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14/5/17

Dislexia. Detective Test.



El término dislexia se emplea para designar un síndrome o conjunto de causas determinado, que se manifiesta como una dificultad para la distinción y memorización de letras o grupos de letras, falta de orden y ritmo en la colocación, mala estructuración de frases, etc.; que se hace patente tanto en la lectura como en la escritura.
La dislexia se define como una dificultad específica de aprendizaje, con origen neurológico, que afecta a la lectura y a la escritura. Los disléxicos tienen dificultades para leer y escribir, independientemente del resto de las capacidades cognitivas. Su rendimiento no se corresponde con sus capacidades.
   Se calcula que el 40% de la población disléxica no está diagnosticada. Es un trastorno oculto. Hay varias características que complican la investigación de este trastorno. La primera es que hay mucha variación, lo que provoca que el problema sea mucho más complejo. Cada persona aprende a compensar de forma diferente, así que te encuentras a disléxicos con unas capacidades y otros con otras. La segunda cuestión es que la dislexia muy pocas veces aparece sola. Hay un montón de dificultades o trastornos asociados y, aunque sabemos que es así desde un punto de vista estadístico, aún se desconoce la causa neurobiológica.
   ¿Qué otros trastornos se asocian con la dislexia? El más frecuente es el déficit de atención, que aparece en alrededor del 40% de los casos. Otro es la discalculia, la dificultad para hacer cálculos matemáticos, que acompaña también a aproximadamente el 40% de los disléxicos.
La dislexia no siempre es fácil de reconocer dado que sus manifestaciones pueden ser muy variadas dependiendo de cada persona. A menudo se confunden las dificultades en la adquisición de la lectura y la escritura con falta de interés, desmotivación, falta de hábito de estudio, etc.
   Reconocer la dislexia desde un primer momento es fundamental para evitar las dificultades asociadas y lograr impulsar el aprendizaje. Sin embargo no siempre es fácil, a menudo se confunde con las dificultades habituales en la adquisición de la lectura y la escritura, con una falta de interés, desmotivación, falta de hábito de estudio, etc. No hay que esperar a que el niño o el adolescente se rompa. Un "no te enteras" con bolígrafo rojo en el examen o que se lean las notas en alto en clase son solo dos ejemplos de los puñetazos que reciben estos alumnos en su día a día. Se trata de dar a estos niños las herramientas que necesitan para integrarse en el mundo de la "no dislexia", que puedan competir en igualdad de condiciones y que no se queden fuera del sistema. 
  Hay que actuar sobre educación infantil. El sistema solamente da una oportunidad para aprender a leer. Atajar el problema de raíz disminuiría notablemente las tasas de abandono escolar y el sufrimiento de los niños y sus familias. Sin embargo, empezar a hacerlo con retraso solamente sirve para llenar la mochila del daño psicológico. No hay que esperar a que el niño o el adolescente se rompa. Un "no te enteras" con bolígrafo rojo en el examen o que se lean las notas en alto en clase son solo dos ejemplos de los puñetazos que reciben estos alumnos en su día a día. Se trata de dar a estos niños las herramientas que necesitan para integrarse en el mundo de la "no dislexia", que puedan competir en igualdad de condiciones y que no se queden fuera del sistema.
La dislexia no es una enfermedad ni una discapacidad sino una dificultad de aprendizaje que se estima afecta a un 10% de la población en el mundo. Las personas con dislexia aprenden de una manera diferente. El de la dislexia es un cerebro que procesa la información de distinto modo,necesitando aprender surcando otros caminos. Tanto las personas con TDAH como las personas con dislexia suelen ser desorganizados, les cuesta seguir instrucciones y su capacidad de concentración es escasa, muestran desmotivación hacía las tareas escolares, con frecuencia tienen baja autoestima, dedican mucho tiempo a sus tareas y pueden llegar a tener estrés, frustración, etc. Este es solo un ejemplo de dos trastornos diferentes en los que se dan rasgos similares, es un ejemplo solo de la multitud de síndromes y trastornos que pueden ser difíciles de distinguir y concretar. Por esto precisamente son tan importantes los diagnósticos diferenciales: solo si sabemos qué le ocurre a la persona podremos abordar su intervención con técnicas y estrategias eficaces. ‪La valoración clínica ha de hacerse con propósitos tanto diagnósticos como terapéuticos. 



