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30/9/18

Nellie Bly, la mujer que hizo público el trato inhumano que se dispensaba a las pacientes en los psiquiátricos del siglo XX.




En el año 1887 la reportera estadounidense Elizabeth Jane Cochran ingresó en una institución de enfermos mentales haciéndose pasar por demente. Allí experimentó las duras condiciones del psiquiátrico como cualquier otra mujer ingresada pero ella, al salir, escribió una serie de reportajes en primera persona para el 'The New York World', propiedad de Joseph Pulitzer (1), en los que denunciaba el maltrato al que sometían a los pacientes en este tipo de instituciones. Con este trabajo revolucionó el periodismo de investigación.
Elizabeth Jane Cochran
Elizabeth Jane Cochran (Cochran's Mills, Pensilvania; 5 de mayo de 1864 - Nueva York; 27 de enero de 1922) fue periodista, escritora y empresaria y se la conoce como la primera reportera de periodismo de investigación y pionera del periodismo encubierto.
   Una columna sexista en el periódico Pittsburgh Dispatch la impulsó a redactar su primera carta al editor bajo el pseudónimo de "Solitaria Huérfana". La calidad de la carta hizo que el editor invitara a Cochran  a unirse al diario como reportera bajo el seudónimo de "Nellie Bly" en honor al personaje de la canción del mismo nombre (de Stephen Foster). Escribió algunos artículos de investigación antes de ser relegada a la sección para mujeres y entonces se negó a limitarse a asuntos de moda, dinero, cocina… Se hizo corresponsal en un México convulso y corrupto y más tarde se mudó a Nueva York en busca de otras oportunidades. Abandonó el Dispatchy y solicitó empleo en el periódico sensacionalista The New York World, de Joseph Pulitzer, quien la contrató y le asignó como primer trabajo la escritura de un artículo sobre un asilo psiquiátrico para mujeres en Blackwell's Island
Elizabeth Jane Cochran se internó en el asilo sin avisar de que estaba investigando, simplemente como una interna más, exponiéndose al trato al que se sometía a las demás pacientes. Tras la experiencia escribió el reportaje titulado "Diez días en un manicomio"​ denunciando los abusos de la administración sobre los pacientes y obligó a las autoridades sanitarias a tomar medidas drásticas sobre el trato a los enfermos mentales, abriendo una investigación oficial que aumentó el presupuesto existente para mejorar la asistencia a enfermos mentales.


"El 22 de septiembre el 'World' me pidió si podía internarme en uno de los sanatorios para enfermos mentales de Nueva York con vistas a escribir una narrativa sencilla y sin barnices sobre el tratamiento de las pacientes, los métodos de la dirección, etcéteraCreía tener el valor necesario para pasar por el trago que requería tal misión (…) Debía escribir una crónica fiel a las experiencias que viviera, y una vez que estuviese dentro de las paredes del manicomio tenía que investigar y describir su funcionamiento interno. Un funcionamiento que siempre se oculta eficazmente de la opinión pública gracias a las enfermeras de cofias blancas y a los cerrojos y barrotes". Así comienza su crónica, recogida en el libro 'Diez días en el manicomio por Nellie Bly' de 2009. "Desde que entré no intenté seguir con el falso personaje de loca, sino que hablé y actué como lo hago en la vida real. Y, aunque suene extraño, cuanto más sensatamente hablaba y actuaba, más loca me consideraban todos", afirma.



Para realizar este reportaje de investigación el editor le dio una pauta: "No te pedimos que vayas allí con el propósito de hacer revelaciones sensacionalistas. Describe las cosas tal como las veas, sean buenas o malas; alaba o culpa como creas que es justo, y cuenta la verdad todo el tiempo". Vea el vídeo a continuación:
Cuando había visto y oído lo suficiente la liberaron pero su editor tuvo que interceder pues ya era considerada una simple paciente más. Ella aseguró sentirse culpable porque no pudo llevarse a alguna de aquellas desafortunadas mujeres "que vivieron y sufrieron junto a mí y que (estoy convencida) estaban tan cuerdas como yo".  
   Se hizo pasar por empleada en una fábrica de cajas, por criada de familias ricas y por loca, llegando a estar internada diez días en el manicomio de la isla de Blackwell en Nueva York. En 1889 rebajó en 8 días el récord de 80 días en dar la vuelta al mundo narrada por Julio Verne. Llegó a cubrir la convención de 1913 a favor del sufragio femenino y fue la primera corresponsal en la Primera Guerra Mundial informando desde el frente del Este. Elizabeth "Pink" Cochrane murió a los 57 años de neumonía. Está enterrada en el mismo cementerio que otra famosa periodista que fallecería en 1929: Elizabeth Bisland, quien compitió con Bly en la vuelta al mundo.


