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Aviso: se emplea en este blog, ocasionalmente, el neutro o masculino (acabado en -o) en los términos que admiten ambos géneros, sin que ese uso gramatical esconda una discriminación sexista sino porque, dado que la lengua castellana no proporciona expresiones neutras para indicar ambos sexos, así se evita la tediosa lectura que podría suponer el uso de ambos términos en todas las ocasiones (niño/a, los hombres y mujeres, los alumnos y las alumnas, etc.)

20/6/18

Todos tienen el derecho a la Educación. Por Tania Pérez Cid.



Hace tiempo que venimos haciéndonos una pregunta básica, con respuesta obvia, aunque parece no serlo tanto. ¿Es la educación un derecho o un privilegio? Llevamos más de medio año escuchando como la clase política se llena la boca hablando sobre la Constitución Española, defendiéndola a capa y espada de toda aquella persona que quiera saltársela. Y se ve que en educación nos la podemos saltar a la torera al igual que muchos de los derechos fundamentales.


Quiero hacer un repaso a lo que todo político juró respetar, defender y hacer cumplir, La Constitución Española de 1978. Nos centraremos en su artículo 27. El primer punto nos dice: “Todos tienen el derecho a la educación. Se reconoce la libertad de enseñanza”. ¿Pone algo sobre que todas las personas españolas con posibilidades económicas de estudio puedan estudiar? No, en España puede estudiar cualquier persona con un pasaporte, visado y datos de su propia cobertura médica. Incluso se solicita demostrar que se tienen “posibles” para manutención, pago de tasas y matrículas, vamos un estudio financiero de la persona que desea venir a estudiar a nuestro país. Y todo esto puede cambiar dependiendo del país al que pertenezcas, se ve que no es lo mismo que quiera hacer un máster un keniata o un francés… Si eres español tampoco lo tienes tan fácil, hasta la carrera más básica tiene un costo inicial de matrícula y tasas. 
   Madrid y Cataluña se sitúan como las comunidades con un precio de matrícula más elevado con 3.334 euros y 2.470 euros respectivamente. Tienes que ser muy buen estudiante para que te bequen y te salga gratis la carrera. Ya no hablemos de algunos másteres, los de Ciencias de la Salud, Ingeniería o Ciencias suelen ser más caros que los de Ciencias Sociales o Humanidades. Así, hay másteres públicos que casi alcanzan los ¡3.000 euros por curso! El que habilita para el ejercicio de la abogacía de la Universidad Carlos III de Madrid (Universidad Pública) cuesta ¡4.960€ por año! Por lo tanto, NO, estudiar no es gratis en España. ¿Pone algo de que la educación es un privilegio reservado a quien pueda pagarlo? 


Hay estudiantes con sus estudios financiados, a base de créditos estudiantiles, lo que les obliga a trabajar fuera de su profesión muy duramente a la par que estudian para poder hacer frente a la letra que les queda y así terminar sus estudios, ya que, por ejemplo, en la carrera de arquitectura, sin el máster que te habilita para poder ejercer no podrías firmar ningún proyecto profesional, ni siquiera podrías formar parte del colegio oficial de arquitectos. Por lo tanto, es imprescindible pasar por ese máster habilitante para poder trabajar como arquitecto. ¿Pone que todos y todas mientras estemos sanas y cumplamos unos requisitos mínimos podamos tener acceso a la educación? Aquí os hablo de un caso concreto, Lucía. Una chica de 16 años, de Torrent, con una enfermedad rara que no le permite acudir al centro educativo. Pide a la Consellería de Educación de la Comunidad Valenciana que prolongue la Atención Domiciliaria de sus profesores durante el Bachillerato. 


Según explica su madre: “El año que viene se verá obligada a dejar de estudiar. Le tocaría empezar bachillerato, pero no va a poder porque solo le conceden profesores en casa hasta el final de la ESO. No es justo, sus estudios es lo único que le da aliento para seguir luchando. Necesita nuestra ayuda para continuarlos”. Con la palabra “nuestra” no quiere decir la de su padre y su madre, quiere decir la de todas las personas que pueden conseguir que Lucía continúe sus estudios, principalmente la Consellería de Educación. Si fuese una persona sana, el bachiller no tendría más costo para ella que el material común para todo el alumnado. Por lo tanto, NO, si no estás sana no puedes estudiar como cualquier otra alumna. 
   Y así podríamos continuar repasando todas las necesidades urgentes de cambio de nuestro sistema educativo, como por ejemplo la laicidad en las aulas, la gratuidad de la escuela infantil de cero a tres años o la absorción total de plazas concertadas a los centros públicos. La educación no es un deseo, no es un privilegio, es un DERECHO y como tal se tiene la obligación de hacerlo cumplir y cumplirlo. 
   Es obligación de las familias educar a sus hijos e hijas, es obligación de las escuelas, institutos y universidades educar a su alumnado, es obligación de concejales, alcaldías, diputados y diputadas provinciales, autonómicas y estatales poner los medios para que esa educación llegue a toda persona que necesite obtener conocimientos mediante el estudio, es obligación de ministros y ministras y hasta del presidente del gobierno que se cumpla este artículo de nuestra Constitución. Y no vemos que se esté cumpliendo, no vemos respeto hacia este artículo de la Carta Magna, no vemos respeto hacia la sociedad, no vemos respeto hacia las familias y lo que es mucho más grave, no se respeta a las y los menores. TODOS TIENEN DERECHO A LA EDUCACIÓN. No, de momento, todos tenemos derecho a una plaza escolar, en un centro público o concertado, si tenemos más de 6 años de vida y posibilidades económicas para pagar libros, uniformes, materiales, transporte, comedor, tasas, matrículas, másteres y un largo etcétera de gastos escolares/universitarios. 


Hasta que algún gobierno no comprenda que la educación es la base de una sociedad más justa no habrá justicia social, hasta que no haya un pacto educativo escuchando, teniendo en cuenta y vinculando las necesidades de toda la comunidad educativa que es la que representa, al fin y al cabo, las verdaderas necesidades sociales actuales no habrá educación social, hasta que no se garanticen igualdad de oportunidades en el derecho a la educación no habrá inclusión social, hasta que no veamos que la educación abarca el 100% de la población presente y futura no haremos unos presupuestos del estado donde la principal prioridad sean los derechos básicos que la Constitución defiende, pan, techo, educación y trabajo.



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La autora de este artículo es Tania Pérez Cid. Es responsable del área de educación de Podem en el País Valencià y es consejera de educación de Podemos Manises. Además es formadora ocupacional.