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Aviso: se emplea en este blog, ocasionalmente, el neutro o masculino (acabado en -o) en los términos que admiten ambos géneros, sin que ese uso gramatical esconda una discriminación sexista sino porque, dado que la lengua castellana no proporciona expresiones neutras para indicar ambos sexos, así se evita la tediosa lectura que podría suponer el uso de ambos términos en todas las ocasiones (niño/a, los hombres y mujeres, los alumnos y las alumnas, etc.)

19/8/18

Problemas de adaptación, por José Luís de la Mata.



Problemas de adaptación. Criterios de salud.José Luís de la Mata:
"La mayoría no somos ni educadores ni profesionales de la salud (sanadores) pero la vida nos fuerza a ejercer ese papel a veces. En la crianza, por ejemplo, participamos de ambos procesos, mejor o peor, y sin saber muy bien cómo lo hacemos." 
Imagen de Escher.
Desde lo que nos enseña la sociedad en la que vivimos o desde lo que familiar, comunitariamente nos es próximo. Curamos y enseñamos desde nuestra abundancia o desde nuestra carencia. No se puede hacer otra cosa. Porque conseguir que un niño crezca, se organice representa participar en la aventura de la identidad y la identificación, de la salud y del saber. Y desde ahí se plantea nuestro problema: ¿Qué se quiere decir, cuando decimos de un niño que tiene problemas de adaptación escolar, comunitaria, social o familiar? 
   Un fracaso escolar o un derrumbe psicosomático pueden ser tan manifestativos de la inadaptación como una enuresis o encopresis tardía. Aunque, por otra parte, una mala adaptación puede ser frecuentemente un índice contradictorio de salud. Con todo, hay expresiones equívocas:
   ¿Qué significa "adaptarse"? Una familia en crisis, una sociedad marginal, una escuela desligada de la realidad sociocultural del niño, una fábrica explotadora no parecen plantearnos problemas: el niño no puede adaptarse porque hay factores que predisponen su articulación dificultosa. Sin embargo, el tema aparece tanto más inquietante cuando el fracaso del niño se da en condiciones "normalizadas", es decir, en una familia como cualquier otra, una escuela con profesionales competentes, una comunidad sin un índice excesivo de peligrosidad social. Entonces, cuando el niño plantea problemas de adaptación, ¿Qué ocurre que pueda justificarlo?. 
   Nuestro trabajo quiere fundarse en un reconocimiento sistémico: nunca podemos ver al niño aislado de su familia, a ésta independiente de los microgrupos sociales con los cuales interactúa y, a todos, en su interdependencia reciproca con la comunidad y sociedad de la que forman parte. Cuando nos encontramos con un niño que presenta problemas de adaptación nos planteamos una serie de preguntas que forman parte tanto de lo que le puede pasar al niño como de lo que nos servimos nosotros, para acceder a él. 
   a) ansiedad y conflictiva latente, 
   b) modelo de aprendizaje cuestionado (discriminación, contextualización, evaluación, autovalidación),
   c) simetría vs asimetría,
   d) proceso vs estatismo,
   e) aprendizaje vs estereotipo,
   f) diálogo vs monólogo,
   g) alteridad vs egocentrismo.
Por el momento, vamos a examinar con más cuidado los últimos puntos por razones de exposición como porque, por definición, la intervención parece que ya evalúa qué será el proceso concluyente, lo que nos permita llegar a la adaptación. 


Si nos consideramos educadores o cuidadores respecto a padres y niño desadaptado llegamos a una conclusión: estamos en una relación de igualdad respecto de un sistema alienante y que nos determina obligadamente. Si queremos establecer un nuevo tipo de relaciones con ese marco sociocultural amenazador tenemos que ser capaces de intentar un diálogo que pueda permitirnos incidir sobre esa realidad amenazante. Como técnicos, sin embargo, nosotros somos instrumentos que ayudan a construir un diálogo de manera que se llegue a restaurar efectivamente una acción / reflexión. Es decir, que dialogando conmigo ellos aprendan a dialogar con ellos mismos y que yo aprenda a dialogar conmigo y con el otro. 
   Pero esto implica el encuentro, las situaciones, el desgaste de los estereotipos. Nosotros intentamos que ellos se comprometan en reconocerse como sujetos activos porque sólo desde ahí será posible que se dé ese reconocimiento entre ellos mismos. Por otra parte, esto representa la comprensión de que cada grupo y cada individuo de ese grupo necesita un pattern de identificación, de reconocimiento, de desarrollo, de transformación. 


PROCESO Vs. ESTATISMO.- 
Todo grupo es un entramado histórico sociocultural y lo es también todo individuo. Esto significa que todo microgrupo es un sistema de procesos y que un niño es un haz de complejos procesos. Una familia, la escuela, un barrio necesitan redefinir continuamente su tarea, organizarse de acuerdo a sus objetivos cambiantes, responder a la vida que es el movimiento. Motivar es mover, sacar de la rutina y, además, llegar a percibirlo, porque en eso consiste estar vivo. 
   En todo grupo la percepción del cambio y de sus procesos es un eje de ansiedades (sentir la vida, pero también la inminencia de la separación y, por lo tanto, de la muerte). Nos defendemos intentando detener el sentido del proceso, dejar de percibir que el proceso vincular se desarrolla, que no nos necesitan, que no gustaremos acaso... Hay crisis que consisten en no poder asumir el crecimiento de la familia en cualquiera de sus miembros. 

