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9/11/17

Programa SEA para el desarrollo de habilidades sociales, emocionales y de atención plena para jóvenes.


Celma,L. y Rodríguez-Ledo, C. (2017).
Programa SEA, desarrollo de habilidades
sociales, emocionales y de atención plena
para jóvenes. Madrid: TEA ediciones.

   Os presentamos el Programa SEA. Programa estructurado que permite trabajar diferentes habilidades socioemocionales como la atención y comprensión emocional, la regulación y reparación emocional y la regulación y adaptación social. Todo ello a la vez que se trabaja de forma transversal el mindfulness.
   El programa SEA pretende mejorar en los jóvenes su capacidad para reconocer los sentimientos propios y ajenos así como su habilidad para manejarlos, es decir, pretende mejorar su inteligencia socioemocional. Se estructura en 18 sesiones semanales en las que se llevan a cabo distintas actividades tanto individuales como colectivas. A lo largo de las sesiones se trabajan diferentes aspectos. Para favorecer el dinamismo de las sesiones las técnicas utilizadas son diversas e incluyen desde actividades de relajación y roleplaying, hasta sesiones de escucha o de visionado de vídeos. