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2/5/19

Respecto al traslado de la víctima de acoso escolar.



Distintos estudios han demostrado que un número importante de los acosadores cuya conducta no ha sido sancionada ni redirigida terminan convirtiéndose en adultos violentos y criminales.
El sistema, el educativo o el judicial, está hecho para proteger a las víctimas, no para premiar a los victimarios.
Deberían ser los niños acosadores los que se cambien de colegio y no los acosados, no solo como medida disciplinaria sino como muestra de apoyo a la víctima. Hacer que el niño acosado cambie de centro escolar supone forzarle a crear círculos nuevos de amistades, cambiar su contexto habitual y, probablemente, aumentar el desplazamiento y el tiempo necesario para acceder al nuevo centro y para regresar a casa al acabar las clases. Las cosas no se están haciendo bien. No se puede "castigar" a la víctima.



Con la excusa de proteger a la víctima siempre se le aleja de su entorno: a los niños de su escuela. Este es el camino de la victimización secundaria, la que produce el sistema. Es el castigo por denunciar. Se está transmitiendo, sutilmente, la idea de que hay que estar calladitos porque si no, vas a sufrir todavía más.
   Es imprescindible proteger a la víctima y sancionar las conductas de acoso. Negar al problema o mirar a otro lado puede tener efectos difíciles de remediar. La medida final adoptada en los centros escolares sería, pues, la expulsión permanente del alumno agresor. Puede parecer una medida drástica pero en muchos casos será la única forma efectiva de garantizar la integridad de la víctima. 
La ley hace responsables a los colegios de proteger a los niños de cualquier peligro que puedan sufrir estando en el centro escolar. Mandamos a nuestros hijos a centros educativos, no a campos de batalla, así que si se detecta acoso escolar debe exigirse al centro que tome medidas de protección de las víctimas y que sancione a los agresores por sus conductas de maltrato. En aquellos casos en que los centros educativos no garantizan la seguridad de los alumnos y no protegen a las víctimas de acoso escolar es posible denunciar a los centros educativos por omisión de su responsabilidad. Ya existen sentencias que obligan a los centros a indemnizar a aquellos niños que han sido dañados por el acoso escolar. Hay veces que los centros escolares y educativos no saben cómo reaccionar ante estas situaciones para garantizar la seguridad de los menores. Por eso se recomienda que informen al centro por escrito si su hijo o hija es víctima de acoso escolar, de manera que quede constancia de los hechos ocurridos.
En casos extremos en que el problema persista y el centro no tome medidas efectivas al tener documentación por escrito podremos adoptar medidas extremas como dejar de llevar al niño a clase hasta que no asistan los acosadores, interponer una demanda contra el centro educativo o, aunque esto no debiera suceder, cambiar al menor de centro escolar.


En aquellos casos en que los centros educativos no garantizan la seguridad de los alumnos y no protegen a las víctimas de acoso escolar es posible denunciar a los centros educativos por omisión de su responsabilidad. Ya existen sentencias que obligan a los centros a indemnizar a aquellos niños que han sido dañados por el acoso escolar. Cuando no se toman medidas aumenta el número de alumnos que participan de conductas violentas y aumenta la probabilidad de que el centro tenga que responder a demandas judiciales, indemnizando económicamente a las víctimas.
   Recuerde que hablamos de acoso cuando la intención de quien agrede es humillar, avergonzar, exponer, aislar, excluir, asustar, hacerle creer al otro que no vale y la conducta es repetitiva y se prolonga en el tiempo. El acoso atenta contra la dignidad del niño y sus derechos fundamentales así que es necesaria la implementación de programas de detección del acoso en los colegios de primaria y secundaria, así como la difusión en los servicios médicos de los signos de alerta relativos al acoso. 





