Aviso: se emplea en este espacio ocasionalmente el neutro (acabado en -o) porque así se evita la tediosa lectura que podría suponer el uso de ambos términos en todas las ocasiones (niño/a, alumnos y alumnas, etc). El contenido de MuNDo AsPeRGeR está protegido por Creative Commons Attribution 4.0 International. Puede compartir libremente cualquier contenido citando MuNDo AsPeRGeR o al autor del texto. Encontrará las fuentes que usamos nosotros al pie cada artículo.


7/1/19

Altas Capacidades Intelectuales. Una guía para la comunidad educativa.



Una sociedad que se precie de ser inclusiva, de ser acogedora, de atender a toda aquella persona por diversa y diferente que sea, no puede dejar de prestar atención al alumnado que por su propia naturaleza o como consecuencia de su esfuerzo personal, es poseedor de altas capacidades o talentos específicos (1). 
Es por ello que las políticas educativas, dentro de lo que supone la atención a todo el alumnado, deben poner también el foco en las alumnas y los alumnos que por sus capacidades y peculiaridades les hace diferentes a sus iguales. 
   El Comité Económico y Social Europeo (CESE), en sesión plenaria del 16 de enero de 2013, aprobó un dictamen de iniciativa sobre el siguiente tema: Liberar el potencial de los niños y los jóvenes con gran capacidad intelectual dentro de la Unión Europea. Con este dictamen el CESE recomendó tanto a la Comisión Europea como a sus Estados miembros que, y esto es muy importante, adopten unas medidas adecuadas que favorezcan la atención a la diversidad de todas las personas en general, incluyendo programas capaces de movilizar el potencial de los niños y los jóvenes con alta capacidad, de forma que pueda aprovecharse en los ámbitos más variados (2).


El dictamen pone el énfasis en cuestiones tales como que se favorezca el desarrollo y el potencial de los niños y jóvenes con alta capacidad a lo largo de las distintas etapas y formatos de su educación, evitando la especialización en etapas demasiado precoces y favoreciendo la atención a la diversidad en el centro escolar, aprovechando las posibilidades que ofrecen el aprendizaje cooperativo y la educación no formal. Además, recuerda la necesidad de la detección, no solo lo más tempranamente posible, sino también en los trabajadores jóvenes para favorecerles su continuidad en la formación. 
Otro aspecto que se destaca en el dictamen, es la importancia de la formación inicial y continua del profesorado, tanto en la detección como en la atención educativa al alumnado con altas capacidades, haciendo especial hincapié en que se desarrolle en aquellas alumnas y alumnos procedentes de sectores y entornos sociales desfavorecidos. 
PUEDE DESCARGAR GRATUITAMENTE LA GUÍA AQUÍ.

Hay que tener en cuenta también, que el profesorado es capaz de diseñar y desarrollar acciones que, aunque puedan estar pensadas y dirigidas al alumnado con altas capacidades intelectuales (AACC), pueden ser participadas por el resto de alumnas y alumnos. Así, las intervenciones educativas que se realicen con el alumnado de altas capacidades intelectuales deben ir dirigidas no solo a potenciarlo, si no también deben contribuir de manera sinérgica, al desarrollo y crecimiento personal de sus compañeras y compañeros. Supone pues, dotar de un enfoque inclusivo al proceso de enseñanza-aprendizaje en el que al alumnado, atendiendo a sus propias necesidades, se le proporciona la respuesta adecuada a las mismas. El profesorado cuenta con herramientas capaces de estimular la creatividad, de fomentar la innovación y la iniciativa en sus alumnas y alumnos, y es capaz de atender a toda la diversidad que encontramos en nuestras aulas. 
Conocer y compartir buenas prácticas con el alumnado de altas capacidades, es un reto para todo el profesorado. Dar a conocer experiencias realizadas en los centros, ayuda a mejorar la práctica docente, y sirve además para reflexionar sobre ésta, al tiempo que contribuye a orientar la acción educativa de la comunidad educativa hacia el alumnado con altas capacidades intelectuales. Además esta difusión de experiencias añade valor al proceso de implantación de una educación inclusiva en los centros docentes. Nuestra sociedad acoge a culturas y realidades socioeconómicas diversas con las que convivimos y que forman parte de la cotidianidad de la comunidad educativa. En ellas, encontraremos niñas, niños o adolescentes con altas capacidades intelectuales, es por ello que, que debemos tener una perspectiva más amplia que nos aleje de estereotipos, mitos o modelos que nos impidan, no solo detectarlo y valorarlos adecuadamente, si no también darles aquella respuesta educativa adecuada a su diversidad.


