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12/5/17

Acoso escolar en niños con problemas del neurodesarrollo.





El acoso escolar o "bullying" es un enemigo silencioso que se nutre la soledad, la tristeza y el miedo. Por eso intentamos que cada niño y cada adolescente alrededor del mundo sepa que está mal y que hay gente que está dispuesta a ayudar a la víctima esté donde esté.
"Bullying" es una palabra anglosajona que se ha puesto de moda para referirse al acoso escolar y/o intimidación de un abusador sobre una víctima dentro del ámbito escolar. La exposición repetida de esta condición por parte de la víctima puede traer consigo consecuencias graves a nivel psicológico y somatizaciones físicas. Agresores y agredidos repetirán esas conductas cuando sean adultos. El bullying o acoso escolar es causante directo de cientos de muertes al año, ya sea por homicidio o por inducción al suicidio. Es decir, se lleva la vida de niños y jóvenes en todas partes del mundo. Enferma a miles de estudiantes cada año también, que en general abandonan sus estudios, o los sobrellevan con angustia y cansancio como si de una cotidiana tortura se tratase.
   El acoso escolar debe abordarse desde un enfoque multidisciplinar, según un informe especial del Defensor del Menor de Andalucía: “el acoso escolar y ciberacoso pueden tener efectos nocivos para sus protagonistas, perturbando su bienestar y su desarrollo emocional, social o cognitivo, y pueden agravarse con el tiempo si no se adoptan medidas paliativas. Se trata de unas conductas cuyas consecuencias, tanto para el agresor como para la víctima o incluso para los espectadores, pueden ser muy graves y a veces irreparables, condicionando el presente y el futuro de quienes se ven involucrados en ellas”. El texto completo se encuentra disponible a través del siguiente aquí


La violencia no se combate con violencia. La amistad, la tolerancia, el respeto o la paciencia son algunos de los valores que deben inculcarse desde pequeños tanto en el colegio como en casa. El acoso requiere soluciones pedagógicas. Ya son demasiados los gimnasios y las iniciativas "preventivas" que quieren hacer negocio con el acoso escolar. No se trata de enseñar a la víctima potencial a defenderse: se trata de educar al agresor potencial para que modifique su conducta. Es labor de todos poner todos los medios posibles para parar esta lacra pero la forma no es enseñando defensa personal o artes marciales a los menores. Enseñemos a los niños a no ser ni verdugos ni cómplices y ayudemos a las víctimas.
Para erradicar la violencia y acoso escolar entre los y las estudiantes es imprescindible dotar a los centros escolares de profesionales, de la Psicología de la educación, para poner en marcha programas de prevención y detección. Una situación que merma la salud mental de los niños y sobre la que podemos actuar con celeridad y evitando males mayores.
   Es muy frecuente que los niños que se atienden en consulta de neuropediatría sufran acoso escolar. Los niños con problemas del neurodesarrollo son especialmente vulnerables al acoso escolar y deberíamos estar aún más atentos y actuar ante cualquier signo de alarma. La depresión y la ansiedad están muy presentes en las consultas de neuropediatría, asociadas a trastornos del aprendizaje como el TDAH, de la conducta o del neurodesarrollo como la discapacidad intelectual o el autismo. Con TDAH es frecuente ser víctima de acoso y también ser acosador. En estos casos los problemas de base pueden causar síntomas físicos como cefalea o molestias abdominales dificultando su diagnóstico. Si a todo esto añadimos el acoso escolar en los niños con problemas neurológicos sufrir ansiedad y depresión está casi asegurado. ↓


