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Aviso: se emplea en este blog, ocasionalmente, el neutro o masculino (acabado en -o) en los términos que admiten ambos géneros, sin que ese uso gramatical esconda una discriminación sexista sino porque, dado que la lengua castellana no proporciona expresiones neutras para indicar ambos sexos, así se evita la tediosa lectura que podría suponer el uso de ambos términos en todas las ocasiones (niño/a, los hombres y mujeres, los alumnos y las alumnas, etc.)


4/4/18

"Respeten mi cuerpo" Un manual para adultos que quieran conversar con niños y niñas sobre los límites del cuerpo y el abuso sexual.




Respeten mi cuerpo. Un manual para adultos que quieran conversar con niños y niñas sobre los límites del cuerpo y el abuso sexual. Manual de Save the Children de distribución gratuita.

Introducción realizada por Elisabeth Dahlin, Secretaria General de Save the Children en Suecia:
  ¿De qué manera puedes expresarte sin causar preocupaciones o miedos?    Nosotros, los adultos, estamos acostumbrados a hablar con los niños y niñas sobre normas, valores, virtudes y defectos. Normalmente somos buenos para explicar que está mal pelear, tomar las cosas de otra persona o decir malas palabras. Explicamos cómo ser un buen amigo y hablamos sobre los conflictos y peligros de Internet. Pero existen temas que muchos de nosotros, los adultos, encontramos difíciles para conversar con los niños y niñas, tales como las relaciones, las partes privadas del cuerpo y lo que se puede y no se puede hacer con el cuerpo de los demás. Cuando se tratan temas de violación o abuso sexual infantil en los medios de comunicación, Save the Children suele recibir inquietudes de los padres y madres de familia y de otros adultos sobre la manera en que pueden abordar el tema con los niños y niñas. ¿De qué manera puedo expresarme sin causar preocupaciones o miedos? ¿Qué es lo que los niños ya saben? ¿Por dónde debería empezar? Pero también: ¿De qué manera puedo proteger a mis hijos? 
   Me gustaría que pudiéramos presentar un modo 100% a prueba de fallos para proteger a niños y niñas del abuso y la violación sexual. Eso no es posible. Pero hay mucho que los adultos pueden hacer, precisamente teniendo el valor de conversar con los niños y niñas sobre el cuerpo y sus límites, incluso cuando a veces resulte incómodo. Al concienciar a los niños y niñas (tan pronto como sea posible) sobre el valor de sus cuerpos y sobre cómo decir que sí y que no, podemos darles la sensación de seguridad y el criterio de aquello que es bueno y correcto, ahora y en el futuro. Al mismo tiempo, facilitaremos que los niños y niñas que hayan sufrido abusos puedan hablar al respecto. Para hacerlo más sencillo para padres de familia y adultos, Save the Children ha elaborado ¡Respeten mi cuerpo! que ofrece consejos sobre cómo empezar a conversar con niños y niñas de diferentes edades sobre estos temas. Espero que luego de haber leído ¡Respeten mi cuerpo! se sientan más confiados para hablar con niños y niñas, sus hijos e hijas o los de otros, sobre el cuerpo y sus zonas íntimas, y que ayuden a darles fuerza interior y un criterio sobre lo que parece bueno y lo que parece malo.



