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14/10/18

Una enfermera en cada colegio de España "no es un lujo, es una necesidad".




El Consejo General de Enfermería (CGE) considera "imprescindible" que todos los centros escolares de España tengan, al menos, una enfermera o un enfermero en plantilla. Por ello, el organismo que representa a la profesión ha instado a las instituciones a regular y definir la obligatoriedad de que todos los colegios cuenten con esta figura. 
Para el presidente del Consejo General de Enfermería (CGE), Florentino Pérez Raya, los enfermeros "no son sólo necesarios en colegios con alumnos que precisen sus cuidados, sino que lo son en todos y cada uno de los centros porque, además de la labor puramente asistencial, tienen una función clave en lo que a promoción de hábitos saludables y prevención se refiere." 
    Dado que considera imprescindible que todos los centros escolares de España tengan al menos un enfermero en plantilla este organismo, que representa a la profesión, ha instado a las instituciones a regular y definir la obligatoriedad de que todos los colegios cuenten con esta figura. El objetivo de que en cada centro exista atención de enfermería es mejorar la atención e integración de niños con enfermedades crónicas y trabajar para prevenir casos de drogodependencias, adicciones, acoso escolar, obesidad, etc., así como apostar por la educación y promoción de la salud en los colegios.
   “Las enfermeras son, por ejemplo, las encargadas de ayudar con la adherencia al tratamiento a los menores con enfermedades crónicas, pero también son las profesionales más cercanas a los alumnos que tienen necesidades especiales o a aquellos que sufren un accidente fortuito durante una clase. Y lejos de esta función asistencial, también se ocupan de promover la educación para la salud con campañas de prevención”, afirma Florentino Pérez Raya.

   
Lo curioso es que cuando se intenta evaluar la implantación de estrategias de intervención de enfermería comunitaria, mediante la cooperación de las Consejerías de Sanidad y Educación, en centros escolares de educación obligatoria, hay voces en contra. Según la revista Redacción Médica "Algunos padres y madres de alumnos ponen 'peros' a que haya un enfermero/a en cada colegio mientras el Consejo General de Enfermería considera que su presencia en los centros no es un lujo, es una necesidad"
La figura se está implantando de forma experimental en algunas comunidades pero la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (Ceapa) ve inviable de momento la enfermería escolar por el tema económico. No obstante, les parece una medida positiva para los centros educativos pero que, si se lleva a cabo, ha de ser delimitando muy bien cuáles son las funciones del enfermero o de la enfermera para evitar que se quiten otros servicios. "Es positivo, siempre y cuando se delimite bien cuál es su papel para evitar que pueda interferir en las competencias de otros profesionales que trabajan en el centro, como pueden ser los psicólogos, rehabilitadores, orientadores o fisioterapeutas, porque igual nos encontramos que se pone la enfermera y se quitan otros servicios", dice la presidenta de la Confederación, Leticia Cardenal. 
   Bien, el caso es que por razones económicas no se debería dejar a miles de estudiantes sin un servicio que para todos sería positivo pero para algunos es imprescindible. ¿Imaginan cómo es la escolarización de un estudiante con diabetes en un centro educativo en el que no hay enfermería?, ¿qué ocurre con los estudiantes que sufren crisis epilépticas?, ¿y si un menor padece un traumatismo importante en la caja torácica mientras juega y sufre una parada cardíaca? ¿y si un pequeño se atraganta en el comedor escolar? No se trata de cambiar unos servicios por otros. Nadie quiere que se eliminen psicólogos, profesores de audición y lenguaje (que no logopedas) o pedagogos de los pocos colegios que los tienen. De lo que se trata es de reivindicar todos y cada uno de esos servicios en todos y cada uno de los centros escolares públicos. Es más, dado que España está obligada a integrar, a la mayor brevedad posible, a todo el alumnado de educación especial en centros ordinarios (por mandato de Naciones Unidas), se convierte en una necesidad ineludible la existencia de la figura del enfermero en los colegios.
El colectivo de enfermería asegura que es una necesidad. De hecho, el Consejo General de Enfermería insiste en que la enfermería escolar no es un lujo, sino una necesidad real. El secretario general, Diego Ayuso, asegura que la enfermera no solo se dedica a la atención directa, sino también a la educación en salud de los menores y que si en un centro ocurre cualquier complicación sanitaria estos profesionales conocen perfectamente las pautas de actuación y le quitan carga de trabajo a los profesores que, además, carecen de la formación necesaria para desarrollar esta labor.


