Se puede afirmar que cuantas más capacidades tiene la persona mejor será su pronóstico, igual que mejor será du pronóstico cuantas menos dificultades presenten, aunque ello no signifique su normal desarrollo en la vida adulta. Otros elementos fundamentales para el pronóstico dependen de factores externos: cuanto antes se inicie un tratamiento mejor, cuanto más apoyo reciban del entorno mejor y si existen recursos comunitarios idóneos la calidad de vida de las personas con Asperger y la de sus familiares es radicalmente diferente.
La vida no resulta fácil para los niños, adolescentes y adultos con cualquier tipo de diversidad pero lo es menos cuando, además de los problemas típicos de cualquier persona, se tiene una patología tan poco conocida como el síndrome de Asperger, que dificulta a quienes lo sufren reconocer en los otros la maldad y las malas intenciones.
(*) TEA, trastornos del espectro autista, nivel 1, 2 o 3 según las necesidades de apoyo que necesitan.

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