APRENDIZAJE vs. ESTEROTIPO.- 
La familia y la escuela son instituciones donde se realiza el aprendizaje de estructuras vinculares que aseguran la socialización. Todo lo que se opone a esta función vulnera la capacidad creadora del ser humano. Pero es necesario comprender que esta función no opera sólo en una dirección única: tiene doble entrada. El padre aprende del hijo y el maestro del alumno. Sólo así es posible evitar los estereotipos que caigan en rutinas privadoras, la burocratización afectiva o el desamparo afectivo. La creatividad no puede mantenerse, si no es en este proceso de doble entrada. 

DIALOGO VS. MONOLOGO.- 
Por ello, donde no se da lo anterior no puede darse el diálogo y, en consecuencia, el otro, alter. El estereotipo es un monólogo egocentrista donde se habla a una sombra o, peor, a un fantasma, heredero de lo que delegamos en el niño o la niña. Sólo cuando se acepta hablar con un otro real se acepta un otro discriminado y que podamos aprender de él y, por tanto, que en la medida en que podamos influir sobre él tiene que ser cierto que él influya e interaccione con nosotros. 


EL DETERMINANTE BASICO DEL VINCULO.- 
Pero desde la institución más normativizadora a la familiar pasando por la escolar el modelo predominante de relación y vínculo se apoya en la dinámica sometedor/sometido. 
   Familia viene de "familus"= sirviente. Allí el pater disponía de todo el poder, de vida y muerte, sobre mujer, esclavos e hijos. Se ha modificado la estructura de organización, pero de fondo, el sentido de la ley que organiza la relación con el supuesto más débil no cambia. No importa ahora que la coacción pueda ejercerla padre o madre: lo que no ha cambiado es el modelo sometedor/sometido que la relación como tal presupone. 


FAMILIA/COMUNIDAD/SOCIEDAD.- 
El fondo radical consiste siempre en el contexto y éste siempre muestra un eje de dominación que hace que tanto el grupo primario familiar como los grupos secundarios sociales respondan a la misma dinámica. La sociedad precisa que esposa e hijos estén subordinados, que se desarrollen de acuerdo a un patrón socializador de sometimiento que busca la productividad, la invalidez, el sometimiento en suma de los individuos. Cuando un niño se nos presenta con el cuadro de una desadaptación es siempre una pantalla invertida que muestra una conflictiva que no siempre los padres familiar o socialmente han sabido elaborar. Lo que aparece en los cuadros graves de una alucinosis o de una actuación es el reverso de fracasos propios del orden social. Y el autosometimiento que se solicita se encuentra compensado por la solicitud que se ofrece. La familia tradicional no podría vivir sin que la urdidumbre vincular sirviera de coartada ocultadora de la relación de sometimiento. 

LA ACTITUD ANTE EL SINTOMA.- 
Se trataría tanto en la escuela como en la curación de promover autoactitudes favorecedoras de la tarea que representa el fracaso de una adaptación. Esto supone una línea de compromiso: actitud dialogante, implicación como persona, relación con otra persona. Esto representa poder intentar colaborar en el análisis de una situación que ha llevado a un síncope de actividad (veremos qué queremos decir con esto). Y esto tiene varias líneas de trabajo. 
   - despliegue de la actividad del técnico, pero 
   - en la medida que suscite la del niño, 
   - promover el reconocimiento propio y situacional,
   - desarrollar niveles de autonomía reflexiva,
   - apoyar el valor autoperceptivo del niño y familia. 
Inducir la actividad representa tener en cuenta las propias características éticas y morales del microgrupo en cuestión. Valores e ideología están actuando continuamente y, además, un patrón ideal de vinculación sometido a todas las oscilaciones del compromiso obsesivo o depresivo. Pero ahí está.
(...)
   La situación de cada pareja, su relación a la educación de los hijos, el despliegue frente a la tarea, en último término, siempre plantean la misma cuestión: una situación paradójica, ya que desde una norma ideal y rígida se quiere controlar todas las vicisitudes del campo vincular que es dinámico y plástico. Por ello, la culpabilidad, el reproche van a venir de forma dependiente. Si esta norma no funciona, denos usted otra, pero denos una norma estable (que nos llevará a la misma situación que al comienzo).
   El vínculo posee una calidad de cadena, de obligaciones, de dependencias que no se pueden omitir. Lo problemático de ellos es siempre la cierta idea de obligatoriedad que parece que necesariamente implican. Una cadena valiosa, con un fondo de seguridad es siempre un factor más fuerte de encadenamiento, se hace más difícil desprenderse de él. Pero la dificultad que planteamos en este trabajo es la de encontrar un vínculo que permita acompañar en el auto descubrimiento, difícil para hombre y mujer, para el niño, para el educador, para los padres. En una pareja, no parece posible centrar el vínculo sobre el otro. En el familiar o educativo parece, por el contrario, que puede darse esa posibilidad. Que la relación se centra en el otro no puede caber mucha duda. 
   El problema surge cuando nos preguntamos si se acepta que el niño, en crianza, en enseñanza, lidere ese proceso. ¿Compartimos la fascinación que representa acompañar a alguien que hace, en nuestra compañía, su descubrimiento del mundo? Esto es, ¿Se articula la interdependencia de tal manera que el otro tenga el sentimiento de ser el protagonista de su proceso? ¿Hay algún grado de paridad?  Además, ¿Se prepara al niño para la separación, para su ingreso en la comunidad?
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