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Aviso: se emplea en este blog, ocasionalmente, el neutro o masculino (acabado en -o) en los términos que admiten ambos géneros, sin que ese uso gramatical esconda una discriminación sexista sino porque, dado que la lengua castellana no proporciona expresiones neutras para indicar ambos sexos, así se evita la tediosa lectura que podría suponer el uso de ambos términos en todas las ocasiones (niño/a, los hombres y mujeres, los alumnos y las alumnas, etc.)

28/6/18

Síntomas propios de los trastornos del espectro autista (TEA).



Información obtenida de la Guía de Trastornos de la Alimentación en los TEA, de Autismo Madrid, que puede descargarse gratuitamente aquí.

Los rasgos característicos de los trastornos del espectro autista se han identificado años atrás y tenerlos bien definidos permite el diagnóstico y la intervención en las personas con Asperger/TEA. De acuerdo con la Federación Autismo Madrid serían los siguientes:



Síntomas relacionados con la alteración de la interacción social: 

   ● Estos niños muestran una mínima referencia conjunta, tienen una falta de iniciativa e interés por relacionarse con otras personas, por compartir sus intereses, experiencias o juegos e interesarse por las iniciativas propuestas por los demás. Establecer una relación con ellos a veces es difícil, la creación de un vínculo afectivo adecuado (afectuoso, permanente, satisfactorio y constante) por parte de los padres, terapeutas y educadores es imprescindible para poder conocerles, valorar su comportamiento y conseguir que la interacción sea eficaz, y por tanto cualquier intervención también lo sea. 
   ● Ellos sienten emociones como el resto de las personas, pero tienen problemas para identificar los sentimientos, conocer su causa, regularse ante ellos y controlar sus emociones, esto hace que reaccionen de forma muy variable y demuestren entonces sus sentimientos, el cariño y la afectividad de forma diferente al resto; les cuesta igualmente interpretar las emociones y estados de ánimo en los demás y actuar en consonancia con ellos. Enseñarles a saber qué son las emociones, a reconocerlas, saber controlarlas y saber interpretar su expresión global en los demás es tarea indispensable para su bienestar, para mejorar sus capacidades intersubjetivas y mentalistas y experimentar así mejores relaciones sociales. 
   ● Tienen dificultades para entender las normas sociales como pueden ser las que establecen los profesores en el colegio o los padres en casa, las de cortesía, las del juego, las viales, los hábitos de alimentación o higiene personal, y por tanto, para saber actuar ante ellas como corresponde en los diferentes contextos. Enseñarles un sistema de normas claras, concisas y constantes, y en todos los contextos (por su dificultad para la generalización de los aprendizajes) les ayuda a que su comportamiento sea más adaptado, se sientan más seguros y su grado de autonomía sea mayor. 
   ● Les cuesta hacer amistades y mantener las relaciones. Tienden a aislarse porque como vemos, les resulta difícil comprender el mundo social. Las habilidades sociales que otros niños aprenden de forma natural, a los niños con autismo es necesario que se les enseñe de manera sistemática y estructurada a través de técnicas como las historias sociales, técnicas de role-playing, modelado, etc.


Síntomas relacionados con la alteración en la comunicación verbal y no verbal:
   ● En el autismo hay una gran variabilidad en el desarrollo del habla, hay niños que no hablan, otros que la desarrollan pero ésta es incomprensible o que en los primeros años la pierden y otros que la desarrollan pero con peculiaridades y limitaciones. El aprendizaje y uso de sistemas alternativos o aumentativos para la comunicación (SAAC) basados en signos, pictogramas, imágenes, objetos o la escritura; como son el Sistema de Comunicación Total de Benson Schaeffer, el Sistema de Comunicación por Intercambio de imágenes (PECS) o el Sistema Pictográfico de Comunicación (SPC) entre otros, posibilita la comunicación a aquellos niños que no han desarrollado el habla y necesitan un modo de hacerlo para pedir, elegir, autorregularse, etc. como los otros niños, y por otro lado también complementa la comunicación a aquellos que han desarrollado el habla pero ésta es limitada, poco efectiva o incomprensible. Un interlocutor que pretenda interaccionar con ellos deberá ajustarse a su sistema de comunicación, hecho imprescindible para que la comunicación sea efectiva. 
   ● En la expresión del lenguaje oral se dan peculiaridades que limitan su funcionalidad, como hemos dicho, éstas son las ecolalias, decir palabras inapropiadas para su edad, referirse a ellos mismos en segunda o tercera persona o con su nombre en lugar de utilizar la primera persona “yo” (inversión pronominal), hablar con un tono inadecuado (alto o bajo, cantarín) o realizar una toma de turnos poco fluida en una conversación. Enseñarles un adecuado lenguaje a nivel léxico-semántico, fonológico, morfosintáctico y pragmático facilita su correcta funcionalidad y expresión. 
   ● La expresión de su lenguaje no verbal (posturas corporales y gestos faciales) es pobre y también les cuesta entenderla en los demás. El contacto visual además es mínimo e inusual. Enseñarles a tener conciencia de la expresividad de su cuerpo, a saber controlar sus gestos e interpretarlos en los demás en el momento del habla, les facilita la correcta integración del lenguaje verbal y no verbal. Es importante que en el momento de la comunicación nos situemos delante del niño en su campo visual para facilitarles la llegada de la información y mejorar el contacto ocular. 
   ● Muestran dificultad en las relaciones del lenguaje y el contexto en el que se usa. La comprensión del lenguaje verbal es muy literal, el lenguaje figurado, las ironías, moralejas, bromas, absurdos, chistes, metáforas o segundas intenciones de los demás se les escapa de su entendimiento. Hablar con un lenguaje sencillo, directo y literal hace que nos entiendan mejor y sean menos vulnerables socialmente hablando.


