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20/12/18

Pistas que delatan una posible situación de acoso escolar o violencia entre iguales.




Por acoso escolar se entienden las situaciones en las que uno o más alumnos atacan, persiguen e intimidan a otro utilizando insultos, rumores, vejaciones, aislamiento social, motes, agresiones físicas, amenazas y coacciones. Es un acto de violencia (*). Puede desarrollarse a lo largo de meses e incluso años y sus consecuencias suelen ser muy graves para la vida social, familiar, personal, afectiva y escolar de la persona que lo sufre.
El primero en definir este fenómeno fue Dan Olweus (ver bibliografía a final de página) en 1998. Según él la victimización o maltrato por abuso entre iguales es una conducta de persecución física y/o psicológica que realiza el alumno o alumna contra otro u otra, al que elige como víctima de repetidos ataques. De acuerdo con él un estudiante sufre de acoso escolar (o bullying) cuando está expuesto durante un tiempo y de manera repetida a acciones negativas por parte de uno o más alumnos y tiene dificultades para defenderse. Así pues, decimos que un estudiante está siendo intimidado cuando otro estudiante o grupo de estudiantes le dice cosas mezquinas o desagradables; se ríe de él o ella; le llama mediante nombres molestos o hirientes; le ignora completamente; le excluye de su grupo de amigos o le retira de actividades a propósito; le golpea, patea y empuja o le amenaza; cuenta mentiras o falsos rumores sobre él o ella; le envía notas hirientes y trata de convencer a los demás para que no se relacionen con él o ella. También se considera acoso escolar aquella situación en la que un estudiante está siendo molestado repetidamente de forma negativa y dañina aunque no incluya insultos ni golpes. Sin embargo no se considera acoso escolar a aquellas acciones en las que alguien molesta a otro a modo de juego o de forma aislada y única (si no hay reiteración no es acoso). Del mismo modo no se considera acoso escolar a la situación en la que dos estudiantes de la misma fuerza (y poder) discuten o pelean entre ellos.Para que exista acoso ha de haber, de algún modo, superioridad del agresor frente al agredido (en edad, en admiración por parte del resto, en fuerza o tamaño...) 

Así las cosas, para que se lo considere acoso escolar el comportamiento debe ser agresivo, las situaciones deben ocurrir frecuentemente y debe ser difícil para el estudiante que está siendo intimidado defenderse por sí mismo. Además la conducta de acoso escolar incluirá
   - Un desequilibrio de poder: los niños que acosan usan su poder (como la fuerza física, el acceso a información desagradable o la popularidad) para controlar o dañar a otros.
   -  Repetición: los comportamientos acosadores suceden más de una vez, o bien tienen el potencial de producirse más de una vez. 
   - Existe un comportamiento agresivo hacia una misma víctima que se produce de forma reiterada.
Esta definición incluye tres componentes importantes: 
   1. La intencionalidad del comportamiento agresivo o de querer hacer daño. 
   2. La repetición de los hechos aunque ocurra fuera del horario escolar. 
   3. La relación interpersonal de desequilibrio de fuerza o poder.
Las formas de abuso que usan con más frecuencia los chicos son la agresión verbal y la agresión física directa, mientras que las chicas realizan y son víctimas de más agresiones indirectas como es el caso de la violencia psicológica (Informe del Defensor del Pueblo del año 2000)

