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Aviso: se emplea en este blog, ocasionalmente, el neutro o masculino (acabado en -o) en los términos que admiten ambos géneros, sin que ese uso gramatical esconda una discriminación sexista sino porque, dado que la lengua castellana no proporciona expresiones neutras para indicar ambos sexos, así se evita la tediosa lectura que podría suponer el uso de ambos términos en todas las ocasiones (niño/a, los hombres y mujeres, los alumnos y las alumnas, etc.)

7/6/18

Laia, la víctima mortal que demuestra la mayor vulnerabilidad de los niños y niñas en el espectro autista.




Laia era una niña de 13 años, con autismo leve (¿tal vez Asperger?), que fue asesinada el lunes 4 de Junio (2018) en Vilanova i la Geltrú (España). Como cada día siguió su rutina y al salir del colegio fue a casa de sus abuelos en donde su padre le recogería un poco más tarde. Su padre avisó que ya la estaba esperando en la calle, Laia se fue de casa de sus abuelos, y nunca llegó a salir del edificio.

Imagen del periódico La Vanguardia.

La desaparición de la adolescente había sido denunciada horas antes y, desde ese momento, se había montado un dispositivo de búsqueda para dar con su paradero. Tras unas pocas horas de búsqueda por la zona dos de sus tíos irrumpieron en la casa de un vecino que les había parecido sospechoso al responder a la policía que no sabía nada de la pequeña. Los vecinos y los familiares empezaron a sospechar por el comportamiento extraño del detenido, Juan Francisco López Ortiz, que fue el único del bloque que no salió de su vivienda para buscar a la menor. La encontraron muerta, escondida bajo un colchón en la casa, llena de heridas de arma blanca aunque por la autopsia parece que la muerte fue por asfixia.


El caso, asumido por el juzgado de guardia de Vilanova, está siendo investigado ahora por la División de Investigación Criminal (DIC) de los Mossos d'Esquadra. La Policía Local ha pedido a través de las redes sociales que deje de distribuirse la imagen de la niña usada para buscar pistas sobre su paradero y los Mossos están a la espera del resultado de la autopsia para averiguar las causas concretas de la muerte, la motivación y el detonante del asesinato. ¿Qué puede llevar a una persona a matar a una niña a la que apenas conoce, si es que la conoce, de esa forma? Ojalá y la autopsia o la declaración del detenido arrojen luz sobre esta cuestión mientras todos trabajan para reconstruir esas tres horas en las que la niña permaneció desaparecida y tratan de desvelar si, como sospechan, el encuentro con su asesino fue casual, producto del azar, o no.
  El desarrollo de los hechos fue el siguiente: a las nueve de la noche los padres decidieron ir hasta la comisaría de los Mossos d’Esquadra para presentar una denuncia sobre la desaparición. El resto de familiares la seguía buscando y dos tíos de Laia, uno paterno y otro materno, decidieron regresar al punto de partida y volver a mirar incluso dentro de armarios y repisas.


El caso es que los dos tíos de Laia empezaron a llamar timbre por timbre a todos los vecinos del bloque de pisos porque les extrañaba que nadie hubiera visto a pequeña. La familia de Laia sabía que debido a su trastorno a veces se desorientaba así que los abuelos y el padre creían que se podía haber despistado al tomar el ascensor. Al llamar al piso del detenido, en la primera planta del edificio, éste les abrió en toalla de baño y les dijo que no sabía nada de la niña. Posteriormente y ante las sospechas de varios vecinos los tíos regresaron a comprobar. Mientras que uno de ellos se quedó con el sospechoso en la puerta el otro entró a revisar las habitaciones, que estaban todas abiertas excepto una. 
   En fin... la Policía Local fue al domicilio y arrestó al hombre. No pasaron ni tres horas entre que Laia llegó a la casa de sus abuelos y sus tíos encontraron su cadáver oculto bajo un colchón, movido de sitio, en la casa del vecino del primer piso. La noticia sobre los hechos la pueden leer aquíaquíaquíaquí aquí entre otros sitios.


Se ha dado a entender que los tíos de Laia irrumpieron a la fuerza en la vivienda en la que se encontró su cuerpo y todos sabemos, más o menos, cómo funciona en este momento la justicia española, así que entre otras cosas nos preocupan las consecuencias que pueda tener esa forma de entrar buscando a su sobrina ya que puede ocurrir de todo, desde que un abogado avispado intente que se desestime la causa porque se entró a la vivienda sin orden judicial y por la fuerza, hasta que el presunto asesino sea exculpado de todos los cargos porque el cuerpo de Laia fue encontrado de manera irregular. Siempre habrá algún abogado desalmado que a cambio de fama y repercusión mediática acepte defender a este hombre, usando cuantos argumentos pueda, pero el caso es que en su casa estaba el cuerpo de Laia y solo él se encontraba en ese lugar en ese momento. Eso no puede negarlo nadie. 


