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8/12/18

Las crisis epilépticas son situaciones de riesgo.


"Las crisis epilépticas no sólo afectan a las neuronas del movimiento y que se asocian a las identificables convulsiones motoras, sino que también ocurren episodios en otras zonas del cerebro implicadas en los síntomas que manifiestan las personas con autismo, como la falta de comunicación, de interacción social y las conductas repetitivas." Jose Antonio Muñoz-Yunta, Neuropediatra.
El término "Epilepsia" describe un trastorno del cerebro que origina una predisposición a sufrir crisis epilépticas repetidas. La epilepsia es una afección crónica del cerebro que se produce cuando las neuronas lanzan impulsos eléctricos de manera incontrolada. Los ataques (aunque hay diferentes grados) producen convulsiones corporales, pérdida de coordinación y de conciencia. La epilepsia no es una enfermedad psiquiátrica ni mental, se trata de un problema físico causado por un funcionamiento anormal esporádico de un grupo de neuronas.

Las crisis epilépticas no siempre se manifiestan como una convulsión. Aunque todas suelen ser de comienzo brusco, repentino y con una duración de segundos o de pocos minutos, en muchas ocasiones los pacientes presentan crisis más sutiles en las que predomina una desconexión parcial o total del medio y en las que los fenómenos motores con los que habitualmente asociamos a esta enfermedad -como sacudidas, temblores o movimientos más complejos, como los automatismos- son escasos y no son el fenómeno prominente. Las crisis generalmente duran apenas unos segundos o unos minutos, después de los cuales finaliza y el cerebro vuelve a funcionar con normalidad.
Las personas que conviven con pacientes de epilepsia necesitan conocer qué deben hacer en caso de presenciar una crisis. Se trata de situaciones de riesgo y conocer las medidas adecuadas de primeros auxilios puede evitar lesiones y complicaciones peligrosas. La mayoría de las crisis epilepticas son breves y terminan por sí mismas, no siendo necesario hacer nada para detenerlas. Cuando se aplican correctamente las medidas de primeros auxilios durante una crisis se evitan complicaciones que pueden ser peligrosas. A continuación se indica la actitud que debe mantenerse durante los tipos de crisis más habituales.

"La prevalencia de epilepsia en la población con autismo es muy alta, significativamente más alta que en la población general. Incluso la población con autismo tiene más anormalidades en el electroencefalograma (hasta 30%) que el resto de la población (Menos de 5%). Aunque las guías no indican hacer rutinariamente electroencefalograma a niños y adolescentes con autismo, considero que tener algún control es prudente y es un tema que siempre debemos discutir con nuestro médico." Carlos E Orellana Ayala, Médico y Cirujano, Pediatra, Neurólogo Pediatra, especialista en neurodesarrollo, director del centro escolar FAMORE y coordinador del programa de formación en neurodesarrollo de la escuela de postgrado en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de San Carlos de Guatemala. 
A grandes rasgos se distinguen dos tipos de crisis: las generalizadas, que afectan a toda la superficie del cerebro y provocan la pérdida de conocimiento y las crisis parciales o focales, donde la descarga comienza en una zona concreta que puede extenderse al resto de la corteza cerebral. La actitud que debemos adoptar ante una crisis generalizada tónico clónica es la siguiente:
- Ayudar a colocar a la persona que está sufriendo la crisis en el suelo, evitando que se lastime.
- Colocar una almohada o manta doblada bajo la cabeza, para que no se golpee contra el suelo.
- Quitarle las gafas y aflojar el cinturón, la corbata y las prendas de ropa apretadas.
- Retirar objetos punzantes o cortantes con los que se pueda herir, y fuentes de calor con las que se pueda quemar.
- No introducir objetos en su boca ni intentar administrar medicamentos orales.
- No sujetarle con fuerza para evitar sus movimientos.
- Después de la crisis dejarle descansar tumbado sobre un costado. De esta forma si tiene vómitos, saliva o flemas no pasarán a sus pulmones.