Si no hacemos nada el problema se hará crónico y en los casos más graves llevará incluso al suicidio (según los resultados publicados en la revista Journal of Behavioral Evolutiva y de la Pediatría.) En el citado estudio se concluyó que casi el 70 por ciento de los niños con trastornos del espectro del autismo sufren una experiencia traumática emocional como resultado de haber sido intimidado y una porción significativa de ellos están preocupados por su propia seguridad en la escuela; los niños con TEA que también presentan TDAH y depresión son más propensos a ser intimidados y los niños con TEA que también presentan trastorno de conducta o trastorno de oposición desafiante tienen más probabilidades de cometer bullying. Claro que no sólo los niños y niñas neurodiversos son intimidados pero ellos experimentan este problema con mayor frecuencia y, además, los efectos de la intimidación son más acusados en su persona. No debemos nunca olvidar que no existirían niños acosados si no existieran niños y niñas que han aprendido a ser acosadores. El uso de la agresión en un niño o niña para resolver los conflictos es un comportamiento aprendido que puede comenzar a una edad temprana. Estas conductas agresivas, si no son reeducadas por padres y madres, pueden hacerse crónicas y convertirse en una manera rutinaria de alcanzar sus objetivos. Si no se controlan estas conductas en los primeros años de la infancia, se empeorará a medida que el niño o niña crece. Por eso, es importante que padres y madres actuemos lo antes posible para disminuir este comportamiento agresivo. Lo importante es que este tipo de comportamiento se puede reemplazar y mejorar enseñando al niño o niña conductas alternativas positivas, incompatibles con el rol de abusador, como la empatía, la compasión o la reciprocidad. No olvidemos que los niños o niñas, tanto acosadores como acosados, son personas generalmente con carencias y dificultades socioemocionales.
Se requiere investigación adicional para validar clínicamente la correlación entre el diagnóstico psiquiátrico de un niño y el comportamiento de intimidación. Diseños longitudinales del estudio también ayudará a proporcionar información sobre la secuencia de eventos relacionados con las conductas abusivas y los problemas psicológicos y físicos. Los investigadores esperan que con mayor información sobre los comportamientos de intimidación y las consecuencias del acoso escolar en los niños con TEA, padres, personal escolar, maestros y profesionales de la salud puedan proteger mejor a esta población especialmente vulnerable. Los padres también deben obtener más información sobre cómo se puede trabajar para prevenir el acoso escolar y ayudar a los niños que participan en la intimidación. ↓



Es muy importante detectar el abuso escolar para frenarlo cuanto antes y reconocer conductas que, repetidas, pueden indicar acoso. Es importante detectar a la víctima y detectar al acosador. ¿Y si fuera nuestro propio hijo el que está acosando? Los niños que acosan también necesitan ayuda, de otro tipo, pero la necesitan o el problema se perpetuará. Son rasgos propios de los abusadores: solo aceptan que se haga siempre su voluntad, no se sienten bien ni disfrutan del juego compartido, tienden a establecer relaciones de poder, es distante y frío, no sabe ponerse en el lugar del otro, ante un conflicto utiliza la agresividad para resolverlo, son niños que provocan, molestan, empujan o golpean repetidamente a otros, usan motes despectivos o insultos para referirse a sus compañeros, mienten o difunden falsos rumores, aíslan sistemáticamente a otros niños impidiendo que los demás se relacionen con ellos. Un niño que no se siente valorado por los adultos de su entorno, o incluso sufre intimidaciones y acoso él mismo, tiene más riesgo de convertirse en un acosador. Los niños y niñas que desarrollan conductas de agresión o intimidación hacia otros buscan obtener el reconocimiento y la atención de los demás, de los que carece. Pueden ser niños o niñas que presenten una autoestima y una seguridad en sí misma alta o muy baja, pero, en ambos casos aprenden un modelo de relación basado en la exclusión y el menosprecio de otros.
   El objetivo de un acosador escolar es eliminar, amedrentar, aterrorizar y destruir al que no es su seguidor, al que se resiste, al diferente, al que sobresale académicamente, en definitiva, al que le hace sombra y le rebaja socialmente y académicamente y al que, en el fondo, le hace de espejo de sus propias carencias. El acosador presenta normalmente pocas habilidades sociales para comunicar y negociar sus deseos. Las características del perfil de un acosador suelen ser: personas con falta de empatía, falta del sentimiento de culpabilidad, tendencia a creer que en realidad son ellos las víctimas, cobardes, celosos, envidiosos, resentidos y con un nivel de tolerancia a la frustración ante los conflictos bajo y, por último, suelen ejercer sus agresiones y estudiar a su víctima de forma premeditada. ↓


