TDAH no es necesariamente negativo. Hay niños, adolescentes y adultos con TDAH y con un adecuado ajuste escolar, personal y social.
Igual que hay cuestiones que propician la evolución positiva del paciente con TFAH hay, por el contrario, factores que lo empeoran: un diagnóstico tardío o una educación demasiado permisiva o demanda severa por ejemplo. Por eso el adolescente con TDAH que no reciba tratamiento durante la infancia tendrá unos síntomas más marcados y podría mostrar otras alteraciones asociadas como dificultades para organizarse escolar y personalmente, tendencia a realizar conductas de riesgo y a consumir sustancias: alcohol, adicción a sustancias, conducta antisocial… Como en todos los trastornos de este tipo cuanto antes se produzca el diagy antes se inicie el tratamiento mejor pronóstico de futuro tendrá el paciente.
TDAH es el trastorno neurobiológico más común en la infancia. Puede darse en personas de cualquier nivel de inteligencia y tanto en chicas como en chicos, la cuestión es que los síntomas asociados (igual que sucede con el síndrome de Asperger) son muy diferentes entre ambos. Las niñas no suelen tener problemas de conducta y suelen acudir a consulta de psicología o pedagogía por presentar problemas de aprendizaje y bajo rendimiento escolar. Por el contrario, en los varones predomina el subtipo hiperactivo- impulsivo o bien de tipo combinado (déficit de atención e impulsividad), subtipos que suelen ir acompañados de conducta disruptiva en el aula y falta de cumplimiento de normas en la familia.
Se trata de un trastorno complejo cuyos síntomas están presentes en muy distinto grado en cada persona. No existe un único TDAH sino diferentes sujetos que padecen TDAH, por eso el diagnóstico a una edad temprana y la realización de un tratamiento multidisciplinar adecuado condicionan el pronóstico y su evolución.


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