17/6/20

El trastorno semántico-pragmático del lenguaje linda con el específico del lenguaje (TEL), con el trastorno de la comunicación social y con el espectro autista.





La pragmática y sus alteraciones surgen como campo de estudio del lenguaje, en un primer momento, desde la logopedia y con la etiqueta de trastorno semánticopragmático (TSP).
Bajo esta etiqueta se describió un conjunto de alteraciones relacionadas con los usos sociales del lenguaje y la comunicación que, con el tiempo, acabaría por convertirse en una categoría diagnóstica independiente del trastorno específico da lenguaje (TEL) y de los trastornos del espectro autista.
Las investigaciones realizadas fueron escasas y mayoritariamente se basaron en descripciones clínicas. Este hecho contribuyó a que se dibujaran múltiples imprecisiones que resaltaron la falta de una definición y catalogación claras del trastorno pragmático. De hecho Bishop y Rosenbloom (en 1987) consideraron que más que un síndrome específico se trataba de un problema muy ligado al autismo e hicieron notar que muchos niños con alteración semánticopragmática, a los cuales de ningún modo se les habría considerado con autismo en una valoración superficial, sometidos a un análisis minucioso evidenciaban problemas de relación social que les podían aproximar al Asperger o al entonces conocido como trastorno general del desarrollo no especificado (TGD-NE).


Si bien el trastorno semántico-pragmático tuvo una corta trayectoria en el mundo de la clínica del lenguaje sí se pudieron establecer grandes ideas que han ido delimitado el trastorno hasta las conceptualizaciones de los primeros años del S. XXI y la gestación del DSM-5. 
Las descripciones del trastorno de la comunicación social (TCS) surgen en los primeros años de la década de los años 80 aunque no se llamara así en aquel momento. 
Destacaron autores como Rapin y Allen quienes, a partir de diversas observaciones clínicas, propusieron la denominación de síndrome y lo desvincularon del autismo.
El síndrome semánticopragmático, enmarcado dentro de los trastornos del desarrollo, se caracterizaría por (Rapin y Allen, 1983):
− Fluidez expresiva, pero lenguaje poco comunicativo.
− Adecuada morfosintaxis y fonología.
− Déficits en la interpretación y extracción del significado relevante de las conversaciones, así como en la integración en los discursos comunicativos.
− Adecuada comprensión de frases cortas y palabras aisladas, pero dificultades para la comprensión del discurso completo.
− Respuestas no ajustadas o desvinculadas de las preguntas formuladas.
− Cambios repentinos en los temas de conversación.
− Ecolalia y repeticiones.


Años más tarde Bishop y Rosenbloom (1987) concluyeron que se trataba de un trastorno que vendría definido por dificultades de comprensión y producción (concretamente respuestas no ajustadas a las preguntas formuladas, uso de expresiones irrelevantes y dificultades para interpretar la información conversacional relevante) cuyos rasgos clínicos serían:
− Retraso en el desarrollo del lenguaje.
− Detección de más errores de comprensión que de expresión.
− Atracción por los sonidos sin tener en cuenta su significado.
− Alteraciones en las percepciones de objetos o situaciones.
− Dificultades para encontrar la palabra idónea en un contexto concreto.
− Planteamiento de preguntas de las cuales no se esperan ni se desea respuesta.
− Problemas para producir y comprender gestos, expresiones faciales, o la prosodia.
− Fluidez expresiva pero déficits en sintaxis y fonología.
− Comprensión literal no detectando la ironía, el sarcasmo y/o las metáforas.
− No se manifiesta o se da escasamente o juego imaginativo.
− Problemas de comprensión lectora.
− Falta de atención.
− Problemas de conducta.
− Posibles problemas de motricidad gruesa.
− Dificultades para comprender una conversación o un hecho cuando se enmarca o hace referencia a situaciones espontáneas y no estructuradas.
Esta caracterización de trastorno semántico pragmático surgió de descripciones clínicas y se basó en hipótesis diagnósticas. Pero carecía de unos criterios objetivos y tampoco existía una evaluación estandarizada y específica del mismo. Por todo ello el TSP tenía unos límites poco precisos siendo complicado, en ciertos casos, establecer la diferencia con la 'normalidad' o evitar la confusión con otros trastornos como o síndrome de Landau Kleffner o el síndrome de Williams.
Bishop y Adams (1989) diseñaron un procedimiento semiestructurado de evaluación de habilidades pragmáticas basado en la grabación, transcripción y análisis de conversaciones niño-adulto en base al cual los niños con trastorno semántico pragmático se describían como «aquellos que interrumpen a menudo, presentan gran cantidad de inicios conversacionales, inadecuaciones conversacionales y dificultades para la comprensión del significado no literal.» 




