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20/10/18

Programa PAAIGI de aprendizaje adaptado para la integración global del individuo.



"No hay objetivos imposibles sino ayudas mal adaptadas. Lo que hoy nos parece un reto imposible, mañana será una realidad tangible. Lo que hoy tildamos de falta de capacidad puede ser el reflejo de un desconocimiento momentáneo de formas de aprendizaje diferentes. Cree en la potencia del aprendizaje y tendrás el camino iluminado para buscar soluciones a las dificultades". Rebeca Cabrera Urquía, directora de Centro PAAIGI.
Cada una de las letras de "paagi" encierra información sobre lo que debe ser la intervención en niños con diversidad funcional: programa de aprendizaje adaptado para la integración global del individuo. El programa paagi nace de una idea concreta: cualquier persona puede aprender y dentro del mismo se establece que, para llegar al desarrollo potencial de la persona, debe configurarse un soporte que sirva de anclaje a las capacidades superiores. Dicho soporte estaría formado por el trabajo combinando en los cuatro perfiles paaigi que permite "agarrar" la potencia de cada persona.
   Rebeca Cabrera Urquía es licenciada en psicología, diplomada en logopedia y máster en terapia de conducta. Además de creadora del programa paaigi es autora de manuales como "trastornos de alimentación en personas con TEA" o "Perfil conductual paaigi" entre otros. Actualmente está realizando la  investigación del doctorado y un máster en investigación psicológica en el área de atención.


El programa paaigi es un modelo de intervención grupal basado en la investigación y, por ello, en constante evolución. Está dirigido a incrementar las capacidades de los niños/as de forma íntegra, desarrollando todo su potencial y respetando el ritmo de los menores. Este programa está compuesto por cuatro perfiles de desarrollo y genera un programa único que toma como referente la realidad de la persona, no el diagnóstico. Conducta, cuerpo, comunicación y funciones académicas se unen dando forma a un programa donde el individuo, como persona única, es objeto de la intervención.
Rebeca Cabrera Urquía
Los cuatro perfiles de desarrollo trabajan una esfera necesaria e imprescindible para el desarrollo óptimo y se concretan en:
   - Académico. Basado en la adquisición de los conceptos por ejecución social. La comprensión del uso como pilar del aprendizaje académico.
   - Corporal. Regulación mínima a nivel de ajuste táctil para permitir la exploración y el contacto social.
   - Comunicativo. Establecimiento de forma de comunicación eficaz que permita el funcionamiento social independiente. Priorización del contexto compartido.
   - Conductual. Regulación conductual que permita el ajuste a la vida social, proporcionando interacciones de calidad. Prevención y tratamiento de las conductas desadaptadas que apartan al sujeto de la vida social.
   La ejecución combinada de dichos perfiles lleva al desarrollo óptimo de la persona consiguiéndose así un correcto ajuste social que sirva de canalizador del aprendizaje. Además, sólo el trabajo coordinado de estas áreas permite el acceso a los aprendizajes superiores y eso implica a la familia como co-educadora. a familia es un pilar fundamental, tanto es así, que sin familias implicadas, el programa no da resultados. No se concibe un cambio sin la presencia de la familia. Los terapeutas deben dejar su conocimiento impreso en las familias y ellos serán los verdaderos agentes de la intervención.



¿Cómo nació paagi?

Este programa nace de la idea concreta de que cualquier persona puede aprender y está especialmente pensado para niños y niñas con necesidades especiales, con quienes pretende demostrar los beneficios del aprendizaje grupal.
   En el 2010 Rebeca Cabrera realizó un proyecto de 6 semanas de investigación sobre un grupo de 5 menores con autismo, problemas de conducta grave, retraso madurativo, hiperactividad y otros sin diagnóstico específico. Muchos de ellos presentaban conductas autolesivas, heterolesivas y conducta disruptiva y ninguno tenía un programa académico específico por estar diagnosticados con discapacidad intelectual y problemas de conducta. Finalizadas las 6 semanas los menores habían resuelto sus problemas de conducta y de comunicación y habían iniciado un trabajo académico específico. Los niños obtenían resultados inesperados, dentro del contexto terapéutico, cuando la intervención se basaba en sus necesidades y no en su trastorno de base. Se pretendía demostrar que las personas con diversidad pueden aprender, es más, se benefician del aprendizaje grupal y pueden disfrutar aprendiendo del contexto social.

En el año 2016 consiguió crear el primer colegio paaigi de infantil y primaria. El centro se encuentra en las Palmas de Gran Canaria y aunque va dirigido a las personas con diversidad puede ser aplicado a cualquier menor que no esté obteniendo rendimiento óptimo en su aprendizaje. A estas alturas paaigi también se aplica en adolescentes y personas jóvenes adultas con distintos perfiles, aunque su campo de actuación prioritario es el autismo.