Por último, señalar que en el mundo globalizado e interconectado del siglo XXI, la educación ya no puede ser ajena al uso de las tecnologías de la información y de la comunicación, donde el conocimiento es la base del desarrollo social pero también del personal. En ese uso tecnológico el alumnado con altas capacidades tiene un elemento fundamental tanto para su crecimiento personal como para contribuir, con el valor añadido de sus capacidades, al crecimiento de la sociedad en la que vive. 
La guía para el alumnado con altas capacidades pretende recoger, de manera sucinta, las ideas expuestas anteriormente de forma que ayuden a clarificar conceptos y modelos teóricos que se han ido desarrollando a lo largo de los últimos años sobre lo que supone este alumnado. Pero también, contribuir a la reflexión sobre la práctica educativa, poniendo en valor la importancia de detección temprana, contando para ello con instrumentos que la hagan posible. Además, en la guía se proponen recursos para una evaluación psicopedagógica más eficaz, así como orientaciones a la comunidad educativa, especialmente a las familias y al profesorado. Cuenta también, por último, con propuestas didácticas y experiencias a modo de ejemplo con alumnado con altas capacidades.
(Para seguir leyendo descargue la guía).


_________
(1)  Altas Capacidades Intelectuales. Una guía para la comunidad educativa. Autoría de Emma Arocas Sanchis, Teresa Cuartero Cervera, Mª Carmen Ferrández Marco, Rosario Moya Pérez y Daniel Torregrosa Sahuquillo. ISBN: 978-84-482-6237-2. descargable en:  
http://www.ceice.gva.es/documents/165686889/166955595/GUIA_ALTAS_CAPACIDADES_castellano.pdf/5d3fee0d-85ec-43d2-808d-c1bcb69a698a

(2) Dictamen de la Sección Especializada de Empleo, Asuntos Sociales y Ciudadanía: Liberar el potencial de los niños y los jóvenes con gran capacidad intelectual dentro de la Unión Europea. SOC/445. Comité Económico y Social Europeo. Bruselas.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Redefiniendo el síndrome de Asperger::

Técnicamente el síndrome de Asperger (SA) es un trastorno del espectro autista (TEA). Se trata de un trastorno que se manifiesta con la incapacidad para comunicarse convencionalmente, dificultades para asumir habilidades sociales de forma natural y también dificultades para comprender la conducta social de los demás.
Por ejemplo, en el lenguaje de las personas con Asperger están presentes una serie de alteraciones como el uso excesivamente formal, rebuscado o pedante; las dificultades para iniciar una conversación o para dejar de hablar y ceder el turno a otros cuando la conversación gira en torno un tema de interés restrictivo de la persona en cuestión; etc.

Las personas con síndrome de Asperger normalmente sienten la necesidad de tenerlo todo estructurado en su cabeza para poderlo comprender. prácticamente todos tienen intereses peculiares, restrictivos, único o incluso obsesivos; muchos son torpes debido a problemas de motricidad; la mayoría no juegan en grupo y tampoco se les dan bien los deportes (aunque insistimos en que siempre hay excepciones).

Tener síndrome de Asperger, y/o un hijo/a con síndrome de Asperger, incide en las relaciones personales de la unidad familiar, dificulta la socialización de todos sus miembros, la educación del menor resulta estresante y genera ansiedad, sobre todo si el centro escolar no colabora para cubrir sus necesidades educativas especiales y son alumnos que mayoritariamente padecen acoso escolar.

El Asperger no tiene consideración de enfermedad sino de síndrome (conjunto de síntomas) y la diversidad de funcionamiento va a estar ahí por siempre aunque, gracias a terapias, intervención y la ayuda familiar y profesional, sus dificultades pueden aminorar con el tiempo (y mucho trabajo y esfuerzo) y mantener lo que se llama "una vida normal". La media de edad ronda los 5 o 6 años cuando se produce el diagnóstico (mucho más tarde en el caso de las chicas porque sus rasgos son más sutiles y los diagnosticadores aún no están suficientemente entrenados para percibirlos) aunque sus rasgos especiales suelen hacerse patentes a partir de los 3 años de edad. Algunos de estos niños y niñas presentan comportamientos “especiales” casi desde su nacimiento (por ejemplo hiperactividad y déficit de atención en alguna época, un comportamiento excesivamente infantil para su edad, aprenden a leer solos (hiperlexia), no miran a los ojos al hablar (mirada anómala), tienen rabietas que para los demás son incomprensibles y desmesuradas, son muy literales, etc. y cuándo no, ni sobre qué temas es apropiado hacerlo según el contexto, ni cuándo intervenir o cómo iniciar una conversación. Los gestos, el rostro y las expresiones corporales de los demás les resultan confusos a menudo porque la mayoría de personas con síndrome de Asperger solo interpretan el lenguaje verbal (las palabras) y no comprenden bien el no verbal. Por tanto, aunque su semántica sea rica (normalmente tienen un vocabulario incluso mucho mejor que la de sus iguales) y su sintaxis correcta (saben perfectamente construir una oración y expresarse de forma normativamente correcta a nivel sintáctico y semántico) fallan estrepitosamente en la pragmática. Eso hace que su comportamiento social parezca “anormal”.