Según estudios psicológicos a personas que han realizado alguna acción de acoso escolar, su perfil encaja con niños y niñas que viven en un ambiente familiar permisivo que les puede haber llevado a no interiorizar bien el principio de que los derechos de uno deben convivir con los de los demás o se les ha incentivado en valores como la prepotencia, y no en la igualdad, estando acostumbrados a avasallar, entre otros aspectos. Este ambiente familiar puede haber desarrollado en ellos un umbral de tolerancia a la frustración muy bajo, irritándose mucho cuando no consiguen lo que quieren, además de la incapacidad de ponerse en el lugar del otro por una carencia de empatía, mermando también su capacidad de buscar soluciones que puedan beneficiar también a los demás. Lo más probable es que el niño o niña educado en este ambiente familiar reproducirá en la escuela los hábitos adquiridos. Ni respetará, ni empatizará con el profesorado, ni con sus compañeros y compañeras.
   Diversos estudios apuntan a que la permisividad en el uso de la televisión y un insuficiente control de los programas y los juegos de ordenadores y consolas a los que juegan los niños y niñas pueden haber incrementado el nivel de violencia y mermado la capacidad de empatía. Es importante que el entorno escolar desarrolle programas de convivencia a nivel de centro escolar y dé formación específica al profesorado sobre mediación en situaciones escolares conflictivas y habilidades sociales y emocionales para que sepan cómo abordar los conflictos entre iguales. Lo habitual en los centros educativos es que, con frecuencia, el niño o niña que acosa a otro compañero suele estar rodeado muy rápidamente de una banda que se une al comportamiento de acoso contra la víctima. Para evitar esto, es importante la presencia de una figura de autoridad exterior que imponga límites a este tipo de conductas, como sería el personal docente o no docente. Como padres y madres es importante y necesario apoyar al niño o niña acosador. Podemos ayudar y trabajar con la escuela hablando con nuestro hijo o hija para averiguar por qué intimida a otros niños en el centro. También podemos colaborar y ayudar mucho para encontrar la forma y la conducta positiva que debe aprender y desarrollar nuestro hijo con el objetivo de reparar el daño que ha causado a la víctima y con vistas a desarrollar comportamientos más solidarios y de compañerismo y evitar que vuelva a actuar como acosador.
   Es muy frecuente que los niños que se atienden en consulta de neuropediatría sufran acoso escolar. Los niños con problemas del neurodesarrollo son especialmente vulnerables al acoso escolar y deberíamos estar aún más atentos y actuar ante cualquier signo de alarma. La depresión y la ansiedad están muy presentes en las consultas de neuropediatría, asociadas a trastornos del aprendizaje como el TDAH, de la conducta o del neurodesarrollo como la discapacidad intelectual o el autismo. Con TDAH es frecuente ser víctima de acoso y también ser acosador. En estos casos los problemas de base pueden causar síntomas físicos como cefalea o molestias abdominales dificultando su diagnóstico. Si a todo esto añadimos el acoso escolar en los niños con problemas neurológicos sufrir ansiedad y depresión está casi asegurado.↓



Si no hacemos nada el acosador se acostumbrará a tratar así a las personas y el acosado sentirá que es normal que se le menosprecie. La salud mental de ambos y de los que les rodean se verá resentida. Las víctimas, en general, son niños y niñas débiles, inseguros, con baja autoestima y fundamentalmente incapaces de salir por sí mismos de la situación que padecen, aunque lo hayan intentado de muchas formas. En la mayoría de las ocasiones les supera la situación y se sienten deprimidos. Tienen bajas habilidades sociales y suelen ser rechazados dentro del grupo. Esto hace que sean un objetivo fácil para el acosador. No disponen de herramientas psicológicas y sociales para hacer frente a la situación. Suelen ser chicos apegados a su familia, dependientes y sobreprotegidos por sus padres y madres. En cambio, otras veces es todo lo contrario, aunque son casos más raros, donde la víctima suele tener un comportamiento irritante hacia los demás. A veces, sus compañeros les provocan para que reaccionen de mala manera, y así poder acosarlo pareciendo que la responsabilidad del acto agresor está justificada, disfrazando así la culpabilidad del acosador frente al resto de niños y niñas y, a veces, frente a los adultos.
Son síntomas evidentes de que el menor sufre acoso escolar:
   - quejas físicas como dolor de cabeza, de tripa, náuseas, mareos…
   - cambio en los hábitos de alimentación o sueño: perder el apetito o comer más de la cuenta, insomnio, pesadillas…
   - empeoran las notas,
   - cambios en su actividad social: no quiere salir con sus amigos, no le interesan cosas que antes le encantaban, no quiere ir al colegio…
   - cambios emocionales: nervioso, rabioso e incluso violento en casa,
   - sentimientos de culpa, llanto incontrolable…
   Ante la menor sospecha lo mejor es decirlo y hablar con sus maestros y responsables del centro escolar para comprobar qué estásucediendo ya que las víctimas de acoso escolar no suelen contarlo a sus padres o madres, sobre todo a partir de los 10 o 12 años. 