Dan Olweus propuso seis tipos de roles que pueden surgir cuando se produce acoso escolar y que son los papeles que pueden adoptar los niños/as y adolescentes ante situaciones de este tipo:
   1. Niños que acosan: tienen comportamientos acosadores hacia sus pares. A menudo estos muchachos necesitan apoyo para cambiar su comportamiento y abordar otros desafíos que pueden influenciar su modo de comportarse. 
   2. Niños que son acosados: son el blanco del ataque del acosador. Algunos factores ponen en un riesgo mayor a los niños de ser acosados (discapacidad, dificultades de aprendizaje, aspecto físico, intereses inusuales, raza, etc).
   3. Niños que ayudan: es habitual que algunos niños y niñas, aunque no comiencen el acoso ni guíen el comportamiento acosador, sirvan como refuerzo o apoyo de los que acosan. Es posible que animen el comportamiento acosador y en algunas ocasiones llegan a participar en los hechos mismos.
   4. Niños que refuerzan, que son seguidores o secuaces de los acosadores, toman parte activa en el acoso escolar pero no lo inician y no ejercen rol de líder. no participan directamente del comportamiento acosador pero forman parte del públic y, a menudo, apoyan a los niños que participan del acoso. Esto puede motivas que el acoso continúe.
   5. No participantes, que son quienes se mantienen alejados de la situación de acoso, no apoyan el comportamiento acosador pero tampoco defienden al niño que está siendo acosado. El caso es que formar parte del público puede estimular el comportamiento acosador.
Captura de un programa de RTVE en el que están exponiendo un nuevo caso de acoso escolar.
Como siempre las frases "son cosas de niños" y "los menores de 14 años son ininpurables" aparecen en el fondo del asunto.
Podríamos pensar que la escuela es simplemente el lugar en el que se encuentran los agresores y las victimas del acoso pero en realidad hay factores escolares que favorecen que el acoso aparezca: 
   • Tamaño del centro educativo: Cuanto más grande es más aumentan las probabilidades de aparición del acoso escolar, sobre todo porque en una escuela muy grande la vigilancia y control de los alumnos puede ser deficiente, favoreciendo la aparición de la violencia.
   • Aulas masificadas. 
   • En la educación actual se da poca importancia a la enseñanza y práctica de los valores éticos. No se incide en los valores morales, reglas de convivencia, límites… 
   • Carencia de normas de convivencia: En todo centro escolar deben existir unas normas de comportamiento claras, transparentes y explicitas. La falta de posicionamiento de una escuela sobre el acoso escolar puede ser interpretada por algunos alumnos como permisividad. 
   • Los profesores con un estilo autoritario suelen generar alumnos en apariencia sumisos pero rebeldes y agresivos en el fondo. Esto puede manifestarse como violencia contra sus compañeros. 
   • Falta de formación del profesorado: Muchos profesores admiten que no cuentan con las capacidades suficientes para enfrentarse al problema del acoso y muchos también refieren estar muy ocupados o desmotivados como para preocuparse por ello. 
   • Trato desigual a los alumnos por parte del profesorado: Si el profesor da un trato preferente a unos alumnos por encima de otros puede crear resentimiento, envidia… Esto puede generar la aparición de comportamientos violentos. 
   • Poca claridad en los mensajes en el aula.
   • Tendencia a minimizar la importancia del acoso escolar: En muchas escuelas se sigue afirmando que son “cosas de niños” y esta posición es interpretada por algunos niños y niñas como permisividad, por lo que la violencia se perpetua. Además, en estos casos, las victimas se sienten indefensas, sin apoyo, por lo que a menudo no denuncian las agresiones.
Por todo esto concluimos que se necesitan programas de formación para sensibilizar al profesorado sobre la importancia del acoso escolar y para que desarrollen estrategias que les permitan afrontar los problemas de comportamiento de sus alumnos/as y los problemas de disciplina en el aula. También es evidente que no sirve de nada que un profesor hable a sus alumnos de compañerismo, solidaridad, igualdad y colaboración pero luego les solicite actividades altamente competitivas. Tampoco resulta útil que hable en contra del acoso escolar y a la vez consienta situaciones violentas y permita agresiones entre los alumnos o haga como que no las ve y no se entera de que suceden. Los mensajes al alumnado deben ser claros y estar en consonancia con la conducta del profesor así que si hay situaciones de acoso escolar hay que atajarlas, visibilizarlas y abordar el problema en lugar de negarlo o ignorarlo.


