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22/11/17

Telefonofobia en las personas (con) síndrome de Asperger.




Estamos concienciando siempre sobre la hipersensibilidad sensitiva y nos olvidamos por completo de la "telefonofobia".
No se tiene en cuenta y somos muchos los que la sufrimos así que desde MuNDo AsPeRGeR apelamos a la comunidad científica para que estudien esto pronto !Por favor! Los teléfonos nos permiten comunicarnos con personas que se encuentran lejos de nosotros. Son una herramienta indispensable para nuestra vida diaria y para muchos trabajos, por lo que se consideran uno de los inventos más importantes de la historia de la humanidad.
   Muchos (Asperger o no) odiamos o tememos el teléfono o no habría ilustraciones como esta difundiéndose por ahí:
Las fobias son fenómenos frecuentes, y muchos pacientes acuden a terapia psicológica para tratarlas. El miedo es un sentimiento que todos experimentamos, y es relativamente frecuente sentir malestar y temor por algo. Ahora bien, en algunos casos, estos temores son realmente irracionales, por lo que es necesario buscar ayuda profesional.
   Para nosotros fue tranquilizador averiguar que los problemas en el uso del teléfono (especialmente para efectuar o atender llamadas) es algo relativamente normal entre las personas (con) síndrome de Asperger y no "una manía" que algunos de nosotros teníamos. Nos ha pasado con el teléfono lo mismo que con el cepillado de dientes: descubrir que hay un montón de Asperger a los que les produce angustia, arcadas y mucho malestar fue toda una liberación.
   Todo esto lo vamos conociendo gracias al contacto entre personas adultas con el síndrome que pensábamos que algunas cosas que sufrimos o nos ocurren eran algo individual y propio solo de nuestra persona y poco a poco vamos descubriendo que es algo bastante frecuente o, al menos, no único, entre las personas con el mismo diagnóstico.↓ 
Autor desconocido

Centrándonos en el tema de los teléfonos nos encontramos que el grupo Aspergenias se preguntaban opor qué a algunos Asperger no les gusta hablar por teléfono. Es una duda que compartimos así que reproducimos algunos de los argumentos que se daban: "A mucha gente le encanta hablar al teléfono y pasa horas y horas intercambiando charla con otro, pero para algunos la tarea de atender a una llamada puede ser más difícil que resolver una ecuación de matemáticas. Esto generalmente es algo que algunos individuos con síndrome de Asperger acostumbran pensar al ver en el dilema de tener que hablar al teléfono. Atender un teléfono es algo que requiere una cierta interacción con otra persona y algunos Asperger suelen encontrarse en un conflicto" ya que una de nuestras dificultades es la interacción. "Generalmente a una persona Asperger no le gusta atender llamadas telefónicas de las que necesite transmitir un mensaje a otra persona. Esto porque esas personas tienden a olvidar lo que se le ha dicho a través de la llamada y casi nunca pasan el mensaje correcto al interlocutor interesado. Otro problema que molesta a algunos Asperger es que ellos nunca saben el momento exacto en que deben hablar en un enlace, lo que puede acabar causando cierta vergüenza por interrumpir a la persona del otro lado de la línea. Debido a estos dos problemas muchas personas Asperger sólo atienden una llamada telefónica o hacen una llamada cuando es estrictamente necesaria."
Esta es una curiosidad interesante de personas (con) Asperger que, a pesar de afectar a muchas personas alrededor del mundo, todavía es desconocida y muchas veces olvidada por la población en general.
  En el blog Oantisocialsite abordan también este tema intentando explicar por qué algunos Asperger no gustan de hablar al teléfono cuando, entre la población general, a mucha gente le encanta hablar al teléfono y pasa horas y horas intercambiando charla con otros. Describen que para algunos (por ejemplo para algunas personas con síndrome de Asperger) la tarea de atender a una llamada puede ser muy difícil. Como ya hemos comentado atender el teléfono es algo que requiere una cierta interacción social (área problemática para el Asperger) con otra persona cualquiera así que, algunos, suelen ponerse nerviosos al encontrarse ante el conflicto de atender o no una conexión telefónica.↓