La primera alarma debe saltar cuando se observa un cambio importante en la conducta habitual del niño o niña. Cuando nuestro hijo o hija es víctima de acoso escolar, debemos entrar en contacto con el profesorado y con la dirección del centro lo antes posible. Nuestra intervención como padre o madre, a través del contacto y el trabajo con el centro, es muy importante para buscar una solución positiva a largo plazo. Sentimientos como la vergüenza, la inseguridad o el sentirse inferior hacen que el niño o niña sufra las agresiones en silencio. Por eso, es muy importante que los adultos seamos capaces de ponernos en guardia ante determinadas conductas que pueden darnos pistas de que está siendo víctima de algún acosador escolar.


El acosado o victima debe tener en cuenta que la intimidación es real y requiere una intervención inmediata y no debe pensar que no puede denunciar el acto considerándolo un “rito de paso” que hay que soportar como una conducta para ser aceptado socialmente, o que es una persona inferior y no tiene derecho a denunciarlo, por tener temor de una represalia por parte del acosador o su grupo, es decir, la intimidación debe ser denunciada para que se pueda intervenir de forma organizada. Y también que ningún grupo o estudiante deben ser marginados o difamados para promover otro grupo. Para este último punto, es muy importante la conducta que desarrollamos los adultos. No debemos valorizar más las acciones de un niño o niña o de un grupo de niños ya que elogiando sus acciones físicas o intelectuales estamos reforzando este tipo de estereotipos y creando distancias entre ellos, aumentando la distancia de aquellos niños menos adaptados.
Es muy frecuente que los niños que se atienden en consulta de neuropediatría sufran acoso escolar. Los niños con problemas del neurodesarrollo son especialmente vulnerables al acoso escolar y deberíamos estar aún más atentos y actuar ante cualquier signo de alarma. La depresión y la ansiedad están muy presentes en las consultas de neuropediatría, asociadas a trastornos del aprendizaje como el TDAH, de la conducta o del neurodesarrollo como la discapacidad intelectual o el autismo. Con TDAH es frecuente ser víctima de acoso y también ser acosador. En estos casos los problemas de base pueden causar síntomas físicos como cefalea o molestias abdominales dificultando su diagnóstico. Si a todo esto añadimos el acoso escolar en los niños con problemas neurológicos sufrir ansiedad y depresión está casi asegurado.
   El acoso escolar o "bullying" es un enemigo silencioso que se nutre la soledad, la tristeza y el miedo. Por eso intentamos que cada niño y cada adolescente alrededor del mundo sepa que está mal y que hay gente que está dispuesta a ayudar a la víctima esté donde esté.


Finalmente queremos recordar el marco normativo de referencia, para la protección jurídica de las personas con discapacidad, parte de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de las Naciones Unidas. Se vulneran los derechos cuando se recibe trato desigual más desfavorable, discriminación o exclusión y, por supuesto, acoso. Las claves para la reclamación de dichos derechos, así como recursos disponibles para poder actuar en caso de discriminación, están disponibles para consulta y descarga AQUÍ,y el texto de la ‪Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad está disponible en el AQUÍ.
Nota: El 2 de Mayo es el Día internacional Contra el Acoso Escolar. Se trata de una campaña que busca concienciar sobre el acoso escolar (o bullying) y el sobre el acoso en Internet (o ciberbullying). Es un grave problema que afecta a millones de escolares de primaria y secundaria en todo el mundo. 
Esta iniciativa nació en el año 2013 a partir de la presentación de la ONG "Bullying Sin Fronteras" y a su fundador, el Dr. Javier Miglino, así como un equipo multidisciplinario internacional conformado por médicos, educadores, psicólogos, psicopedagogos, periodistas y padres de niños que habían sufrido bullying y ciberbullying y que consideraron necesaria la creación de una efemérides mundial que ayude a la concienciación de este grave problema que afecta a millones de niños y adolescentes en todo el mundo. ↓



 


