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Aviso: se emplea en este blog, ocasionalmente, el neutro o masculino (acabado en -o) en los términos que admiten ambos géneros, sin que ese uso gramatical esconda una discriminación sexista sino porque, dado que la lengua castellana no proporciona expresiones neutras para indicar ambos sexos, así se evita la tediosa lectura que podría suponer el uso de ambos términos en todas las ocasiones (niño/a, los hombres y mujeres, los alumnos y las alumnas, etc.)

7/7/18

Qué intervención educativa se recomienda emplear con los TEA según la Federación Autismo España.




Cuando hablamos de intervención educativa nos referimos a todas aquellas acciones educadoras que contribuyen al aprendizaje del niño y a la mejora de su autonomía. Estas acciones pueden darse de una manera formal y planificada en los colegios, en otro tipo de ámbitos no formales como son las ludotecas, las instalaciones deportivas, campamentos, etc. o también de una manera más espontánea e informal en su vida cotidiana junto con la familia, en el barrio jugando con otros niños, etc.



A diferencia de lo que ocurre en la generalidad de la población infantil, los niños con autismo apenas se benefician del aprendizaje que se adquiere de manera espontánea a través de la imitación, la exploración y el interés que les suscita el propio entorno y las personas. Ciertas habilidades como jugar con otros niños, hacer un uso correcto de los objetos, relacionarse con otras personas, etc. hay que enseñárselo con cierta intencionalidad y estructuración. 
   A continuación vamos a ver los principios y técnicas específicas que favorecen el aprendizaje de los TEA, aspectos que son de utilidad tanto para profesionales como para padres por la necesidad que hay de intervenir con ellos en todos los contextos para conseguir la generalización de los aprendizajes. 


 El diseño de una intervención educativa con estos niños se fundamenta en los siguientes principios que garantizan su calidad: 
   ■ Debe partir del conocimiento global del niño, de sus capacidades tanto perceptivo-cognitivas, comunicativas, motoras, sociales y afectivas. 
   ■ Tiene que contemplarse desde una visión integradora y ecológica en la que se valore la relación de sus capacidades y el ambiente. Las medidas en forma de apoyos visuales, comunicativos, sociales o arquitectónicos si fuera el caso, permiten romper aquellas barreras que tiene el entorno y que de ser incorporadas favorecen el aprendizaje y la normalización dentro de su entorno. 
   ■ Debe comenzarse de manera temprana, cuanto antes se dé respuesta a los síntomas mejor será su posibilidad de mejora, tal y como respalda la teoría de la plasticidad neuronal. 
   ■ Debe partir de los modelos teóricos de referencia, tales son los aportados por autores como Leo Kanner, Asperger, Baron-Cohen, Hobson, Frith, Happe, Ozonoff, Pennington, Rogers, Riviére, etc. que dieron la clave de sus síntomas y de fundamentos como la Teoría de la Mente, Teoría de la Coherencia Central, Teoría de las Funciones Ejecutivas, Teoría de la Intersubjetividad, entre otros. 


   ■ Hay que priorizar los objetivos de la intervención, no se pueden abarcar todo los objetivos a la vez, por ello hay que anteponer aquellos que son más desadaptativos, que ponen en peligro la integridad del niño o de su entorno o que son la base para adquirir otros aprendizajes posteriores. 
   ■ La intervención debe durar el tiempo suficiente para generar los efectos deseados, en los niños con autismo los efectos de una intervención suelen percibirse a medio o largo plazo, así que además hay que ser muy constantes, pacientes y sistemáticos en esta tarea. 
   ■ Requiere un abordaje de trabajo y equipo multidisciplinario, es necesario el trabajo conjunto de profesionales de la audición y lenguaje, logopedia, pedagogía terapéutica, psicología, terapia ocupacional, fisioterapia y otros profesionales sanitarios y sociales para abordar las dificultades que presentan estos niños y acordar una misma línea de actuación junto con la familia. 
   ■ Los aspectos familiares, culturales y económicos es necesario contemplarlos como parte integrante de la globalidad del niño para adaptar la intervención. 
   ■ Es necesario intervenir desde la individualización, lo que significa conocer sus fortalezas, como pueden ser una excelente memoria visual, mecánica y percepción viso-espacial habituales en los niños con autismo, para abordar sus debilidades; y adaptarse a su estilo de aprendizaje, entendiendo por éste la forma en que un niño percibe, procesa y retiene mejor una información, pudiendo ser de manera visual, auditiva, cinestésica, o de forma holística, analítica, etc. 


Puede descargar la guía completa de Autismo Madrid AQUÍ.