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24/6/18

Trastornos de la conducta alimentaria en la persona con Asperger/TEA.




Los TEA son la tercera problemática crónica en adolescentes, son un trastorno largo y complicado de tratar que provoca un gran sufrimiento personal. 

Si les sumamos algún trastorno de la conducta alimentaria o la distorsión de la imagen corporal (son factores que suelen ir juntos aunque también pueden darse por separado) todo se vuelve aún más complejo (1). 
   Los problemas de alimentación son frecuentes en menores con Asperger o autismo. "La falta de ingesta de alimentos o de algunos nutrientes fundamentales puede tener consecuencias graves en el desarrollo del niño o la niña.Tanto la falta de alimentación como el exceso de ésta va a dificultar en sí la vida activa, el movimiento y el desarrollo cognitivo del niño o la niña. Sin embargo, a pesar de la importancia que tiene para el adecuado desarrollo físico y psicológico del pequeño y el bienestar de la familia las propuestas concretas de intervención son escasas y suelen reducirse a programas para mejorar los hábitos de autonomía en las comidas.
Puede darse en los niños y adolescentes (especialmente en chicas) con trastorno del espectro autista una distorsión de la imagen corporal de forma inversa a lo prototípico, por ejemplo, verse más delgados de lo que realmente están. De hecho la chica con TEA y trastornos alimenticios cuando se observa a sí misma en el espejo solo ve la parte de su cuerpo con la que tiene una fijación o distorsión (solo ve que sus caderas son anchas, por poner un ejemplo). No se mira globalmente y no tiene presente que todos tenemos defectos. María Merino.

La intervención en la alimentación debe de hacerse de manera rápida y temprana para poder revertir el problema lo antes posible. Lo más importante y que hay que destacar, es que en un principio el déficit de alimentación puede no ser considerado un problema grave, sin embargo, si no se interviene lo antes posible, puede ir agravándose hasta llegar a la malnutrición e incluso a la desnutrición, siendo entonces un problema grave que afecta al correcto desarrollo del menor." Federación Autismo Madrid (*)
   Las comidas son momentos idóneos para la comunicación y el intercambio, para escuchar lo que dice o expresa el niño de manera no verbal y para respetar sus decisiones (no quiere comer más, quiere ir más despacio...). A medida que el niño o la niña vaya creciendo tendrá más capacidades y podrá ir experimentando con la comida. 

Es importante que la actitud del adulto en esta exploración sea de confianza y aliento. Es conveniente tener en cuenta que un ambiente relajado y cómodo durante las comidas, donde se eviten distracciones como la televisión y los teléfonos, facilita las buenas prácticas alimentarias y da la oportunidad de interacción social y de desarrollo cognitivo. Es preferible tener una actitud receptiva y tolerante ante el posible rechazo de la comida por parte del niño, ya que un acompañamiento respetuoso y sin confrontación garantiza que estos episodios sean transitorios. Realizar las comidas en familia y el hecho de disponer del tiempo suficiente y sin interrupciones para hacerlo también son importantes para garantizar que las comidas sean agradables y la ingesta adecuada.
El proceso de aprendizaje de hábitos alimentarios es especialmente importante durante los primeros años de vida ya que, además de facilitar un buen estado nutricional y un crecimiento óptimo y puede ayudar a consolidar la adquisición de hábitos saludables para la edad adulta. Es importante favorecer las condiciones que permitan la adquisición progresiva de unos hábitos alimentarios saludables y una buena relación con la comida.
   El niño/a, desde que es bebé hasta que tiene 3 años de edad, aprende a mamar, probar, masticar, tragar y manipular alimentos y también a descubrir diferentes olores, sabores y texturas con la finalidad de que se incorpore, poco a poco, a la alimentación familiar. La educación de la conducta alimentaria en esta franja de edad tiene el objetivo de conseguir, además de un buen estado nutricional, el aprendizaje de hábitos alimentarios saludables. Los diferentes entornos donde come el niño (en su casa, en casa los abuelos, en las escuelas infantiles, etc.) tienen que ser el marco idóneo para transmitir una serie de hábitos, como son el uso de los cubiertos, los hábitos higiénicos básicos y un comportamiento en la mesa adecuado (2). 
   No se puede olvidar que los ritmos de los niños son más lentos que los de los adultos, por lo tanto, para que se genere una buena relación en torno a la comida, la paciencia y el tiempo que se dedican son imprescindibles.
   En los casos de TEA con trastornos alimenticios se pueden dar obsesiones por ciertos alimentos. Esto genera un alto nivel de ansiedad ante la privación de los mismos: consistiría en una obsesión por la comida sin llegar a ser anorexia ni bulimia y se manifestaría por un control rígido de horarios de comidas, acumulación ansiosa de alimentos, rutinas de comer ciertos alimentos en ciertos momentos, alimentación disfuncional y excéntrica…  



Los niños y niñas van adquiriendo destrezas manuales para alimentarse solos, beber de un vaso o una taza cogidos con las dos manos y comer lo mismo que el resto de la familia, con algunas pequeñas adaptaciones, como, por ejemplo, cortar los alimentos en pequeñas porciones y permitir que cojan la comida con los dedos, la pinchen con el tenedor o se la coman con la cuchara. Hay que evitar los alimentos que, por su consistencia y/o forma, puedan causar atragantamientos ya que esto podría general un total desprecio por ese alimento desde ese momento en adelante (3).