   Conversar con los niños.
   Si lo has hecho, probablemente sepas que puede resultar incómodo y difícil. Como padres y madres de familia y adultos, es posible que evitemos el tema por miedo a asustar al niño o niña o a provocar pensamientos “inadecuados”. El lenguaje (la dificultad de encontrar las palabras adecuadas y el contexto correcto) también puede ser percibido como un obstáculo, como lo puede ser el desafío de encontrar el nivel correcto: ¿Cómo lo entenderá mi hijo o hija? ¿Lo estoy haciendo demasiado avanzado? ¿Cómo puedo explicar esto? Quizás estas preocupaciones suenen conocidas. 
   Existen importantes motivos por los que debemos conversar abiertamente con los niños y niñas sobre su derecho a cuidar su propio cuerpo, los límites relacionados con lo que se permite a otros hacer con su cuerpo y lo que está bien que haga un niño o niña con el cuerpo de otra persona. Así que incluso si nos tropezamos con las palabras, si terminamos en el nivel “equivocado” y tenemos que empezar de nuevo, seguimos haciéndoles un gran servicio a los niños y niñas simplemente con una mentalidad abierta. Al atrevernos a discutir temas íntimos, hacemos que sean menos tabú y esto envía una señal importante: No hay problema si hablamos de esto. 
   Permitimos que los niños y niñas se sientan seguros sabiendo que sus cuerpos son valiosos y que son ellos y ellas quienes deciden sobre sus cuerpos. La curiosidad que los niños y niñas sienten sobre sus propios cuerpos y los cuerpos de otras personas desde temprana edad es algo positivo que debe ser fomentado. Al mismo tiempo, es importante ser claros con reglas y códigos más o menos explícitos. Por ejemplo, no debemos permitir que los niños y niñas pequeños toquen sus partes privadas cuando vayan por ahí. Hacemos hincapié en que determinadas zonas del cuerpo son especialmente delicadas y deben ser manipuladas con respeto y cuidado. A la vez, tenemos límites claros sobre nuestros propios cuerpos. Incluso si tenemos un contacto físico cercano y bueno con nuestros hijos e hijas, debemos ser claros desde temprana edad que también existen límites para este contacto. De este modo, la cercanía se percibe como segura. A medida que los niños y niñas crecen, así también crece su curiosidad, y su interés por las relaciones íntimas empieza a tomar forma. 
   Su necesidad de orientación y de conversaciones sobre los límites cambia. 
   Como adultos, es importante estar disponibles incluso hasta los años adolescentes para hablar sobre normas, virtudes y defectos y el desarrollo corporal. Al estar disponibles, como adultos y padres/madres de familia, para discutir estos asuntos (durante todas las etapas del desarrollo infantil), contribuimos con un sentido bien desarrollado de identidad y de seguridad en el niño y niña. Pero, ¿cuándo es el momento indicado para conversar con nuestros hijos/hijas? ¿Y cómo? 
   Al contrario de lo que quizás supongamos, no se trata de sentarse para una larga y seria conversación en un momento preciso. En lugar de eso, se trata de una actitud, de estar atentos y de aprovechar el momento en nuestra vida cotidiana. Y de hacerlo continuamente, a lo largo de la infancia. Así ustedes tengan niños/niñas pequeños o adolescentes, deben hablar con ellos sobre estos temas. 
   Deben adaptar el lenguaje y los contenidos a la etapa de desarrollo del niño/niña. Y esto se puede lograr de diferentes maneras. ¿Cómo hacer esto? ¿Qué entiende un niño/niña de 3 años? ¿Y cómo hablarle a un adolescente? En las siguientes páginas, les daremos consejos sobre cómo hablar con niños y niñas de todas las edades. Descargue el manual AQUÍ.




   Los niños y niñas pequeños se encuentran siempre muy ocupados conociéndose a sí mismos y a su entorno. Se pasan mucho tiempo descubriendo cómo funcionan sus cuerpos y lo que pueden y no pueden hacer. Normalmente, esto lo hacen acompañados de un adulto, básicamente porque el niño y la niña dependen de ayudas. En todas las situaciones en las que cuidemos y criemos a un niño/niña, por ejemplo al bañarlo, cambiar los pañales, aplicar lociones o alimentar al niño o niña, puedes indicar de varias maneras que se trata del propio cuerpo, que tiene su propio valor, y tú puedes ayudar a tomar decisiones sobre él, incluso cuando alguien debe estar allí para ayudar.
   Una buena manera de lograr esto es permitir (tan pronto como sea posible) que aprenda cómo lavar sus partes íntimas. Primero puedes mostrarle, en la ducha o la bañera, cómo lavar los genitales y el trasero y dejar que el niño o la niña lo intente por sí mismo. Otra manera es dejar que el niño/la niña participe durante los cambios de pañal y enseñarle tan pronto como sea posible el modo en que se puede limpiar a sí mismo después de usar el retrete. La boca es también una parte íntima. Anima al bebé a comer por sí mismo desde temprana edad (incluso si se ensucia) y no le des la comida por la fuerza en su boca. 
   Ya que los niños/las niñas pequeños dependen de la ayuda de los adultos y no siempre se les permite decidir por sí mismos, es importante que dediquemos tiempo para explicarles por qué hacemos cosas con sus cuerpos, tales como cambiar de pañales, y por qué a veces tenemos que hacer cosas que a ellos no les gustan o que no quieren hacer. Los esfuerzos realizados en la mesa o en el baño pueden ser complicados y consumir mucho tiempo, pero a la larga pueden ser de gran importancia. Al permitir que el niño/la niña participe desde temprana edad estamos fortaleciendo su integridad y su sentido de valor propio. 
   Como padre/madre de familia o adulto responsable de un niño/una niña pequeño también podrías tomar en cuenta el contacto físico de él o ella con otras personas. ¿Cómo nos comportamos cuando los parientes, amigos o desconocidos quieren abrazar y besar al niño o la niña? ¿Es posible que lo estemos promoviendo (sin saber cómo se siente el niño o la niña al respecto) solo por cortesía? 
   No fuerces al niño o niña a abrazar, besar o sentarse en las piernas de alguien. En lugar de ordenarle: Anda, ve y siéntate con la abuela, pregúntale: ¿Quieres sentarte en las piernas de la abuela? Esto ayuda al niño o niña a comprender que no debe estar cerca de otras personas si no lo desea. También ayuda a que se pregunte si le parece bien o mal y, por extensión, a definir límites. 
   Puedes hablar de manera general sobre la importancia de escuchar a otras personas y respetar lo que dicen y lo que desean. Cuando alguien dice: No, no lo quiero, no me parece bien seguir con lo que estabas haciendo. Eso pondrá a la persona triste, molesta o la asustará. Los niños y niñas que aprenden a responder ante las señales de otras personas también aprenden a escuchar a sus propios sentimientos y a definir límites para sí mismos. 



