Hacemos referencia a trastornos del desarrollo cuando una persona manifiesta dificultades en el funcionamiento intelectual y/o en su conducta.
Aparecen comportamientos cualitativos y cuantitativos que van más allá de la rebeldía infantil o adolescente ya que, por lo general, implica la participación consciente en actos que involucran un conflicto con la normativa social o con los códigos de convivencia implícitos en las relaciones en sociedad. El caso es que se trata de un patrón de conducta persistente en el que se transgreden los derechos básicos de los demás y las principales normas sociales propias de la edad.
El trastorno negativista desafiante causa un deterioro del funcionamiento a nivel social, académico y ocupacional clínicamente significativo. Este trastorno supone un desajuste social que de no ser tratado continuará en la edad adulta dando lugar a otros trastornos como el trastorno disocial. Solo es diagnosticable hasta los 17 años de edad ya que si el individuo tiene 18 o más pasaría a tener trastorno antisocial de la personalidad. En este caso incluiría fracaso para adaptarse a las normas sociales en lo que respecta al comportamiento legal, irritabilidad y agresividad, impulsividad o incapacidad para planificar el futuro, deshonestidad, etc. Es decir, a partir de los 18 años de edad apunta a la desobediencia a la autoridad legal más que a la desobediencia a padres o profesores.

No hay comentarios:
Publicar un comentario