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6/3/19

La labor del logopeda.



La fonoaudiología, logopedia o terapia del lenguaje es una disciplina relacionada con las ciencias de la salud, la psicología y la lingüística aplicada. 
Se ocupa del diagnóstico, prevención y tratamiento de las alteraciones del habla y del lenguaje. Trata los trastornos del desarrollo del lenguaje, de la articulación, de la audición, de la voz, trastornos neurológicos, de la lecto-escritura, dificultades de la comunicación asociados al autismo, deficiencia mental, parálisis cerebral… La labor del logopeda es fundamental tanto en el ámbito educativo como en el ámbito clínico.
   En el ámbito educativo es importante para conseguir mejorar el desarrollo de los aprendizajes en niños con dificultades del habla, de iniciación en la lecto-escritura… y en la parte clínica para la rehabilitación de ciertas patologías como puede ser la voz, parálisis, deglución etc... En ciertos trastornos como el autismo el gran problema está asociado a la dificultad de estos niños en la comunicación, por lo tanto, la labor del logopeda es esencial para conseguir desarrollar las estrategias de comunicación necesarias en su vida.
   El logopeda ejerce su actividad individualmente o integrando equipos multiprofesionales, tanto en el ámbito público como privado.El ejercicio de la logopedia se desarrolla dentro de los siguientes ámbitos de actuación profesional:
- Ámbito sanitario. Hospitales, centros de salud, centros de rehabilitación, centros audio protésicos, centros privados, servicios neonatales, unidades de cuidados intensivos, centros de salud mental, centros socio sanitarios, hospitales de día, centros de atención temprana, centros de larga estancia, unidades de comatosos, servicios neurológicos, otorrinolaringológicos, etc. Los logopedas prestan servicios clínicos que incluyen lo siguiente: prevención, proyección, valoración/evaluación, consulta, tratamiento, intervención, gestión, asesoramiento, colaboración, documentación, remisión.
- Ámbito educativo. El logopeda puede estar presente en equipos de asesoramiento psicopedagógico, escuelas infantiles, colegios públicos y privados, aulas y centros de educación especial, institutos de educación secundaria, universidades y escuelas universitarias.
- Ámbito socio-asistencial. El logopeda interviene en atención temprana, centros de educación infantil y colegios, centros de apoyo y configuración de la competencia de empleo, centros en tercera edad, centros de día, asociaciones, atención domiciliaria, juzgados, residencias geriátricas.
- Otros ámbitos. Cadenas de radio, televisión, medios de comunicación, profesionales de la voz, cantantes, instituciones penitenciarias, instituciones del estado, instalaciones de investigación, etc.

Trastornos en los que interviene el logopeda:
1. Trastornos del desarrollo del lenguaje:
   1.1. Trastornos específicos del desarrollo del lenguaje en los que se produce un retraso o una anomalía en este desarrollo sin causa explicativa sensorial, motora, intelectual, emocional o neurológica:
Retraso del lenguaje
Retraso fonológico
Trastorno específico del lenguaje
Trastorno fonológico (dislalia fonológica)
Trastorno fonético (dislalia fonética)
   1.2. Trastornos en los que el desarrollo del lenguaje se ve retrasado o alterado por falta de estimulación o condiciones ambientales adversas:
Trastornos del lenguaje por privación social
Dificultades del lenguaje y el habla asociadas a contextos multiculturales y plurilingüismo
   1.3. Trastornos en los que el desarrollo se ve retrasado o alterado por déficit cognitivos graves:
Trastornos del lenguaje en deficientes mentales
Trastornos del lenguaje y la comunicación en autismo y trastornos generalizados del desarrollo
   1.4. Trastornos en los que el desarrollo del lenguaje se ve alterado o impedido por déficit sensoriales:
Hipoacusias y sorderas prelocutivas y postlocutivas
Alteraciones de la audición y el lenguaje en implantes cocleares
Dificultades del lenguaje en deficientes visuales
Alteraciones del lenguaje en sordoceguera
   1.5. Trastornos en los que el desarrollo del lenguaje se ve alterado por déficit motores de origen neurológico:
Trastornos del lenguaje en la parálisis cerebral
   1.6. Trastornos en que se ve retrasado o alterado el aprendizaje de la lectura y escritura:
Dislexia
Disgrafía
Retraso lector
Discalculia. 

