Aviso: se emplea en este espacio ocasionalmente el neutro (acabado en -o) porque así se evita la tediosa lectura que podría suponer el uso de ambos términos en todas las ocasiones (niño/a, alumnos y alumnas, etc). El contenido de MuNDo AsPeRGeR está protegido por Creative Commons Attribution 4.0 International. Puede compartir libremente cualquier contenido citando MuNDo AsPeRGeR o al autor del texto. Encontrará las fuentes que usamos nosotros al pie cada artículo.


10/1/18

¿Qué es la atención conjunta?




Para poder desarrollar la Teoría de la Mente (ToM) primero es necesario adquirir una serie de habilidades precursoras, que se ha demostrado correlacionan con el posterior desarrollo de la cognición social; entre ellas la imitación, la atención conjunta y la simbolización.
Estas habilidades se adquieren en edades tempranas y facilitan el aprendizaje de funciones cognitivas más complejas que permitirán el desarrollo del pensamiento social. Cuando aparecen dificultades en alguna de estas áreas existe riesgo de alteraciones futuras en la comunicación y la Teoría de la Mente.



Entre los 6-12 meses de edad aparece la habilidad de coordinar la atención con la de un interlocutor en relación a un objeto de interés para el niño. Son los primeros protodeclarativos, e implica que el niño entiende la figura del otro diferenciada del “yo”. La atención conjunta requiere coordinación para establecer una interacción triádica entre el niño, el adulto y el objeto y debe estar recíprocamente supervisada: ambos interlocutores tienen que estar pendientes de lo que está atendiendo la otra persona y además, participar activamente en esta labor. (Campbell, 2002). Es decir, deben ser conscientes que comparten un centro de interés (Liszkowski, 2011).
Para ello es necesario:
   - Detección del foco de atención: capacidad de seguir la orientación de la atención, por ejemplo a través del seguimiento de la mirada o el señalamiento.
   - Coordinación social: manejo de estrategias más complejas como la toma de turnos o el cambio de papeles.
   - Manipulación de la atención: ser capaz de redirigir el foco de atención del interlocutor hacia un objeto o evento de interés.
   - Posición intencional: ser conscientes de que toda conducta está orientada a un objetivo.
   La capacidad de atención conjunta a los doce meses predice el vocabulario que adquirirá el niño. Se considera, por tanto, que la atención conjunta constituye la base del desarrollo social, cognitivo y del lenguaje. Podemos diferenciar dos tipos:
   - Respuesta a la atención conjunta: hace referencia a la capacidad de seguir la mirada del iterlocutor hacia la dirección que está mirando.
  - Iniciación de atención conjunta: implica intencionalidad de compartir algo con el interlocutor de manera espontánea,
captando su atención y dirigiéndola al punto de interés a través de la mirada, gestos, verbalizaciones, etc.
Del mismo modo, aconsejamos encarecidamente poner en práctica las habilidades aprendidas en el contexto natural del niño, con ejercicios variados que impliquen personas reales y entornos que permitan al niño reforzar también la iniciación espontanea de la atención conjunta; a continuación se proponen algunos juegos: Juegos y actividades para estimular la atención conjunta:
   - Utilizar el señalamiento en el día a día, actuando como modelos, y utilizar un lenguaje indeterminado (“coge eso” “mira” “dame aquello”).
   - Empezar señalando objetos de interés para el niño, desde una posición cercana al objeto y luego ir alejando progresivamente.
   - Jugar a juegos donde implique el uso del dedo índice, como apretar botones, manejo de tablet, explotar pompas, teléfono antiguo, etc.
   - Canciones y juegos donde se use el dedo índice para acompañar (Ralet ralet, Los 5 deditos, “Daddy finger”).
   - Utilizar juegos de turnos como construir una torre y, sin hablar, utilizar gestos (señalar o mirada) para indicar quién es el siguiente.
   - Colocar objetos en una mesa y jugar a adivinar cuál se está señalando o cuál se está mirando, cambiando de roles para trabajar iniciación y respuesta a la atención conjunta. De la misma forma, esconderlos por la habitación o por la casa y jugar a encontrar el tesoro escondido.
   - Hacerse fotos entre diferentes personas mirando un objeto de la habitación y luego enseñarlas y adivinarlas con los demás niños.
   - Aumentar la dificultad jugando al “Veo veo” con preguntas como ¿Qué quiero comer? o ¿Qué estoy pensando? En este caso se deberán hacer gestos y expresiones faciales para acompañar la mirada, por ejemplo mirar el aire acondicionado mientras nos encojemos de frío.
COLECCIÓN AUTISMIND:
La colección de cuadernos AutisMIND ha sido pensada para estimular el desarrollo de la Teoría de la en niños con trastornos del espectro autista. Es una herramienta de apoyo para ayudar a padres y profesionales a trabajar las habilidades mentalistas y enseñar a los niños a ponerse en el lugar del otro, ajustando su propio comportamiento para adaptarse al contexto.
   AutisMIND consta de 10 cuadernos que abordan diferentes aspectos precursores de la Teoría de la Mente: Atención conjunta, Emociones básicas, Emociones complejas, Percepción global, Interpretación de emociones por el contexto, Anticipaciones, Sensaciones físicas, Simbolización, Los sentidos y Perspectivas visuales.
   Cada cuaderno contiene más de 100 ejercicios y 5 niveles de dificultad creciente, en base al desarrollo neuro-típico del niño y han sido elaborados por un equipo multidisciplinar de psicólogos, psicopedagogos y logopedas, junto la participación activa de las familias.



¿Cómo utilizar el cuaderno AutisMIND?
Las posibilidades del cuaderno son muchas pero lo verdaderamente importante es poder adaptar la presentación de los ejercicios a cada niño, de forma que las preguntas se ajusten al nivel y características del usuario y el aprendizaje sea acorde al nivel de cada uno. Las consignas han sido pensadas para empezar utilizando preguntas con verbos más sencillos, como “¿Qué está señalando?” para pasar después a otras más complejas como por ejemplo “Qué quiere?” o “¿Qué le gusta más?”. Es importante conocer qué nivel de comprensión tiene el niño y utilizar las preguntas adecuadas hasta asegurarse que se puede pasar a un nivel de abstracción mayor.
Obtenga los libros de la colección con un 10% de descuento y gastos de envío gratis utilizando el código promocional #DTOMUNDOASPERGER al realizar su compra en www.psylicomediciones.com
Se plantea la posibilidad de unir con una línea con la idea de focalizar primero la atención del niño en el dedo o los ojos del personaje principal y luego, llevarla hasta el objeto señalado, pero se puede simplemente redondear la respuesta correcta o solo tocar el objeto si así resulta más ágil y sencillo.


  ¿Se puede complementar el cuaderno con la app AutisMIND?
   La idea del cuaderno es ofrecer una manera diferente de estimular la atención conjunta, así que cualquier otro sistema que permita practicar y desarrollar esta habilidad será muy aconsejable. De hecho se han modificado los ejercicios para que no sean iguales que en la aplicación, de forma que puedan ser compatibles las dos modalidades sin responder de memoria.
   AutisMIND es una app para estimular el desarrollo de la Teoría de la Mente y el pensamiento social en niños con Trastornos del Espectro Autista. Es una herramienta de apoyo para ayudar a padres y profesionales a trabajar las habilidades mentalistas en niños con TEA. Siguiendo una estructura organizada y definida, AutisMIND plantea 10 temas diferentes que abordan aspectos relacionados con la Teoría de la Mente, con 6 niveles de dificultad creciente y con un total de más de 1.000 ejercicios lúdicos e interactivos. En esta primera aplicación los temas elegidos se centran en habilidades precursoras al pensamiento social, como la atención conjunta o la capacidad de simbolizar, sin las cuales resulta muy difícil poder desarrollar la Teoría de la Mente, que permita al niño/a inferir estados mentales en el otro y ajustar su propio comportamiento para adaptarse a una situación determinada.