¿Alguna vez ha tratado de ponerse en contacto con una persona por teléfono y después de varios intentos fallidos te das cuenta de que no sólo están evitando sus llamadas, pero las de los demás también? El problema no es que ellos no quieren hablar con usted; es sólo que tienen una ansiedad natural que gira en torno a las llamadas telefónicas personales. Los individuos, que no se atreven a hacer llamadas o incluso a responder a su teléfono, pueden tener lo que los expertos llaman telefonofobia.
   La telefonofobia no es algo que nosotros nos hayamos inventado. Se define como un persistente, anormal y injustificado miedo a los teléfonos y quienes padecen de esta condición temen hacer o recibir llamados, incluso el temor puede llegar a abarcar el timbre del teléfono (muchas personas con asperger mantienen el teléfono móvil silenciado o en modo avión para no oír el timbre de las llamadas). Las fobias normalmente se desarrollan debido a un tipo de aprendizaje asociativo, llamado condicionamiento clásico, que ocurre cuando una persona vive un evento traumático y asocia los estímulos fóbicos a este evento. De hecho hay varias razones por las que se puede desarrollar esta fobia tan peculiar: 
   - Una mala experiencia con teléfonos en el pasado (por ejemplo, recibir una terrible noticia mientras se hablaba por teléfono, o ser amenazado, etc.)
   - Ser resultado de la fotofobia, es decir, el miedo a los ruidos fuertes. Es posible que la persona haya tenido una mala experiencia con sonidos repentinos en el pasado (de hecho, no hace falta que sea una experiencia recurrente, incluso una experiencia aislada desagradable puede llevar a que se desarrolle una fobia) y más adelante este sentimiento se puede transferir a otros sonidos (como el timbre del teléfono en el caso de la telefonofobia). Una vez que el timbre del teléfono ha sido asociado con sentimientos de incomodidad otras asociaciones se incorporan y tiene lugar el miedo a todo lo relacionado con los teléfonos.
   - En el caso de las personas (con) síndrome de Asperger puede producirse por la hipersensibilidad auditiva, de forma que el sonido del teléfono al recibir una llamada resulte insoportable; por las dificultades en la interacción social, ya que hablar con alguien resulta difícil para nosotros aunque se trate de hablar "a distancia"; puede también producirse porque como no vemos al interlocutor nos cuesta aún más interpretar su mensaje ya que lo que aprendemos para interpretar el lenguaje no verbal en una conversación en este caso no tenemos la oportunidad de ponerlo en práctica. Puede que también haya otros motivos que desconocemos ya que no hay investigaciones al respecto pero el caso es que muchas personas con este diagnóstico sufrimos la telefonofobia.
La sintomatología es común en todos los trastornos fóbicos pues lo único que varía es el estímulo que lo causa. Al tratarse de un trastorno de ansiedad, éste es su principal síntoma, unido al miedo y al malestar, lo que provoca una respuesta de evitación. El malestar y la ansiedad son tan grandes que el fóbico desea salir de la situación lo antes posible para reducir los síntomas. Estos síntomas se producen a tres niveles: cognitivo, conductual y físico. Los síntomas cognitivos incluyen el miedo y ansiedad frente a los teléfonos móviles, así como la angustia, confusión, falta de concentración, pensamientos irracionales, etc. La evitación de cualquier situación en la que la persona puede visualizar tener cerca un teléfono móvil es su principal síntoma conductual. Los síntomas físicos incluyen: aceleración del pulso, hiperventilación, dolor estomacal y náuseas, sensación de ahogo, boca seca, etc. Es una ansiedad natural o el miedo que se apodera de una persona cada vez que oyen el timbre del teléfono o se ponen en la posición de tener que realizar una llamada telefónica. La mayoría de nosotros conocemos el miedo o la inquietud que nos golpea cuando suena el teléfono a las dos de la mañana. En la mayoría de los casos, si el teléfono suena a las dos de la mañana, significa una cosa, la persona en el otro necesita ayuda inmediatamente o tiene malas noticias y no puede esperar hasta mañana. Pero la telefonofobia no es el miedo de contestar el teléfono a las dos de la mañana, se trata simplemente de una evitación no saludable de usar un teléfono en cualquier momento, de día o de noche. ↓



