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23/12/17

Guía rápida de consulta para padres y profesionales sobre trastornos de la comunicación. Niños y niñas de 0 a 3 años.






Guía rápida de consulta para padres y profesionales sobre trastornos de la comunicación. niños y niñas de 0 a 3 años.

Estas normas fueron desarrolladas por un panel independiente de padres y profesionales patrocinado por el Departamento de Salud del Estado de Nueva York. Las recomendaciones presentadas en este documento han sido desarrolladas por el panel y no representan necesariamente la postura del Departamento de Salud.

   Las recomendaciones en estas normas se concentran principalmente en:
   - Trastornos de la comunicación en niños menores de 3 años El foco principal de las normas son los niños recién nacidos hasta los 3 años. Sin embargo, la edad de 3 años no es un límite absoluto, ya que muchas de las recomendaciones en estas normas también pueden corresponder a niños algo mayores. 
   - Trastornos de la comunicación debidos primordialmente a problemas del habla y el lenguaje Aunque la comunicación presenta muchos aspectos, estas normas se concentran principalmente en problemas de comunicación relacionados con el habla y el lenguaje. 
   - Trastornos de la comunicación que no son el resultado de la pérdida auditiva u otros trastornos específicos del desarrollo Algunas veces, los trastornos de la comunicación son el resultado de la pérdida auditiva u otros trastornos del desarrollo. La identificación de niños con estos problemas se explica de manera limitada en estas normas. La evaluación e intervención detallada para estos problemas no es uno de los principales temas de las normas. ↓


   Un trastorno de la comunicación, según lo define la American Speech-Language-Hearing Association (Asociación Americana de Habla, Lenguaje y Audición, ASHA por sus siglas en inglés) es: “Un impedimento en la habilidad para recibir, enviar, procesar, y entender conceptos o sistemas de símbolos verbales, no verbales y gráficos. Un trastorno de comunicación puede ser evidente en los procesos de audición, lenguaje o habla. El nivel del trastorno de comunicación puede variar desde leve a grave y puede estar relacionado con el desarrollo o ser adquirido. Las personas pueden presentar una o cualquier combinación de tres aspectos de trastornos de la comunicación. Un trastorno de la comunicación puede conllevar una discapacidad primaria o puede ser secundario a otras discapacidades” (ASHA, 1993). La anterior definición de la ASHA incluye a niños con retrasos o trastornos en el habla, en el lenguaje o en la audición. En estas normas, el término “trastornos de la comunicación” se usa para referirse principalmente a problemas del habla y el lenguaje. Aunque los trastornos de audición pueden conllevar un trastorno de la comunicación en niños pequeños, la evaluación e intervención para los problemas de audición no son el tema principal de estas normas. 
   En la documentación sobre trastornos de la comunicación en niños pequeños, a veces se usan diversas definiciones para los términos “trastorno”, “retraso” y “discapacidad” cuando se refieren a problemas de comunicación. También se utilizan diferentes términos y clasificaciones de diagnósticos para describir problemas de comunicación específicos en niños pequeños. Actualmente no existe una definición estándar de los diversos términos utilizados por todos los profesionales que tratan a los niños pequeños.↓


   En estas normas, los términos “trastorno de la comunicación” y “retraso de la comunicación” se definen del siguiente modo: 
   - Trastorno de la comunicación: El término “trastorno de la comunicación” (o “problema de comunicación”) se define generalmente para incluir todo tipo de retraso, trastorno e discapacidad de habla y lenguaje. 
   - Retraso de la comunicación: El término “retraso de la comunicación” se utiliza en estas normas para referirse específicamente a un nivel de comunicación que está notablemente por debajo de los niveles esperados o típicos para la edad del niño y se refiere principalmente a retrasos en el habla y el lenguaje.

