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Aviso: se emplea en este blog, ocasionalmente, el neutro o masculino (acabado en -o) en los términos que admiten ambos géneros, sin que ese uso gramatical esconda una discriminación sexista sino porque, dado que la lengua castellana no proporciona expresiones neutras para indicar ambos sexos, así se evita la tediosa lectura que podría suponer el uso de ambos términos en todas las ocasiones (niño/a, los hombres y mujeres, los alumnos y las alumnas, etc.)

23/6/18

Fin de curso, fin de etapa y evaluación de/al profesorado.



En estos días finaliza o ha finalizado ya el curso escolar en casi todos los centros de estudios de España, desde el ciclo infantil hasta las enseñanzas universitarias. Como cada año en casi todos esos centros se realizan reuniones de fin de curso, globales o individuales, para informar a los padres y madres de los resultados académicos de sus hijos. Ahora es cuando sabemos si han aprobado o suspendido el curso, si pasan al curso siguiente o repiten, si gradúan o no, etc. 


Al igual que al inicio de curso las familias hacemos un proceso de adiestramiento entre el profesorado de nuestros hijos e hijas, informando a todos los docentes y claustros de los centros de las circunstancias especiales de ese alumno con el que van a estar nueve meses, explicando, la mayor parte de las veces, qué es el síndrome de Asperger porque el profesorado lo desconoce, solicitando los ajustes y adaptaciones necesarias para nuestros hijos, etc. a final de curso hay que comprobar los resultados de ese proceso inicial y en el fondo, mientras recibimos las evaluaciones de nuestros hijos e hijas, nosotros evaluamos a su profesorado y nos preguntamos si han cubierto o no las necesidades especiales del niño/a, si han entendido las características propias del síndrome de Asperger, si entienden a nuestro hijo o hija en particular, si han sabido adaptar los contenidos, las evaluaciones, etc. a las dificultades que a principio de curso les comentamos que nuestro hijo o hija tenía, etc.


Ambos procesos (el de adiestramiento y el de fin de curso) son largos, pesados, repetitivos (año tras año lo mismo) y a menudo muy frustrantes para la familia del alumnado con síndrome de Asperger. Sabemos que nuestros hijos pueden llevar el ritmo académico normal para su edad porque no tienen déficit intelectual pero a veces nos encontramos con que no han superado las evaluaciones y tienen varias asignaturas suspendidas o incluso tienen que repetir curso. A veces, cosa muy sorprendente, nuestros hijos han suspendido alguna asignatura por tener mala letra, o por ser desorganizados con el material, olvidarlo en casa o usarlo mal. Entonces sabemos que no se ha tenido en cuenta el déficit en la función ejecutiva o la psicomotricidad dañada de nuestro hijo o hija. No nos sorprende, a casi nadie, la verdad, porque esto sucede casi cada año a casi cada alumno con síndrome de Asperger. En las reuniones de final de curso nos dirán que nuestros hijos no han sido capaces de entender los juegos de palabras, frases hechas, refranes, metáforas... Y nosotros nos preguntaremos si alguien habrá tenido en cuenta su literalidad. También nos dirán que a menudo se han dejado en casa material necesario para hacer un trabajo que no han podido realizar y nos preguntaremos si alguien ha tenido en cuenta su déficit en la función ejecutiva. Otros nos dirán que nuestro hijo o hija no sabido trabajar en equipo o colaborara con sus compañeros y nosotros nos preguntaremos si alguien ha tenido en cuenta sus dificultades sociales y relacionales... No. La respuesta a todas estas preguntas suele ser que no, que después de haber hecho como que nos escuchaban al explicarles los problemas de nuestros hijos e hijas se han olvidado por completo durante todo el curso y simplemente han evaluado con mala nota lo que nuestros hijos aún no saben hacer (ya aprenderán).
   Una constante de los estudiantes de infantil y primaria suele ser ir mal en artes plásticas y educación física. Es como si la mayoría de alumnos con el síndrome llevaran en los genes la propiedad de suspender esas dos asignaturas. Algunos las suspenden incluso habiendo demostrado grandes habilidades artísticas lo que no deja de ser una paradoja. Bien, esto tiene una explicación sencilla, como sabemos la mayoría de menores con síndrome de Asperger presentan problemas de motricidad por lo que sus habilidades para los deportes y la educación física o para realizar tareas manuales y artísticas está dañada. Si el profesorado ha tenido esto en cuenta y ha evaluado el esfuerzo y la mejora del alumno a lo largo del curso seguramente habrá aprobado pero si no lo han hecho y aprobar o suspender depende de que hayan alcanzado determinados objetivos lo más normal es que estos niños y niñas suspendan una o las dos asignaturas. Ahora, a final de curso, hay que recordarle a los profesores de esas temáticas cuáles son las dificultades de nuestros niños y niñas y averiguar si las han tenido en cuenta o no para estar seguros de que su suspenso, si es el caso, es justo o no lo es. esto supone reuniones tensas y a veces desagradables con los profesores que nos acaban de desgastar en un momento en el que ya estamos agotados de lidiar con el colegio (y no digo "contra" el colegio por no generalizar pero ya sabemos....) Entonces ¿para qué ha servido todo lo que hemos explicado, hablado y documentado a los educadores a principio de curso?

Bueno, si tenemos la suerte de que todo se ha hecho bien lo normal será que nuestro hijo o hija haya aprobado todo o casi todo y solo reste felicitarle por su éxito y celebrarlo, pero si algo no se ha hecho bien ese estudiante tendrá malos resultados académicos que, ahora, a ultima hora, intentaremos que se resuelvan, que se recuerde y se tengan en cuenta los problemas intrínsecos al síndrome de Asperger y re-evalúen a nuestros hijos en base a esos datos.
   Miren, no les quiero desanimar, pero en la mayoría de los casos es un proceso agotador e infructuoso. Hay que intentarlo... Pues sí, pero sepan de antemano que no suele servir para nada porque un profesorado que durante todo el curso escolar no ha tenido en cuenta las dificultades de su alumnado no lo va a hacer una vez terminado el curso. Normalmente solo podemos animar a nuestros hijos, recordarles que tienen unas dificultades que poco a poco irán venciendo y que si han de repetir un curso, o dos o tres durante el proceso no pasa nada porque tienen nuestro apoyo y confiamos en ellos y en sus capacidades. Solo queda, pues, recordar a nuestros hijos que creemos en ellos, que si esta vez ha salido mal tal vez el curso que viene salga bien, intentar que no se frustren y no se vengan abajo, etc.


Nosotros, los papás y mámás, tenemos ahora por delante un par de meses para recuperarnos del período final del curso y para prepararnos a conciencia el nuevo inicio de curso escolar, recopilando la documentación necesaria y anticipando el discurso que necesitaremos dar al profesorado en septiembre, iniciando así, de nuevo, este ciclo interminable de adiestramiento, control, supervisión, colaboración y cierre (y evaluación) del curso.
   Descansen, lo que puedan. Felicitaciones a quienes lo han logrado y ánimo para quienes no. No se rindan, si este curso no pudo ser tal vez sí pueda ser el siguiente.
   Feliz verano.