La preocupación por el niño que no come es frecuente entre los padres y las madres. No obstante, la problemática de la inapetencia es, a menudo, un problema de equilibrio entre lo que un niño come y lo que su familia (madre, padre, abuelos...) espera que coma. Al final es el niño quien decide si quiere o no quiere comer y qué cantidad, ya que es capaz de autorregular su ingesta en función de sus necesidades (excepto en situaciones de enfermedad, donde serán convenientes las recomendaciones específicas del equipo de pediatría). El problema aparece cuando ese proceso natural de aprendizaje alimenticio no se da como debería, es más lento, el niño o la niña desprecian determinados alimentos o incluso el hecho de comer en sí mismo, etc. y esto sucede en los niños y niñas con trastornos del espectro autista y trastornos de la conducta alimenticia.   

Datos de la Dra María Merino en el I Simposio sobre Asperger femenino, Sevilla 2018.
La incorporación de nuevos alimentos se tendría que hacer de una manera progresiva, lenta y en pequeñas cantidades, respetando un intervalo de algunos días (entre 3 y 5 días por ejemplo) para cada nuevo alimento y observando cómo se tolera.
   "En muchas ocasiones se ha asociado el autismo a problemas metabólicos y gastrointestinales, pero bien es cierto que en uno de los últimos estudios publicados en 2011, “No association between early gastrointestinal problems and autistic-like traits in the general population” publicado en la revista “Developmental Medicine & Child Neurology”, se demuestra que no existen diferencias significativas en cuanto a problemas gastrointestinales entre niños que tienen Autismo y aquellos que no. A pesar de esto hay que destacar que muchos de los niños con autismo presentan problemas de tipo gastrointestinales como estreñimiento, debido a una restricción alimentaria, a una mala masticación a la medicación, y a un problema sensorial que surge a la hora de ir al baño, pero no por la condición de tener autismo. En otros casos los problemas gastrointestinales vienen determinados por el rechazo y la limitación de determinados alimentos, como son las frutas y verduras, ricas en fibra". (*)

Según la doctora Merino, experta en trastornos alimenticios en personas con Asperger/TEA debemos hacernos 3 preguntas fundamentales:
   - ¿Existe obsesión por la comida? 
   - ¿Hay cambios de conducta relacionados con la comida? 
   - ¿Hay distorsión respecto a la imagen corporal? 
    Tenemos que profundizar en las rutinas asociadas a la alimentación pues existe una hipersensibilidad, casi desde el principio del desarrollo, que afecta al buen ajuste psicológico de la persona con Asperger/TEA. Puede llegar un momento en el que sea imprescindible un ingreso hospitalario a causa de los problemas de conducta alimenticia y entonces nos encontramos con que los ingresos pueden convertirse en una rutina rígida típica de los TEA y en un lugar de seguridad que alivia la ansiedad intrínseca en los TEA, por lo que el trastorno de conducta alimenticia se ve reforzado y mantenido en el tiempo en lugar de corregirse.





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Fuentes:
- (1) "Trastornos de la conducta alimentaria", Dª María Merino, en el I Simposio Asperger Femenino, Sevilla, Mayo 2018.
- (2) Guía de alimentación de 0 a 3 años. Descarga en  https://goo.gl/Rh7fYe
- Problemas de alimentación en niños con disfunciones sensoriales: http://kiddos.com.mx/2016/07/04/problemas-de-alimentacion-en-ninos-con-disfunciones-sensoriales/
- Recomendaciones para la alimentación en la primera etapa. 0 a 3 años: https://www.mundoasperger.com/2017/11/recomendaciones-para-la-alimentacion-en.html
- Los problemas de alimentación en niños pequeños con autismo. Breve guía de intervención, por Mª Rosa Ventoso, Centro Leo Kanner y la Asociación de Padres de Personas con Autismo (APNA): http://www.astus.org/feaps/FeapsDocumentos.NSF/08db27d07184be50c125746400284778/5b4cc4e52720f30ac125784500348d7a/$FILE/Art%C3%ADculo%20Ventoso.pdf

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