   Hoy en día, a toda disciplina profesional se le pide documentar su eficacia. Las preguntas actuales que se hacen muy a menudo a profesionales son las siguientes: 
   -  ¿Cómo sabemos si las prácticas profesionales actuales son efectivas para producir los resultados deseados? 
   -  ¿Existen otros medios o modificaciones de medios existentes menos costosos que pueden producir mejores resultados o resultados similares?
   La dificultad en responder a estas preguntas es que muchas veces los métodos utilizados en la práctica profesional actual no han sido estudiados extensiva o rigurosamente. El propósito de las normas de prácticas clínicas basadas en pruebas es ayudar a los profesionales, padres y otros a conocer la evidencia científica que existe sobre la eficacia de métodos clínicos específicos. 
   Esta información se puede usar como base para decisiones informadas. Estas normas representan el esfuerzo del panel para interpretar la evidencia científica disponible de una manera sistemática e imparcial y usar esta interpretación como base para el desarrollo de las recomendaciones de las normas. Se espera que a través de este proceso, las normas ofrezcan un conjunto de recomendaciones que refleje las mejores prácticas actuales y produzca los mejores resultados para niños con problemas de desarrollo. 





   Estas normas se desarrollaron usando los métodos de investigaciones normales para las normas basadas en evidencia. El proceso involucró el establecimiento de criterios específicos para la evidencia aceptable y el análisis de la literatura científica para encontrar dicha evidencia. Se emplearon criterios relativamente rigurosos para seleccionar estudios que pueden proveer evidencia apropiada sobre la eficacia de los métodos de interés de evaluación e intervención. Para desarrollar las recomendaciones se utilizaron como base principal los estudios que cumplen estos criterios de evidencias. Además, se incluyeron numerosos artículos de literatura científica que no cumplían con los criterios de evidencia pero contenían información que podría ser útil en la práctica clínica. ↓


   En muchos casos, el panel también utilizo la información de estos otros artículos y estudios, pero sin darles tanta importancia a la hora de hacer recomendaciones para las normas. Cuando no se encontraron estudios que se concentraban en niños del grupo seleccionado (recién nacidos a niños de 3 años), se realizaron generalizaciones a partir de evidencias descubiertas en los estudios de niños algo mayores. En las versiones de textos completos de estas normas, cada recomendación está seguida por una clasificación de “validez de la evidencia” que indica la cantidad, calidad general y aplicabilidad clínica (al tema de las normas) de las evidencias utilizadas como base para la recomendación. 
   Existen muchas maneras de obtener más información sobre los trastornos de la comunicación. Algunos recursos se enumeran en la parte posterior de este folleto. Cuando revisen esta lista de recursos, las familias y profesionales deberían tener en cuenta que la información proporcionada por estos recursos no ha sido analizada específicamente por el panel de las normas.
   Se recomienda precaución cuando se consideren opciones de evaluación y tratamiento que no hayan sido analizadas utilizando una metodología de investigación científica apropiada. Es importante considerar si existe o no evidencia científica apropiada de que el enfoque que se está considerando es eficaz para los niños pequeños con trastornos de la comunicación. 
   Los comportamientos de comunicación comienzan en el nacimiento y se desarrollan con el tiempo. Los niños llegan al mundo con un conjunto de comportamientos limitados pero importantes que sirven como señales de comunicación con los padres y las personas que los cuidan. Generalmente, los niños pequeños muestran muchos tipos de gestos no verbales y rutinas sociales antes de comenzar a decir sus primeras palabras. La producción y el uso de palabras surgen más adelante en el desarrollo del niño. A medida que los niños pasan a la etapa de “lenguaje intencional”, la comprensión del lenguaje (lo que comprende el niño) y los procesos de elaboración del lenguaje se hacen evidentes. Típicamente, en los niños pequeños la habilidad de comprender el lenguaje se desarrolla antes que la habilidad de hablar o producir el lenguaje. Existe una progresión sistemática del desarrollo vocal y de lenguaje que caracteriza los primeros 2 años de la vida. Durante el segundo año de vida, la comprensión del niño y sus capacidades de elaboración se expanden rápidamente. Al llegar a los 3 años de edad, la mayoría de los niños han adquirido los elementos básicos del lenguaje. ↓



