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Aviso: se emplea en este blog, ocasionalmente, el neutro o masculino (acabado en -o) en los términos que admiten ambos géneros, sin que ese uso gramatical esconda una discriminación sexista sino porque, dado que la lengua castellana no proporciona expresiones neutras para indicar ambos sexos, así se evita la tediosa lectura que podría suponer el uso de ambos términos en todas las ocasiones (niño/a, los hombres y mujeres, los alumnos y las alumnas, etc.)

26/11/18

El simple hecho de que la atención a las personas con trastornos del espectro autista sea temprana no parece suficiente para una evolución óptima.




Existe consenso internacional (1) sobre que la atención temprana puede modificar, al menos en ciertos casos, el mal pronóstico tradicionalmente asociado a los trastornos del espectro autista (TEA). 
En la actualidad se puede establecer que es muy eficaz pues favorece la integración escolar en un número considerable de niños y niñas. Los casos con un cociente intelectual (CI) normal y aquellos con menos síntomas responden mejor, pero falta averiguar cuáles son los elementos clave de cada intervención que contribuyen a un resultado óptimo. 
   Un estudio metodológicamente riguroso sobre la eficacia de la intervención temprana intensiva (2) constató marcadas diferencias individuales en la respuesta al tratamiento. Se demostraron mejoras en cuanto al CI, las capacidades viso-espaciales y el lenguaje, aunque no en cuanto a las capacidades socioadaptativas. Para fomentar estas capacidades la propuesta del Grupo de Estudio de TEA del Instituto de Salud Carlos III es incorporar objetivos como co-regulación social, iniciación y mantenimiento de la atención conjunta, teoría de la mente, coordinación emocional, flexibilidad del pensamiento, etc. 
   La intervención desde el momento del diagnóstico tiene además un indudable efecto positivo en la familia, que recibe el apoyo necesario en un momento crítico de su vida, y en la propia comunidad, ya que permite a las autoridades planificar con antelación las respuestas a las necesidades educativas especiales de este alumnado. Sin embargo, en nuestro medio se constatan deficiencias como la ausencia de programas específicos para los TEA en la mayoría de las unidades de intervención temprana; la dispersión teórica sobre el enfoque terapéutico que se debe seguir; la ausencia de control sobre los tratamientos aplicados, y la falta de formación específica y de directrices adecuadas con respecto a los métodos de intervención. 


Si bien es cierto que la atención debe ser temprana, no parece claro que el simple hecho de ser temprana sea suficiente. El Grupo de Estudio defiende la necesidad de definir programas de intervención temprana avalados científicamente, así como la supervisión de dichos programas desde equipos y centros con experiencia en TEA.
De hecho se pueden determinar los elementos comunes de los programas efectivos de intervención:
   - Un buen tratamiento de los TEA debe ser individualizado. No existe un programa habilitador único e igual para todas las personas afectadas. La diversidad entre ellos (gravedad, problemas asociados, edad, condiciones del entorno, etc.) desaconseja plantear un tratamiento idéntico para una joven con trastorno de Asperger y para otro niño con una grave discapacidad por un autismo muy severo, por ejemplo. 
   - Un aprendizaje significativo debe siempre basarse en el interés personal y las motivaciones del paciente. Por tanto, la primera tarea de cualquier programa incluye determinar la justificación de éste en cada caso concreto. 
   - Un buen tratamiento debe ser estructurado. La enseñanza organizada y estructurada es un elemento imprescindible de cualquier intervención. La estructuración implica tanto la adaptación del entorno a las necesidades de predictibilidad y estabilidad de estas personas como la explicitación a priori de los objetivos que se desea alcanzar y de las actividades diseñadas para conseguirlo. Sólo un programa multidisciplinar organizado y estructurado permite una evaluación fiable de los objetivos alcanzados, que siempre habrán debido acordarse previamente con los representantes de la persona con TEA o con ella misma, siempre que esto sea factible.
   - Un buen tratamiento de TEA debe ser intensivo y extensivo a todos los contextos de la persona. Es necesario conseguir que las personas clave en la educación del niño o de la niña –familiares y profesionales– aprovechen todas las oportunidades naturales para aplicar el plan individualizado, o que las generen si no ocurriesen de manera natural, a fin de conseguir como media (tal y como instituciones de referencia internacional han establecido) una dedicación de al menos 20-25 horas semanales, incluidos los contextos naturales que favorecen la generalización de conductas adquiridas en entornos más estructurados (3). Ésta es la mejor manera de conseguir que los niños aprendan nuevas competencias sociales, comunicativas, adaptativas y de juego, a la vez que disminuir, en la medida de lo posible, los síntomas de autismo y otros problemas asociados que pudieran presentar. 
   - La participación de los padres y las madres se ha identificado como un factor fundamental para el éxito. La familia debe coordinarse con el profesorado y otros profesionales de apoyo para participar en la determinación de objetivos y sistemas que se vayan a utilizar (comunicación aumentativa, ayudas visuales, uso de nuevas tecnologías, historias sociales, etc.). 


No hay que olvidar la necesidad que los familiares tienen de apoyo (orientación, información, ayudas económicas o fiscales, apoyo en el hogar, canguros, acompañantes para personas adultas, programas de ocio, estancias cortas e intervenciones en crisis, etc.) para poder ser eficaces como co-terapeutas, dentro de los límites de lo razonable, y permitirse a la vez llevar una vida semejante a la de las demás personas de su comunidad. Los nuevos modelos de atención a familias enfatizan su papel esencial para mejorar la calidad de vida de la personas con TEA dentro de un marco de absoluta colaboración con los profesionales.
De acuerdo con criterios europeos (4), los servicios son esenciales, pero por sí solos no son suficientes. La actitud de nuestras comunidades hacia las personas afectadas de TEA y sus familias es extremadamente importante. Sus derechos han de ser reconocidos y asumidos por las autoridades y por el sistema que facilite los recursos. Las familias han de sentirse aceptadas como miembros valiosos de su comunidad. La sociedad tiene que proporcionarles ayuda y lograr que las familias puedan hacer frente a las dificultades planteadas por los TEA. Todos necesitamos una sociedad solidaria, una sociedad que avance hacia el objetivo de garantizar la plena ciudadanía a las personas afectadas por estos trastornos, de manera que se favorezcan y aprecien sus cualidades, se acepte su diversidad, y se impulse su bienestar y su contribución positiva al mundo que todos compartimos.
   La búsqueda de tratamientos eficaces para los TEA, el desarrollo de servicios comunitarios de calidad y la promoción de una actitud positiva en la población, deben ir acompañadas del esfuerzo consciente y decidido por mantener y mejorar nuestro capital social. Nada resultaría más indicado para las personas que presentan trastornos de la comunicación y la socialización.
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(1)  Dawson G. Autism Summit Conference Session 3: early intervention research. Washington DC; 19-20 noviembre de 2003.
(2) Smith T, Groen AD, Wynn JW. Randomized trial of intensive early intervention for children with pervasive developmental disorder. Am J Ment Retard 2000; 105: 269-85
(3)  Dawson G, Osterling J. Early intervention in autism: effectiveness and common elements of current approaches. In Guralnick, ed. The effectiveness of early intervention: second generation research. Baltimore: Brookes; 1997. p. 307-26.  y  National Research Council. Educating children with autism. Committee on Educational Interventions for Children with Autism. In Lord C, McGee JP, eds. Division of behavioral and social sciences and education. Washington, DC: National Academy Press; 2001.

(4) Barthélemy C, Fuentes J, Van der Gaag R, Visconti P, Shattock P. Descripción del autismo. Asociación Internacional Autismo Europa; 2000. URL: http://iier.isciii.es/autismo/ pdf/aut_autis.pdf. Fecha última consulta: 1.12.2005.



Texto de REV NEUROL 2006; 43 (7): 425-438, J. FUENTES-BIGGI, ET AL.
http://aetapi.org/download/guia-de-buena-practica-para-el-tratamiento-de-los-trastornos-del-espectro-autista-rev-neurol-2006/?wpdmdl=1657