23/3/16

El adulto Asperger.

   Durante la adolescencia aparecen en las personas con SA dificultades muy concretas que se pueden traducir en inmadurez emocional o reacciones emocionales desproporcionadas y poco ajustadas a las situaciones. También es frecuente la existencia de intereses inmaduros y poco acordes con la edad. La mayor conciencia que se tiene respecto a la soledad, comparado con otros trastornos del espectro autista (TEA), produce sentimientos de incomprensión y mayor vulnerabilidad a alteraciones psicológicas como la depresión, la ansiedad y el estrés. A veces en los adolescentes con SA se produce un descuido de la higiene y el cuidado personal (si bien algunos desarrollan rituales obsesivos en relación con la higiene) que aún dificultan más su socialización. Otros problemas a los que se enfrentan en la adolescencia serían algunas dificultades académicas (lentitud, problemas de adaptación a los cambios de horarios, profesores, aulas, etc.; torpeza para elaborar planes de estudio y secuenciar tareas; desmotivación; dificultades para captar la idea principal de un texto y seleccionar información relevante). Con el tiempo y con apoyo todas esas dificultades se van venciendo pero aparecen otras, más propias de los adultos con síndrome de Asperger.

   Los adultos quedan en cierto modo desamparados (sobre todo porque existen pocas alternativas válidas a los talleres de habilidades sociales a los que acuden los pequeños) y el recurso más  frecuente es el de acudir al psicólogo o al psiquiatra para resolver sus problemas de depresión y/o ansiedad. Pero el adulto no suele recibir ayuda para los problemas directamente derivados de su Síndrome de Asperger.

  Con frecuencia olvidamos que los niños de ahora se convertirán en adultos en el futuro y, para entonces, tendrán las mismas dificultades que en este momento presentan los adultos diagnosticados.

  Las principales dificultades que pueden darse en la vida adulta con el síndrome de Asperger son sobre todo dificultades de relación social, problemas para tener amigos o profundizar en las relaciones y poco éxito en sus intentos de entablar amistad. También se producen dificultades para el trabajo en equipo e incapacidad para entender claves sociales que ayuden a regular la conducta. 

  «Si yo fuese un ordenador, tendría un disco duro capaz de almacenar 10 veces más información que un ordenador normal, pero mi procesador sería pequeño», dice Temple Grandin, persona con Asperger que ha escrito libros sobre su condición y que se ha convertido en líder dentro de la comunidad autista. Temple asegura que, usando la terminología informática, es como si tuviese un disco duro de 1000 gigabytes y un procesador 286, y que las personas neurotípicas pueden tener sólo 10 Gb de espacio en el disco y un Pentium. Sin embargo, teniendo toda esa capacidad asegura que no puede hacer dos cosas al mismo tiempo al contrario de los neurotípicos. Ese tipo de dificultades impide a veces a los Asperger la consecución de un empleo y su desarrollo laboral óptimo, por eso es importante que las personas con síndrome de Asperger obtengan un título especializado en un área que les permita conseguir trabajo. Temple elaboró una sencilla lista de los trabajos peores y mejores para las personas con autismo o síndrome de Asperger que sugiere trabajos recomendables para pensadores visuales. 

  Al final, las principales dificultades que pueden darse en la vida adulta con el síndrome de Asperger incluyen: dificultades de relación social, problemas para tener amigos o profundizar en las relaciones y poco éxito en los intentos de entablar amistad; dificultades para el trabajo en equipo, para comprender el mundo mental de los otros y el propio e incapacidad para entender claves sociales que le ayuden a regular su conducta; problemas para detectar emociones y sentimientos ajenos y dificultad para expresar los suyos propios; presencia de rituales o estereotipias motoras que se desencadenan en situaciones concretas y escapan a su control; autoestima y autoconcepto ambiguos que pueden ir acompañados de sentimientos de superioridad o bien de ideas excesivamente negativas centradas en el desconocimiento de sus capacidades (provocándoles ansiedad o depresión); incapacidad para planificar y organizar su futuro en base a proyectos realistas; problemas para tomar decisiones; dificultades para manejar relaciones de pareja; dificultades atencionales que se pueden reflejar en el entorno laboral y problemas para superar las entrevistas de trabajo. 

  A pesar de sus problemas los adultos con SA son capaces de generar estrategias alternativas para manejarse en el mundo social, suelen ser muy nobles y dicen en cada momento lo que piensan, reclaman independencia económica y social y suelen ser perfeccionistas a la hora de realizar cualquier tarea. Cuando su trabajo se ajusta a sus intereses y tiene poca demanda social suelen tener éxito profesional aunque, normalmente, suelen ser más eficientes en trabajos técnicos. No debemos olvidar que normalmente son capaces de almacenar grandes cantidades de información, sobre todo de sus intereses o que cuando las metas están bien definidas suelen ser persistentes en la consecución de sus objetivos, así que también son muchas las cualidades y aspectos positivos de la persona adulta con síndrome de Asperger. 

  Entre sus necesidades se encuentran los servicios de orientación y asesoramiento (personal y familiar) a los que puedan acudir cuando sea necesario, para recibir, por ejemplo, terapias centradas en la mejora de su autoestima o para favorecer un autoconcepto positivo y realista, que asuman que tienen una forma peculiar de percibir e interpretar el mundo que les rodea, etc. Es útil, pues, la enseñanza explícita sobre las relaciones sociales en general; la mediación social y laboral que les ayude a generar estrategias para desenvolverse con éxito en resolución de conflictos sociales y laborales. 

  Concretamente en el trabajo necesitan la minimización de distractores ambientales, labores con baja implicación social, tareas bien secuenciadas y con un principio y fin claros, plazos para la consecución de sus objetivos laborales y máxima estructuración.

  Es relativamente fácil tratar con los adultos con síndrome de Asperger aunque suelen presentar un comportamiento peculiar. Los adultos con SA rara vez muestran afecto hacia los demás de forma explícita, así que, a menudo, son acusados de falta de empatía por sus compañeros y conocidos, pero es que no les resulta nada fácil entender los sentimientos de otras personas a su alrededor y algunos, incluso, tienen problemas relacionados con las emociones, sin control sobre la ira, la depresión o la ansiedad. Esto les provoca una especial dificultad en el desarrollo y el establecimiento de relaciones, junto al hecho de que no son buenos en la interacción social ni lingüística y tienen dificultades cognitivas relacionales. Suelen acercarse a la gente de manera extraña, incómoda, y tienen una evidente falta de habilidades para participar y disfrutar de conversaciones o de una pequeña charla. 

  El tratamiento para adultos se centra en el trabajo y el habla con terapias físicas. Tanto los niños, como los adolescentes y los adultos, requieren de formación en habilidades sociales y necesitan apoyo familiar para el aprendizaje de habilidades de comportamiento. El tratamiento puede variar de paciente a paciente y no sólo depende de un diagnóstico oportuno y correcto, sino también en la respuesta del individuo. Los adultos con síndrome de Asperger pueden aprender a suprimir los peores efectos ya que las terapias están diseñadas de modo que ayuden a llevar vida adulta productiva

  Como los niños Asperger los adultos tienen cierta incapacidad para adaptarse a diferentes situaciones sociales y con frecuencia presentan adhesión estricta a rutinas, baja tolerancia a ruidos fuertes, las luces brillantes y las multitudes.

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