   Los niños pequeños con un trastorno de la comunicación pueden tener problemas con el desarrollo de la comunicación en una o más de las áreas siguientes:
   -  Articulación: los movimientos de la boca, de la lengua y de la mandíbula implicados en la elaboración de los sonidos del habla.
   -  Fluidez: la facilidad total o el ritmo del habla.
   -  Comprensión de lenguaje: la habilidad de comprensión del habla (también denominada recepción o procesamiento).
   -  Producción de lenguaje: la expresión del lenguaje hablado o por gestos (tal como el lenguaje por señas).
   -  Morfología: la formación de palabras mediante las unidades coherentes más pequeñas del lenguaje (palabras independientes y sílabas o sonidos que añaden significado a las palabras).
   -  Fonología: los sonidos del lenguaje (consonantes y vocales) y reglas para combinar sonidos y formar palabras.
   -  Pragmática: el uso práctico del lenguaje (tal como el uso del lenguaje en conversación) incluyendo la intención comunicativa implícita y explícita, la comunicación no verbal y los aspectos sociales de la comunicación.
   -  Semántica: el significado de las palabras y el uso coherente de palabras en contextos de frases u oraciones.
   -  Sintaxis: las reglas que rigen el orden y las relaciones entre palabras o frases de oraciones.
   -  Voz: la calidad de la voz, el tono y la intensidad del habla. ↓


   La Asociación Americana de Habla, Lenguaje y Audición (ASHA, 1993) agrupa los trastornos de la comunicación en las tres categorías siguientes: 
   1. Trastornos del lenguaje Trastorno del lenguaje se refiere a un problema relacionado con la comprensión o el uso de sistemas hablados, escritos u otros sistemas de símbolos. Los niños pequeños con retrasos cognitivos, autismo y otras discapacidades generales de desarrollo casi siempre experimentan retrasos generales en su desarrollo del lenguaje. Puede que algunos niños no padezcan más retrasos identificables del desarrollo que un trastorno del lenguaje. Estos niños pueden tener lo que algunos denominan impedimento específico de lenguaje (SLI por sus siglas en inglés). El SLI es una limitación importante en la habilidad del lenguaje sin otros problemas asociados tales como deficiencias auditivas, retrasos cognitivos o problemas neurológicos. En algunos niños pequeños con SLI sólo parece estar afectado el lenguaje expresivo, mientras que otros demuestran impedimentos en el desarrollo tanto receptivo como expresivo. 
   2. Trastornos del habla El trastorno del habla es un impedimento en la articulación de los sonidos del habla, la fluidez o la voz. Entre los niños de edad preescolar que se tratan en los Estados Unidos con patólogos del lenguaje y el habla, se estima que el 60% padece de un retraso o trastorno principal del lenguaje y que el 40% sufre de algún tipo de trastorno del habla. 3. Trastornos de audición Un trastorno de audición es resultado de la sensibilidad disminuida del sistema auditivo fisiológico. Estas normas se concentran principalmente en trastornos de la comunicación que no son el resultado de la pérdida auditiva (u otros problemas específicos de desarrollo). 
   Los trastornos de la comunicación pueden ocurrir por sí solos (no están asociados con ninguna otra causa identificable) o pueden coexistir con otras afecciones, tales como la pérdida auditiva o trastornos del desarrollo, tales como el retraso mental y el autismo. Con frecuencia se desconoce la causa específica de un trastorno de la comunicación.
   Los niños pequeños que padecen de trastornos de la comunicación como consecuencia de pérdida auditiva, trastornos del desarrollo u otras condiciones médicas específicas generalmente no se “curan con la edad” de sus trastornos de la comunicación. Los tratamientos apropiados para estos niños pueden ayudarles a mejorar sus habilidades de lenguaje, pero probablemente no eliminen por completo el trastorno. 
   Algunos niños se describen como “habladores tardíos”. Estos son niños que no tienen problemas en otras áreas del desarrollo (por ejemplo, participan en juegos de atención conjunta con las personas que los cuidan o comienzan a caminar a la edad apropiada) pero por razones desconocidas muestran retrasos en el lenguaje expresivo. Algunos de estos niños parecen “alcanzar” a otros niños de su misma edad en los años preescolares y los primeros años escolares.


 PUEDE SEGUIR LEYENDO EN LA PROPIA GUÍA:
https://www.health.ny.gov/publications/5303.pdf









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ÍNDICE:
INTRODUCCIÓN:
Alcance de las normas.
Definición de trastorno de la comunicación.   
Definiciones de otros términos.
Por qué se desarrollaron estas normas.
Cómo se desarrollaron las normas.
Versiones de las normas.
¿Dónde puedo obtener más información?

INFORMACIÓN GENERAL: PARA ENTENDER LOS TRASTORNOS DE LA COMUNICACIÓN.
Identificación temprana de trastornos de la comunicación.  
Vigilancia rutinaria del desarrollo.
Método de vigilancia mejorada.
Pruebas de detección de trastornos de la comunicación.
Evaluación detallada.
Otras evaluaciones especiales. 
Cómo usar los resultados de la evaluación para determinar si se comienza una terapia del habla y el lenguaje.

INTERVENCIÓN PARA TRASTORNOS DE LA COMUNICACIÓN:
Métodos de intervención mayores.
Métodos de intervención específicos.
Intervenciones de habla y lenguaje para niños con trastornos del desarrollo.

ANEXOS 
   - OTROS FACTORES DE RIESGO E INDICIOS CLÍNICOS LISTA DE ARTÍCULOS QUE SATISFACEN LOS CRITERIOS DE PRUEBAS:
       - Artículos citados como pruebas de métodos de evaluación.
       - Artículos citados como pruebas de métodos de intervención. 
   - PROGRAMA DE INTERVENCIÓN TEMPRANA DEL ESTADO DE NUEVA YORK:
     - Programa de Intervención Temprana: Información sobre procedimientos relevantes. 
     - Programa de Intervención Temprana: Descripción.
     - Definiciones oficiales del Programa de Intervención Temprana.
     - Números de teléfono de Programas de Intervención Temprana municipales     - OTROS RECURSOS
ÍNDICE TEMÁTICO.

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Guía rápida de consulta para padres y profesionales sobre trastornos de la comunicación. niños y niñas de 0 a 3 años: https://www.health.ny.gov/publications/5303.pdf

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Redefiniendo el síndrome de Asperger::

Técnicamente el síndrome de Asperger (SA) es un trastorno del espectro autista (TEA). Se trata de un trastorno que se manifiesta con la incapacidad para comunicarse convencionalmente, dificultades para asumir habilidades sociales de forma natural y también dificultades para comprender la conducta social de los demás.
Por ejemplo, en el lenguaje de las personas con Asperger están presentes una serie de alteraciones como el uso excesivamente formal, rebuscado o pedante; las dificultades para iniciar una conversación o para dejar de hablar y ceder el turno a otros cuando la conversación gira en torno un tema de interés restrictivo de la persona en cuestión; etc.

Las personas con síndrome de Asperger normalmente sienten la necesidad de tenerlo todo estructurado en su cabeza para poderlo comprender. prácticamente todos tienen intereses peculiares, restrictivos, único o incluso obsesivos; muchos son torpes debido a problemas de motricidad; la mayoría no juegan en grupo y tampoco se les dan bien los deportes (aunque insistimos en que siempre hay excepciones).

Tener síndrome de Asperger, y/o un hijo/a con síndrome de Asperger, incide en las relaciones personales de la unidad familiar, dificulta la socialización de todos sus miembros, la educación del menor resulta estresante y genera ansiedad, sobre todo si el centro escolar no colabora para cubrir sus necesidades educativas especiales y son alumnos que mayoritariamente padecen acoso escolar.

El Asperger no tiene consideración de enfermedad sino de síndrome (conjunto de síntomas) y la diversidad de funcionamiento va a estar ahí por siempre aunque, gracias a terapias, intervención y la ayuda familiar y profesional, sus dificultades pueden aminorar con el tiempo (y mucho trabajo y esfuerzo) y mantener lo que se llama "una vida normal". La media de edad ronda los 5 o 6 años cuando se produce el diagnóstico (mucho más tarde en el caso de las chicas porque sus rasgos son más sutiles y los diagnosticadores aún no están suficientemente entrenados para percibirlos) aunque sus rasgos especiales suelen hacerse patentes a partir de los 3 años de edad. Algunos de estos niños y niñas presentan comportamientos “especiales” casi desde su nacimiento (por ejemplo hiperactividad y déficit de atención en alguna época, un comportamiento excesivamente infantil para su edad, aprenden a leer solos (hiperlexia), no miran a los ojos al hablar (mirada anómala), tienen rabietas que para los demás son incomprensibles y desmesuradas, son muy literales, etc. y cuándo no, ni sobre qué temas es apropiado hacerlo según el contexto, ni cuándo intervenir o cómo iniciar una conversación. Los gestos, el rostro y las expresiones corporales de los demás les resultan confusos a menudo porque la mayoría de personas con síndrome de Asperger solo interpretan el lenguaje verbal (las palabras) y no comprenden bien el no verbal. Por tanto, aunque su semántica sea rica (normalmente tienen un vocabulario incluso mucho mejor que la de sus iguales) y su sintaxis correcta (saben perfectamente construir una oración y expresarse de forma normativamente correcta a nivel sintáctico y semántico) fallan estrepitosamente en la pragmática. Eso hace que su comportamiento social parezca “anormal”.