   Cuando el niño o niña tiene de 4 a 5 años de edad, también podemos plantear el hecho de que es posible que algunas personas quieran hacer “cosas malas”. Trata de encontrar una manera de hablar sobre esto sin asustar al niño o niña. Puedes explicar que si alguien hace o quiere hacer algo con su cuerpo que ellos no desean, pueden decir que no, y pueden contarles a otros adultos lo que ha ocurrido. 
   Desafortunadamente, es común que cuando los niños y niñas pequeños son víctimas de abusos, el agresor es alguien conocido y a quien posiblemente quieren. Así que tiene sentido decirles a los niños y las niñas que está bien decir que no incluso cuando quieren a esas personas, tal como cuando un hermano o hermana quiere jugar un juego y ellos no lo desean. A los niños y niñas pequeños les gusta explorar sus cuerpos mutuamente y a veces juegan de un modo íntimo. Esta es una parte natural de su desarrollo. Mientras todos los involucrados estén razonablemente cercanos en edad y talla, y sientan que el juego es aceptable, no hay motivos para preocuparse. Pero si alguien se siente incómodo o traspasa un límite, es importante que un adulto intervenga. 
   Existen muchas buenas oportunidades para conversar con los niños y niñas sobre estas cosas. Sus vidas cotidianas están llenas de situaciones y eventos en los cuales el cuerpo es fundamental. Por ejemplo, puedes aprovechar la oportunidad cuando un niño o niña descubre nuevas zonas y funciones del cuerpo, o cuando está tomando un baño con otros niños y niñas. El hecho de que los niños/niñas pequeños suelen hacer preguntas sobre el cuerpo nos dará oportunidades para tener conversaciones directas. 
   - Permite que el niño/la niña participe en sus cuidados diarios, tales como el cambio de pañales. 
   - Explícale qué estás haciendo con su cuerpo y por qué lo estás haciendo. Empieza a enseñar al niño o a la niña tan pronto como sea posible a lavar sus partes íntimas y a asearse después de usar el retrete. 
   - No obligues al niño o a la niña a abrazar, besar o a sentarse en las piernas de parientes o amigos. En lugar de eso, pregúntale si eso es algo que le gustaría hacer. 
   - Explícale que si alguien hace o quiere hacer algo con su cuerpo que él/ella no desea, puede decir que no y contarle a otros adultos al respecto. 
   - Enséñale al niño que no hay problema si dice no, incluso a personas que él/ella podría querer.
   El niño o niña empieza la escuela, hace nuevos amigos y se desarrollan nuevas normas sociales. Los adultos hacen bien al tener una mente abierta tanto al interior como alrededor del niño/niña y al conversar al respecto con él/ella, teniendo en cuenta en qué etapa de su desarrollo se encuentra. 



    Para muchos niños y niñas la pubertad empieza ya entre los 8 y 12 años de edad. El cuerpo crece y cambia y empieza a tener un aspecto más adulto, y esto, a su vez, desencadena pensamientos sobre la sexualidad y las relaciones íntimas con otras personas. Los amigos y amigas de la misma edad pueden influir en los niños y las niñas en esta etapa. 
   Los niños y niñas que han alcanzado la edad escolar pueden haber logrado ya un sentido muy desarrollado del cuerpo como algo valioso y sobre el cual pueden decidir. En estos casos, ellos y ellas saben a quiénes quieren tener cerca, y cómo decir que no cuando algo no parece correcto. Pero de repente aparece un conjunto nuevo de ideas. 
   Entre los 7 y 9 años, los niños y niñas normalmente son conscientes de que las relaciones íntimas existen, y obtienen los datos de los hermanos/hermanas, amigos/amigas o de los medios de comunicación, a no ser que los padres/madres de familia hayan decidido plantear el tema. Los niños y niñas de esta edad suelen preguntarse sobre sus propios cuerpos y sobre sus cambios: por qué lucen de ese modo, qué diferencias hay entre los géneros y si acaso sus propios cuerpos están bien. Al contribuir en etapas tempranas con conocimientos adecuados a su edad, los adultos tienen la oportunidad de brindar a los niños y niñas una imagen saludable y matizada sobre el cuerpo y la sexualidad. 
   Los niños y niñas pueden haber empezado a conversar sobre las relaciones íntimas en la escuela o pueden haber visto a sus padres besándose. Dichas situaciones promueven preguntas y brindan oportunidades para explicar que la cercanía es algo positivo cuando ocurre entre dos personas que se quieren mutuamente. 






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