No hay comentarios:

Publicar un comentario

Redefiniendo el síndrome de Asperger::

Técnicamente el síndrome de Asperger (SA) es un trastorno del espectro autista (TEA). Se trata de un trastorno que se manifiesta con la incapacidad para comunicarse convencionalmente, dificultades para asumir habilidades sociales de forma natural y también dificultades para comprender la conducta social de los demás.
Por ejemplo, en el lenguaje de las personas con Asperger están presentes una serie de alteraciones como el uso excesivamente formal, rebuscado o pedante; las dificultades para iniciar una conversación o para dejar de hablar y ceder el turno a otros cuando la conversación gira en torno un tema de interés restrictivo de la persona en cuestión; etc.

Las personas con síndrome de Asperger normalmente sienten la necesidad de tenerlo todo estructurado en su cabeza para poderlo comprender. prácticamente todos tienen intereses peculiares, restrictivos, único o incluso obsesivos; muchos son torpes debido a problemas de motricidad; la mayoría no juegan en grupo y tampoco se les dan bien los deportes (aunque insistimos en que siempre hay excepciones).

Tener síndrome de Asperger, y/o un hijo/a con síndrome de Asperger, incide en las relaciones personales de la unidad familiar, dificulta la socialización de todos sus miembros, la educación del menor resulta estresante y genera ansiedad, sobre todo si el centro escolar no colabora para cubrir sus necesidades educativas especiales y son alumnos que mayoritariamente padecen acoso escolar.

El Asperger no tiene consideración de enfermedad sino de síndrome (conjunto de síntomas) y la diversidad de funcionamiento va a estar ahí por siempre aunque, gracias a terapias, intervención y la ayuda familiar y profesional, sus dificultades pueden aminorar con el tiempo (y mucho trabajo y esfuerzo) y mantener lo que se llama "una vida normal". La media de edad ronda los 5 o 6 años cuando se produce el diagnóstico (mucho más tarde en el caso de las chicas porque sus rasgos son más sutiles y los diagnosticadores aún no están suficientemente entrenados para percibirlos) aunque sus rasgos especiales suelen hacerse patentes a partir de los 3 años de edad. Algunos de estos niños y niñas presentan comportamientos “especiales” casi desde su nacimiento (por ejemplo hiperactividad y déficit de atención en alguna época, un comportamiento excesivamente infantil para su edad, aprenden a leer solos (hiperlexia), no miran a los ojos al hablar (mirada anómala), tienen rabietas que para los demás son incomprensibles y desmesuradas, son muy literales, etc. y cuándo no, ni sobre qué temas es apropiado hacerlo según el contexto, ni cuándo intervenir o cómo iniciar una conversación. Los gestos, el rostro y las expresiones corporales de los demás les resultan confusos a menudo porque la mayoría de personas con síndrome de Asperger solo interpretan el lenguaje verbal (las palabras) y no comprenden bien el no verbal. Por tanto, aunque su semántica sea rica (normalmente tienen un vocabulario incluso mucho mejor que la de sus iguales) y su sintaxis correcta (saben perfectamente construir una oración y expresarse de forma normativamente correcta a nivel sintáctico y semántico) fallan estrepitosamente en la pragmática. Eso hace que su comportamiento social parezca “anormal”.

El conjunto de rasgos (o síntomas) más importantes del síndrome de Asperger son:

1. Deficiencias sociales: carecen de recursos para interpretar las señales sociales y el lenguaje no verbal por lo que su lenguaje pragmático falla. Esto significa que a la hora de interpretar emociones pueden errar o no saber cómo expresar las suyas propias.