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 Fuentes:
- Neuropediatria.org "Neuronas en crecimiento" https://neuropediatra.org/2016/10/10/el-acoso-escolar-y-la-salud-mental/ Guía para familias sobre acoso escolar.
- CEAPA "Acoso Escolar: guía para padres y madres:  https://www.ceapa.es/sites/default/files/Documentos/Guia%20acoso%20escolar%20CEAPA.pdf
http://www.ayudaparamaestros.com/2016/06/guia-para-familias-sobre-el-acoso.html?m=1
http://www.sciencedaily.com/releases/2013/01/130110094320.htm Traducido por ASPAU.
- Enlaces sobre ACOSO en MuNDo AsPeRGeR:
http://www.mundoasperger.com/2015/06/el-problema-del-acoso-escolar.html?m=1 http://www.mundoasperger.com/2012/08/bullying.html?m=1 http://www.mundoasperger.com/2017/02/5-tipos-de-acoso-escolar.html?m=1 http://www.mundoasperger.com/2017/04/eres-de-los-que-no-harian-nada-por.html http://www.mundoasperger.com/2017/03/acoso-escolar-programa-de-radio.html?m=1 http://www.mundoasperger.com/2017/02/5-tipos-de-acoso-escolar.html?m=1 http://www.mundoasperger.com/2016/09/con-tdah-se-puede-ser-acosador-y-se.html?m=1 http://www.mundoasperger.com/2016/09/policia-nacional-informa-sobre-acoso.html?m=1 http://www.mundoasperger.com/2015/10/acoso-escolar-puede-provocar-sindrome.html?m=1
- Informe Especial del Defensor del Menor de Andalucía relativo a acoso escolar y ciberacoso: prevención, detección y recuperación de las víctimas: http://www.infocoponline.es/pdf/ACOSOESCOLAR.pdf





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Redefiniendo el síndrome de Asperger::

Técnicamente el síndrome de Asperger (SA) es un trastorno del espectro autista (TEA). Se trata de un trastorno que se manifiesta con la incapacidad para comunicarse convencionalmente, dificultades para asumir habilidades sociales de forma natural y también dificultades para comprender la conducta social de los demás.
Por ejemplo, en el lenguaje de las personas con Asperger están presentes una serie de alteraciones como el uso excesivamente formal, rebuscado o pedante; las dificultades para iniciar una conversación o para dejar de hablar y ceder el turno a otros cuando la conversación gira en torno un tema de interés restrictivo de la persona en cuestión; etc.

Las personas con síndrome de Asperger normalmente sienten la necesidad de tenerlo todo estructurado en su cabeza para poderlo comprender. prácticamente todos tienen intereses peculiares, restrictivos, único o incluso obsesivos; muchos son torpes debido a problemas de motricidad; la mayoría no juegan en grupo y tampoco se les dan bien los deportes (aunque insistimos en que siempre hay excepciones).

Tener síndrome de Asperger, y/o un hijo/a con síndrome de Asperger, incide en las relaciones personales de la unidad familiar, dificulta la socialización de todos sus miembros, la educación del menor resulta estresante y genera ansiedad, sobre todo si el centro escolar no colabora para cubrir sus necesidades educativas especiales y son alumnos que mayoritariamente padecen acoso escolar.

El Asperger no tiene consideración de enfermedad sino de síndrome (conjunto de síntomas) y la diversidad de funcionamiento va a estar ahí por siempre aunque, gracias a terapias, intervención y la ayuda familiar y profesional, sus dificultades pueden aminorar con el tiempo (y mucho trabajo y esfuerzo) y mantener lo que se llama "una vida normal". La media de edad ronda los 5 o 6 años cuando se produce el diagnóstico (mucho más tarde en el caso de las chicas porque sus rasgos son más sutiles y los diagnosticadores aún no están suficientemente entrenados para percibirlos) aunque sus rasgos especiales suelen hacerse patentes a partir de los 3 años de edad. Algunos de estos niños y niñas presentan comportamientos “especiales” casi desde su nacimiento (por ejemplo hiperactividad y déficit de atención en alguna época, un comportamiento excesivamente infantil para su edad, aprenden a leer solos (hiperlexia), no miran a los ojos al hablar (mirada anómala), tienen rabietas que para los demás son incomprensibles y desmesuradas, son muy literales, etc. y cuándo no, ni sobre qué temas es apropiado hacerlo según el contexto, ni cuándo intervenir o cómo iniciar una conversación. Los gestos, el rostro y las expresiones corporales de los demás les resultan confusos a menudo porque la mayoría de personas con síndrome de Asperger solo interpretan el lenguaje verbal (las palabras) y no comprenden bien el no verbal. Por tanto, aunque su semántica sea rica (normalmente tienen un vocabulario incluso mucho mejor que la de sus iguales) y su sintaxis correcta (saben perfectamente construir una oración y expresarse de forma normativamente correcta a nivel sintáctico y semántico) fallan estrepitosamente en la pragmática. Eso hace que su comportamiento social parezca “anormal”.

