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23/10/18

Cómo es un método científico para que las conclusiones obtenidas en una investigación se puedan considerar válidas.



A veces en MuNDo AsPeRGeR reproducimos las conclusiones de aún estudio o comentamos que se está haciendo una investigación o que se acaba de saber tal o cual cosa relacionada con alguno de los temas de los que hablamos en este blog.
Cuando recogemos investigaciones tenemos en cuenta de dónde provienen, quién las ha hecho, con cuánta muestra (cuántos participantes, por ejemplo) y que se haya seguido un método riguroso y científico a la hora de hacer la investigación. En la medida de lo posible estos datos se suman al artículo que nosotros escribimos para que cualquier lector o lectora pueda valorarlos y analizarlos y, si son complicados de comprender, tratamos de hacer una especie de traducción entre el lenguaje empleado por los científicos y el lenguaje del común de los mortales, redactando una nota que podamos comprender todos, y enlazando con el estudio original para que quien quiera o quien lo necesita pueda ir y comprobar los datos e incluso en base a ellos obtener sus propias conclusiones.
   Todos los colectivos opinan que la información online de salud debe ser objetiva, veraz, contrastada, divulgativa e incluir fuentes oficiales, declaraciones de profesionales sanitarios y el testimonio de pacientes. También consideran que los profesionales sanitarios deberían poder prescribir Webs a sus pacientes, pero las correctas, aquellas en las que los enfermos se pueden informar feacientemente sobre lo que les ocurre. 
   Investigar puede hacerlo mucha gente pero si no se sigue un método científico, la muestra no es suficientemente amplia o el problema a investigar no se ha definido bien las conclusiones obtenidas pueden no ser buenas, ser incorrectas, de hecho pueden crear confusión o iniciar un nuevo mito (y ya tenemos muchos contra los que luchar).

Facebook y Whatsapp son canales propicios para difundir estos rumores, a menudo disparatados pero con apariencia de veracidad, que van desde que las vacunas provocan autismo (rumor al que han contribuido personajes tan variados como Trump y el presentador español Javier Cárdenas), a que el paracetamol contiene un virus o los recurrentes para conseguir donaciones, con historias emotivas de enfermedades raras y trasplantes. de hecho la salud copa la mayoría de bulos en Internet según alerta un informe de la Asociación de Internautas sobre bulos y fraudes en la red.
   Por poner un ejemplo les recordamos que hace poco tiempo aparecía en la prensa ordinaria (no es publicaciones científicas sino en periódicos y medios digitales normales) la noticia de que se podía detectar el autismo con un análisis de sangre o de orina (A pie de página enlazamos unos cuantos medios que difundieron la noticia con el titular de que un análisis de sangre/orina permite detectar el autismo). Esto es una absoluta barbaridad. El titular era muy atractivo y desde luego si se hubiera conseguido semejante hito hubiera sido increíblemente importante el avance científico. Nosotros nos peguntamos entonces ante qué nos encontrábamos. Estábamos ante un test de sangre y orina que mide ¿qué? ¿La cantidad de ácido autístico? ¿Los mg/dl de autinismo en sangre? ¿La cantidad de autismitinas en orina? En fin... Ante nuestra incredulidad al respecto y conociendo desde dentro el funcionamiento de los medios de comunicación nos fuimos a buscar el estudio original (publicado en Molecular Autism) y descubrimos, por un lado, que la muestra utilizada era mínimamente mínima (un grupo de 69 menores de entre 5 y 12 años) y por tanto esos datos no se debían generalizar. Por otro lado las conclusiones del estudio eran que en X tiempo (no se sabe cuánto) tal vez se pudiera conseguir definir unos marcadores biológicos que apareciendo en sangre u orina se podrían aislar con un análisis y por tanto suponer que la persona analizada podría llegar a desarrollar los rasgos del autismo (o no, porque no eran marcadores excluyentes). 
   También descubrimos que el equipo de investigación aseguraba que se trataba de solo una hipótesis inicial, que debía seguirse estudiando ampliando la muestra y desarrollando nuevas formas de recogida y análisis de los datos que se veían en las muestras de orina/sangre, y que así, con el tiempo y tras muchas muchas más pruebas, tal vez, se podría llegar a aislar algún tipo de proteína que sirviera de marcador para detectar precozmente la posibilidad de tener autismo.
   Esto significa que en caso de lograrse los análisis que dieran positivo estarían indicando que cabía una posibilidad. En ningún caso la certeza de que la persona analizada tuviera autismo. Por otro lado significaba que aún quedaba mucho tiempo de estudio para poder llegar a conclusiones verdaderamente científicas, válidas, buenas, extrapolables y refutables, porque por ahora hablaban de una línea de trabajo y no de conclusiones rotundas y definitivas. Finalmente los propios investigadores reconocían que su muestra era mínima y no se podía extrapolar el resultado ni generalizar sino que convenía seguir la investigación, ampliar la muestra muchísimo más y comprobar si lo que ellos y ellas habían observado en una muestra pequeña seguía estando en una muestra grande y representativa.


