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Aviso: se emplea en este blog, ocasionalmente, el neutro o masculino (acabado en -o) en los términos que admiten ambos géneros, sin que ese uso gramatical esconda una discriminación sexista sino porque, dado que la lengua castellana no proporciona expresiones neutras para indicar ambos sexos, así se evita la tediosa lectura que podría suponer el uso de ambos términos en todas las ocasiones (niño/a, los hombres y mujeres, los alumnos y las alumnas, etc.)

11/8/17

El entorno laboral para la persona con Asperger y la exclusión social del adulto con trastornos del espectro autista.




Las principales dificultades que pueden darse en la vida adulta con el síndrome de Asperger son sobre todo dificultades de relación social, problemas para tener amigos o profundizar en las relaciones y poco éxito en sus intentos de entablar amistad.



También se producen dificultades para el trabajo en equipo e incapacidad para entender claves sociales que ayuden a regular la conducta; dificultades para comprender el mundo mental de los otros y el propio e incapacidad para entender claves sociales que le ayuden a regular su conducta; problemas para detectar emociones y sentimientos ajenos y dificultad para expresar los suyos propios; presencia de rituales o estereotipias motoras que se desencadenan en situaciones concretas y escapan a su control; autoestima y autoconcepto ambiguos que pueden ir acompañados de sentimientos de superioridad o bien de ideas excesivamente negativas centradas en el desconocimiento de sus capacidades (provocándoles ansiedad o depresión); incapacidad para planificar y organizar su futuro en base a proyectos realistas; problemas para tomar decisiones; dificultades para manejar relaciones de pareja; dificultades atencionales que se pueden reflejar en el entorno laboral y problemas para superar las entrevistas de trabajo.
   A pesar de sus problemas los adultos con Asperger son capaces de generar estrategias alternativas para manejarse en el mundo social, suelen ser muy nobles y dicen en cada momento lo que piensan, reclaman independencia económica y social y suelen ser perfeccionistas a la hora de realizar cualquier tarea. Cuando su trabajo se ajusta a sus intereses y tiene poca demanda social suelen tener éxito profesional aunque, normalmente, suelen ser más eficientes en trabajos técnicos.



Con el tiempo y con apoyo todas las dificultades propias de la adolescencia con Asperger se van venciendo pero aparecen otras, más propias de los adultos, que quedan en cierto modo desamparados (sobre todo porque existen pocas alternativas válidas a los talleres de habilidades sociales a los que acuden los pequeños) y el recurso más  frecuente es el de acudir al psicólogo o al psiquiatra para resolver sus problemas de depresión y/o ansiedad. El adulto no suele recibir ayuda para los problemas directamente derivados de su Síndrome de Asperger.

Ese tipo de dificultades impide a veces a los Asperger la consecución de un empleo y su desarrollo laboral óptimo, por eso es importante que obtengan un título especializado en un área de su interés, para la que seguro estarán bien cualificados, que les permita conseguir trabajo. Concretamente en el trabajo necesitan la minimización de distractores ambientales, labores con baja implicación social, tareas bien secuenciadas y con un principio y fin claros, plazos para la consecución de sus objetivos laborales y máxima estructuración.A pesar de sus problemas los adultos con síndrome de Asperger son capaces de generar estrategias alternativas para manejarse en el mundo social y laboral. Reclaman independencia económica y social y suelen ser perfeccionistas a la hora de realizar cualquier tarea por lo que cuando el trabajo se ajusta a sus intereses y tiene poca demanda social suelen tener éxito aunque, normalmente, suelen ser más eficientes en trabajos técnicos, repetitivos, mecánicos, aislados, etc.
   Hay que debatir las políticas y los enfoques relacionados con la tutela y el camino hacia la autodeterminación y la capacidad jurídica de las personas con autismo. Son personas y tienen los mismos derechos que todos los demás, que merecen una vida digna y no podrán conseguirla si no se les permite integrarse en la sociedad, desempeñar trabajos remunerados y no nos preocupamos todos un poco por conocer algo más sobre sus diferencias. También es importante que las personas que forman parte de su entorno sepamos cómo ayudarles en cada situación ya que entre todos tenemos que luchar y aportar nuestro granito de arena para que se escuche a las personas con Asperger.
   Predecir cómo será un niño con autismo o con Asperger en el futuro presenta problemas particulares debido al amplio espectro de habilidades cognitivas, lingüísticas, sociales y conductuales asociados con la condición. 