2. A menudo no reconocen signos del intercambio de la toma de turno por lo que no saben cuándo pueden hacerlo. Son literales, mucho más cuanto menos edad tengan. Las personas con síndrome de Asperger entienden el lenguaje verbal sin poder interpretar su componente prevaricador (las mentiras, las frases hechas, las metáforas, los juegos de palabras, etc.). Como no comprenden bromas, sobreentendidos, lenguaje metafórico, chistes, etc. y tampoco comprenden conceptos abstractos casi siempre son incapaces de intuir lo que otros piensan o cómo se sienten los demás, lo cual significa que tienen graves problemas en lo que se conoce como "teoría de la mente".

3. Tienen focos de interés absorbentes. Se interesan por cuestiones que a otras personas les podrían parecer irrelevantes y llegan a convertir esos temas en verdaderas pasiones y en intereses exclusivos, focalizando todo su interés en el aprendizaje de tantos datos como caigan en sus manos o en actividades de colección sobre esas áreas de interés. Adquieren conocimientos muy concretos hasta llegar a ser verdaderos expertos y, a la vez, a veces ignoran aquellos otros temas que no les interesan en absoluto (esto puede desembocar en fracaso escolar). Consiguiendo que sus intereses particulares formen parte de su aprendizaje pueden llegar a realizar estudios superiores con éxito y si además esos intereses absorbentes los pueden utilizar en el entorno laboral serán personas eficaces y muy útiles en su trabajo.

4. Establecen rituales muy estrictos: necesitan rutinas, si sus costumbres, sus horarios o sus actividades varían, y no se les ha anticipado que habrá un cambio, experimentan ansiedad. Pequeñas diferencias en su rutina, que aparentemente no tienen importancia, a ellos/as les pueden llegar a alterar muchísimo. Necesitan saber en todo momento qué día de la semana es, qué actividades tienen previsto hacer en ese día, etc. Eso hace necesaria la anticipación de los cambios: si por cualquier causa se van a alterar sus rutinas conviene explicárselo con antelación para no provocarles ansiedad.

5. La mayoría de personas con síndrome de Asperger presentan motricididad dañada en mayor o menor medida: son torpes y patosos. De ahí que por lo general los juegos en grupo y los deportes se les den mal. Eso agrava el problema de socialización porque sus compañeros de juegos les rechazan en sus equipos e, incluso, llegan a prohibirles la participación. Los adultos suelen tropezar, los niños se caen y se golpean a menudo, les cuesta aprender a montar en bici, atarse los cordones de los zapatos o abotonarse la ropa. Con el tiempo, la práctica y mucha insistencia se mejoran mucho las habilidades motrices pero suele quedar cierta torpeza en la edad adulta.
Por lo demás… son personas con sus capacidades cognitivas intactas. No hay ningún rasgo físico que les diferencie de los otros niños y pasan desapercibidos en el grupo aunque se les suele clasificar como “raritos” o “excéntricos”. La mayoría de personas con síndrome de Asperger tiene una memoria excepcional por lo que suelen aprender muchísimos datos (especialmente sobre sus temas de interés). Su memoria es sobre todo visual-espacial así que recuerdan pequeños detalles que los demás no recordamos. Sin embargo necesitan adquirir habilidades sociales, y requieren apoyo terapéutico/psicológico prácticamente toda su vida, por lo que es importante ponerles en manos de profesionales tan pronto como sean diagnosticados y trabajar individualmente las dificultades concretas que presenta cada persona en particular.
No sirven generalizaciones de cara a la intervención: hay que concretar las dificultades de cada uno y enfocarse en ellas para ayudar de verdad a esa persona.




Licencia de contenido:

Creative Commons License

This work is licensed under a Creative Commons Attribution 4.0 International License.
Puede reproducir cualquier contenido de este espacio siempre y cuando cite la fuente. Los contenidos que pertenecen a otros autores y que se han compartido aquí estarán sujetos a sus propios derechos.