El Colegio de Enfermería de la Región de Murcia ha sido pionero en este sentido. Consiguieron que se aprobara en la Comisión de Sanidad de la Asamblea Regional la moción que propone la incorporación progresiva de enfermeros en los 611 centros de educación infantil y primaria de la Región de Murcia. Afirman que “se trata de un gran paso para la consolidación de la Enfermera Escolar en nuestros centros educativos ya que esta iniciativa va a suponer sin duda un cambio muy importante en las vidas de muchas familias con niños crónicos que vivían con angustia su día a día por no tener asegurada la atención de sus hijos durante el horario escolar. Además, se trata de un avance muy importante para toda la sociedad murciana, con la presencia de la enfermera en los centros educativos no solo estos niños con necesidades especiales estarán atendidos, sino que se prestará la atención que merece a la educación para la salud, a que los niños adquieran desde pequeños hábitos saludables y a prevenir casos de acoso escolar, trastornos alimentarios o adicciones. Este es el primer paso para que la enfermera escolar sea, como ya lo es en otros países, un elemento imprescindible dentro de los centros educativos.





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Fuente: Redacción Médica. Artículos consultados:
- Clara Hernández, 4 Octubre 2018. Los padres de alumnos ponen 'peros' a que haya un enfermero en cada colegio: https://www.redaccionmedica.com/secciones/enfermeria/los-padres-de-alumnos-ponen-peros-a-que-haya-un-enfermero-en-cada-colegio-8349
- Una enfermera en cada colegio de España "no es un lujo, es una necesidad": https://www.redaccionmedica.com/secciones/enfermeria/-el-cge-pide-la-implantacion-real-de-las-enfermeras-escolares-en-espana-5493
- María García, Que cada colegio tenga su enfermera requiere invertir más de 250 millones: https://www.redaccionmedica.com/secciones/enfermeria/que-cada-colegio-tenga-enfermera-requiere-mas-de-250-millones-de-inversion-9886






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Redefiniendo el síndrome de Asperger::

Técnicamente el síndrome de Asperger (SA) es un trastorno del espectro autista (TEA). Se trata de un trastorno que se manifiesta con la incapacidad para comunicarse convencionalmente, dificultades para asumir habilidades sociales de forma natural y también dificultades para comprender la conducta social de los demás.
Por ejemplo, en el lenguaje de las personas con Asperger están presentes una serie de alteraciones como el uso excesivamente formal, rebuscado o pedante; las dificultades para iniciar una conversación o para dejar de hablar y ceder el turno a otros cuando la conversación gira en torno un tema de interés restrictivo de la persona en cuestión; etc.

Las personas con síndrome de Asperger normalmente sienten la necesidad de tenerlo todo estructurado en su cabeza para poderlo comprender. prácticamente todos tienen intereses peculiares, restrictivos, único o incluso obsesivos; muchos son torpes debido a problemas de motricidad; la mayoría no juegan en grupo y tampoco se les dan bien los deportes (aunque insistimos en que siempre hay excepciones).

Tener síndrome de Asperger, y/o un hijo/a con síndrome de Asperger, incide en las relaciones personales de la unidad familiar, dificulta la socialización de todos sus miembros, la educación del menor resulta estresante y genera ansiedad, sobre todo si el centro escolar no colabora para cubrir sus necesidades educativas especiales y son alumnos que mayoritariamente padecen acoso escolar.

El Asperger no tiene consideración de enfermedad sino de síndrome (conjunto de síntomas) y la diversidad de funcionamiento va a estar ahí por siempre aunque, gracias a terapias, intervención y la ayuda familiar y profesional, sus dificultades pueden aminorar con el tiempo (y mucho trabajo y esfuerzo) y mantener lo que se llama "una vida normal". La media de edad ronda los 5 o 6 años cuando se produce el diagnóstico (mucho más tarde en el caso de las chicas porque sus rasgos son más sutiles y los diagnosticadores aún no están suficientemente entrenados para percibirlos) aunque sus rasgos especiales suelen hacerse patentes a partir de los 3 años de edad. Algunos de estos niños y niñas presentan comportamientos “especiales” casi desde su nacimiento (por ejemplo hiperactividad y déficit de atención en alguna época, un comportamiento excesivamente infantil para su edad, aprenden a leer solos (hiperlexia), no miran a los ojos al hablar (mirada anómala), tienen rabietas que para los demás son incomprensibles y desmesuradas, son muy literales, etc. y cuándo no, ni sobre qué temas es apropiado hacerlo según el contexto, ni cuándo intervenir o cómo iniciar una conversación. Los gestos, el rostro y las expresiones corporales de los demás les resultan confusos a menudo porque la mayoría de personas con síndrome de Asperger solo interpretan el lenguaje verbal (las palabras) y no comprenden bien el no verbal. Por tanto, aunque su semántica sea rica (normalmente tienen un vocabulario incluso mucho mejor que la de sus iguales) y su sintaxis correcta (saben perfectamente construir una oración y expresarse de forma normativamente correcta a nivel sintáctico y semántico) fallan estrepitosamente en la pragmática. Eso hace que su comportamiento social parezca “anormal”.