Entre gritos y empujones, los guardias urbanos lograron trasladar al detenido hasta las dependencias policiales. Tuvieron que protegerle y salir a empujones entre una masa de gente que pedía a gritos que se lo dejaran a ellos para hacer justicia.
   Como contábamos antes, el presunto asesino vivía justo en el piso de debajo del de los abuelos de Laia. No ha trascendido si conocía o no a la pequeña ni si sabía o no de sus rutinas, de su inocencia, de su poca picardía y habilidad para detectar el peligro. Él, de 42 años, tenía antecedentes por violencia con su ex mujer y su propia hija (de la misma edad aproximadamente que Laia), habitaba una vivienda de sus padres porque no tenía trabajo en este momento y tonteaba con las drogas según han narrado vecinos de la zona. No se sabe mucho más salvo que cuando los tíos de Laia encontraron su cuerpo se limitó a decir "yo no he sido". 
   Muchas horas estuvieron los policías de la división científica reconstruyendo los hechos el martes, ya que en menos de un par de horas Laia desapareció y murió, asesinada. La inspección del domicilio no fue una tarea fácil para la policía científica de la región policial metropolitana sur. A las doce de la noche todavía no había concluido. La comitiva judicial llevaba doce horas en el interior de la vivienda ya que en la estancia había numerosos rastros de sangre y un cubo lleno con agua manchada que por lo visto utilizó el sospechoso para tratar de limpiar el escenario.


Antonio Rodríguez, intendente de los Mossos d´Esquadra (cuerpo policial del territorio catalán en el que se encuentra Vilanova i la Gertrú), quiso el martes despejar cualquier sombra de duda sobre la actuación de unos padres a los que calificó de muy valientes y que durante las horas de búsqueda tuvieron un comportamiento ejemplar. Quería evidenciar que la niña no estuvo desprotegida en ningún momento y que era más que lógico buscarla en un primer momento fuera de un bloque en el que tanto la pequeña como su familia se sentían a salvo.
   Según el relato de Rodríguez el detenido fue el único vecino que no salió voluntariamente a buscar a la niña. Además, cuando se encontró el cadáver en el piso del sospechoso le faltaban algunas prendas de ropa. El detenido vivía con su padre, porque su madre estaba hospitalizada, y en el momento de los hechos estaba solo. Ahora ha trascendido que su madre, muy mayor y enferma, falleció poco después de que su hijo fuera detenido. Esto añade otro matiz terrible y horrorífico al caso, lo queramos o no.
   Bien, lo que queremos aquí no es entrar en detalles ni sobre la menor ni sobre estos hechos tan terribles, pero sí que nos es útil el caso para explicar una de las características de las personas con trastornos del espectro autista (Asperger/TEA): nos lleva más tiempo que a los neurotípicos captar algunos significados, especialmente de relaciones sociales y de la interacción con los demás, y esto significa que darnos cuenta de las malas intenciones de alguien, o de la toxicidad de una relación, nos cuesta mucho más que a cualquier otra persona, por lo que somos más vulnerables y es mucho más fácil abusar de nuestra confianza, engañarnos, etc.  Laia, además de ser solo una niña y tener, pues, poca experiencia de vida, era especialmente vulnerable ante cualquier engaño, agresión y demás. Era muy muy muy vulnerable. Sin embargo apenas media docena de medios de comunicación han hablado del neurotipo de Laia. Apenas media docena han comentado, muy por encima, que tenía un trastorno del espectro autista y esto nos ha llamado poderosamente la atención porque, cuando ocurre lo contrario, cuando hay una masacre, un asesinato o un tiroteo y se le adjudica o presupone al autor material de los hechos un trastorno del espectro autista (o un problema psiquiátrico de cualquier índole) es lo primero que los medios dicen (incluso sin contrastar la información) contribuyendo a la estigmatización de un colectivo que nada tiene que ver con la violencia o la agresividad, contribuyendo también a la difusión de mitos y falsedades y etiquetando (cuanto antes, porque la información es muy veloz) a la persona. 
   Entendemos que hay que salvaguardar la intimidad de una menor (aunque no lo hacen cuando se trata del agresor) y que la gente tal vez no comprenda lo significativo que es en este caso que la nena tuviera un trastorno del espectro autista (TEA) pero, si se explicara razonadamente por qué se trataba de una persona especialmente vulnerable, los medios de comunicación ayudarían a evitar casos similares y a concienciar a la sociedad sobre el verdadero significado del autismo ¿Verdad?
   ¿Por qué a veces corren tanto para etiquetar a una persona y otras veces no dicen nada o solo mencionan muy por encima esa etiqueta? Pues porque que la víctima tenga un trastorno autístico no vende periódicos ni aumenta la audiencia pero que un asesino tenga "algo", lo que sea, que le distinga del común de los mortales no solo evita que el género humano se identifique o empatice con él sino que vende mucho más, es mucho más sensacionalista y... bueno, ¿qué más les da hundir y estigmatizar a todo un colectivo si así aumenta su audiencia?


Anteriormente repasamos en este mismo blog toda una serie de masacres y acontecimientos violentos en los que se atribuyó a las personas agresoras un TEA o síndrome de Asperger, a veces erróneamente, sin contrastar la información. Cuando se trata de la víctima nos solemos enterar de casualidad o no enterarnos, del mismo modo que no se difunden los casos de niños o niñas víctimas de acoso vertical, de agresiones o rechazo por parte de sus propios profesores, maestros y educadores, y de igual forma que solo trasciende el acoso escolar que sufre la práctica totalidad de menores con Asperger cuando uno de ellos ya no lo soporta más y se suicida. Entonces todos lamentamos lo ocurrido pero no pensamos que si se dedicara más tiempo en los medios de comunicación a explicar verazmente las características de estos menores no solo contribuiríamos a su integración social sino que se evitarían muchos casos de suicidio y muchas víctimas como Laia.



Con esta reflexión el equipo de MuNDo AsPeRGeR quiere sumarse a las muestras de apoyo a la familia de Laia, hacerles llegar nuestras condolencias y enviarles un fuerte abrazo virtual y mucha fuerza para superar este trance terrible por el que están pasando. Seguiremos de cerca el caso, eso lo podemos asegurar.
D.E.P.