El conjunto de rasgos (o síntomas) más importantes del síndrome de Asperger son:

1. Deficiencias sociales: carecen de recursos para interpretar las señales sociales y el lenguaje no verbal por lo que su lenguaje pragmático falla. Esto significa que a la hora de interpretar emociones pueden errar o no saber cómo expresar las suyas propias.

2. A menudo no reconocen signos del intercambio de la toma de turno por lo que no saben cuándo pueden hacerlo. Son literales, mucho más cuanto menos edad tengan. Las personas con síndrome de Asperger entienden el lenguaje verbal sin poder interpretar su componente prevaricador (las mentiras, las frases hechas, las metáforas, los juegos de palabras, etc.). Como no comprenden bromas, sobreentendidos, lenguaje metafórico, chistes, etc. y tampoco comprenden conceptos abstractos casi siempre son incapaces de intuir lo que otros piensan o cómo se sienten los demás, lo cual significa que tienen graves problemas en lo que se conoce como "teoría de la mente".

3. Tienen focos de interés absorbentes. Se interesan por cuestiones que a otras personas les podrían parecer irrelevantes y llegan a convertir esos temas en verdaderas pasiones y en intereses exclusivos, focalizando todo su interés en el aprendizaje de tantos datos como caigan en sus manos o en actividades de colección sobre esas áreas de interés. Adquieren conocimientos muy concretos hasta llegar a ser verdaderos expertos y, a la vez, a veces ignoran aquellos otros temas que no les interesan en absoluto (esto puede desembocar en fracaso escolar). Consiguiendo que sus intereses particulares formen parte de su aprendizaje pueden llegar a realizar estudios superiores con éxito y si además esos intereses absorbentes los pueden utilizar en el entorno laboral serán personas eficaces y muy útiles en su trabajo.

4. Establecen rituales muy estrictos: necesitan rutinas, si sus costumbres, sus horarios o sus actividades varían, y no se les ha anticipado que habrá un cambio, experimentan ansiedad. Pequeñas diferencias en su rutina, que aparentemente no tienen importancia, a ellos/as les pueden llegar a alterar muchísimo. Necesitan saber en todo momento qué día de la semana es, qué actividades tienen previsto hacer en ese día, etc. Eso hace necesaria la anticipación de los cambios: si por cualquier causa se van a alterar sus rutinas conviene explicárselo con antelación para no provocarles ansiedad.

5. La mayoría de personas con síndrome de Asperger presentan motricididad dañada en mayor o menor medida: son torpes y patosos. De ahí que por lo general los juegos en grupo y los deportes se les den mal. Eso agrava el problema de socialización porque sus compañeros de juegos les rechazan en sus equipos e, incluso, llegan a prohibirles la participación. Los adultos suelen tropezar, los niños se caen y se golpean a menudo, les cuesta aprender a montar en bici, atarse los cordones de los zapatos o abotonarse la ropa. Con el tiempo, la práctica y mucha insistencia se mejoran mucho las habilidades motrices pero suele quedar cierta torpeza en la edad adulta.
Por lo demás… son personas con sus capacidades cognitivas intactas. No hay ningún rasgo físico que les diferencie de los otros niños y pasan desapercibidos en el grupo aunque se les suele clasificar como “raritos” o “excéntricos”. La mayoría de personas con síndrome de Asperger tiene una memoria excepcional por lo que suelen aprender muchísimos datos (especialmente sobre sus temas de interés). Su memoria es sobre todo visual-espacial así que recuerdan pequeños detalles que los demás no recordamos. Sin embargo necesitan adquirir habilidades sociales, y requieren apoyo terapéutico/psicológico prácticamente toda su vida, por lo que es importante ponerles en manos de profesionales tan pronto como sean diagnosticados y trabajar individualmente las dificultades concretas que presenta cada persona en particular.
No sirven generalizaciones de cara a la intervención: hay que concretar las dificultades de cada uno y enfocarse en ellas para ayudar de verdad a esa persona.




Licencia de contenido:

Creative Commons License

This work is licensed under a Creative Commons Attribution 4.0 International License.
Puede reproducir cualquier contenido de este espacio siempre y cuando cite la fuente. Los contenidos que pertenecen a otros autores y que se han compartido aquí estarán sujetos a sus propios derechos.