Los tratamientos y la educación para las personas con autismo ha mejorado durante las últimas 3 décadas y muchos estudios muestran que una minoría (aunque sustancial) de los adultos con autismo (sobre todo los Asperger), aunque continúa viéndose afectada por su condición, puede encontrar trabajo, vivir de forma independiente y desarrollar relaciones sociales significativas con los demás. Sin embargo la mayoría, especialmente quienes tienen un cociente intelectual muy bajo, sigue siendo muy dependiente de sus padres u otras personas de apoyo en la edad adulta. Uno de los factores más importantes que determinan este resultado parece ser el nivel de funcionamiento intelectual en la infancia, y las puntuaciones del cociente intelectual no verbal, que tienden a permanecer relativamente estables a lo largo del tiempo. Los principales estudios de seguimiento del autismo (ver fuentes de consulta al final de este texto) han correlacionado un cociente intelectual (CI) no verbal menor a 50 con un peor pronóstico. Sin embargo, personas con mayor CI no verbal también tienen dificultad para lograr su independencia en la edad adulta. No hay duda de que todo el colectivo tiene dificultades a la hora de encontrar o mantener un empleo. 
   Parece que los déficits fundamentales asociados con el autismo, en particular los rituales y los comportamientos estereotipados, pueden entorpecer los efectos de un alto índice de inteligencia por lo que aun teniendo un CI normal o alto otros factores influyen en el pronóstico de futuro de la persona con autismo. 
   La coyuntura económica existente en nuestra sociedad, ha generado niveles de desempleo altos, mayor número de trabajos de baja cualificación, un menor acceso al empleo y escasa promoción en el puesto de trabajo. Ahora bien, este problema de desempleo se agrava en el caso de las personas con discapacidad y tiene un especial impacto en las personas con TEA. 
   Estudios realizados recientemente en Europa y también en España (Autismo Europa, 2003; Belinchón et al., 2008; Álvarez et al., 2009) revelan que entre el 76 y el 90% de las personas adultas con TEA no desarrollan ninguna actividad productiva o laboral, y que su integración social y comunitaria es muy limitada, compleja y mínima en la actualidad. No obstante, es fundamental remarcar que las personas con TEA tienen numerosas habilidades que les permiten ser excelentes personas trabajadoras. No debemos olvidar que normalmente son capaces de almacenar grandes cantidades de información, sobre todo de sus intereses o que cuando las metas están bien definidas suelen ser persistentes en la consecución de sus objetivos, así que también son muchas las cualidades y aspectos positivos de la persona adulta con síndrome de Asperger.
   Según Lola Garrote, psicóloga clínica y directora de CEDIN, no encontrar a nadie que comparta la intensidad mental tan abrumadora de una mente activa, intensa, y con intereses tan particulares que no tienes con quien compartir esa intensidad es un problema de los adultos con síndrome de Asperger. Por otro lado, a las personas TEA con alta inteligencia se les va a "obligar" a buscar objetivos de vida productivos y materiales (por lo que es frecuente que escuchen frases del tipo "Vas a malgastar tu potencial si no te dedicas a...."). Además, el diagnóstico en adultos es complicado porque los criterios diagnósticos siguen teniendo un sesgo infantil, así que muchos adultos han pasado desapercibidos y no han sido diagnosticados antes porque:
   - no lo parecen: no presentan conductas no verbales suficientemente desajustadas,
   - no tienen estereotipias, a pesar de presentar signos de tensión emocional que pueden manifestar de diversas formas (tics, bruxismo, dolores de estómago, cabeza, cansancio crónico...),
   - no han molestado, ni han presentado alteraciones del desarrollo ni del aprendizaje e, incluso, han sido buenos estudiantes,
   - han tenido un circulo social restringido pero no ha sido considerado como algo importante.

El autismo en el adulto sigue siendo un gran desconocido. Pese a que los TEA entre los niños sean más conocido la realidad de estas personas y sus familias sigue siendo desconocida para la población en general. Ese desconocimiento lleva a que no se le preste atención a su diversidad, en especial por tratarse de trastornos que no llevan aparejados unos marcadores biológicos, sino algunos comportamientos que, además, son muy variables: el diagnóstico y el reconocimiento de una persona con TEA es muy difícil, por lo que muchas veces son discriminados porque los neurotípicos no los entienden, y se enfrentan a situaciones de aislamiento social.
   Características comunes en adultos con síndrome de Asperger (aunque no se dan todas en todos los casos) serían, por ejemplo, comportamiento peculiar, parecer lento para comenzar a hablar, tener obsesiones centrándose en un único (o muy pocos) tema de interés, a menudo se evidencia ausencia de contacto visual durante la comunicación o falta de expresiones faciales, junto a dificultad para comprender el lenguaje corporal de los demás, no les resulta nada fácil entender los sentimientos de otras personas así que a veces aparecen problemas relacionados con las emociones. También es frecuente en los adultos con Asperger la dificultad en el desarrollo y el establecimiento de relaciones, que a menudo parecen confundidos y no son buenos en la interacción lingüística.
   Suelen acercarse a la gente de manera extraña, incómoda para los otros, ya que les faltan habilidades para participar y disfrutar de conversaciones o de una pequeña charla. Muchos adultos con síndrome de Asperger presentan, además, mala coordinación y a veces presentan baja tolerancia a ruidos fuertes, luces brillantes, etc, por lo que les resultan muy molestas las multitudes. 
   Entre sus necesidades se encuentran los servicios de orientación y asesoramiento (personal y familiar) a los que puedan acudir cuando sea necesario, para recibir, por ejemplo, terapias centradas en la mejora de su autoestima o para favorecer un autoconcepto positivo y realista, que asuman que tienen una forma peculiar de percibir e interpretar el mundo que les rodea, etc. Es útil, pues, la enseñanza explícita sobre las relaciones sociales en general; la mediación social y laboral que les ayude a generar estrategias para desenvolverse con éxito en resolución de conflictos sociales y laborales.