las chicas porque sus rasgos son más sutiles y los diagnosticadores aún no están suficientemente entrenados para percibirlos) aunque sus rasgos especiales suelen hacerse patentes a partir de los 3 años de edad. Algunos de estos niños y niñas presentan comportamientos “especiales” casi desde su nacimiento (por ejemplo hiperactividad y déficit de atención en alguna época, un comportamiento excesivamente infantil para su edad, aprenden a leer solos (hiperlexia), no miran a los ojos al hablar (mirada anómala), tienen rabietas que para los demás son incomprensibles y desmesuradas, son muy literales, etc. y cuándo no, ni sobre qué temas es apropiado hacerlo según el contexto, ni cuándo intervenir o cómo iniciar una conversación. Los gestos, el rostro y las expresiones corporales de los demás les resultan confusos a menudo porque la mayoría de personas con síndrome de Asperger solo interpretan el lenguaje verbal (las palabras) y no comprenden bien el no verbal. Por tanto, aunque su semántica sea rica (normalmente tienen un vocabulario incluso mucho mejor que la de sus iguales) y su sintaxis correcta (saben perfectamente construir una oración y expresarse de forma normativamente correcta a nivel sintáctico y semántico) fallan estrepitosamente en la pragmática. Eso hace que su comportamiento social parezca “anormal”.

El conjunto de rasgos (o síntomas) más importantes del síndrome de Asperger son:

1. Deficiencias sociales: carecen de recursos para interpretar las señales sociales y el lenguaje no verbal por lo que su lenguaje pragmático falla. Esto significa que a la hora de interpretar emociones pueden errar o no saber cómo expresar las suyas propias.

2. A menudo no reconocen signos del intercambio de la toma de turno por lo que no saben cuándo pueden hacerlo. Son literales, mucho más cuanto menos edad tengan. Las personas con síndrome de Asperger entienden el lenguaje verbal sin poder interpretar su componente prevaricador (las mentiras, las frases hechas, las metáforas, los juegos de palabras, etc.). Como no comprenden bromas, sobreentendidos, lenguaje metafórico, chistes, etc. y tampoco comprenden conceptos abstractos casi siempre son incapaces de intuir lo que otros piensan o cómo se sienten los demás, lo cual significa que tienen graves problemas en lo que se conoce como "teoría de la mente".

3. Tienen focos de interés absorbentes. Se interesan por cuestiones que a otras personas les podrían parecer irrelevantes y llegan a convertir esos temas en verdaderas pasiones y en intereses exclusivos, focalizando todo su interés en el aprendizaje de tantos datos como caigan en sus manos o en actividades de colección sobre esas áreas de interés. Adquieren conocimientos muy concretos hasta llegar a ser verdaderos expertos y, a la vez, a veces ignoran aquellos otros temas que no les interesan en absoluto (esto puede desembocar en fracaso escolar). Consiguiendo que sus intereses particulares formen parte de su aprendizaje pueden llegar a realizar estudios superiores con éxito y si además esos intereses absorbentes los pueden utilizar en el entorno laboral serán personas eficaces y muy útiles en su trabajo.

4. Establecen rituales muy estrictos: necesitan rutinas, si sus costumbres, sus horarios o sus actividades varían, y no se les ha anticipado que habrá un cambio, experimentan ansiedad. Pequeñas diferencias en su rutina, que aparentemente no tienen importancia, a ellos/as les pueden llegar a alterar muchísimo. Necesitan saber en todo momento qué día de la semana es, qué actividades tienen previsto hacer en ese día, etc. Eso hace necesaria la anticipación de los cambios: si por cualquier causa se van a alterar sus rutinas conviene explicárselo con antelación para no provocarles ansiedad.

5. La mayoría de personas con síndrome de Asperger presentan motricididad dañada en mayor o menor medida: son torpes y patosos. De ahí que por lo general los juegos en grupo y los deportes se les den mal. Eso agrava el problema de socialización porque sus compañeros de juegos les rechazan en sus equipos e, incluso, llegan a prohibirles la participación. Los adultos suelen tropezar, los niños se caen y se golpean a menudo, les cuesta aprender a montar en bici, atarse los cordones de los zapatos o abotonarse la ropa. Con el tiempo, la práctica y mucha insistencia se mejoran mucho las habilidades motrices pero suele quedar cierta torpeza en la edad adulta.
Por lo demás… son personas con sus capacidades cognitivas intactas. No hay ningún rasgo físico que les diferencie de los otros niños y pasan desapercibidos en el grupo aunque se les suele clasificar como “raritos” o “excéntricos”. La mayoría de personas con síndrome de Asperger tiene una memoria excepcional por lo que suelen aprender muchísimos datos (especialmente sobre sus temas de interés). Su memoria es sobre todo visual-espacial así que recuerdan pequeños detalles que los demás no recordamos. Sin embargo necesitan adquirir habilidades sociales, y requieren apoyo terapéutico/psicológico prácticamente toda su vida, por lo que es importante ponerles en manos de profesionales tan pronto como sean diagnosticados y trabajar individualmente las dificultades concretas que presenta cada persona en particular.
No sirven generalizaciones de cara a la intervención: hay que concretar las dificultades de cada uno y enfocarse en ellas para ayudar de verdad a esa persona.




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