La epilepsia es uno de los trastornos neurológicos crónicos más prevalentes que puede afectar a cualquier grupo de edad, aunque existen dos picos de incidencia: uno en la primera década de la vida y otro en la séptima. Es la segunda causa de consulta ambulatoria neurológica después de las cefaleas y la tercera causa neurológica de hospitalización, tanto por las crisis epilépticas como por los accidentes derivados de éstas.
Gracias a los avances que se han producido en el conocimiento de la fisiopatología de la epilepsia, en los métodos diagnósticos y en el tratamiento, la Sociedad Española de Neurología (SEN) estima que alrededor de un 75 por ciento de los pacientes han conseguido frenar la aparición de crisis hasta tal punto que, un porcentaje muy importante pueden dejar la medicación trascurridos unos años. Sin embargo, aún existe un porcentaje bastante alto de personas que no responden bien a los fármacos, es la llamada epilepsia fármacorresistente.
Se puede encontrar una guía de descarga gratuita que explica qué es la epilepsia y cómo debe manejarse DESCARGABLE PINCHANDO AQUÍ y también tienen a su disposición otra completa guía de descarga gratuita sobre los protocolos diagnósticos y terapéuticos en pediatría para la epilepsia.
Asociación Española de Pediatría. Sociedad Española de Neurología Pediátrica. Capítulos. Protocolos de Neurología:
1. Convulsiones neonatales
2. Primera crisis epiléptica
3. Epilepsias y síndromes epilépticos del lactante
4. Epilepsia y síndromes epilépticos del preescolar y escolar
5. Epilepsia y síndromes epilépticos del puber y adolescente
6. Estado de mal convulsivo
7. Tratamiento antiepilépticos Vigilancia y controles
8. Crisis febriles
9. Episodios paroxísticos no epilépticos
10. Enfoque diagnósticos del niño hipotónico
11. Atrofia muscular espinal
12. Síndrome de Guillain-Barré
13. Polineuropatías sensitivo-motoras
14. Miopatías metabólicas
15. Enfermedades mitocondriales
16. Alteraciones de la marcha
17. Traumatismo craneoencefálicos
18. Espina bífida
19. Alteraciones cutáneas con significación neurológica
20. Trastorno por déficit de atención e hiperactividad
21. Retraso psicomotor
22. Encefalopatías metabólicas
23. Encefalopatía por VIH en el niño
24. Trastornos del lenguaje
25. Macro-microcefalia. Trastornos del crecimiento craneal
26. Hidrocefalias. Síndrome de colapso ventricular
27. Tumores cerebrales infantiles: Diagnóstico y semiología neurológica
28. Ataxia aguda
29. Tics
30. Cefaleas
31. Alteraciones de la conciencia: Estupor-Coma
32. Involución psicomotriz
33. Hipertensión intracraneal
34. Trastornos del sueño
35. Accidentes cerebrovascularees en el niño y adolescente
36. Parálisis cerebral
37. Atención temprana

Cada capítulo es gratuito y descargable en: Asociación Española de Pediatría y Sociedad Española de Neurología Pediátrica. Protocolos de Neurología (En revisión). Coordinadores: Juan Narbona García y Carlos Casas Fernández, presidente y ex-presidente de la Sociedad Española de Neurología Pediátrica. 

Este documento no refleja una postura oficial de la Asociación Española de Pediatría. Sirve de ayuda a la toma de decisiones en la atención sanitaria, pero no es de obligado cumplimento ni sustituye el juicio clínico del personal sanitario.