- Victimización secundaria del niño acosado: https://www.mundoasperger.com/2016/04/victimizacion-secundaria-del-nino.html
- Sobre Pasos a seguir ante un caso de acoso hay un artículo muy completo en este mismo blog. Disponible en el enlace http://www.mundoasperger.com/2016/02/pasos-seguir-ante-un-caso-de-acoso-4.html
- Sobre los Signos que permiten detectar de que su hijo podría estar siendo hostigado puede obtener más información en el enlace http://www.mundoasperger.com/2016/03/signos-de-que-su-hijo-podria-estar.html?m=1
- Cuando tu hijo es el acosador: https://www.mundoasperger.com/2017/03/cuando-tu-hijo-es-el-acosador.html

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Redefiniendo el síndrome de Asperger::

Técnicamente el síndrome de Asperger (SA) es un trastorno del espectro autista (TEA). Se trata de un trastorno que se manifiesta con la incapacidad para comunicarse convencionalmente, dificultades para asumir habilidades sociales de forma natural y también dificultades para comprender la conducta social de los demás.
Por ejemplo, en el lenguaje de las personas con Asperger están presentes una serie de alteraciones como el uso excesivamente formal, rebuscado o pedante; las dificultades para iniciar una conversación o para dejar de hablar y ceder el turno a otros cuando la conversación gira en torno un tema de interés restrictivo de la persona en cuestión; etc.

Las personas con síndrome de Asperger normalmente sienten la necesidad de tenerlo todo estructurado en su cabeza para poderlo comprender. prácticamente todos tienen intereses peculiares, restrictivos, único o incluso obsesivos; muchos son torpes debido a problemas de motricidad; la mayoría no juegan en grupo y tampoco se les dan bien los deportes (aunque insistimos en que siempre hay excepciones).

Tener síndrome de Asperger, y/o un hijo/a con síndrome de Asperger, incide en las relaciones personales de la unidad familiar, dificulta la socialización de todos sus miembros, la educación del menor resulta estresante y genera ansiedad, sobre todo si el centro escolar no colabora para cubrir sus necesidades educativas especiales y son alumnos que mayoritariamente padecen acoso escolar.

El Asperger no tiene consideración de enfermedad sino de síndrome (conjunto de síntomas) y la diversidad de funcionamiento va a estar ahí por siempre aunque, gracias a terapias, intervención y la ayuda familiar y profesional, sus dificultades pueden aminorar con el tiempo (y mucho trabajo y esfuerzo) y mantener lo que se llama "una vida normal". La media de edad ronda los 5 o 6 años cuando se produce el diagnóstico (mucho más tarde en el caso de las chicas porque sus rasgos son más sutiles y los diagnosticadores aún no están suficientemente entrenados para percibirlos) aunque sus rasgos especiales suelen hacerse patentes a partir de los 3 años de edad. Algunos de estos niños y niñas presentan comportamientos “especiales” casi desde su nacimiento (por ejemplo hiperactividad y déficit de atención en alguna época, un comportamiento excesivamente infantil para su edad, aprenden a leer solos (hiperlexia), no miran a los ojos al hablar (mirada anómala), tienen rabietas que para los demás son incomprensibles y desmesuradas, son muy literales, etc. y cuándo no, ni sobre qué temas es apropiado hacerlo según el contexto, ni cuándo intervenir o cómo iniciar una conversación. Los gestos, el rostro y las expresiones corporales de los demás les resultan confusos a menudo porque la mayoría de personas con síndrome de Asperger solo interpretan el lenguaje verbal (las palabras) y no comprenden bien el no verbal. Por tanto, aunque su semántica sea rica (normalmente tienen un vocabulario incluso mucho mejor que la de sus iguales) y su sintaxis correcta (saben perfectamente construir una oración y expresarse de forma normativamente correcta a nivel sintáctico y semántico) fallan estrepitosamente en la pragmática. Eso hace que su comportamiento social parezca “anormal”.