Para facilitar la detección de casos de acoso escolar hay 25 comportamientos habituales en los niños y niñas acosadores, según el Informe de Piñuel y Oñate sobre Acoso y Violencia Escolar en España (Cisneros X), que permiten sospechar de que se está produciendo una de estas situaciones y abordar el conflicto cuanto antes, evitando que vaya a más, tenga consecuencias más graves o se cronifique. Estos 25 comportamientos delatores de las situaciones de posible acoso son:
Que uno o varios niños o niñas llamen con motes a alguien.
- Que no le hablen o le ignoren.
- Reírse de él o ella cuando se equivoca.
- Insultarle con cualquier excusa.
-  Acusarle de cosas que no ha dicho o no ha hecho.
- Contar mentiras sobre él o ella. Difamarle y calumniarle.
- Meterse con él por su forma de ser.
- Burlarse de su apariencia física, su forma de vestir, su estilo, sus gustos...
- No dejarle jugar con el grupo.
- Hacer gestos de burla o desprecio.
- Chillarle o gritarle.
- Criticarle por todo lo que hace.
- Imitarle para burlarse.
- Odiarle sin razón. 
- Cambiar el significado de lo que dice y tergiversar sus palabras.
- Pegarle puñetazos, collejas, patadas...
-  No dejarle hablar.
- Esconderle cosas.
- Ponerle en ridículo ante los demás.
- Tenerle manía.
- Meterse con él o ella con la finalidad de hacerle llorar.
- Decir a otros que no estén con él o que no le hablen. Incitar a los demñas a hacerle "el vacío" para que se quede solo, o sola, en todo momento.
- Meterse con su forma de hablar.
- Meterse con él o ella por ser diferente.
- Robar sus cosas.
(*) La Organización Mundial de la Salud define la violencia como el uso deliberado de la fuerza física o el poder, ya sea en grado de amenaza o efectivo, contra uno mismo, otra persona, o un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones. Entre todas las clasificaciones existentes de la violencia la más empleada puede que sea la que proponen Iborra y Sanmartín (2011): clasifican la violencia según los siguientes parámetros: el tipo de acción, el tipo de daño, el tipo de agresor, el tipo de víctima y el contexto.Atendiendo al tipo de acción, podemos señalar que lo más frecuente es que se produzca una violencia activa, aunque en ocasiones también puede darse por omisión (por ejemplo, «hacer el vacío»). En cuanto al tipo de daño, los más frecuentes son los psicológicos y físicos, aunque también existen casos de abuso económico y sexual.

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Fuentes: 
- Díaz Cortés, L. M. (2007). "Apuntes sobre el acoso escolar y la agresión a los profesores". En N. Sanz Mulas (Ed.), El derecho penal y la nueva sociedad. 71-99. Granada: Comares. 
- Fanjul Díaz, J. (2012) "Visión jurídica del acoso escolar. Bullying. Avances en supervisión educativa". Revista de la Asociación de Inspectores de Educación de España, 17, 1-8.
- Dan Olweus, introducción al libro Peer Harassment in School: The Plight of the Vulnerable and Victimized (2001) de Sandra Graham y Jaana Juvonen.

- Iborra, I. y Sanmartín, J. (2011). ¿Cómo clasificar la violencia? La taxonomía según Sanmartín. Criminología y Justicia, 1, 22-31.https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/3886971.pdf
Sanmartín Esplugues, J. (2006). ¿Qué es esa cosa llamada violencia? Diario de campo, 40, 11-30.
Sanmartín Esplugues, J. (2007): ¿Qué es violencia? Una aproximación al concepto y a la clasificación de la violencia. Daímon, 42, 9-21.
- Isabel Iborra, Violencia escolar y acoso escolar: conceptos. https://online.ucv.es/resolucion/violencia-y-acoso-escolar/
- Fuensanta
 Cerezo, "El acoso escolar no es un juego, ni es cosa de niños" (2016) en https://educacion-emocional.es/fuensanta-cerezo/

- Fuensanta Cerezo Ramírez , Ángel R. Calvo , Consuelo Sánchez, (2011) Programa CIP. Intervención psicoeducativa y tratamiento diferenciado del bullying: Concienciar, Informar y Prevenir (Ojos Solares - Programas). Editorial Pirámide: http://www.apuntesdepsicologia.es/index.php/revista/article/download/320/294
- Fuensanta Cerezo. La violencia en las relaciones entre escolares: Claves para intervenir, evaluar e intervenir en bulling. Editorial Horsori Monográficos, 2005, ISBN 978-84-15212-73-7, disponible en:
https://www.researchgate.net/publication/283897954_La_violencia_en_las_relaciones_entre_escolares_Claves_para_entender_evaluar_e_intervenir_en_bullying
- Fuensanta Cerezo, Cecilia Ruiz-Esteban, Consuelo Sánchez Lacasa, and Julián Jesús Arense Gonzalo Universidad de Murcia. Psicothema 2018, Vol. 30, No. 1, 59-65. Dimensions of parenting styles, social climate, and bullying victims in primary and secondary education Dimensiones de estilos parentales, clima social y víctimas de bullying en Educación Primaria y Secundaria. http://www.psicothema.com/pdf/4451.pdf
- Garaigordobil, Maite; Oñederra, José A. Inteligencia emocional en las víctimas de acoso escolar y en los agresores. European Journal of Education and Psychology, vol. 3, núm. 2, diciembre, 2010, pp. 243-256. Editorial CENFINT: https://www.redalyc.org/pdf/1293/129315468008.pdf