El conjunto de rasgos (o síntomas) más importantes del síndrome de Asperger son:

1. Deficiencias sociales: carecen de recursos para interpretar las señales sociales y el lenguaje no verbal por lo que su lenguaje pragmático falla. Esto significa que a la hora de interpretar emociones pueden errar o no saber cómo expresar las suyas propias.

2. A menudo no reconocen signos del intercambio de la toma de turno por lo que no saben cuándo pueden hacerlo. Son literales, mucho más cuanto menos edad tengan. Las personas con síndrome de Asperger entienden el lenguaje verbal sin poder interpretar su componente prevaricador (las mentiras, las frases hechas, las metáforas, los juegos de palabras, etc.). Como no comprenden bromas, sobreentendidos, lenguaje metafórico, chistes, etc. y tampoco comprenden conceptos abstractos casi siempre son incapaces de intuir lo que otros piensan o cómo se sienten los demás, lo cual significa que tienen graves problemas en lo que se conoce como "teoría de la mente".

3. Tienen focos de interés absorbentes. Se interesan por cuestiones que a otras personas les podrían parecer irrelevantes y llegan a convertir esos temas en verdaderas pasiones y en intereses exclusivos, focalizando todo su interés en el aprendizaje de tantos datos como caigan en sus manos o en actividades de colección sobre esas áreas de interés. Adquieren conocimientos muy concretos hasta llegar a ser verdaderos expertos y, a la vez, a veces ignoran aquellos otros temas que no les interesan en absoluto (esto puede desembocar en fracaso escolar). Consiguiendo que sus intereses particulares formen parte de su aprendizaje pueden llegar a realizar estudios superiores con éxito y si además esos intereses absorbentes los pueden utilizar en el entorno laboral serán personas eficaces y muy útiles en su trabajo.

4. Establecen rituales muy estrictos: necesitan rutinas, si sus costumbres, sus horarios o sus actividades varían, y no se les ha anticipado que habrá un cambio, experimentan ansiedad. Pequeñas diferencias en su rutina, que aparentemente no tienen importancia, a ellos/as les pueden llegar a alterar muchísimo. Necesitan saber en todo momento qué día de la semana es, qué actividades tienen previsto hacer en ese día, etc. Eso hace necesaria la anticipación de los cambios: si por cualquier causa se van a alterar sus rutinas conviene explicárselo con antelación para no provocarles ansiedad.

5. La mayoría de personas con síndrome de Asperger presentan motricididad dañada en mayor o menor medida: son torpes y patosos. De ahí que por lo general los juegos en grupo y los deportes se les den mal. Eso agrava el problema de socialización porque sus compañeros de juegos les rechazan en sus equipos e, incluso, llegan a prohibirles la participación. Los adultos suelen tropezar, los niños se caen y se golpean a menudo, les cuesta aprender a montar en bici, atarse los cordones de los zapatos o abotonarse la ropa. Con el tiempo, la práctica y mucha insistencia se mejoran mucho las habilidades motrices pero suele quedar cierta torpeza en la edad adulta.
Por lo demás… son personas con sus capacidades cognitivas intactas. No hay ningún rasgo físico que les diferencie de los otros niños y pasan desapercibidos en el grupo aunque se les suele clasificar como “raritos” o “excéntricos”. La mayoría de personas con síndrome de Asperger tiene una memoria excepcional por lo que suelen aprender muchísimos datos (especialmente sobre sus temas de interés). Su memoria es sobre todo visual-espacial así que recuerdan pequeños detalles que los demás no recordamos. Sin embargo necesitan adquirir habilidades sociales, y requieren apoyo terapéutico/psicológico prácticamente toda su vida, por lo que es importante ponerles en manos de profesionales tan pronto como sean diagnosticados y trabajar individualmente las dificultades concretas que presenta cada persona en particular.
No sirven generalizaciones de cara a la intervención: hay que concretar las dificultades de cada uno y enfocarse en ellas para ayudar de verdad a esa persona.




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