El conjunto de rasgos (o síntomas) más importantes del síndrome de Asperger son:

1. Deficiencias sociales: carecen de recursos para interpretar las señales sociales y el lenguaje no verbal por lo que su lenguaje pragmático falla. Esto significa que a la hora de interpretar emociones pueden errar o no saber cómo expresar las suyas propias.

2. A menudo no reconocen signos del intercambio de la toma de turno por lo que no saben cuándo pueden hacerlo. Son literales, mucho más cuanto menos edad tengan. Las personas con síndrome de Asperger entienden el lenguaje verbal sin poder interpretar su componente prevaricador (las mentiras, las frases hechas, las metáforas, los juegos de palabras, etc.). Como no comprenden bromas, sobreentendidos, lenguaje metafórico, chistes, etc. y tampoco comprenden conceptos abstractos casi siempre son incapaces de intuir lo que otros piensan o cómo se sienten los demás, lo cual significa que tienen graves problemas en lo que se conoce como "teoría de la mente".

3. Tienen focos de interés absorbentes. Se interesan por cuestiones que a otras personas les podrían parecer irrelevantes y llegan a convertir esos temas en verdaderas pasiones y en intereses exclusivos, focalizando todo su interés en el aprendizaje de tantos datos como caigan en sus manos o en actividades de colección sobre esas áreas de interés. Adquieren conocimientos muy concretos hasta llegar a ser verdaderos expertos y, a la vez, a veces ignoran aquellos otros temas que no les interesan en absoluto (esto puede desembocar en fracaso escolar). Consiguiendo que sus intereses particulares formen parte de su aprendizaje pueden llegar a realizar estudios superiores con éxito y si además esos intereses absorbentes los pueden utilizar en el entorno laboral serán personas eficaces y muy útiles en su trabajo.

4. Establecen rituales muy estrictos: necesitan rutinas, si sus costumbres, sus horarios o sus actividades varían, y no se les ha anticipado que habrá un cambio, experimentan ansiedad. Pequeñas diferencias en su rutina, que aparentemente no tienen importancia, a ellos/as les pueden llegar a alterar muchísimo. Necesitan saber en todo momento qué día de la semana es, qué actividades tienen previsto hacer en ese día, etc. Eso hace necesaria la anticipación de los cambios: si por cualquier causa se van a alterar sus rutinas conviene explicárselo con antelación para no provocarles ansiedad.

5. La mayoría de personas con síndrome de Asperger presentan motricididad dañada en mayor o menor medida: son torpes y patosos. De ahí que por lo general los juegos en grupo y los deportes se les den mal. Eso agrava el problema de socialización porque sus compañeros de juegos les rechazan en sus equipos e, incluso, llegan a prohibirles la participación. Los adultos suelen tropezar, los niños se caen y se golpean a menudo, les cuesta aprender a montar en bici, atarse los cordones de los zapatos o abotonarse la ropa. Con el tiempo, la práctica y mucha insistencia se mejoran mucho las habilidades motrices pero suele quedar cierta torpeza en la edad adulta.
Por lo demás… son personas con sus capacidades cognitivas intactas. No hay ningún rasgo físico que les diferencie de los otros niños y pasan desapercibidos en el grupo aunque se les suele clasificar como “raritos” o “excéntricos”. La mayoría de personas con síndrome de Asperger tiene una memoria excepcional por lo que suelen aprender muchísimos datos (especialmente sobre sus temas de interés). Su memoria es sobre todo visual-espacial así que recuerdan pequeños detalles que los demás no recordamos. Sin embargo necesitan adquirir habilidades sociales, y requieren apoyo terapéutico/psicológico prácticamente toda su vida, por lo que es importante ponerles en manos de profesionales tan pronto como sean diagnosticados y trabajar individualmente las dificultades concretas que presenta cada persona en particular.
No sirven generalizaciones de cara a la intervención: hay que concretar las dificultades de cada uno y enfocarse en ellas para ayudar de verdad a esa persona.




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