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Aviso: se emplea en este blog, ocasionalmente, el neutro o masculino (acabado en -o) en los términos que admiten ambos géneros, sin que ese uso gramatical esconda una discriminación sexista sino porque, dado que la lengua castellana no proporciona expresiones neutras para indicar ambos sexos, así se evita la tediosa lectura que podría suponer el uso de ambos términos en todas las ocasiones (niño/a, los hombres y mujeres, los alumnos y las alumnas, etc.)

9/5/18

"Aún es pequeño/a. Vamos a esperar". La frase terrible que tan a menudo nos dicen.





"Cuando se habla de intervenciones tempranas, se dice, entre los especialistas, que un niño de cuatro o cinco años ya no tiene una edad verdaderamente temprana para detectar muchos síntomas. Muchos déficits se expresan antes y las intervenciones deberían ser realizadas, consecuentemente, antes de esa edad." Francisco Mora en su libro Neuroeducación.


El DSM-5 da la posibilidad de establecer un diagnóstico provisional que en cierto modo facilita que los niños y niñas reciban atención y tratamientos, al menos, en el contexto escolar. La frase "todavía es pequeño, vamos a esperar a ver si mejora" es una medida temeraria. (...) Es una frase frecuente en muchos pediatras cuando el colegio, las propias familias o ambos, dan la voz de alarma. "Pero desgraciadamente esta frase temeraria también proviene de muchos orientadores escolares: así me lo confesáis muchos maestros y familias.Jesús Jarque
   La incertidumbre impide la atención temprana y el “ya veremos” es desquiciante para el niño/a que sigue teniendo dificultades y para sus familiares. Una detección temprana, por ejemplo del síndrome de Asperger, facilita la intervención adecuada y a tiempo y sirve, además, para evitar el desarrollo de otros problemas comórbidos o dificultades nuevas durante la adolescencia y la edad adulta. Los padres, otros miembros de la familia y profesionales tienen que entender el punto de vista de la gente con Asperger a fin de trabajar con ellos eficientemente. 
   La obligación del profesional del ámbito sanitario y del ámbito educativo es atender a los signos de alarma por muy leves que sean y para ello se pueden iniciar los procedimientos de diagnóstico, realizar una evaluación psicopedagógica, derivar a otros especialistas, etc. Esperar es lo peor que se puede hacer para ayudar a una persona que muestra evidentes signos de alarma (no habla, no socializa, es inatento, es hipercinético, etc.) porque con esa determinación se está perdiendo un tiempo precioso para ayudar a mejorar y a superar sus dificultades a ese niño o niña.


   Algunos indicadores de problemas o dificultades que se deben valorar en el menor son los siguientes:
   - Desadaptación escolar.
   - Desadaptación familiar.
   - Baja tolerancia a la frustración. 
   - Conducta dominante, exigente y egocéntrica.
   - Desobediencia.
   - Dificultad en la gestión de la ira.
   - Uso desadaptativo de las nuevas tecnologías.
   - Alimentación. Conductas problemáticas.
   - Dificultades de atención y/o impulsividad.
   - Conducta negativista y desafiante.
   - Problemas para el estudio, tanto en la técnica como en la frecuencia.
   - Estado de ánimo ansioso.
   - Bajo estado de ánimo.
   - Baja Autoestima. 
   - Situaciones de acoso escolar o de ciberacoso.
   - Desadaptación social.
   - Retraso o problemas en el desarrollo del lenguaje y/o en la adquisición del lenguaje.
   - Problemas de comunicación, sociabilidad y/o empatía.
   - Inflexibilidad mental, social y/o comportamental.
   - Dificultad en el desarrollo motor y/o del lenguaje.
   - Problemas de visión, audición, motricidad, psicomotricidad, aprendizaje de la escritura, de la lectura, del cálculo o de la memoria.
   - Altas Capacidades Intelectuales.
   - Dificultades en el procesamiento de la información no verbal, en el razonamiento verbal o en el razonamiento numérico.
   - Problemas en la articulación y pronunciación.
   - Problemas de nutrición.


"Durante la etapa de primaria y después la de secundaria se sucedían las reuniones de mis progenitores con los diversos maestros y profesores. Les decían que me ausentaba mentalmente, que me ponía pesado y locuaz con mis monotemas, que no participaba con los demás, que no entendía ni las bromas, ni las ironías, quedándome perplejo y sin respuesta cuando me las hacían y  en otras ocasiones me ponía a reír solo sin entender los demás el por qué, que no miraba a los ojos a los demás, ni reconocía el significado del lenguaje no verbal, que no mostraba empatía ni sensibilidad… De otra parte manifestaban a mis padres que yo era un chico inteligente, con un dominio del lenguaje por encima de la norma en conceptos, incluso pedante, sobresaliente en algunas áreas y temas, pero que estaba “fuera de lugar”, que era “raro”. Les expresaban a mis padres si me protegían mucho, si me mimaban, que tenían que facilitar mi autonomía. Mis compañeros no se acercaban a mí y mayoritariamente me rechazaban." Miguel, en Educar y Aprender.
   Hemos de hacer que niños/as con dificultades del aprendizaje y/o del desarrollo se sientan apoyados y escuchados, ayudar a su familia y entorno a conocerles mejor y a reaccionar de manera adecuada, ajustada y temprana a las dificultades del menor, para que junto a los profesionales competentes puedan facilitarles lo que necesiten para superar sus dificultades. Además se debe prevenir la aparición de nuevas dificultades y hacer efectiva una educación inclusiva que no se convierta en otra barrera más a superar.

Ilustración del blog Familia y Cole de Jesús Jarque.
Ese "ya veremos cómo evoluciona" es terrible, un horror para la familia y una pérdida de tiempo para el menor que, cuanto antes reciba atención, más oportunidades tendrá de evolucionar satisfactoriamente y de crecer como persona. Sobre todo es fatal para los padres que no saben qué le ocurre a sus hijos pero para quienes es evidente que tienen dificultades (de aprendizaje, neurológicas, de la comunicación y lenguaje o de lo que sea). Además esta idea va contra dos principios pedagógicos y de intervención que están recogidos en la legislación educativa española:
   - El principio de detección precoz.
   - El principio de atención temprana.
Cualquier proyecto educativo, plan de atención a la diversidad, de orientación, de educación, hace alusión a esos dos principios que se ignoran cuando se toma la decisión de esperar y no hacer nada para ver cómo evoluciona el menor. 







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Fuentes:
- Jesús Jarque García, Todavía es pequeño, vamos a esperar a ver si mejora, publicado el 28 de septimbra de 2017 en: http://familiaycole.com/2017/09/28/todavia-es-pequeno/
- ¿Por qué esperar a que sea demasiado tarde? https://t.co/t7zhv7T0Lf
- Dide. Proyecto financiado con fondos Feder a través del centro de desarrollo tecnológico industrial (CDTI): http://educaryaprender.es/
- Síndrome de Asperger: “En mi mundo conocido y previsible”. http://educaryaprender.es/sindrome-de-asperger-bromas-ironias/