Así las cosas nos estaban presentando una posibilidad de estudio, una hipótesis (prometedora, hay que reconocerlo), sobre la cual aún se debía estudiar mucho para poder obtener conclusiones reales. No había, pues, ningún análisis de sangre ni de orina que detectara el autismo y aquella había sido solo una frase llamativa con la que nombrar los artículos de la prensa ordinaria en un intento de aumentar los lectores, los ingresos por publicidad o cualquier otra razón por el estilo. Nosotros a este tipo de cosas las llamamos "estudios fantasma" porque siempre hay quien afirma haberlos visto o los investiga pero nadie tiene pruebas sobre su existencia.
   Lamentablemente los estudios fantasma, los estudios mal hechos porque se han realizado por personas sin experiencia (por ejemplo para un trabajo fin de curso por parte de un estudiante que no sabe de investigación o no sabe de análisis de datos) y los estudios sensacionalistas que en realidad no han llegado a ninguna conclusión interesante se multiplican exponencialmente. Más aún si la prensa o las redes sociales les dan cancha y los difunden como grandes descubrimientos o con titulares impactantes.
No se había descubierto una forma de hacer análisis de sangre que detectara el autismo. Sin embargo lo que sucedió con aquella afirmación fue que montones de colectivos de familias con autismo y personas con diagnósticos dentro del espectro autista compartieron y difundieron aquella noticia con la convicción de que al fin el autismo se podía detectar y además de una forma tan sencilla como un análisis. Después las federaciones, fundaciones y asociaciones, así como quienes nos dedicamos a informar sobre los TEA, tuvimos que dedicarnos a desmentir el titular, explicar lo que realmente se sabía tras aquel estudio, desmentir las conclusiones que según la prensa se habían obtenida, explicar la investigación... Todo para no crear el mito de que los trastornos del espectro autista se detectaban con un análisis. Ojalá, de verdad, ojalá se llegase a ese punto y eso fuera posible.
El método científico consiste en dar razón sistemática, empírica y en lo posible experimental de los fenómenos (Yela, 1994) y se caracteriza por ser sistemático y replicable. Se dice que es sistemático porque se sigue un procedimiento que tiene unas etapas definidas y que es replicable porque los datos obtenidos tienen que poder ser repetidos (tienen que poderse volver a investigar y analizar por otras personas o equipos) o refutados por cualquier investigador interesado (se tiene que poder realizar otra investigación en base a esos datos que desmienta las conclusiones obtenidas por esa investigación). Así funciona el método científico y, si no se dan estas circunstancias, podría tratarse de una investigación pero científica y concluyente no, desde luego. 



Las seis fases son interdependientes. Las dos primeras fases son la definición del problema y la deducción de hipótesis contrastables. En la tercera fase se encontraría la determinación de un plan de trabajo o procedimiento para la recogida de datos, es decir la elección de un diseño de investigación. Las fases 4 y 5 son para comparar los resultados conlleva el análisis de los datos obtenidos y la discusión de dichos resultados. Finalmente se elabora un informe para difundir los resultados de la investigación y darlos a conocer (a la comunidad científica o al público en general, según el caso).
    Las técnicas estadísticas constituyen una parte integral la actividad investigadora y del análisis de los datos que se originan en las actividades desarrolladas en instituciones y organizaciones investigadoras. La estadística se ocupa de la sistematización, recogida, ordenación y presentación de los datos referentes a un fenómeno que presenta variabilidad o incertidumbre. Esto se hace para que el estudio sea metódico, con objeto de hacer previsiones, tomar decisiones u obtener conclusiones. Así que hasta los análisis estadísticos, que hay quien podría defender que son hipótesis, siguen un rigoroso método para obtener conclusiones científicas.
   Los bulos son fraudes muy comunes en Internet y, de forma paralela al uso de la red en nuestro país, han aumentado en los últimos años. Así lo pone de manifiesto el III Estudio sobre bulos y fraudes en Internet realizado por la Asociación de Internautas que indica que el 97,29% de los españoles ha recibido alguna vez una cadena de email, de autoría anónima, con información alarmista sobre un servicio o producto y con la petición de ser reenviado a otros contactos. Tampoco faltan los conspiranoicos, grupos a menudo ligados a pseudociencias y a despachos de abogados que sostienen que la industria farmacéutica y los gobiernos conspiran para enriquecerse con enfermedades inventadas y virus escondidos en medicamentos y vacunas y que difunden rumores muy dañinos como el de que las vacunas provocan autismo, lo cual es FALSO por completo
"Para llamar la atención y ser reenviados los bulos suelen tratar temas de interés social y por ello han aumentado los relacionados con las ofertas de trabajo, que junto con el consumo y la alimentación son los más frecuentes" afirma Víctor Domingo, el presidente de la asociación de internautas
   Para denunciar bulos sobre salud puede recurrir al observatorio "Salud sin Bulos", de reciente creación. El objetivo del observatorio es conseguir la unión de todos los actores implicados para detectar con rapidez las noticias falsas y las cadenas infundadas y desmontar las informaciones erróneas que circulan por las redes sociales y por las aplicaciones de mensajería instantánea. Se trata de una iniciativa de la Asociación de Investigadores en Salud (AIES) que cuenta con la colaboración de diferentes sociedades científicas, instituciones sanitarias y colectivos profesionales dedicados a la sanidad y a la información sobre salud y que tiene como objetivo combatir los bulos de salud en Internet y contribuir a que exista información veraz y contrastada sobre salud en la red. Tiene los datos para poder hacer una denuncia AQUÍ y si quiere estar al tanto de las últimas alertas sobre bulos y mentiras en la red respecto a la salud puede verlas pinchando AQUÍ





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Aquella "noticia" sobre el análisis de sangre/orina que detectaba el autismo se publicó, entre otros (no están todos) en: