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Aviso: se emplea en este blog, ocasionalmente, el neutro o masculino (acabado en -o) en los términos que admiten ambos géneros, sin que ese uso gramatical esconda una discriminación sexista sino porque, dado que la lengua castellana no proporciona expresiones neutras para indicar ambos sexos, así se evita la tediosa lectura que podría suponer el uso de ambos términos en todas las ocasiones (niño/a, los hombres y mujeres, los alumnos y las alumnas, etc.)

15/11/17

Vídeo sobre TDAH y cómo se puede ayudar a los niños con este diagnóstico.




El texto de este artículo es un extracto modificado de los que se mencionan en las fuentes. Lo más destacable de esos textos es la conclusión de que el trastorno por déficit de atención (TDA) es una de las alteraciones psicológicas más frecuentes entre la población infantil (3-5% de los niños según la APA) y que se pueden observar en estas personas síntomas de inatención, impulsividad e hiperactividad por lo que, en los años 80, se reformuló la definición del trastorno como un déficit atencional y no únicamente como trastorno hipercinético.
Aquellos en los que el déficit predominante sea la inatención se considerarán englobados en el grupo de atencionales y quienes presenten mayor dificultad por impulsividad e hiperactividad pertenecerán al grupo de hipercinesis. Sin embargo es bastante común encontrar ambas dificultades combinadas en una misma persona (TDAH). ↓

   En el niño con TDAH existen alteraciones que pueden producir un rendimiento académico pobre, asociado a una baja autoestima, alteraciones emocionales y/o problemas en la integración social. Sin embargo, el TDAH no es necesariamente negativo. Hay niños, adolescentes y adultos con TDAH con un adecuado ajuste escolar, personal y social. Presentan dificultades en los siguientes aspectos concretos:
   - Procesamiento fonológico y sintáctico, pero no en aspectos semánticos.
   - Problemas en los aspectos de forma y de contenido del lenguaje.
   - Dificultades en tareas que requieren organización semántica.
   - Tareas de memoria auditiva.
  Los niños con TDAH realizan peor las tareas que, aunque no requieren una respuesta verbal, implican haber escuchado instrucciones verbales un tanto extensas; estas tareas requieren atención e inhibición de la atención a otro estímulo y los niños con TDAH pierden información como resultado de la inatención y/o distractibilidad. En la población pediátrica, se identifica el TDAH más en varones que en mujeres pero se da en ambos sexos. La cuestión es que los síntomas asociados son muy diferentes entre ambos. Las niñas no suelen tener problemas de conducta y suelen acudir a consulta de psicología o pedagogía por presentar problemas de aprendizaje y bajo rendimiento escolar. Por el contrario, en los varones predomina el subtipo hiperactivo-impulsivo o bien de tipo combinado (déficit de atención e impulsividad) y estos subtipos suelen ir acompañados de conducta disruptiva en el aula y falta de cumplimiento de normas en la familia. ↓




Los niños con TDAH experimentan muchas dificultades para concentrarse y prestar atención; se aburren fácilmente y no terminan sus actividades correctamente o cometen numerosos errores por despiste. Presentan déficit en las Funciones Ejecutivas, es decir, en determinados Procesos Cognitivos necesarios para lograr aprendizajes comprensivos y significativos. Sin embargo, es posible mitigar o eliminar las consecuencias negativas o síntomas que produce este trastorno ya que existen varios factores que ayudan a una buena evolución del trastorno como son el diagnóstico precoz, una educación coherente y competente por parte de los padres o la transmisión de valores positivos y estabilidad familiar. 
   Por el contrario, los siguientes factores pueden empeorar el pronóstico de TDAH: un diagnóstico retardado o una educación demasiado permisiva o severa por parte de los padres. Por eso el adolescente con TDAH que no reciba tratamiento durante la infancia tendrá unos síntomas más marcados y podría mostrar otras alteraciones asociadas como dificultades para organizarse escolar y personalmente o empezar múltiples proyectos de forma simultánea, pero rara vez terminarlos o la tendencia a realizar conductas de riesgo: alcohol, adicción a sustancias, conducta antisocial… Un niño con TDAH puede tener problemas de sociabilización por diversos motivos. Una de las grandes razones es por su impulsividad. Pero también destacan: el reclamo constante e inadecuado de atención social, el escaso conocimiento de sí mismo, la dificultad en el reconocimiento y regulación de sus propias reacciones emocionales, la sobre-personalización de las acciones de los otros y su dificultad para aprender de las experiencias.
TDAH es el más controvertido de los trastornos de desarrollo, entre otras cosas porque los profesores y maestros lo utilizan como una etiqueta para los alumnos indisciplinados y a los médicos les resulta más fácil diagnosticar un caso como TDAH que realizar un estudio profundo que evidencie un trastorno más complejo de determinar. Además, el investigador al que se atribuye el descubrimiento del TDAH, el psiquiatra estadounidense Leon Eisenberg, siete meses antes de morir afirmó que se trataba de "un ejemplo de enfermedad ficticia" en el semanario alemán 'Der Spiegel', lo cual contribuyó a la creencia de que este trastorno no existe en realidad. Antes de desatar la polémica uno de los principales logros de Eisenberg fue conseguir que se creyera que el TDAH tiene causas genéticas con lo que el tratamiento con medicamentos es menos cuestionable aunque, al igual que el síndrome de Asperger, no tiene consideración de enfermedad. ↓ 




