29/1/20

Lo que se oculta tras unas siglas.





La mayoría de personas necesitamos ponerle un nombre a lo que nos pasa pero esa práctica de algunos profesionales de ocultar el diagnóstico en unas siglas no ayuda.

Decir “tiene un TEA” en vez de “tiene autismo” es crear confusión. TEA significa «trastorno del espectro autista» así que cuando alguien asegura que no tiene autismo sino TEA lo que está diciendo es, o bien que está en fase de negación, o bien que el técnico que le ha dado el diagnóstico es negligente. En vez de engañar a la gente hay que llamar a las cosas por su nombre, explicar los problemas a los que se enfrenta y aportar un plan terapéutico e información sólida y contrastada.
Asperger y autismo eran dos grados de dificultad diferentes de acuerdo a los criterios del DSM4. Ambos son TEA en el DSM5. Y en el TEA1 se incluye a quienes llamamos Asperger y tambien a personas con autismo y poca necesidad de apoyo. Con más necesidad tienen TEA2 y con mucha necesidad tienen TEA3.
En mi opinión las personas con Asperger han perdido con el cambio. El diagnóstico es mucho menos específico ahora para este grupo. De hecho hay personas que tienen tanto control sobre sus rasgos y dificultades que no se les considera en el grupo del TEA1 porque parece que no tengan dificultades y los técnicos y tribunales médicos directamente les excluyen.

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