El abordaje de la intervención depende de cada caso concreto, según las necesidades, características y prioridades de cada persona. Cada niño es diferente, por lo tanto, es absolutamente crucial que los programas de intervención derivados de evaluaciones extensas sean individuales, para asegurar que se adaptan al perfil único de necesidades y puntos fuertes exhibidos por un niño en concreto. 
   El problema es el entorno, el sistema, que no entiende que una dificultad en el aprendizaje no implica menor inteligencia y que no todos aprendemos de igual forma ni al mismo ritmo. Esfuerzos no recompensados, suspensos no merecidos y eternas tardes de deberes se traducen, con el tiempo, en inmensos problemas de autoestima. Las personas con dislexia son plenamente capaces de hacer todo, muy creativas e imaginativas, pero esfuerzos no recompensados, suspensos no merecidos y eternas tardes y noches de deberes se traducen, con el tiempo, en inmensos problemas de autoestima. Con dislexia van acumulando complejos por ser diferente, lágrimas por la multitud de faltas de ortografía señaladas en rojo en los exámenes, por la sensación de quedarse atrás con respecto a los compañeros, etc. Hay que reconducir y buscar soluciones antes, en las primeras etapas, porque de la falta de autoestima se deriva la ausencia de motivación y de confianza en uno mismo. 

Luz Rello, investigadora, asegura que “hay que salir del armario de la dislexia”. Ella de pequeña se aprendía de memoria los libros para simular que leía rápido como los otros niños. Pero no podía hacerlo porque era disléxica. Hoy, con 33 años, es una investigadora multipremiada, lingüista y doctora en ciencia computacional. Ha presentado una aplicación que en apenas 15 minutos detecta el riesgo de padecer este trastorno. Dytective, un innovador test desarrollado con Samsung. "Ha dado conferencias por todo el mundo y ha recibido decenas de becas, galardones y reconocimientos; el último, el Premio Princesa de Girona en 2016. Para muchas personas Rello es más que una investigadora. En cada una de sus ponencias aparecen padres con niños disléxicos que quieren aprender de ella, inspirarse en su ejemplo. Intentan entender cómo una chica de treinta y pocos años ha hecho lo que ha querido en la vida. Y es que Luz Rello no solo trabaja para acabar con un trastorno que afecta a entre el 10% y el 15% de la población. Investiga para que otros no pasen por lo que ella ha pasado." El País.

¿Se puede detectar la dislexia con una app? Dytective Test es un detector de riesgo de tener dislexia pero no hace un diagnóstico. Aplica metodologías de cribaje para saber qué alumnos tienen riesgo de tener dificultades de lectoescritura y, de todas esas dificultades, la dislexia supone un 80%. La herramienta que se ha creado es muy simple, aparentemente. Se trata de hacer juegos como rellenar palabras o buscar errores y dura unos 15 minutos. Analiza unas 200 variables con un sistema muy sofisticado y después se elabora un índice del riesgo de dislexia. Pero esto que parece tan simple ha llevado más de dos años de investigación exclusiva y casi siete de recopilación de datos. Han trabajado siete personas en el equipo científico, una treintena de asesores y unos 300 voluntarios, sobre todo profesores y terapeutas. Además, han colaborado las familias, que fueron implicando a más gente. En total han llegado a 10.000 personas hasta que la investigación ha salido a la calle. El diagnóstico oficial de la dislexia es lento y caro. La app la pueden usar familias y profesionales que quieran tener datos de forma rápida y barata, ya que es gratis. (Luz Rello). Esta App se encuentra en https://dytectivetest.org/










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FUENTES:
- Mundo Asperger y otros mundos. sacha Sánchez-Pardíñez, Valencia, España, 2016.
- El debate educativo. http://bit.ly/2m59N7T
-  http://www.mundoasperger.com/2016/04/dislexia.html?m=1
- El País: http://elpaissemanal.elpais.com/documentos/luz-rello-dislexia/?id_externo_rsoc=FB_CM
- Dislexia. MuNDo asPeRGeR: http://www.mundoasperger.com/2016/04/dislexia.html
- Dislexia: http://www.mundoasperger.com/2016/04/dislexia.html?m=1
Fuentes:
- La dislexia como disfunción del procesamiento secuencial. F. Pérez-Álvarez, C. Timoneda-Gallart. En "Revista de Neurología". Volumen 30, número 7. Fecha de publicación: 01/04/2000 http://www.neurologia.com/sec/resumen.php?or=facebook&id=2000001&utm_source=dlvr.it&utm_medium=facebook
- Gaceta.es : "La injusticia de llorar por la dislexia". Hayda Ramos.  http://gaceta.es/reportajes/injusticia-llorar-dislexia-espana-08032015-0133
- "La dislexia, un problema invisible y desconocido." Hayda Ramos en  Gaceta.es http://gaceta.es/reportajes/dislexia-problema-invisible-desconocido-06032015-1420
- Mundo Asperger y otros mundos, de Sacha Sánchez-Pardíñez; 2015.
- Celia Rodríguez Ruiz. Psicóloga y Pedagoga @educa_aprende http://educayaprende.com/reconocer-dislexia-segun-edad/
Síndrome de Asperger. Síndrome invisible. 2013, Sánchez-Pardíñez, S., Psylicom Ediciones, colección de materiales para TEA. 


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Redefiniendo el síndrome de Asperger::

Técnicamente el síndrome de Asperger (SA) es un trastorno del espectro autista (TEA). Se trata de un trastorno que se manifiesta con la incapacidad para comunicarse convencionalmente, dificultades para asumir habilidades sociales de forma natural y también dificultades para comprender la conducta social de los demás.
Por ejemplo, en el lenguaje de las personas con Asperger están presentes una serie de alteraciones como el uso excesivamente formal, rebuscado o pedante; las dificultades para iniciar una conversación o para dejar de hablar y ceder el turno a otros cuando la conversación gira en torno un tema de interés restrictivo de la persona en cuestión; etc.

Las personas con síndrome de Asperger normalmente sienten la necesidad de tenerlo todo estructurado en su cabeza para poderlo comprender. prácticamente todos tienen intereses peculiares, restrictivos, único o incluso obsesivos; muchos son torpes debido a problemas de motricidad; la mayoría no juegan en grupo y tampoco se les dan bien los deportes (aunque insistimos en que siempre hay excepciones).

Tener síndrome de Asperger, y/o un hijo/a con síndrome de Asperger, incide en las relaciones personales de la unidad familiar, dificulta la socialización de todos sus miembros, la educación del menor resulta estresante y genera ansiedad, sobre todo si el centro escolar no colabora para cubrir sus necesidades educativas especiales y son alumnos que mayoritariamente padecen acoso escolar.

El Asperger no tiene consideración de enfermedad sino de síndrome (conjunto de síntomas) y la diversidad de funcionamiento va a estar ahí por siempre aunque, gracias a terapias, intervención y la ayuda familiar y profesional, sus dificultades pueden aminorar con el tiempo (y mucho trabajo y esfuerzo) y mantener lo que se llama "una vida normal". La media de edad ronda los 5 o 6 años cuando se produce el diagnóstico (mucho más tarde en el caso de las chicas porque sus rasgos son más sutiles y los diagnosticadores aún no están suficientemente entrenados para percibirlos) aunque sus rasgos especiales suelen hacerse patentes a partir de los 3 años de edad. Algunos de estos niños y niñas presentan comportamientos “especiales” casi desde su nacimiento (por ejemplo hiperactividad y déficit de atención en alguna época, un comportamiento excesivamente infantil para su edad, aprenden a leer solos (hiperlexia), no miran a los ojos al hablar (mirada anómala), tienen rabietas que para los demás son incomprensibles y desmesuradas, son muy literales, etc. y cuándo no, ni sobre qué temas es apropiado hacerlo según el contexto, ni cuándo intervenir o cómo iniciar una conversación. Los gestos, el rostro y las expresiones corporales de los demás les resultan confusos a menudo porque la mayoría de personas con síndrome de Asperger solo interpretan el lenguaje verbal (las palabras) y no comprenden bien el no verbal. Por tanto, aunque su semántica sea rica (normalmente tienen un vocabulario incluso mucho mejor que la de sus iguales) y su sintaxis correcta (saben perfectamente construir una oración y expresarse de forma normativamente correcta a nivel sintáctico y semántico) fallan estrepitosamente en la pragmática. Eso hace que su comportamiento social parezca “anormal”.