El conjunto de rasgos (o síntomas) más importantes del síndrome de Asperger son:

1. Deficiencias sociales: carecen de recursos para interpretar las señales sociales y el lenguaje no verbal por lo que su lenguaje pragmático falla. Esto significa que a la hora de interpretar emociones pueden errar o no saber cómo expresar las suyas propias.

2. A menudo no reconocen signos del intercambio de la toma de turno por lo que no saben cuándo pueden hacerlo. Son literales, mucho más cuanto menos edad tengan. Las personas con síndrome de Asperger entienden el lenguaje verbal sin poder interpretar su componente prevaricador (las mentiras, las frases hechas, las metáforas, los juegos de palabras, etc.). Como no comprenden bromas, sobreentendidos, lenguaje metafórico, chistes, etc. y tampoco comprenden conceptos abstractos casi siempre son incapaces de intuir lo que otros piensan o cómo se sienten los demás, lo cual significa que tienen graves problemas en lo que se conoce como "teoría de la mente".

3. Tienen focos de interés absorbentes. Se interesan por cuestiones que a otras personas les podrían parecer irrelevantes y llegan a convertir esos temas en verdaderas pasiones y en intereses exclusivos, focalizando todo su interés en el aprendizaje de tantos datos como caigan en sus manos o en actividades de colección sobre esas áreas de interés. Adquieren conocimientos muy concretos hasta llegar a ser verdaderos expertos y, a la vez, a veces ignoran aquellos otros temas que no les interesan en absoluto (esto puede desembocar en fracaso escolar). Consiguiendo que sus intereses particulares formen parte de su aprendizaje pueden llegar a realizar estudios superiores con éxito y si además esos intereses absorbentes los pueden utilizar en el entorno laboral serán personas eficaces y muy útiles en su trabajo.

4. Establecen rituales muy estrictos: necesitan rutinas, si sus costumbres, sus horarios o sus actividades varían, y no se les ha anticipado que habrá un cambio, experimentan ansiedad. Pequeñas diferencias en su rutina, que aparentemente no tienen importancia, a ellos/as les pueden llegar a alterar muchísimo. Necesitan saber en todo momento qué día de la semana es, qué actividades tienen previsto hacer en ese día, etc. Eso hace necesaria la anticipación de los cambios: si por cualquier causa se van a alterar sus rutinas conviene explicárselo con antelación para no provocarles ansiedad.

5. La mayoría de personas con síndrome de Asperger presentan motricididad dañada en mayor o menor medida: son torpes y patosos. De ahí que por lo general los juegos en grupo y los deportes se les den mal. Eso agrava el problema de socialización porque sus compañeros de juegos les rechazan en sus equipos e, incluso, llegan a prohibirles la participación. Los adultos suelen tropezar, los niños se caen y se golpean a menudo, les cuesta aprender a montar en bici, atarse los cordones de los zapatos o abotonarse la ropa. Con el tiempo, la práctica y mucha insistencia se mejoran mucho las habilidades motrices pero suele quedar cierta torpeza en la edad adulta.
Por lo demás… son personas con sus capacidades cognitivas intactas. No hay ningún rasgo físico que les diferencie de los otros niños y pasan desapercibidos en el grupo aunque se les suele clasificar como “raritos” o “excéntricos”. La mayoría de personas con síndrome de Asperger tiene una memoria excepcional por lo que suelen aprender muchísimos datos (especialmente sobre sus temas de interés). Su memoria es sobre todo visual-espacial así que recuerdan pequeños detalles que los demás no recordamos. Sin embargo necesitan adquirir habilidades sociales, y requieren apoyo terapéutico/psicológico prácticamente toda su vida, por lo que es importante ponerles en manos de profesionales tan pronto como sean diagnosticados y trabajar individualmente las dificultades concretas que presenta cada persona en particular.
No sirven generalizaciones de cara a la intervención: hay que concretar las dificultades de cada uno y enfocarse en ellas para ayudar de verdad a esa persona.




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