Manejo del Bullying, Emagister. Rellena tus datos y te enviarán gratis el material del Curso de Manejo del Bullying en el Ámbito Educativo en http://www.magister.es/oferta/bullying.php MELC, S.A.. Glorieta de Cuatro Caminos, 6-8 8º Izquierda - MADRID. Contacto del Delegado de Protección de Datos: datos@magister.com
- Díaz-Aguado (2005), Del acoso escolar a la cooperación en las aulas. Ed. Pearson/Prentice Hall. http://mariajosediaz-aguado.blogspot.com/2005/10/del-acoso-escolar-la-cooperacin-en-las.html
- Ortega, R., Sánchez, V. y Menesini, E. (2002). Violencia entre iguales y desconexión moral: un análisis transcultural. Psicothema, 14, Supl., 37-49. https://www.researchgate.net/publication/271510270_Ortega_R_Sanchez_V_Menesini_E_2002_Violencia_entre_iguales_y_desconexion_moral_un_analisis_transcultural_Psicothema_14_Supl_37-49
- Informe Cisneros X sobre “Acoso y Violencia Escolar en España”, a cargo de los profesores Puñuel y Oñate. 2006. Disponible en: https://convivencia.files.wordpress.com/2012/05/cisneros-xviolencia_acoso-2006120p.pdf
- Ley Orgánica 10/1995, del 23 de noviembre, del Código Penal. 
- Ley Orgánica 5/2000, del 12 de enero, Reguladora de la Responsabilidad Penal de los Menores.
- Ley Orgánica 8/2006, del 4 de diciembre, por la que se modifica la Ley Orgánica 5/2000, del 12 de enero, ley reguladora de la Responsabilidad Penal de los Menores.







1 comentario:

  1. Tengo un hijo Sperger le molesta los gritos y un compañero grita para que se moleste si embargo mi hijo al molestarse agrede a otro compañero y lo raguña. En la escuela los padres presionan para que lo saque mi hijo va en secundaria tiene 14 años

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Redefiniendo el síndrome de Asperger::

Técnicamente el síndrome de Asperger (SA) es un trastorno del espectro autista (TEA). Se trata de un trastorno que se manifiesta con la incapacidad para comunicarse convencionalmente, dificultades para asumir habilidades sociales de forma natural y también dificultades para comprender la conducta social de los demás.
Por ejemplo, en el lenguaje de las personas con Asperger están presentes una serie de alteraciones como el uso excesivamente formal, rebuscado o pedante; las dificultades para iniciar una conversación o para dejar de hablar y ceder el turno a otros cuando la conversación gira en torno un tema de interés restrictivo de la persona en cuestión; etc.

Las personas con síndrome de Asperger normalmente sienten la necesidad de tenerlo todo estructurado en su cabeza para poderlo comprender. prácticamente todos tienen intereses peculiares, restrictivos, único o incluso obsesivos; muchos son torpes debido a problemas de motricidad; la mayoría no juegan en grupo y tampoco se les dan bien los deportes (aunque insistimos en que siempre hay excepciones).

Tener síndrome de Asperger, y/o un hijo/a con síndrome de Asperger, incide en las relaciones personales de la unidad familiar, dificulta la socialización de todos sus miembros, la educación del menor resulta estresante y genera ansiedad, sobre todo si el centro escolar no colabora para cubrir sus necesidades educativas especiales y son alumnos que mayoritariamente padecen acoso escolar.

El Asperger no tiene consideración de enfermedad sino de síndrome (conjunto de síntomas) y la diversidad de funcionamiento va a estar ahí por siempre aunque, gracias a terapias, intervención y la ayuda familiar y profesional, sus dificultades pueden aminorar con el tiempo (y mucho trabajo y esfuerzo) y mantener lo que se llama "una vida normal". La media de edad ronda los 5 o 6 años cuando se produce el diagnóstico (mucho más tarde en el caso de las chicas porque sus rasgos son más sutiles y los diagnosticadores aún no están suficientemente entrenados para percibirlos) aunque sus rasgos especiales suelen hacerse patentes a partir de los 3 años de edad. Algunos de estos niños y niñas presentan comportamientos “especiales” casi desde su nacimiento (por ejemplo hiperactividad y déficit de atención en alguna época, un comportamiento excesivamente infantil para su edad, aprenden a leer solos (hiperlexia), no miran a los ojos al hablar (mirada anómala), tienen rabietas que para los demás son incomprensibles y desmesuradas, son muy literales, etc. y cuándo no, ni sobre qué temas es apropiado hacerlo según el contexto, ni cuándo intervenir o cómo iniciar una conversación. Los gestos, el rostro y las expresiones corporales de los demás les resultan confusos a menudo porque la mayoría de personas con síndrome de Asperger solo interpretan el lenguaje verbal (las palabras) y no comprenden bien el no verbal. Por tanto, aunque su semántica sea rica (normalmente tienen un vocabulario incluso mucho mejor que la de sus iguales) y su sintaxis correcta (saben perfectamente construir una oración y expresarse de forma normativamente correcta a nivel sintáctico y semántico) fallan estrepitosamente en la pragmática. Eso hace que su comportamiento social parezca “anormal”.