Se habla de ella como de "otra mujer olvidada en los libros de historia" y se difunde su vídeo bajo el lema "Una mujer joven fue encerrada en un hospital psiquiátrico. Cuando su verdadera identidad fue revelada los médicos quedaron en shock", sin embargo esta mujer fue mucho más e hizo mucho más. Llevó los negocios de su marido al enviudar, dio la vuelta al mundo, se infiltró en diferentes lugares y contextos para poder explicar de primera mano lo que allí sucedía, fue la primera reportera de guerra mujer y la primera persona en realizar investigaciones infiltrada. Nosotros no queremos que nadie la olvide así que les dejamos a continuación la referencia al libro que fue publicado tras aquella experiencia en el manicomio para que puedan documentarse.



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Fuentes:
- Nellie., Bly, (2009). Diez días en un manicomio : 1887 (1a. ed edición). Buck. ISBN 9788493747916. OCLC 630664850.
- «Nellie Bly, diez días de locura». Bizkaia - El Correo.com en: https://www.elcorreo.com/bizkaia/sociedad/201405/27/nellie-diez-dias-locura-20140526160142.html
- Newsner Español en: https://www.facebook.com/NewsnerEspanol/

(1) El New York World fue un periódico que se publicó en Nueva York desde 1860 hasta 1931. Desempeñó un papel importante en la historia de los periódicos y la historieta estadounidense, y su enfrentamiento con el New York Journal de William Randolph Hearst dio origen a la expresión prensa amarilla. Fue comprado por Joseph Pulitzer en 1883. El primer crucigrama publicado en la historia apareció en este periódico el 21 de diciembre de 1913.


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Redefiniendo el síndrome de Asperger::

Técnicamente el síndrome de Asperger (SA) es un trastorno del espectro autista (TEA). Se trata de un trastorno que se manifiesta con la incapacidad para comunicarse convencionalmente, dificultades para asumir habilidades sociales de forma natural y también dificultades para comprender la conducta social de los demás.
Por ejemplo, en el lenguaje de las personas con Asperger están presentes una serie de alteraciones como el uso excesivamente formal, rebuscado o pedante; las dificultades para iniciar una conversación o para dejar de hablar y ceder el turno a otros cuando la conversación gira en torno un tema de interés restrictivo de la persona en cuestión; etc.

Las personas con síndrome de Asperger normalmente sienten la necesidad de tenerlo todo estructurado en su cabeza para poderlo comprender. prácticamente todos tienen intereses peculiares, restrictivos, único o incluso obsesivos; muchos son torpes debido a problemas de motricidad; la mayoría no juegan en grupo y tampoco se les dan bien los deportes (aunque insistimos en que siempre hay excepciones).

Tener síndrome de Asperger, y/o un hijo/a con síndrome de Asperger, incide en las relaciones personales de la unidad familiar, dificulta la socialización de todos sus miembros, la educación del menor resulta estresante y genera ansiedad, sobre todo si el centro escolar no colabora para cubrir sus necesidades educativas especiales y son alumnos que mayoritariamente padecen acoso escolar.

El Asperger no tiene consideración de enfermedad sino de síndrome (conjunto de síntomas) y la diversidad de funcionamiento va a estar ahí por siempre aunque, gracias a terapias, intervención y la ayuda familiar y profesional, sus dificultades pueden aminorar con el tiempo (y mucho trabajo y esfuerzo) y mantener lo que se llama "una vida normal". La media de edad ronda los 5 o 6 años cuando se produce el diagnóstico (mucho más tarde en el caso de las chicas porque sus rasgos son más sutiles y los diagnosticadores aún no están suficientemente entrenados para percibirlos) aunque sus rasgos especiales suelen hacerse patentes a partir de los 3 años de edad. Algunos de estos niños y niñas presentan comportamientos “especiales” casi desde su nacimiento (por ejemplo hiperactividad y déficit de atención en alguna época, un comportamiento excesivamente infantil para su edad, aprenden a leer solos (hiperlexia), no miran a los ojos al hablar (mirada anómala), tienen rabietas que para los demás son incomprensibles y desmesuradas, son muy literales, etc. y cuándo no, ni sobre qué temas es apropiado hacerlo según el contexto, ni cuándo intervenir o cómo iniciar una conversación. Los gestos, el rostro y las expresiones corporales de los demás les resultan confusos a menudo porque la mayoría de personas con síndrome de Asperger solo interpretan el lenguaje verbal (las palabras) y no comprenden bien el no verbal. Por tanto, aunque su semántica sea rica (normalmente tienen un vocabulario incluso mucho mejor que la de sus iguales) y su sintaxis correcta (saben perfectamente construir una oración y expresarse de forma normativamente correcta a nivel sintáctico y semántico) fallan estrepitosamente en la pragmática. Eso hace que su comportamiento social parezca “anormal”.