2. Trastornos adquiridos del lenguaje por lesión neurológica:
Afasias
Afasia infantil adquirida
Disartrias
Dislexias adquiridas
Agrafias y disgrafías adquiridas
Amusias



3. Trastornos asociados a procesos degenerativos:
Deterioro de la comunicación por envejecimiento
Deterioro del lenguaje y la comunicación en trastornos neuro-degenerativos e infecciosos y demencias,
Presbiacusia

4. Trastorno del habla con implicación emocional:
Tartamudez y otros trastornos de la fluidez del habla

5. Trastornos de la voz y la resonancia:
Disfonía orgánicas y funcionales
Trastornos de la resonancia
Alteraciones de las cualidades de la voz
Laringectomías totales, parciales y reconstructivas

6. Trastornos estructurales de las funciones orofaciales verbales y no verbales:
Trastornos orofaciales reconstructivos y otras tumoraciones orofaciales
Trastornos de la articulación por alteraciones estructurales de los órganos del habla (disglosias)
Trastornos de la comunicación no verbal (gestualidad facial)
Alteraciones de las funciones orales no verbales: hábitos de deglución, disfagia, trastornos tubáricos y otros trastornos funcionales

7. Trastornos ligados a problemas mentales o conductuales:
Alteraciones del lenguaje y la comunicación en enfermedades mentales
Mutismo e inhibición del lenguaje



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Redefiniendo el síndrome de Asperger::

Técnicamente el síndrome de Asperger (SA) es un trastorno del espectro autista (TEA). Se trata de un trastorno que se manifiesta con la incapacidad para comunicarse convencionalmente, dificultades para asumir habilidades sociales de forma natural y también dificultades para comprender la conducta social de los demás.
Por ejemplo, en el lenguaje de las personas con Asperger están presentes una serie de alteraciones como el uso excesivamente formal, rebuscado o pedante; las dificultades para iniciar una conversación o para dejar de hablar y ceder el turno a otros cuando la conversación gira en torno un tema de interés restrictivo de la persona en cuestión; etc.

Las personas con síndrome de Asperger normalmente sienten la necesidad de tenerlo todo estructurado en su cabeza para poderlo comprender. prácticamente todos tienen intereses peculiares, restrictivos, único o incluso obsesivos; muchos son torpes debido a problemas de motricidad; la mayoría no juegan en grupo y tampoco se les dan bien los deportes (aunque insistimos en que siempre hay excepciones).

Tener síndrome de Asperger, y/o un hijo/a con síndrome de Asperger, incide en las relaciones personales de la unidad familiar, dificulta la socialización de todos sus miembros, la educación del menor resulta estresante y genera ansiedad, sobre todo si el centro escolar no colabora para cubrir sus necesidades educativas especiales y son alumnos que mayoritariamente padecen acoso escolar.

El Asperger no tiene consideración de enfermedad sino de síndrome (conjunto de síntomas) y la diversidad de funcionamiento va a estar ahí por siempre aunque, gracias a terapias, intervención y la ayuda familiar y profesional, sus dificultades pueden aminorar con el tiempo (y mucho trabajo y esfuerzo) y mantener lo que se llama "una vida normal". La media de edad ronda los 5 o 6 años cuando se produce el diagnóstico (mucho más tarde en el caso de las chicas porque sus rasgos son más sutiles y los diagnosticadores aún no están suficientemente entrenados para percibirlos) aunque sus rasgos especiales suelen hacerse patentes a partir de los 3 años de edad. Algunos de estos niños y niñas presentan comportamientos “especiales” casi desde su nacimiento (por ejemplo hiperactividad y déficit de atención en alguna época, un comportamiento excesivamente infantil para su edad, aprenden a leer solos (hiperlexia), no miran a los ojos al hablar (mirada anómala), tienen rabietas que para los demás son incomprensibles y desmesuradas, son muy literales, etc. y cuándo no, ni sobre qué temas es apropiado hacerlo según el contexto, ni cuándo intervenir o cómo iniciar una conversación. Los gestos, el rostro y las expresiones corporales de los demás les resultan confusos a menudo porque la mayoría de personas con síndrome de Asperger solo interpretan el lenguaje verbal (las palabras) y no comprenden bien el no verbal. Por tanto, aunque su semántica sea rica (normalmente tienen un vocabulario incluso mucho mejor que la de sus iguales) y su sintaxis correcta (saben perfectamente construir una oración y expresarse de forma normativamente correcta a nivel sintáctico y semántico) fallan estrepitosamente en la pragmática. Eso hace que su comportamiento social parezca “anormal”.