Para tratar la telefonofobia es necesario encontrar cuál fue el estímulo inicial, es decir, cuál o cuáles sonidos fueron tan desagradables como para iniciar la reacción en cadena que conduce a la fobia o cuál es el problema en la interacción que provoca la fobia. Esto se complica debido a que una vez que uno se enfoca en el resultado final (la telefonofobia) el cerebro puede olvidar qué lo causó e incluso el fóbico puede, al final, no tener reacción ante el estímulo original que desencadenó en primer lugar la fobia.
   Es posible, aún padeciendo la fobia, utilizar el teléfono, si bien resulta desagradable, agotador y difícil. ↓  



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Fuentes para consulta:
- Fobias.net: telefonofobia.  http://www.fobias.net/Telefonofobia.html
- Guía de Psicología: telefonofobia. http://guiapsicologia.com/fobias/telefonofobia/

2 comentarios:

  1. Me parece que quisieron decir fonofobia para referirse a la aversión por los ruidos fuertes. La fotofobia es aversión a la luz.

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  2. Yo evito las llamadas por celular a menos que sean personas de mi entorno confiable porque el ruido natural del ambiente es tan intenso como la conversación y no puedo discriminar, centrarme en la conversación, atender y entender lo que me dicen, me siento bastante frustrada, no sé en qué momento es pertinente hablar y me siento juzgada como tonta o sorda, cuando en realidad tengo sensibilidad auditiva. Prefiero usar whatsapp y escribir para comunicarme.

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Redefiniendo el síndrome de Asperger::

Técnicamente el síndrome de Asperger (SA) es un trastorno del espectro autista (TEA). Se trata de un trastorno que se manifiesta con la incapacidad para comunicarse convencionalmente, dificultades para asumir habilidades sociales de forma natural y también dificultades para comprender la conducta social de los demás.
Por ejemplo, en el lenguaje de las personas con Asperger están presentes una serie de alteraciones como el uso excesivamente formal, rebuscado o pedante; las dificultades para iniciar una conversación o para dejar de hablar y ceder el turno a otros cuando la conversación gira en torno un tema de interés restrictivo de la persona en cuestión; etc.

Las personas con síndrome de Asperger normalmente sienten la necesidad de tenerlo todo estructurado en su cabeza para poderlo comprender. prácticamente todos tienen intereses peculiares, restrictivos, único o incluso obsesivos; muchos son torpes debido a problemas de motricidad; la mayoría no juegan en grupo y tampoco se les dan bien los deportes (aunque insistimos en que siempre hay excepciones).

Tener síndrome de Asperger, y/o un hijo/a con síndrome de Asperger, incide en las relaciones personales de la unidad familiar, dificulta la socialización de todos sus miembros, la educación del menor resulta estresante y genera ansiedad, sobre todo si el centro escolar no colabora para cubrir sus necesidades educativas especiales y son alumnos que mayoritariamente padecen acoso escolar.

El Asperger no tiene consideración de enfermedad sino de síndrome (conjunto de síntomas) y la diversidad de funcionamiento va a estar ahí por siempre aunque, gracias a terapias, intervención y la ayuda familiar y profesional, sus dificultades pueden aminorar con el tiempo (y mucho trabajo y esfuerzo) y mantener lo que se llama "una vida normal". La media de edad ronda los 5 o 6 años cuando se produce el diagnóstico (mucho más tarde en el caso de las chicas porque sus rasgos son más sutiles y los diagnosticadores aún no están suficientemente entrenados para percibirlos) aunque sus rasgos especiales suelen hacerse patentes a partir de los 3 años de edad. Algunos de estos niños y niñas presentan comportamientos “especiales” casi desde su nacimiento (por ejemplo hiperactividad y déficit de atención en alguna época, un comportamiento excesivamente infantil para su edad, aprenden a leer solos (hiperlexia), no miran a los ojos al hablar (mirada anómala), tienen rabietas que para los demás son incomprensibles y desmesuradas, son muy literales, etc. y cuándo no, ni sobre qué temas es apropiado hacerlo según el contexto, ni cuándo intervenir o cómo iniciar una conversación. Los gestos, el rostro y las expresiones corporales de los demás les resultan confusos a menudo porque la mayoría de personas con síndrome de Asperger solo interpretan el lenguaje verbal (las palabras) y no comprenden bien el no verbal. Por tanto, aunque su semántica sea rica (normalmente tienen un vocabulario incluso mucho mejor que la de sus iguales) y su sintaxis correcta (saben perfectamente construir una oración y expresarse de forma normativamente correcta a nivel sintáctico y semántico) fallan estrepitosamente en la pragmática. Eso hace que su comportamiento social parezca “anormal”.