El equipo paaigi está formado por terapeutas y maestros de diversas especialidades, con la habilitación como terapeuta paaigi. Esto permite que los profesionales puedan actuar de forma preventiva adelantándose a la aparición del comportamiento. El objetivoprioritario es demostrar que el aprendizaje es pura potencia, que no se puede determinar de antemano cuánto es capaz de aprender una persona. "Los datos que tenemos sobre la diversidad cambian constantemente. Lo que ayer creíamos imposible hoy se presenta como una estrategia de intervención cotidiana. Limitar las capacidades es ir en contra de nuestro desarrollo como persona. Debemos encontrar la manera de que cada persona pueda mostrar su realidad". Rebeca Cabrera.
"Soy Rebeca Cabrera Urquía, psicóloga, logopeda, mediadora familiar, máster en terapia de conducta, experta en trastornos del niño y el adolescente, experta en trastornos de la lectura y la escritura y con formación en diversas áreas de desarrollo y terapéuticas. La experiencia en el mundo de la intervención me llevó a crear un programa en el que los niños no fueran estandarizados en función de sus etiquetas diagnósticas. Es un programa en el que se prioriza la individualidad de la persona, considerada un ser único, que se mueve en un ambiente que le es exclusivo. Desde hace 6 años he ido configurando un equipo, con amplia formación en el programa, lo que ha hecho posible que cada vez sean más personas las que se beneficien. Comprometidos con la mejora del desarrollo de las personas seguimos realizando investigaciones que nos permitan mejorar cada día."



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Puede informarse más en:
- ¿Qué es Paaigi?: https://www.bloghoptoys.es/paaigi-modelo-de-intervencion-grupal/
- Explicación de Paagi: http://paaigi.blogspot.com/2016/12/que-es-paaigi.html
- Centro Paaigi: https://www.paaigi.es/

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Redefiniendo el síndrome de Asperger::

Técnicamente el síndrome de Asperger (SA) es un trastorno del espectro autista (TEA). Se trata de un trastorno que se manifiesta con la incapacidad para comunicarse convencionalmente, dificultades para asumir habilidades sociales de forma natural y también dificultades para comprender la conducta social de los demás.
Por ejemplo, en el lenguaje de las personas con Asperger están presentes una serie de alteraciones como el uso excesivamente formal, rebuscado o pedante; las dificultades para iniciar una conversación o para dejar de hablar y ceder el turno a otros cuando la conversación gira en torno un tema de interés restrictivo de la persona en cuestión; etc.

Las personas con síndrome de Asperger normalmente sienten la necesidad de tenerlo todo estructurado en su cabeza para poderlo comprender. prácticamente todos tienen intereses peculiares, restrictivos, único o incluso obsesivos; muchos son torpes debido a problemas de motricidad; la mayoría no juegan en grupo y tampoco se les dan bien los deportes (aunque insistimos en que siempre hay excepciones).

Tener síndrome de Asperger, y/o un hijo/a con síndrome de Asperger, incide en las relaciones personales de la unidad familiar, dificulta la socialización de todos sus miembros, la educación del menor resulta estresante y genera ansiedad, sobre todo si el centro escolar no colabora para cubrir sus necesidades educativas especiales y son alumnos que mayoritariamente padecen acoso escolar.

El Asperger no tiene consideración de enfermedad sino de síndrome (conjunto de síntomas) y la diversidad de funcionamiento va a estar ahí por siempre aunque, gracias a terapias, intervención y la ayuda familiar y profesional, sus dificultades pueden aminorar con el tiempo (y mucho trabajo y esfuerzo) y mantener lo que se llama "una vida normal". La media de edad ronda los 5 o 6 años cuando se produce el diagnóstico (mucho más tarde en el caso de las chicas porque sus rasgos son más sutiles y los diagnosticadores aún no están suficientemente entrenados para percibirlos) aunque sus rasgos especiales suelen hacerse patentes a partir de los 3 años de edad. Algunos de estos niños y niñas presentan comportamientos “especiales” casi desde su nacimiento (por ejemplo hiperactividad y déficit de atención en alguna época, un comportamiento excesivamente infantil para su edad, aprenden a leer solos (hiperlexia), no miran a los ojos al hablar (mirada anómala), tienen rabietas que para los demás son incomprensibles y desmesuradas, son muy literales, etc. y cuándo no, ni sobre qué temas es apropiado hacerlo según el contexto, ni cuándo intervenir o cómo iniciar una conversación. Los gestos, el rostro y las expresiones corporales de los demás les resultan confusos a menudo porque la mayoría de personas con síndrome de Asperger solo interpretan el lenguaje verbal (las palabras) y no comprenden bien el no verbal. Por tanto, aunque su semántica sea rica (normalmente tienen un vocabulario incluso mucho mejor que la de sus iguales) y su sintaxis correcta (saben perfectamente construir una oración y expresarse de forma normativamente correcta a nivel sintáctico y semántico) fallan estrepitosamente en la pragmática. Eso hace que su comportamiento social parezca “anormal”.

