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30/6/19

Procesos de humanización afectados en los trastornos de tipo autístico.



El proceso de humanización puede ser analizado desde dos perspectivas. La primera se refiere a la transformación y evolución morfológica del ser humano, al proceso a través del cual el cuerpo humano ha llegado a ser como es hoy. A este proceso se le denomina hominización. La segunda se relaciona con la transformación psíquica, es decir, con la aparición de la inteligencia, del pensamiento abstracto y de la conciencia humana con las manifestaciones psicológicas y culturales que de ésta derivan. La hominización y la humanización se influyen y retroalimentan ya que los cambios anatómicos y los cambios fisiológicos posibilitaron la aparición de nuevas conductas cuyo desarrollo contribuyó a que se produjeran nuevos cambios biológicos. 
Los trastornos del espectro autista (TEA) afectan al desarrollo de los denominados “procesos de humanización” en el sentido de que estos sujetos presentan déficits cualitativos (y significativos) de aquellos aspectos psicológicos que definen al ser humano como tal, o sea, a las áreas implicadas en los procesos de humanización. 
   Todos los organismos vivos tienen circuitos cerebrales donde se asientan las actividades que permiten la relación y el equilibrio entre el ser vivo y su medio. La complejidad de dichos circuitos depende del nivel evolutivo de ese ser. Es decir, las funciones cerebrales se acrecientan, se vuelven más complejas al aumentar la corteza cerebral y de esta manera el cerebro se transforma en asiento de los estímulos que provienen del medio y en el organismo que los procesa. A partir del aumento en el volumen y complejidad del cerebro se observa un proceso ininterrumpido de perfeccionamiento de las funciones mentales.


Los procesos de humanización serían los que conducen al surgimiento y desarrollo de la conciencia. Es decir, el conjunto de procesos mentales que nos hicieron dar un salto en el proceso evolutivo y que los humanos nos distanciáramos de los otros seres vivos con los cuales hemos compartido la historia biológica. Estas conductas se adquieren por procedimientos de ensayo-error y se transmiten y afianzan por imitación.
   La biología, psicología, filosofía... concuerdan en atribuir a la capacidad de pensamiento reflexivo un lugar privilegiado en el proceso de humanización. La capacidad de resolución de problemas, así como la de respuesta y adaptación al medio, es común a muchos seres vivos (inteligencia específica) y da cuenta de aquellos rasgos adaptativos y de comportamiento ligados a lo orgánico, transmitidos por herencia y que no se modifican sino muy lentamente en la historia genética de una especie. Pero la inteligencia humana, en comparación con la de otros seres vivos, se aleja del comportamiento instintivo para convertirse en lo que algunos denominan inteligencia individual al ser el individuo quien se adapta y no la especie. No olvidemos que nuestras respuestas son individuales y nuestro comportamiento es personal, nuestra capacidad de adaptación se desarrolla según la propia experiencia y biografía (según nuestra historia y experiencias personales) y no tanto según la historia de la humanidad. Admás, el cerebro humano regula la relación del individuo con el medio y, en principio, le permite adaptarse procesando los distintos estímulos que provienen del contexto, sirviéndose de la memoria y la experiencia, que es una sólida base para la acción. Pero, he aquí el problema, se requiere flexibilidad para lograrlo, lo cual supone una enorme dificultad para las personas en el espectro autista que se caracterizan, entre otras cosas, por el déficit de flexibilidad mental.
   Veamos ejemplos algo más concretos: para que apareciera a capacidad de comunicarse a través de un lenguaje articulado debieron producirse dos cambios de tipo biológico (hominización) como el desarrollo de la zona del cerebro que sirve para controlar nuestra capacidad lingüística y el desarrollo del aparato fonador (laringe, cuerdas vocales, faringe y boca). Una vez apareció el lenguaje se aceleró el proceso de humanización al incrementarse las posibilidades de aprendizaje y de organización social (humanización). Por otro lado, gracias al lenguaje tenemos pensamiento (hay quien dice que lo que no se puede nombrar no se puede pensar y, por tanto, no existe) y, de hecho, el pensamiento abstracto propio de las personas da origen a un grado de autonomía del individuo, respecto de su medio, cualitativamente diferente al de cualquiera otra especie. 
La socialización en sí puede ser primaria o secundaria. La primaria tiene como objetivo introducir al sujeto en la sociedad y se desarrolla durante la niñez bajo la influencia de la familia, la escuela primaria y (ahora también) la tecnología (la televisión, las redes sociales y demás): se trata de un proceso cognoscitivo e intelectual pero también con una gran carga emocional. La socialización secundaria es un proceso de interiorización y aprendizaje en el que entran en juego agentes de socialización como el entorno laboral, la política, la religión y creencias, etc. Durante la etapa de socialización secundaria la persona puede optar, seleccionar y elegir (hasta cierto punto) el entorno, el contexto y el sector social donde quiere introducirse pero, dado que las personas en el espectro autista tienen pocas habilidades sociales o las que tienen son de baja calidad, este proceso de socialización secundaria se les presenta más difícil que para otras personas aunque si la socialización primaria ha sido eficaz y la personas cuenta con el apoyo y la ayuda de la familia, ha estado bien atendida en la escuela y se le ha apoyado en su entorno nuclear y cercano, la capacidad para la socialización secundaria eficaz será mucho mayor.


Al final, la respuesta de una persona ante un estímulo puede ser eficaz y conducir a la adaptación o puede desembocar en situaciones de desequilibrio. Para las personas con TEA la adaptación al cambio, la extrapolación de situaciones, la socialización, la flexibilidad y, por tanto, los procesos de humanización, son más difíciles que para cualquier otra persona por lo que los desequilibrios son más y mayores.

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Fuentes:
Sonia Sescovich Rojas. El proceso de hominización: 
https://m.monografias.com/trabajos81/procesos-huminizacion/procesos-huminizacion.shtml
- Ozonoff, S. et alii. (1991): "Executive ffunction deficits in high-functioning autistic individuals: Relationship to theory of mind". Journal of Child Psychology and Psychiatry, 32,7,1081-1105.
- Propuesta de intervención para la adquisición de habilidades de la vida diaria y habilidades sociales en un niño con TEA, Universidad Internacional de La Rioja, Eunate Goyoaga Zabalbeitia, 2017. Disponible en:  https://reunir.unir.net/bitstream/handle/123456789/5880/GOYOAGA%20ZABALBEITIA%2C%20EUNATE.pdf?sequence=1&isAllowed=y
- Notas sobre la inflexibilidad mental del Asperger: https://www.mundoasperger.com/2017/02/notas-sobre-la-inflexibilidad-mental.html

- Inflexibilidad y rigidez Asperger: https://www.mundoasperger.com/2017/07/inflexibilidad-y-rigidez-asperger.html
- Mundo Asperger y otros mundos, de Sacha Sánchez-Pardíñez. 
- Guía informativa para familias de personas con trastornos del espectro autista. Federación Autismo Madrid por encargo de la Dirección General de Atención a Personas con Discapacidad de la Consejería de Políticas Sociales y Familia de la Comunidad de Madrid. Coordina Laura Hijosa Torices:  http://www.madrid.org/bvirtual/BVCM014017.pdf


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