Los síntomas del TDAH son tan abiertos a la interpretación que es difícil de precisar quién lo tiene y quién no y la sobremedicación es rampante, aunque lo cierto es que entre aquellos que tienen un verdadero caso resulta útil para tratar los síntomas. Sin embargo, incluso sin medicación es posible mitigar o eliminar las consecuencias negativas o síntomas que produce este trastorno ya que existen varios factores que ayudan a una buena evolución como el diagnóstico precoz, una educación coherente y competente por parte de los padres o la transmisión de valores positivos y estabilidad familiar. Por el contrario, un diagnóstico retardado o una educación demasiado permisiva o severa por parte de los padres pueden empeorar el pronóstico de TDAH. Por eso el adolescente con TDAH que no reciba tratamiento durante la infancia tendrá unos síntomas más marcados y podría mostrar otras alteraciones asociadas como dificultades para organizarse escolar y personalmente o empezar múltiples proyectos de forma simultánea, pero rara vez terminarlos o la tendencia a realizar conductas de riesgo: alcohol, adicción a sustancias, conducta antisocial… Un niño con TDAH puede tener problemas de sociabilización por diversos motivos. Una de las grandes razones es por su impulsividad pero también destacan: el reclamo constante e inadecuado de atención social, el escaso conocimiento de sí mismo, la dificultad en el reconocimiento y regulación de sus propias reacciones emocionales, la sobre-personalización de las acciones de los otros y su dificultad para aprender de las experiencias. ↓










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Nota:
Texto del artículo del periódico La Rioja de la primera imagen. Javier Lozano habla sobre el TDAH. «Muchas madres de hijos con TDAH están solas contra viento y marea» El pedagogo aragonés interviene hoy y mañana en los actos logroñeses de la Semana Europea del TDAH, organizados por ARPANIH.
Javier Lozano Maestro.
El chaval se llamaba Pedro. Y no era como los demás. «Me volvía loco», admite ahora riendo Javier Lozano, su profesor de aquellos días. Pero entonces no se reía tanto. «Era un chico que se comportaba de una manera totalmente distinta al resto», recuerda. Lozano empezó a investigar qué le pasaba a Pedro, hasta que en sus manos cayó uno de los poquísimos libros españoles sobre el TDAH que existían en aquella época, mediados los 80, escrito por Ana Miranda. «Lo que contaba me cuadraba», recuerda. Y allí empezó un interés que desembocó en una tesis, varios libros y un interés continuo. Hoy y mañana, este maestro y pedagogo aragonés recala en Logroño para presentar su último libro ('Mi hijo tiene TDAH', editorial Psylicon) y para dar una charla sobre este trastorno dentro de los actos riojanos de la Semana Europea del TDAH que organiza la asociación ARPANIH.
   Desde aquellos inicios hasta ahora el conocimiento del fenómeno y de cómo funcionan los niños inatentos o hiperactivos ha mejorado mucho. «En los últimos años ha cambiado, sí», reconoce. «Pero en el fondo para los maestros las cosas deberían ser más o menos lo mismo en lo básico: hay que luchar por los chavales tengan lo que tengan. Hay mil trastornos, dislexias, discalculias, TDAH... y la diferencia la marcan las ganas y el interés del maestro. Porque en muchas ocasiones es el profesor el que tiene que dar la voz de alarma».
   Y entonces comienza un proceso que no está exento de dificultades, algunas de ellas absurdas. «A una madre que le digan que su hijo tiene TDAH y entra en internet, puede caer en una de esas páginas que dicen cosa absurdas como que el TDAH no existe, que todo es un invento de las farmacéuticas... Son cosas fruto de la ignorancia, y con un trasfondo que no entiendo muy bien, pero que pueden hundir a una familia». Y es un riesgo en un momento muy vulnerable. «Te asustan, te pierden. Y a veces pierdes de vista lo importante: que hay que apoyar al hijo, y apoyarse en un trabajo conjunto con médicos y con profesores. Porque si no hay un trabajo común, todo es mucho más difícil».
Lo cual puede incluir el tratamiento farmacológico, algo a lo que Lozano insiste en quitarle tragedia. «Si el médico te lo receta, por qué no vas a dárselo, como le darías cualquier otro medicamento. Con las precauciones lógicas, y con control». Eso sí, desmitificando la pastilla: «Hay quien piensa que con eso se va a solucionar todo, y no es así. El chaval atenderá mejor, se relacionará mejor, pero sigue necesitando una intervención general, de la familia, del maestro».
   Y también, quizá, algo más de normalidad. «No es algo que haya que ocultar. Si tu hijo no ve y necesita gafas, ¿tienes algún problema en decirlo? El apoyar al hijo, el ayudar a la madre, es fundamental». Por cierto, que cuando Lozano habla de «madre» no es casual. En su experiencia, con demasiada frecuencia las madres son las que emprenden el camino sin ayuda. «Muchas veces las madres están solas contra viento y marea, y el padre -siempre hay excepciones- tiende a decir que ya se le pasará, que todos hemos sido así».




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Fuentes: 
- MuNDo AsPeRGeR: TDAH. Trastorno por déficit de atención e hiperactividad vs. Asperger.  http://www.mundoasperger.com/2017/01/tdah-trastorno-por-deficit-de-atencion.html
- El trastorno por déficit de atención (TDAH) en la población pediátrica.   http://www.mundoasperger.com/2017/08/el-trastorno-por-deficit-de-atencion.html
- A través de la Clínica Neurometrics y la Fundación Cadah: R. Caballero Andaluz, “Comorbilidad y diagnóstico diferencial en el Sindrome de Asperger“.
- J. Artigas-Pallares, K. Gacria Nonell. E. Rigau Ratera. “Comorbilidad en el TDAH”.
- http://www.tdahytu.es/, Periodico digital 20 minutos.
- Libro Mundo Asperger y otros mundos, de Sacha Sánchez-Pardíñez; sección de trastornos comórbidos. 
- Periódico La Rioja, artículo sobre Javier Lozano y el TDAH: http://www.larioja.com/la-rioja/201610/21/muchas-madres-hijos-tdah-20161021004105-v.html