El conjunto de rasgos (o síntomas) más importantes del síndrome de Asperger son:

1. Deficiencias sociales: carecen de recursos para interpretar las señales sociales y el lenguaje no verbal por lo que su lenguaje pragmático falla. Esto significa que a la hora de interpretar emociones pueden errar o no saber cómo expresar las suyas propias.

2. A menudo no reconocen signos del intercambio de la toma de turno por lo que no saben cuándo pueden hacerlo. Son literales, mucho más cuanto menos edad tengan. Las personas con síndrome de Asperger entienden el lenguaje verbal sin poder interpretar su componente prevaricador (las mentiras, las frases hechas, las metáforas, los juegos de palabras, etc.). Como no comprenden bromas, sobreentendidos, lenguaje metafórico, chistes, etc. y tampoco comprenden conceptos abstractos casi siempre son incapaces de intuir lo que otros piensan o cómo se sienten los demás, lo cual significa que tienen graves problemas en lo que se conoce como "teoría de la mente".

3. Tienen focos de interés absorbentes. Se interesan por cuestiones que a otras personas les podrían parecer irrelevantes y llegan a convertir esos temas en verdaderas pasiones y en intereses exclusivos, focalizando todo su interés en el aprendizaje de tantos datos como caigan en sus manos o en actividades de colección sobre esas áreas de interés. Adquieren conocimientos muy concretos hasta llegar a ser verdaderos expertos y, a la vez, a veces ignoran aquellos otros temas que no les interesan en absoluto (esto puede desembocar en fracaso escolar). Consiguiendo que sus intereses particulares formen parte de su aprendizaje pueden llegar a realizar estudios superiores con éxito y si además esos intereses absorbentes los pueden utilizar en el entorno laboral serán personas eficaces y muy útiles en su trabajo.

4. Establecen rituales muy estrictos: necesitan rutinas, si sus costumbres, sus horarios o sus actividades varían, y no se les ha anticipado que habrá un cambio, experimentan ansiedad. Pequeñas diferencias en su rutina, que aparentemente no tienen importancia, a ellos/as les pueden llegar a alterar muchísimo. Necesitan saber en todo momento qué día de la semana es, qué actividades tienen previsto hacer en ese día, etc. Eso hace necesaria la anticipación de los cambios: si por cualquier causa se van a alterar sus rutinas conviene explicárselo con antelación para no provocarles ansiedad.

5. La mayoría de personas con síndrome de Asperger presentan motricididad dañada en mayor o menor medida: son torpes y patosos. De ahí que por lo general los juegos en grupo y los deportes se les den mal. Eso agrava el problema de socialización porque sus compañeros de juegos les rechazan en sus equipos e, incluso, llegan a prohibirles la participación. Los adultos suelen tropezar, los niños se caen y se golpean a menudo, les cuesta aprender a montar en bici, atarse los cordones de los zapatos o abotonarse la ropa. Con el tiempo, la práctica y mucha insistencia se mejoran mucho las habilidades motrices pero suele quedar cierta torpeza en la edad adulta.
Por lo demás… son personas con sus capacidades cognitivas intactas. No hay ningún rasgo físico que les diferencie de los otros niños y pasan desapercibidos en el grupo aunque se les suele clasificar como “raritos” o “excéntricos”. La mayoría de personas con síndrome de Asperger tiene una memoria excepcional por lo que suelen aprender muchísimos datos (especialmente sobre sus temas de interés). Su memoria es sobre todo visual-espacial así que recuerdan pequeños detalles que los demás no recordamos. Sin embargo necesitan adquirir habilidades sociales, y requieren apoyo terapéutico/psicológico prácticamente toda su vida, por lo que es importante ponerles en manos de profesionales tan pronto como sean diagnosticados y trabajar individualmente las dificultades concretas que presenta cada persona en particular.
No sirven generalizaciones de cara a la intervención: hay que concretar las dificultades de cada uno y enfocarse en ellas para ayudar de verdad a esa persona.




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