El conjunto de rasgos (o síntomas) más importantes del síndrome de Asperger son:

1. Deficiencias sociales: carecen de recursos para interpretar las señales sociales y el lenguaje no verbal por lo que su lenguaje pragmático falla. Esto significa que a la hora de interpretar emociones pueden errar o no saber cómo expresar las suyas propias.

2. A menudo no reconocen signos del intercambio de la toma de turno por lo que no saben cuándo pueden hacerlo. Son literales, mucho más cuanto menos edad tengan. Las personas con síndrome de Asperger entienden el lenguaje verbal sin poder interpretar su componente prevaricador (las mentiras, las frases hechas, las metáforas, los juegos de palabras, etc.). Como no comprenden bromas, sobreentendidos, lenguaje metafórico, chistes, etc. y tampoco comprenden conceptos abstractos casi siempre son incapaces de intuir lo que otros piensan o cómo se sienten los demás, lo cual significa que tienen graves problemas en lo que se conoce como "teoría de la mente".

3. Tienen focos de interés absorbentes. Se interesan por cuestiones que a otras personas les podrían parecer irrelevantes y llegan a convertir esos temas en verdaderas pasiones y en intereses exclusivos, focalizando todo su interés en el aprendizaje de tantos datos como caigan en sus manos o en actividades de colección sobre esas áreas de interés. Adquieren conocimientos muy concretos hasta llegar a ser verdaderos expertos y, a la vez, a veces ignoran aquellos otros temas que no les interesan en absoluto (esto puede desembocar en fracaso escolar). Consiguiendo que sus intereses particulares formen parte de su aprendizaje pueden llegar a realizar estudios superiores con éxito y si además esos intereses absorbentes los pueden utilizar en el entorno laboral serán personas eficaces y muy útiles en su trabajo.

4. Establecen rituales muy estrictos: necesitan rutinas, si sus costumbres, sus horarios o sus actividades varían, y no se les ha anticipado que habrá un cambio, experimentan ansiedad. Pequeñas diferencias en su rutina, que aparentemente no tienen importancia, a ellos/as les pueden llegar a alterar muchísimo. Necesitan saber en todo momento qué día de la semana es, qué actividades tienen previsto hacer en ese día, etc. Eso hace necesaria la anticipación de los cambios: si por cualquier causa se van a alterar sus rutinas conviene explicárselo con antelación para no provocarles ansiedad.

5. La mayoría de personas con síndrome de Asperger presentan motricididad dañada en mayor o menor medida: son torpes y patosos. De ahí que por lo general los juegos en grupo y los deportes se les den mal. Eso agrava el problema de socialización porque sus compañeros de juegos les rechazan en sus equipos e, incluso, llegan a prohibirles la participación. Los adultos suelen tropezar, los niños se caen y se golpean a menudo, les cuesta aprender a montar en bici, atarse los cordones de los zapatos o abotonarse la ropa. Con el tiempo, la práctica y mucha insistencia se mejoran mucho las habilidades motrices pero suele quedar cierta torpeza en la edad adulta.
Por lo demás… son personas con sus capacidades cognitivas intactas. No hay ningún rasgo físico que les diferencie de los otros niños y pasan desapercibidos en el grupo aunque se les suele clasificar como “raritos” o “excéntricos”. La mayoría de personas con síndrome de Asperger tiene una memoria excepcional por lo que suelen aprender muchísimos datos (especialmente sobre sus temas de interés). Su memoria es sobre todo visual-espacial así que recuerdan pequeños detalles que los demás no recordamos. Sin embargo necesitan adquirir habilidades sociales, y requieren apoyo terapéutico/psicológico prácticamente toda su vida, por lo que es importante ponerles en manos de profesionales tan pronto como sean diagnosticados y trabajar individualmente las dificultades concretas que presenta cada persona en particular.
No sirven generalizaciones de cara a la intervención: hay que concretar las dificultades de cada uno y enfocarse en ellas para ayudar de verdad a esa persona.




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