Síntomas relacionados con la alteración en la conducta, actividades e intereses: 
   ● Los niños con autismo pueden tener conductas incontroladas que se repiten constantemente como balanceos, giros, aleteos con las manos, agitación de los dedos delante de sus ojos. A veces realizan conductas más autolesivas como pellizcarse, golpearse la cabeza o morderse en las manos. Estas conductas que aparentemente no sirven para nada, a ellos les estimula y les sirve como mecanismo de autorregulación, si bien hay veces, que por su persistencia e intensidad son inapropiadas y les impide realizar otros comportamientos más adaptados. Dar un uso funcionalmente apropiado a esas conductas o enseñarles conductas incompatibles con la estereotipia y que sean más ajustadas a su entorno hace que mejore su adaptación. 
   ● Tienen poca tolerancia a los cambios en su actividad diaria. Cambios en los horarios, las personas que lo cuidan, los lugares donde va, los recorridos que sigue, la ropa que se pone, los alimentos que ingiere, etc. les produce un verdadero malestar a muchos niños, les cuesta entenderlos y aceptarlos.
   Mantener una rutina o informarles de forma anticipada de los cambios previstos que vayan a acontecer en su actividad diaria, les ayuda a saber lo que les va a ocurrir y de esa manera vivir más tranquilos, lo que favorece su capacidad de anticipación, planificación y también su flexibilidad mental y comportamental ante los cambios. 
   ● Su abanico de intereses y actividades son muy restringidos. Se interesan siempre por los mismos juguetes, canciones, libros, películas, temas (astronomía, letras, números, dinosaurios, trenes…), buscan siempre a las mismas personas, o ir por los mismos lugares. El juego que realizan es repetitivo y poco imaginativo como alinear objetos, girar piezas, golpear objetos, romper y tirar trocitos de papel o tirar arena, pasar páginas de libros, etc., a veces también pueden pasar mucho tiempo observando objetos que tienen movimientos repetitivos como puede ser un ventilador o mirando luces y reflejos. Suscitar pequeños cambios en sus intereses y provocar experiencias novedosas que a la vez le resulten agradables al niño, favorece la ampliación de su abanico de intereses y puede enriquecer su capacidad de imaginación y ficción. 


Síntomas relacionados con la alteración en la reacción sensorial: La reacción sensorial a los estímulos del entorno suele ser atípica en algunos niños, mostrando hiper o hipo sensibilidad a muchos de ellos. Esta excesiva o escasa reacción se debe a una alteración en el cerebro para integrar la información que es percibida a través del oído, la vista, el tacto, el gusto, el olfato y reaccionar correctamente a ella. Por ejemplo: auditivamente, sonidos que para nosotros son naturales a ellos les puede resultar verdaderamente molestos, tapándose por ello los oídos. 


Visualmente, tienden a fijarse en los detalles de un objeto más que en un todo, ven detalles que a los demás nos resultarían indiferentes, pero también puede parecer que no vean objetos que tienen delante. Respecto al tacto, pueden evitar el contacto físico con otras personas porque nos les guste que les toquen, los tejidos de algunas prendas de vestir o de las sábanas también les puede desagradar. 
   Tienen una respuesta inusual al dolor con niveles de tolerancia altos, lo mismo que para el frío y el calor. Esta alteración encontramos que tiene una especial importancia en los problemas alimenticios. Encontramos que ciertos sabores, olores, temperaturas, colores o texturas en los alimentos son percibidos por ellos de manera diferente a como los percibimos el resto, resultándoles verdaderamente desagradables y provocando el rechazo de muchas comidas. 
    Es muy difícil augurar un pronóstico veraz para estos niños. En función del grado con que se presentan sus síntomas nucleares, si se relacionan o no otros trastornos asociados y dependiendo también del grado de plasticidad neuronal del cerebro en cada niño, la evolución puede ser muy diferente y por tanto podemos encontrarnos con pronósticos interpersonales e intrapersonales muy variables.