El conjunto de rasgos (o síntomas) más importantes del síndrome de Asperger son:

1. Deficiencias sociales: carecen de recursos para interpretar las señales sociales y el lenguaje no verbal por lo que su lenguaje pragmático falla. Esto significa que a la hora de interpretar emociones pueden errar o no saber cómo expresar las suyas propias.

2. A menudo no reconocen signos del intercambio de la toma de turno por lo que no saben cuándo pueden hacerlo. Son literales, mucho más cuanto menos edad tengan. Las personas con síndrome de Asperger entienden el lenguaje verbal sin poder interpretar su componente prevaricador (las mentiras, las frases hechas, las metáforas, los juegos de palabras, etc.). Como no comprenden bromas, sobreentendidos, lenguaje metafórico, chistes, etc. y tampoco comprenden conceptos abstractos casi siempre son incapaces de intuir lo que otros piensan o cómo se sienten los demás, lo cual significa que tienen graves problemas en lo que se conoce como "teoría de la mente".

3. Tienen focos de interés absorbentes. Se interesan por cuestiones que a otras personas les podrían parecer irrelevantes y llegan a convertir esos temas en verdaderas pasiones y en intereses exclusivos, focalizando todo su interés en el aprendizaje de tantos datos como caigan en sus manos o en actividades de colección sobre esas áreas de interés. Adquieren conocimientos muy concretos hasta llegar a ser verdaderos expertos y, a la vez, a veces ignoran aquellos otros temas que no les interesan en absoluto (esto puede desembocar en fracaso escolar). Consiguiendo que sus intereses particulares formen parte de su aprendizaje pueden llegar a realizar estudios superiores con éxito y si además esos intereses absorbentes los pueden utilizar en el entorno laboral serán personas eficaces y muy útiles en su trabajo.

4. Establecen rituales muy estrictos: necesitan rutinas, si sus costumbres, sus horarios o sus actividades varían, y no se les ha anticipado que habrá un cambio, experimentan ansiedad. Pequeñas diferencias en su rutina, que aparentemente no tienen importancia, a ellos/as les pueden llegar a alterar muchísimo. Necesitan saber en todo momento qué día de la semana es, qué actividades tienen previsto hacer en ese día, etc. Eso hace necesaria la anticipación de los cambios: si por cualquier causa se van a alterar sus rutinas conviene explicárselo con antelación para no provocarles ansiedad.

5. La mayoría de personas con síndrome de Asperger presentan motricididad dañada en mayor o menor medida: son torpes y patosos. De ahí que por lo general los juegos en grupo y los deportes se les den mal. Eso agrava el problema de socialización porque sus compañeros de juegos les rechazan en sus equipos e, incluso, llegan a prohibirles la participación. Los adultos suelen tropezar, los niños se caen y se golpean a menudo, les cuesta aprender a montar en bici, atarse los cordones de los zapatos o abotonarse la ropa. Con el tiempo, la práctica y mucha insistencia se mejoran mucho las habilidades motrices pero suele quedar cierta torpeza en la edad adulta.
Por lo demás… son personas con sus capacidades cognitivas intactas. No hay ningún rasgo físico que les diferencie de los otros niños y pasan desapercibidos en el grupo aunque se les suele clasificar como “raritos” o “excéntricos”. La mayoría de personas con síndrome de Asperger tiene una memoria excepcional por lo que suelen aprender muchísimos datos (especialmente sobre sus temas de interés). Su memoria es sobre todo visual-espacial así que recuerdan pequeños detalles que los demás no recordamos. Sin embargo necesitan adquirir habilidades sociales, y requieren apoyo terapéutico/psicológico prácticamente toda su vida, por lo que es importante ponerles en manos de profesionales tan pronto como sean diagnosticados y trabajar individualmente las dificultades concretas que presenta cada persona en particular.
No sirven generalizaciones de cara a la intervención: hay que concretar las dificultades de cada uno y enfocarse en ellas para ayudar de verdad a esa persona.




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