El conjunto de rasgos (o síntomas) más importantes del síndrome de Asperger son:

1. Deficiencias sociales: carecen de recursos para interpretar las señales sociales y el lenguaje no verbal por lo que su lenguaje pragmático falla. Esto significa que a la hora de interpretar emociones pueden errar o no saber cómo expresar las suyas propias.

2. A menudo no reconocen signos del intercambio de la toma de turno por lo que no saben cuándo pueden hacerlo. Son literales, mucho más cuanto menos edad tengan. Las personas con síndrome de Asperger entienden el lenguaje verbal sin poder interpretar su componente prevaricador (las mentiras, las frases hechas, las metáforas, los juegos de palabras, etc.). Como no comprenden bromas, sobreentendidos, lenguaje metafórico, chistes, etc. y tampoco comprenden conceptos abstractos casi siempre son incapaces de intuir lo que otros piensan o cómo se sienten los demás, lo cual significa que tienen graves problemas en lo que se conoce como "teoría de la mente".

3. Tienen focos de interés absorbentes. Se interesan por cuestiones que a otras personas les podrían parecer irrelevantes y llegan a convertir esos temas en verdaderas pasiones y en intereses exclusivos, focalizando todo su interés en el aprendizaje de tantos datos como caigan en sus manos o en actividades de colección sobre esas áreas de interés. Adquieren conocimientos muy concretos hasta llegar a ser verdaderos expertos y, a la vez, a veces ignoran aquellos otros temas que no les interesan en absoluto (esto puede desembocar en fracaso escolar). Consiguiendo que sus intereses particulares formen parte de su aprendizaje pueden llegar a realizar estudios superiores con éxito y si además esos intereses absorbentes los pueden utilizar en el entorno laboral serán personas eficaces y muy útiles en su trabajo.

4. Establecen rituales muy estrictos: necesitan rutinas, si sus costumbres, sus horarios o sus actividades varían, y no se les ha anticipado que habrá un cambio, experimentan ansiedad. Pequeñas diferencias en su rutina, que aparentemente no tienen importancia, a ellos/as les pueden llegar a alterar muchísimo. Necesitan saber en todo momento qué día de la semana es, qué actividades tienen previsto hacer en ese día, etc. Eso hace necesaria la anticipación de los cambios: si por cualquier causa se van a alterar sus rutinas conviene explicárselo con antelación para no provocarles ansiedad.

5. La mayoría de personas con síndrome de Asperger presentan motricididad dañada en mayor o menor medida: son torpes y patosos. De ahí que por lo general los juegos en grupo y los deportes se les den mal. Eso agrava el problema de socialización porque sus compañeros de juegos les rechazan en sus equipos e, incluso, llegan a prohibirles la participación. Los adultos suelen tropezar, los niños se caen y se golpean a menudo, les cuesta aprender a montar en bici, atarse los cordones de los zapatos o abotonarse la ropa. Con el tiempo, la práctica y mucha insistencia se mejoran mucho las habilidades motrices pero suele quedar cierta torpeza en la edad adulta.
Por lo demás… son personas con sus capacidades cognitivas intactas. No hay ningún rasgo físico que les diferencie de los otros niños y pasan desapercibidos en el grupo aunque se les suele clasificar como “raritos” o “excéntricos”. La mayoría de personas con síndrome de Asperger tiene una memoria excepcional por lo que suelen aprender muchísimos datos (especialmente sobre sus temas de interés). Su memoria es sobre todo visual-espacial así que recuerdan pequeños detalles que los demás no recordamos. Sin embargo necesitan adquirir habilidades sociales, y requieren apoyo terapéutico/psicológico prácticamente toda su vida, por lo que es importante ponerles en manos de profesionales tan pronto como sean diagnosticados y trabajar individualmente las dificultades concretas que presenta cada persona en particular.
No sirven generalizaciones de cara a la intervención: hay que concretar las dificultades de cada uno y enfocarse en ellas para ayudar de verdad a esa persona.




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