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Otras fuentes de consulta:
- Diario Médico:
https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000694.htm
- Abou-Khalil BW, Gallagher MJ, Macdonald RL. Epilepsies. In: Daroff RB, Jankovic J, Mazziotta JC, Pomeroy SK, eds. Bradley's Neurology in Clinical Practice. 7th ed. Philadelphia, PA: Elsevier; 2016:chap 101.
- Epilepsia:
https://vivirconepilepsia.es/epilepsia-autismo-tienen-relacion/
- Protocolos de Neurología (En revisión). Coordinadores: Juan Narbona García y Carlos Casas Fernández:
https://www.aeped.es/documentos/protocolos-neurologia-en-revision
- Diagnóstico y tratamiento de la epilepsia:
https://vivirconepilepsia.es/diagnostico-tratamiento-epilepsia/
- Wiebe S. The epilepsies. In: Goldman L, Schafer AI, eds. Goldman's Cecil Medicine. 25th ed. Philadelphia, PA: Elsevier Saunders; 2016:chap 403.
- Crisis epilépticas focales generalizadas:
https://vivirconepilepsia.es/diferencias-crisis-epilepticas-focales-generalizadas/
- Morris GL III, Gloss D, Buchhalter J, Mack KJ, Nickels K, Harden C. Evidence-based guideline update: vagus nerve stimulation for the treatment of epilepsy: report of the Guideline Development Subcommittee of the American Academy of Neurology. Neurology. 2013;81:1453-1459. PMID: 23986299 www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/23986299.

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Redefiniendo el síndrome de Asperger::

Técnicamente el síndrome de Asperger (SA) es un trastorno del espectro autista (TEA). Se trata de un trastorno que se manifiesta con la incapacidad para comunicarse convencionalmente, dificultades para asumir habilidades sociales de forma natural y también dificultades para comprender la conducta social de los demás.
Por ejemplo, en el lenguaje de las personas con Asperger están presentes una serie de alteraciones como el uso excesivamente formal, rebuscado o pedante; las dificultades para iniciar una conversación o para dejar de hablar y ceder el turno a otros cuando la conversación gira en torno un tema de interés restrictivo de la persona en cuestión; etc.

Las personas con síndrome de Asperger normalmente sienten la necesidad de tenerlo todo estructurado en su cabeza para poderlo comprender. prácticamente todos tienen intereses peculiares, restrictivos, único o incluso obsesivos; muchos son torpes debido a problemas de motricidad; la mayoría no juegan en grupo y tampoco se les dan bien los deportes (aunque insistimos en que siempre hay excepciones).

Tener síndrome de Asperger, y/o un hijo/a con síndrome de Asperger, incide en las relaciones personales de la unidad familiar, dificulta la socialización de todos sus miembros, la educación del menor resulta estresante y genera ansiedad, sobre todo si el centro escolar no colabora para cubrir sus necesidades educativas especiales y son alumnos que mayoritariamente padecen acoso escolar.

El Asperger no tiene consideración de enfermedad sino de síndrome (conjunto de síntomas) y la diversidad de funcionamiento va a estar ahí por siempre aunque, gracias a terapias, intervención y la ayuda familiar y profesional, sus dificultades pueden aminorar con el tiempo (y mucho trabajo y esfuerzo) y mantener lo que se llama "una vida normal". La media de edad ronda los 5 o 6 años cuando se produce el diagnóstico (mucho más tarde en el caso de las chicas porque sus rasgos son más sutiles y los diagnosticadores aún no están suficientemente entrenados para percibirlos) aunque sus rasgos especiales suelen hacerse patentes a partir de los 3 años de edad. Algunos de estos niños y niñas presentan comportamientos “especiales” casi desde su nacimiento (por ejemplo hiperactividad y déficit de atención en alguna época, un comportamiento excesivamente infantil para su edad, aprenden a leer solos (hiperlexia), no miran a los ojos al hablar (mirada anómala), tienen rabietas que para los demás son incomprensibles y desmesuradas, son muy literales, etc. y cuándo no, ni sobre qué temas es apropiado hacerlo según el contexto, ni cuándo intervenir o cómo iniciar una conversación. Los gestos, el rostro y las expresiones corporales de los demás les resultan confusos a menudo porque la mayoría de personas con síndrome de Asperger solo interpretan el lenguaje verbal (las palabras) y no comprenden bien el no verbal. Por tanto, aunque su semántica sea rica (normalmente tienen un vocabulario incluso mucho mejor que la de sus iguales) y su sintaxis correcta (saben perfectamente construir una oración y expresarse de forma normativamente correcta a nivel sintáctico y semántico) fallan estrepitosamente en la pragmática. Eso hace que su comportamiento social parezca “anormal”.