El conjunto de rasgos (o síntomas) más importantes del síndrome de Asperger son:

1. Deficiencias sociales: carecen de recursos para interpretar las señales sociales y el lenguaje no verbal por lo que su lenguaje pragmático falla. Esto significa que a la hora de interpretar emociones pueden errar o no saber cómo expresar las suyas propias.

2. A menudo no reconocen signos del intercambio de la toma de turno por lo que no saben cuándo pueden hacerlo. Son literales, mucho más cuanto menos edad tengan. Las personas con síndrome de Asperger entienden el lenguaje verbal sin poder interpretar su componente prevaricador (las mentiras, las frases hechas, las metáforas, los juegos de palabras, etc.). Como no comprenden bromas, sobreentendidos, lenguaje metafórico, chistes, etc. y tampoco comprenden conceptos abstractos casi siempre son incapaces de intuir lo que otros piensan o cómo se sienten los demás, lo cual significa que tienen graves problemas en lo que se conoce como "teoría de la mente".

3. Tienen focos de interés absorbentes. Se interesan por cuestiones que a otras personas les podrían parecer irrelevantes y llegan a convertir esos temas en verdaderas pasiones y en intereses exclusivos, focalizando todo su interés en el aprendizaje de tantos datos como caigan en sus manos o en actividades de colección sobre esas áreas de interés. Adquieren conocimientos muy concretos hasta llegar a ser verdaderos expertos y, a la vez, a veces ignoran aquellos otros temas que no les interesan en absoluto (esto puede desembocar en fracaso escolar). Consiguiendo que sus intereses particulares formen parte de su aprendizaje pueden llegar a realizar estudios superiores con éxito y si además esos intereses absorbentes los pueden utilizar en el entorno laboral serán personas eficaces y muy útiles en su trabajo.

4. Establecen rituales muy estrictos: necesitan rutinas, si sus costumbres, sus horarios o sus actividades varían, y no se les ha anticipado que habrá un cambio, experimentan ansiedad. Pequeñas diferencias en su rutina, que aparentemente no tienen importancia, a ellos/as les pueden llegar a alterar muchísimo. Necesitan saber en todo momento qué día de la semana es, qué actividades tienen previsto hacer en ese día, etc. Eso hace necesaria la anticipación de los cambios: si por cualquier causa se van a alterar sus rutinas conviene explicárselo con antelación para no provocarles ansiedad.

5. La mayoría de personas con síndrome de Asperger presentan motricididad dañada en mayor o menor medida: son torpes y patosos. De ahí que por lo general los juegos en grupo y los deportes se les den mal. Eso agrava el problema de socialización porque sus compañeros de juegos les rechazan en sus equipos e, incluso, llegan a prohibirles la participación. Los adultos suelen tropezar, los niños se caen y se golpean a menudo, les cuesta aprender a montar en bici, atarse los cordones de los zapatos o abotonarse la ropa. Con el tiempo, la práctica y mucha insistencia se mejoran mucho las habilidades motrices pero suele quedar cierta torpeza en la edad adulta.
Por lo demás… son personas con sus capacidades cognitivas intactas. No hay ningún rasgo físico que les diferencie de los otros niños y pasan desapercibidos en el grupo aunque se les suele clasificar como “raritos” o “excéntricos”. La mayoría de personas con síndrome de Asperger tiene una memoria excepcional por lo que suelen aprender muchísimos datos (especialmente sobre sus temas de interés). Su memoria es sobre todo visual-espacial así que recuerdan pequeños detalles que los demás no recordamos. Sin embargo necesitan adquirir habilidades sociales, y requieren apoyo terapéutico/psicológico prácticamente toda su vida, por lo que es importante ponerles en manos de profesionales tan pronto como sean diagnosticados y trabajar individualmente las dificultades concretas que presenta cada persona en particular.
No sirven generalizaciones de cara a la intervención: hay que concretar las dificultades de cada uno y enfocarse en ellas para ayudar de verdad a esa persona.




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