El conjunto de rasgos (o síntomas) más importantes del síndrome de Asperger son:

1. Deficiencias sociales: carecen de recursos para interpretar las señales sociales y el lenguaje no verbal por lo que su lenguaje pragmático falla. Esto significa que a la hora de interpretar emociones pueden errar o no saber cómo expresar las suyas propias.

2. A menudo no reconocen signos del intercambio de la toma de turno por lo que no saben cuándo pueden hacerlo. Son literales, mucho más cuanto menos edad tengan. Las personas con síndrome de Asperger entienden el lenguaje verbal sin poder interpretar su componente prevaricador (las mentiras, las frases hechas, las metáforas, los juegos de palabras, etc.). Como no comprenden bromas, sobreentendidos, lenguaje metafórico, chistes, etc. y tampoco comprenden conceptos abstractos casi siempre son incapaces de intuir lo que otros piensan o cómo se sienten los demás, lo cual significa que tienen graves problemas en lo que se conoce como "teoría de la mente".

3. Tienen focos de interés absorbentes. Se interesan por cuestiones que a otras personas les podrían parecer irrelevantes y llegan a convertir esos temas en verdaderas pasiones y en intereses exclusivos, focalizando todo su interés en el aprendizaje de tantos datos como caigan en sus manos o en actividades de colección sobre esas áreas de interés. Adquieren conocimientos muy concretos hasta llegar a ser verdaderos expertos y, a la vez, a veces ignoran aquellos otros temas que no les interesan en absoluto (esto puede desembocar en fracaso escolar). Consiguiendo que sus intereses particulares formen parte de su aprendizaje pueden llegar a realizar estudios superiores con éxito y si además esos intereses absorbentes los pueden utilizar en el entorno laboral serán personas eficaces y muy útiles en su trabajo.

4. Establecen rituales muy estrictos: necesitan rutinas, si sus costumbres, sus horarios o sus actividades varían, y no se les ha anticipado que habrá un cambio, experimentan ansiedad. Pequeñas diferencias en su rutina, que aparentemente no tienen importancia, a ellos/as les pueden llegar a alterar muchísimo. Necesitan saber en todo momento qué día de la semana es, qué actividades tienen previsto hacer en ese día, etc. Eso hace necesaria la anticipación de los cambios: si por cualquier causa se van a alterar sus rutinas conviene explicárselo con antelación para no provocarles ansiedad.

5. La mayoría de personas con síndrome de Asperger presentan motricididad dañada en mayor o menor medida: son torpes y patosos. De ahí que por lo general los juegos en grupo y los deportes se les den mal. Eso agrava el problema de socialización porque sus compañeros de juegos les rechazan en sus equipos e, incluso, llegan a prohibirles la participación. Los adultos suelen tropezar, los niños se caen y se golpean a menudo, les cuesta aprender a montar en bici, atarse los cordones de los zapatos o abotonarse la ropa. Con el tiempo, la práctica y mucha insistencia se mejoran mucho las habilidades motrices pero suele quedar cierta torpeza en la edad adulta.
Por lo demás… son personas con sus capacidades cognitivas intactas. No hay ningún rasgo físico que les diferencie de los otros niños y pasan desapercibidos en el grupo aunque se les suele clasificar como “raritos” o “excéntricos”. La mayoría de personas con síndrome de Asperger tiene una memoria excepcional por lo que suelen aprender muchísimos datos (especialmente sobre sus temas de interés). Su memoria es sobre todo visual-espacial así que recuerdan pequeños detalles que los demás no recordamos. Sin embargo necesitan adquirir habilidades sociales, y requieren apoyo terapéutico/psicológico prácticamente toda su vida, por lo que es importante ponerles en manos de profesionales tan pronto como sean diagnosticados y trabajar individualmente las dificultades concretas que presenta cada persona en particular.
No sirven generalizaciones de cara a la intervención: hay que concretar las dificultades de cada uno y enfocarse en ellas para ayudar de verdad a esa persona.




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