El conjunto de rasgos (o síntomas) más importantes del síndrome de Asperger son:

1. Deficiencias sociales: carecen de recursos para interpretar las señales sociales y el lenguaje no verbal por lo que su lenguaje pragmático falla. Esto significa que a la hora de interpretar emociones pueden errar o no saber cómo expresar las suyas propias.

2. A menudo no reconocen signos del intercambio de la toma de turno por lo que no saben cuándo pueden hacerlo. Son literales, mucho más cuanto menos edad tengan. Las personas con síndrome de Asperger entienden el lenguaje verbal sin poder interpretar su componente prevaricador (las mentiras, las frases hechas, las metáforas, los juegos de palabras, etc.). Como no comprenden bromas, sobreentendidos, lenguaje metafórico, chistes, etc. y tampoco comprenden conceptos abstractos casi siempre son incapaces de intuir lo que otros piensan o cómo se sienten los demás, lo cual significa que tienen graves problemas en lo que se conoce como "teoría de la mente".

3. Tienen focos de interés absorbentes. Se interesan por cuestiones que a otras personas les podrían parecer irrelevantes y llegan a convertir esos temas en verdaderas pasiones y en intereses exclusivos, focalizando todo su interés en el aprendizaje de tantos datos como caigan en sus manos o en actividades de colección sobre esas áreas de interés. Adquieren conocimientos muy concretos hasta llegar a ser verdaderos expertos y, a la vez, a veces ignoran aquellos otros temas que no les interesan en absoluto (esto puede desembocar en fracaso escolar). Consiguiendo que sus intereses particulares formen parte de su aprendizaje pueden llegar a realizar estudios superiores con éxito y si además esos intereses absorbentes los pueden utilizar en el entorno laboral serán personas eficaces y muy útiles en su trabajo.

4. Establecen rituales muy estrictos: necesitan rutinas, si sus costumbres, sus horarios o sus actividades varían, y no se les ha anticipado que habrá un cambio, experimentan ansiedad. Pequeñas diferencias en su rutina, que aparentemente no tienen importancia, a ellos/as les pueden llegar a alterar muchísimo. Necesitan saber en todo momento qué día de la semana es, qué actividades tienen previsto hacer en ese día, etc. Eso hace necesaria la anticipación de los cambios: si por cualquier causa se van a alterar sus rutinas conviene explicárselo con antelación para no provocarles ansiedad.

5. La mayoría de personas con síndrome de Asperger presentan motricididad dañada en mayor o menor medida: son torpes y patosos. De ahí que por lo general los juegos en grupo y los deportes se les den mal. Eso agrava el problema de socialización porque sus compañeros de juegos les rechazan en sus equipos e, incluso, llegan a prohibirles la participación. Los adultos suelen tropezar, los niños se caen y se golpean a menudo, les cuesta aprender a montar en bici, atarse los cordones de los zapatos o abotonarse la ropa. Con el tiempo, la práctica y mucha insistencia se mejoran mucho las habilidades motrices pero suele quedar cierta torpeza en la edad adulta.
Por lo demás… son personas con sus capacidades cognitivas intactas. No hay ningún rasgo físico que les diferencie de los otros niños y pasan desapercibidos en el grupo aunque se les suele clasificar como “raritos” o “excéntricos”. La mayoría de personas con síndrome de Asperger tiene una memoria excepcional por lo que suelen aprender muchísimos datos (especialmente sobre sus temas de interés). Su memoria es sobre todo visual-espacial así que recuerdan pequeños detalles que los demás no recordamos. Sin embargo necesitan adquirir habilidades sociales, y requieren apoyo terapéutico/psicológico prácticamente toda su vida, por lo que es importante ponerles en manos de profesionales tan pronto como sean diagnosticados y trabajar individualmente las dificultades concretas que presenta cada persona en particular.
No sirven generalizaciones de cara a la intervención: hay que concretar las dificultades de cada uno y enfocarse en ellas para ayudar de verdad a esa persona.




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