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22/11/18

Procedimiento para el reconocimiento, declaración y calificación del grado de discapacidad.



La persona con discapacidad es aquella cuyas posibilidades de integración educativa, laboral o social se hallan disminuidas como consecuencia de una deficiencia, previsiblemente permanente, de carácter congénito o no, en sus capacidades físicas, psíquicas o sensoriales. 
Se entiende por discapacidad toda limitación grave que se padezca en la actualidad, que afecte de forma duradera a la actividad del que la padece (tiempo que se lleva padeciendo y espera padecer en el futuro sea superior a 1 año) y que tenga su origen en una deficiencia. Se recogen también algunas discapacidades que no tienen su origen en una deficiencia claramente delimitada, sino que más bien obedecen a procesos degenerativos, y se entiende por deficiencia la «Pérdida o anormalidad de una estructura o función psicológica fisiológica o anatómica» que puede ser innata o adquirida, temporal o permanente, entre las que se incluye la existencia o aparición de una anomalía, defecto o perdida producida por un miembro, órgano, tejido u otra estructura del cuerpo, incluidos los sistemas propios de la función mental. 
   El procedimiento para el reconocimiento, declaración y calificación del grado de discapacidad se halla regulado en el Real Decreto 1971/1999, de 23 dediciembre. Para su tratamiento informático se elaboran códigos de deficiencia, diagnóstico y etiología y en la confección de los códigos se adopta el criterio de registrar por un lado las causas de estas alteraciones (códigos tipología de la discapacidad), la valoración de la gravedad de la discapacidad (grado de discapacidad) y los grandes grupos etiológicos para disponer de datos sobre el origen de las discapacidades valoradas (código etiología). 
   La calificación del grado de discapacidad responde a criterios técnicos unificados, fijados mediante baremos, son objeto de valoración tanto las limitaciones en la actividad que presente la persona, como, en su caso, los factores sociales complementarios relativos, entre otros, a su entorno familiar y situación laboral, educativa y cultural, que dificulten su integración social. El problema es que los baremos de valoración están anticuados, tanto que el síndrome de Asperger no aparece en ellos, por lo que se suele emplear la calificación de ETIOLOGÍA NO FILIADA, es decir, que no se sabe qué causa este trastorno. A veces en los certificados aparecen otras motivaciones como deficiencia mental, trastorno de la afectividad, alteración de la conducta, trastorno del desarrollo, trastorno cognitivo... Utilizan estas clasificaciones para dar nombre en los certificados a lo que deberían llamar "síndrome de Asperger" y al hacerlo producen confusión y malentendidos, incluso algún que otro disgusto, a quienes reciben el certificado.


El grado de discapacidad se expresa en porcentaje. Este porcentaje del 33% o superior es el que proporciona el certificado de discapacidad y da acceso a los derechos ligados al grado de discapacidad. Las alteraciones que dan origen a la discapacidad son:
   • Discapacidad física: Se considera como tal la desventaja que implica una disminución o ausencia de las funciones motoras o físicas disminuyendo su desenvolvimiento normal diario de la persona afectada.
   • Discapacidad psíquica: Se considera que una persona tiene discapacidad psíquica cuando presenta "trastornos en el comportamiento adaptativo, previsiblemente permanentes. 

   • Discapacidad sensorial: La discapacidad sensorial corresponde a las personas con deficiencias visuales, a los sordos y a quienes presentan problemas en la comunicación y el lenguaje. 
Se muestra la siguiente clasificación teniendo en cuenta la importancia de la deficiencia y el grado de discapacidad que origina.
   1) De 33% a 64% Incluye las deficiencias permanentes que originan una discapacidad moderada. Hay una gran dificultad o imposibilidad para llevar a cabo algunas actividades.
   2) De 65% a 74% Incluye las deficiencias permanentes que producen unas limitaciones en la actividad graves. Existe dificultad para algunas actividades de autocuidado.
   3) 75% y más Incluye las deficiencias permanentes severas que originan unas limitaciones en la actividad muy graves. Las personas afectadas no pueden realizar por sí mismas las actividades de la vida diaria. Esta clase, por si misma, supone la dependencia de otras personas para realizar las actividades más esenciales de la vida diaria, demostrada. 


