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Aviso: se emplea en este blog, ocasionalmente, el neutro o masculino (acabado en -o) en los términos que admiten ambos géneros, sin que ese uso gramatical esconda una discriminación sexista sino porque, dado que la lengua castellana no proporciona expresiones neutras para indicar ambos sexos, así se evita la tediosa lectura que podría suponer el uso de ambos términos en todas las ocasiones (niño/a, los hombres y mujeres, los alumnos y las alumnas, etc.)

27/12/17

Motricidad de las personas con síndrome de Asperger. Guía sobre trastornos de la motricidad.




   Los aspectos motores pueden estar de alguna forma retrasados en la personas con síndrome de Asperger y es frecuente una torpeza de movimientos (aunque no necesaria para el diagnóstico) igual que es frecuente en las personas con Asperger la presencia de características especiales, aisladas, a menudo en relación con preocupaciones anormales o restrictivas (aunque no se requieren para el diagnóstico). En general el niño o la niña con síndrome de Asperger y torpeza motriz:
   - Posee problemas de motricidad fina, se refleja en la escritura.
   - Posee una pobre coordinación motriz.
   - No tiene destreza para atrapar una pelota.
   - Tiene el niño un ritmo extraño al correr.
   - Tiene problemas para vestirse.
   - Le cuesta abrocharse los botones y cordones de los zapatos.
   - Dificultades en actividades de educación física.


   La torpeza y mala motricidad son rasgos de frecuente aparición en las personas con síndrome de Asperger y están recogidos en las clasificaciones diagnósticas más reconocidas y prestigiosas. De hecho es frecuente que los niños tarden mucho tiempo en aprender a manejar una bicicleta, hacerse el lazo en los cordones de los zapatos e incluso abotonarse las camisas. Una de las quejas habituales de los docentes es sobre la mala grafía de sus alumnos con Asperger y en el caso de los adultos suele darse la sensación de torpeza en los movimientos o falta de agilidad. Sin embargo hay personas con diagnóstico de Asperger que no muestran en absoluto torpeza motriz aunque este criterio concreto, por ser tan común, ha sido recogido por los más prestigiosos investigadores.
   Las principales razones para desarrollar unas normas de práctica clínica para niños pequeños con trastornos de la motricidad son: 
   - Contribuir a que los niños y sus familias conozcan los servicios apropiados y eficaces.
   - Ofrecer un recurso educacional e informativo para los profesionales.
   - Promover la coherencia en la entrega de servicios.
   -  Facilitar una comunicación productiva entre los profesionales.
   - Facilitar una mejora de la calidad en los servicios de intervención temprana.
   - Indicar dónde se necesita mayor investigación.



   ¿Qué es el desarrollo motriz? 
   Es una progresión de etapas cada vez más complejas (hitos) a través de las cuales los bebés logran controlar el uso de sus músculos para la postura erguida, el equilibrio y la movilidad (desde mantener la cabeza erguida hasta darse vuelta, sentarse, gatear y estar de pie), así como la manipulación de objetos para la interacción con el entorno. En los niños muy pequeños los patrones de movimiento parecen inicialmente aleatorios y bastante variables. A medida que el niño alcanza los sucesivos hitos del desarrollo motriz, el movimiento se vuelve más decidido y las habilidades motoras se incorporan a las actividades de la vida diaria. Esto incluye sostener y manipular objetos, darse vuelta, sentarse por sí mismo, gatear, caminar, alimentarse, jugar y por último, cuidarse a sí mismo. Este avance depende de una exitosa integración de varios procesos de desarrollo interrelacionados. Por ejemplo, la falta de logros en algunas habilidades motrices finas puede relacionarse tanto con la cognición como con el control motriz. En general, el desarrollo motriz incluye: 
   - Habilidades motrices gruesas (habilidades de los grandes músculos como controlar la cabeza, sentarse, pararse y desplazarse). 
   - Habilidades motrices finas (habilidades de los músculos pequeños como agarrar, soltar y manipular objetos).
  -  Habilidades orales-motoras (comer, tragar, producir sonidos y hablar).