En la década dos 90 las investigaciones llevadas a cabo relacionaron el TSP con la teoría de la mente. Usando pruebas de creencias falsas se detectó que los niños con TSP tenían dificultades en tareas de segundo orden, que se relacionarían directamente con una falta de atribución de creencias falsas en los demás (Sullivan, Zaitchik & Tager-Plusberg, 1994), siendo comparable esta problemática con las dificultades que presentan los niños con trastornos del espectro autista o con trastornos como el síndrome de Williams (Sullivan & Tager-Plusberg, 1999).
Este hecho hizo que el TSP pudiese considerarse como un trastorno intermedio entre trastorno específico del lenguaje (TEL) y el autismo, recogiendo síntomas de ambos, pero sin cumplir con todos los criterios diagnósticos específicos de ninguno de los dos. 


En el año 2000 Bishop fijó una etiqueta más precisa y concreta, la de 'trastorno pragmático del lenguaje' (TPL), que incluía tan solo dificultades de tipo pragmático. Así separó los ámbitos pragmático y semántico, puesto que en sus estudios se detectaron casos de individuos que presentaban alteraciones de tipo comunicativo, pero con plenas competencias a nivel semántico. En 2004 estableció, de hecho, una nueva subdivisión en el trastorno específico del lenguaje (TEL), distinguiendo 4 subgrupos:
− TEL con problemas de producción.
− TEL predominantemente gramatical.
− TEL con graves problemas de comprensión del lenguaje.
− TEL con problemas fundamentalmente pragmáticos. 



Tan solo tres años después Botting & Conti-Ramsdem (2003) establecieron una nueva división dentro del trastorno pragmático del lenguaje (TPL), diferenciando dos subgrupos que difieren en características y dimensiones etiológicas: por un lado el TPL-plus (próximo al perfil del TEA y con marcados déficits comunicativos) y por otro lado el TPL-pur (próximo al perfil TEL y con marcadas dificultades en el procesamiento semántico y pragmático en contextos y situaciones complejas).
Las reacciones adultas de las personas con trastorno semántico-pragmático implican múltiples aclaraciones del contenido comunicativo dada su poca compresión. No obstante, y pese a los notables esfuerzos descriptivos, queda en evidencia la falta de aclaración de la problemática manifestada en los menores. Tampoco se aclara si es dichas dificultades son debidas a problemas lingüísticos o a déficits cognitivos. Por todo esto Mulas, Etcheporeborda, Díaz-Lucero y Ruíz-Andrés (2006) ofrecieron una nueva visión del déficit semántico-pragmático caracterizándolo como una alteración que conlleva la interpretación literal de los mensajes verbales y la respuesta no idónea a las preguntas que le son formuladas al sujeto (puesto que este no tiene en cuenta a mensaje completo, tan solo tiene presente uno o varios conceptos que componen el mismo). 
Actualmente, desde la aparición del DSM-V, no se habla de trastorno ni síndrome semántico-pragmático o pragmático sino del trastorno de la comunicación social como parámetro diferente de los trastornos del espectro autista y de los trastornos específicos del lenguaje (aunque en algunos cados se puedan sumar de firna comórbida dos de ellos). 
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Fuentes: 
- Información sobre el trastorno de la comunicación social (TCS): https://www.mundoasperger.com/2018/06/trastorno-de-la-comunicacion-social-tcs.html
- Revista de estudios e investigación en psicología y educación, eISSN: 2386-7418, 2015, Vol. Extr., No. 9. DOI: 10.17979/reipe.2015.0.09.132. Caracterización y delimitación del trastorno de la comunicación social (pragmático).
- Trastorno semántico pragmático: https://www.mundoasperger.com/2017/02/trastorno-semantico-pragmatico-del.html
- Trastornos de la comunicación: http://www.mundoasperger.com/2015/11/trastornos-de-la-comunicacion-y.html
- Shields J, Varley R, Broks P, Simpson A. Social cognition in developmental language disorders and highlevel autism. Dev Med Child Neurol 1996; 38: 48795.
- "Trastorno específico del lenguaje y autismo/Asperger", en MuNDo AsPeRGeR: http://www.mundoasperger.com/2017/01/trastornos-especificos-del-lenguaje-y.html
- Mundo Asperger y otros mundos, sacha Sánchez pardíñez,: http://www.amazon.es/Mundo-Asperger-otros-mundos-trastornos-ebook/dp/B017IMQFYW


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