El proceso para obtener una minusvalía es el siguiente:
   - Primero se realiza al órgano competente una petición inicial o la revisión de grado (por ejemplo a la consejería de sanidad, a la de bienestar social, etc., dependiendo de la comunidad autónoma en la que se reside). Si ya se tiene la certificación y va a caducar se solicita la renovación. De esta solicitud recibiremos en nuestro domicilio (o vía telemática) una resolución de la cuál es muy importante anotar la fecha exacta de la recepción. Es importante porque la fecha de resolución y la fecha de comunicación no son la misma y de acuerdo a la Ley disponemos de un plazo de un mes para realizar reclamaciones a partir de la fecha de la notificación, es decir, desde el día que recibimos la resolución.
   - Cuando el grado concedido no es el que nos parece adecuado o se ha denegado la minusvalía podemos interponer una reclamación previa a la vía judicial ante el mismo organismo que ha resuelto. Aquí es cuando entran en juego los plazos, ya que tendremos 30 días laborables desde la fecha en la que nos comunican la resolución y una vez agotado el plazo no se puede realizar ya ninguna reclamación. La reclamación previa consiste en un texto breve explicativo de lo que no se ha tenido en cuenta y de lo que se impugna. Marca el camino hacia la vía judicial por lo que debe redactarse de una forma correcta y ajustada a lo que se solicita.
   - Si la respuesta a la reclamación sigue sin ser satisfactoria aún nos queda la opción de presentar una demanda ante el juzgado de lo social. Con la demanda al juzgado se hacen tres peticiones de prueba (documental, pericial y testifical-pericial). Este proceso es bastante complejo. Conviene ponerse en manos de abogados cuando llegamos a este punto ya que del resultado del juicio dependerá la aprobación o no de la minusvalía. Lo curioso de este tema es que un trámite administrativo en lugar de acabar en un juzgado de lo administrativo acaba en un juzgado de lo social. Además hasta el día del juicio nosotros no vamos a disponer de la documentación que la Administración aporte para justificar el grado que se ha concedido o la denegación del mismo, sin embargo ellos sí disponen desde el principio de toda la documentación que hemos aportado nosotros (por ejemplo informes médicos, psicológicos, del colegio en el caso de estudiantes, etc.) esto significa que la Administración cuenta desde el principio con una ventaja sobre nosotros y es por esta razón por la que en el juicio los abogados suelen intentar un aplazamiento con la finalidad de poder estudiar toda esa documentación para preparar una argumentación adecuada que justifique los motivos por los que la Administración consideramos que se equivoca en su resolución.
 A todo este farragoso proceso hay que sumarle que por lo general realizamos de manera incorrecta las primeras solicitudes administrativas (por ejemplo no aportando la documentación necesaria para acreditar la condición de la persona), la ya citada falta de concreción en el baremo y el hecho de que el síndrome de Asperger tenga muchas variables. En los juicios, además, los abogados y abogadas tienen que efectuar una labor divulgativa muy importante para poder hacer entender al o la juez qué es el síndrome de Asperger, qué implica tener este diagnóstico y las razones por las que la persona que tiene este diagnóstico merece un reconocimiento de minusvalía correcto. Esto supone, a veces, tener que explicar en la sala desde las definiciones básicas del síndrome hasta los rasgos y dificultades que produce al colectivo en general y a la persona que está reclamando en particular. No es frecuente encontrarse con jueces, magistrados, abogados ni otros profesionales del derecho que conozcan el síndrome de Asperger, la verdad.
   Los problemas más habituales con los que nos encontraremos en los juzgados son, por un lado los plazos de admisión de la demanda y del jucio 8por eso insistimos en que sse anote la fecha en la que se recibe cada documento remitido por la Administración) y por otro lado tenemos la falta de especialización por parte de los jueces (un gran problema ya que se trata de discutir el informe de la Administración).


El abogado valenciano Noé Garrigues, en una charla impartida en la escuela de familias de la Asociación Asperger Valencia, informó sobra la negación o reducción del grado de discapacidad a las personas con síndrome de Asperger, de los pasos a seguir para recurrir la resolución ante nuestra disconformidad, de la documentación a aportar, los ítems que valoran, cuáles son los puntos esenciales en los informes, etc. Su exposición nos ha servido de guía para la redacción de este texto. Para más información sobre las clasificaciones de variables relativas a la tipología, grado y etiología de la discapacidad: 
   - Real Decreto 1971/1999, de 23 de diciembre, sobre reconocimiento, declaración y calificación del grado de discapacidad. http://noticias.juridicas.com/base_datos/Admin/rd1971-1999.html
   - Explotación de la Encuesta de Población Activa y de la Base Estatal de Personas con Discapacidad. Metodología y descripción general de la operación. Ultima actualización Abril 2011. 
   - Observatorio de la Discapacidad “BASE ESTATAL DE PERSONAS CON DISCAPACIDAD” editado en 2000 por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales 
   - Instituto de Estadística de la Comunidad de Madrid. Explotación del fichero de personas que tienen reconocido algún grado de discapacidad en la Comunidad de Madrid: http://www.madrid.org/iestadis/fijas/estructu/sociales/descarga/disca09me.pdf




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Redefiniendo el síndrome de Asperger::

Técnicamente el síndrome de Asperger (SA) es un trastorno del espectro autista (TEA). Se trata de un trastorno que se manifiesta con la incapacidad para comunicarse convencionalmente, dificultades para asumir habilidades sociales de forma natural y también dificultades para comprender la conducta social de los demás.
Por ejemplo, en el lenguaje de las personas con Asperger están presentes una serie de alteraciones como el uso excesivamente formal, rebuscado o pedante; las dificultades para iniciar una conversación o para dejar de hablar y ceder el turno a otros cuando la conversación gira en torno un tema de interés restrictivo de la persona en cuestión; etc.

Las personas con síndrome de Asperger normalmente sienten la necesidad de tenerlo todo estructurado en su cabeza para poderlo comprender. prácticamente todos tienen intereses peculiares, restrictivos, único o incluso obsesivos; muchos son torpes debido a problemas de motricidad; la mayoría no juegan en grupo y tampoco se les dan bien los deportes (aunque insistimos en que siempre hay excepciones).

Tener síndrome de Asperger, y/o un hijo/a con síndrome de Asperger, incide en las relaciones personales de la unidad familiar, dificulta la socialización de todos sus miembros, la educación del menor resulta estresante y genera ansiedad, sobre todo si el centro escolar no colabora para cubrir sus necesidades educativas especiales y son alumnos que mayoritariamente padecen acoso escolar.

El Asperger no tiene consideración de enfermedad sino de síndrome (conjunto de síntomas) y la diversidad de funcionamiento va a estar ahí por siempre aunque, gracias a terapias, intervención y la ayuda familiar y profesional, sus dificultades pueden aminorar con el tiempo (y mucho trabajo y esfuerzo) y mantener lo que se llama "una vida normal". La media de edad ronda los 5 o 6 años cuando se produce el diagnóstico (mucho más tarde en el caso de las chicas porque sus rasgos son más sutiles y los diagnosticadores aún no están suficientemente entrenados para percibirlos) aunque sus rasgos especiales suelen hacerse patentes a partir de los 3 años de edad. Algunos de estos niños y niñas presentan comportamientos “especiales” casi desde su nacimiento (por ejemplo hiperactividad y déficit de atención en alguna época, un comportamiento excesivamente infantil para su edad, aprenden a leer solos (hiperlexia), no miran a los ojos al hablar (mirada anómala), tienen rabietas que para los demás son incomprensibles y desmesuradas, son muy literales, etc. y cuándo no, ni sobre qué temas es apropiado hacerlo según el contexto, ni cuándo intervenir o cómo iniciar una conversación. Los gestos, el rostro y las expresiones corporales de los demás les resultan confusos a menudo porque la mayoría de personas con síndrome de Asperger solo interpretan el lenguaje verbal (las palabras) y no comprenden bien el no verbal. Por tanto, aunque su semántica sea rica (normalmente tienen un vocabulario incluso mucho mejor que la de sus iguales) y su sintaxis correcta (saben perfectamente construir una oración y expresarse de forma normativamente correcta a nivel sintáctico y semántico) fallan estrepitosamente en la pragmática. Eso hace que su comportamiento social parezca “anormal”.

El conjunto de rasgos (o síntomas) más importantes del síndrome de Asperger son:

1. Deficiencias sociales: carecen de recursos para interpretar las señales sociales y el lenguaje no verbal por lo que su lenguaje pragmático falla. Esto significa que a la hora de interpretar emociones pueden errar o no saber cómo expresar las suyas propias.

2. A menudo no reconocen signos del intercambio de la toma de turno por lo que no saben cuándo pueden hacerlo. Son literales, mucho más cuanto menos edad tengan. Las personas con síndrome de Asperger entienden el lenguaje verbal sin poder interpretar su componente prevaricador (las mentiras, las frases hechas, las metáforas, los juegos de palabras, etc.). Como no comprenden bromas, sobreentendidos, lenguaje metafórico, chistes, etc. y tampoco comprenden conceptos abstractos casi siempre son incapaces de intuir lo que otros piensan o cómo se sienten los demás, lo cual significa que tienen graves problemas en lo que se conoce como "teoría de la mente".

3. Tienen focos de interés absorbentes. Se interesan por cuestiones que a otras personas les podrían parecer irrelevantes y llegan a convertir esos temas en verdaderas pasiones y en intereses exclusivos, focalizando todo su interés en el aprendizaje de tantos datos como caigan en sus manos o en actividades de colección sobre esas áreas de interés. Adquieren conocimientos muy concretos hasta llegar a ser verdaderos expertos y, a la vez, a veces ignoran aquellos otros temas que no les interesan en absoluto (esto puede desembocar en fracaso escolar). Consiguiendo que sus intereses particulares formen parte de su aprendizaje pueden llegar a realizar estudios superiores con éxito y si además esos intereses absorbentes los pueden utilizar en el entorno laboral serán personas eficaces y muy útiles en su trabajo.

4. Establecen rituales muy estrictos: necesitan rutinas, si sus costumbres, sus horarios o sus actividades varían, y no se les ha anticipado que habrá un cambio, experimentan ansiedad. Pequeñas diferencias en su rutina, que aparentemente no tienen importancia, a ellos/as les pueden llegar a alterar muchísimo. Necesitan saber en todo momento qué día de la semana es, qué actividades tienen previsto hacer en ese día, etc. Eso hace necesaria la anticipación de los cambios: si por cualquier causa se van a alterar sus rutinas conviene explicárselo con antelación para no provocarles ansiedad.

5. La mayoría de personas con síndrome de Asperger presentan motricididad dañada en mayor o menor medida: son torpes y patosos. De ahí que por lo general los juegos en grupo y los deportes se les den mal. Eso agrava el problema de socialización porque sus compañeros de juegos les rechazan en sus equipos e, incluso, llegan a prohibirles la participación. Los adultos suelen tropezar, los niños se caen y se golpean a menudo, les cuesta aprender a montar en bici, atarse los cordones de los zapatos o abotonarse la ropa. Con el tiempo, la práctica y mucha insistencia se mejoran mucho las habilidades motrices pero suele quedar cierta torpeza en la edad adulta.
Por lo demás… son personas con sus capacidades cognitivas intactas. No hay ningún rasgo físico que les diferencie de los otros niños y pasan desapercibidos en el grupo aunque se les suele clasificar como “raritos” o “excéntricos”. La mayoría de personas con síndrome de Asperger tiene una memoria excepcional por lo que suelen aprender muchísimos datos (especialmente sobre sus temas de interés). Su memoria es sobre todo visual-espacial así que recuerdan pequeños detalles que los demás no recordamos. Sin embargo necesitan adquirir habilidades sociales, y requieren apoyo terapéutico/psicológico prácticamente toda su vida, por lo que es importante ponerles en manos de profesionales tan pronto como sean diagnosticados y trabajar individualmente las dificultades concretas que presenta cada persona en particular.
No sirven generalizaciones de cara a la intervención: hay que concretar las dificultades de cada uno y enfocarse en ellas para ayudar de verdad a esa persona.




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