El conjunto de rasgos (o síntomas) más importantes del síndrome de Asperger son:

1. Deficiencias sociales: carecen de recursos para interpretar las señales sociales y el lenguaje no verbal por lo que su lenguaje pragmático falla. Esto significa que a la hora de interpretar emociones pueden errar o no saber cómo expresar las suyas propias.

2. A menudo no reconocen signos del intercambio de la toma de turno por lo que no saben cuándo pueden hacerlo. Son literales, mucho más cuanto menos edad tengan. Las personas con síndrome de Asperger entienden el lenguaje verbal sin poder interpretar su componente prevaricador (las mentiras, las frases hechas, las metáforas, los juegos de palabras, etc.). Como no comprenden bromas, sobreentendidos, lenguaje metafórico, chistes, etc. y tampoco comprenden conceptos abstractos casi siempre son incapaces de intuir lo que otros piensan o cómo se sienten los demás, lo cual significa que tienen graves problemas en lo que se conoce como "teoría de la mente".

3. Tienen focos de interés absorbentes. Se interesan por cuestiones que a otras personas les podrían parecer irrelevantes y llegan a convertir esos temas en verdaderas pasiones y en intereses exclusivos, focalizando todo su interés en el aprendizaje de tantos datos como caigan en sus manos o en actividades de colección sobre esas áreas de interés. Adquieren conocimientos muy concretos hasta llegar a ser verdaderos expertos y, a la vez, a veces ignoran aquellos otros temas que no les interesan en absoluto (esto puede desembocar en fracaso escolar). Consiguiendo que sus intereses particulares formen parte de su aprendizaje pueden llegar a realizar estudios superiores con éxito y si además esos intereses absorbentes los pueden utilizar en el entorno laboral serán personas eficaces y muy útiles en su trabajo.

4. Establecen rituales muy estrictos: necesitan rutinas, si sus costumbres, sus horarios o sus actividades varían, y no se les ha anticipado que habrá un cambio, experimentan ansiedad. Pequeñas diferencias en su rutina, que aparentemente no tienen importancia, a ellos/as les pueden llegar a alterar muchísimo. Necesitan saber en todo momento qué día de la semana es, qué actividades tienen previsto hacer en ese día, etc. Eso hace necesaria la anticipación de los cambios: si por cualquier causa se van a alterar sus rutinas conviene explicárselo con antelación para no provocarles ansiedad.

5. La mayoría de personas con síndrome de Asperger presentan motricididad dañada en mayor o menor medida: son torpes y patosos. De ahí que por lo general los juegos en grupo y los deportes se les den mal. Eso agrava el problema de socialización porque sus compañeros de juegos les rechazan en sus equipos e, incluso, llegan a prohibirles la participación. Los adultos suelen tropezar, los niños se caen y se golpean a menudo, les cuesta aprender a montar en bici, atarse los cordones de los zapatos o abotonarse la ropa. Con el tiempo, la práctica y mucha insistencia se mejoran mucho las habilidades motrices pero suele quedar cierta torpeza en la edad adulta.
Por lo demás… son personas con sus capacidades cognitivas intactas. No hay ningún rasgo físico que les diferencie de los otros niños y pasan desapercibidos en el grupo aunque se les suele clasificar como “raritos” o “excéntricos”. La mayoría de personas con síndrome de Asperger tiene una memoria excepcional por lo que suelen aprender muchísimos datos (especialmente sobre sus temas de interés). Su memoria es sobre todo visual-espacial así que recuerdan pequeños detalles que los demás no recordamos. Sin embargo necesitan adquirir habilidades sociales, y requieren apoyo terapéutico/psicológico prácticamente toda su vida, por lo que es importante ponerles en manos de profesionales tan pronto como sean diagnosticados y trabajar individualmente las dificultades concretas que presenta cada persona en particular.
No sirven generalizaciones de cara a la intervención: hay que concretar las dificultades de cada uno y enfocarse en ellas para ayudar de verdad a esa persona.




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