   El desarrollo motriz típico generalmente ocurre en una secuencia ordenada y predecible, aunque la velocidad a la que se logran las habilidades motrices y la edad en que esto sucede varían un poco entre un niño y otro. Aunque todos los niños se desarrollan a su propio ritmo, la secuencia tiende a ser similar. (Por ejemplo, los niños con desarrollo motriz típico se sientan en forma independiente antes de tratar de pararse). Los hitos motrices son los eventos motores por los cuales es posible medir el avance del desarrollo general de un niño. Que un niño se retrase en alcanzar los hitos motrices suele ser el primer motivo de preocupación de los padres o del proveedor de atención médica.
   Hay varios componentes básicos que proporcionan una base para el desarrollo de las habilidades motrices en los niños pequeños: 
   - Tono muscular. El tono muscular es afectado por todos los niveles del sistema nervioso, desde el cerebro a los nervios periféricos. Puede ser afectado por la elasticidad del músculo y sus tendones, por la capacidad del sistema nervioso para enviar mensajes al músculo y por la capacidad del músculo para recibir y responder a esos mensajes. Un tono muscular anormal o atípico puede considerarse como la incapacidad de ajustar adecuada y correctamente la tensión muscular para realizar una tarea o función. El tono muscular puede ser demasiado bajo o demasiado alto para realizar las actividades de manera eficaz y efectiva. El tono muscular anormal se describe por lo común como hipotonia (tono muscular anormalmente bajo o deprimido) o bien como hipertonia (tono muscular anormalmente alto o excesivo). Generalmente los niños con hipotonia parecen “blandos” y tienen menos resistencia al estiramiento pasivo. Los niños con hipertonia generalmente parecen rígidos y tienen más resistencia al estiramiento pasivo del músculo. Los dos principales formas de la hipertonia son espasticidad (hipertonicidad dependiente de la velocidad con resistencia inicial al movimiento y luego relajación evidente) y rigidez (resistencia constante al movimiento pasivo cualquiera sea la velocidad).  
   - Reflejos primitivos. Los reflejos primitivos son movimientos involuntarios que tienden a dominar la motricidad en los primeros 3 a 4 meses de vida del bebé. Generalmente ya no son visibles a los 6 a 9 meses de edad.  
   - Reacciones de enderezamiento y equilibrio. El enderezamiento y el equilibrio son reacciones de balanceo que nos hacen corregir nuestra postura/posición en respuesta a la fuerza de gravedad. Enderezamiento es la capacidad de mantener verticales la cabeza, el tronco y las extremidades; equilibrio es la capacidad de mantener y recobrar el equilibrio. Estas reacciones, que aparecen en el primer año de vida, son esenciales en el desarrollo de algunas habilidades motrices complejas como sentarse, gatear, ponerse de pie y caminar. Su desarrollo sugiere que el desarrollo motriz parece estar continuando normalmente.
   - Reacciones posturales. El control postural es la capacidad de establecer y mantener una posición estable sobre la base de un apoyo. Requiere de un tono muscular adecuado y reacciones de enderezamiento y equilibrio adecuadas. El desarrollo motriz depende del control postural para dar estabilidad a las actividades de movimiento. 


  Proporcionar un programa óptimo de intervención temprana para niños pequeños con discapacidades en el desarrollo y sus familias requiere conocer información confiable y actual sobre la investigación y la práctica. Sin embargo, analizar estos estudios de investigación y establecer su relevancia para la práctica puede ser una tarea desconcertante, aún para los profesionales. Frecuentemente, las diferentes metodologías y marcos conceptuales hacen que sea difícil juzgar la calidad de la investigación y discernir patrones de resultados que pueden y deben influir sobre la práctica. Pese al hecho de que es una tarea difícil las normas de práctica que se basan en un análisis refinado y riguroso de la literatura de investigación existente pueden aportar información fundamental para el diseño e implementación de programas óptimos de intervención temprana. Los niños pequeños en riesgo de trastornos de la motricidad o en quienes estos trastornos se encuentran establecidos, plantean un conjunto extraordinariamente complejo de problemas con respecto a la evaluación y la intervención. La participación interdisciplinaria y las diferentes perspectivas que de esta pueden resultar hacen aun más esencial que se desarrollen normas de práctica correctas. Las normas de práctica clínica para los trastornos de la motricidad son el resultado de un enfoque refinado y metodológicamente sólido para la recopilación precisa de información y su resumen según la evidencia disponible. Estas normas son de extraordinario valor para los profesionales de todas las disciplinas relevantes, así como para los padres, administradores y demás interesados en la salud y bienestar de los niños pequeños con trastornos de la motricidad. (Michael J. Guralnick, Ph.D. Universidad de Washington).



(*) Esta Guía rápida de consulta es una versión abreviada de la información general y recomendaciones normativas presentados en el texto completo de los informes de estas normas de práctica clínica. El texto completo de todas las recomendaciones, además de una descripción de la metodología y evidencias empleadas para desarrollar las recomendaciones, se puede encontrar en Clinical Practice Guideline: The Guideline Technical Report (“Normas de práctica clínica: Informe técnico sobre normas”). El texto completo de todas las recomendaciones, además de una descripción abreviada de la metodología y evidencia empleadas para desarrollar las recomendaciones, se puede encontrar en Clinical Practice Guideline: Report of the Recommendations (Normas de práctica clínica: informe de recomendaciones). https://www.health.ny.gov/publications/5308.pdf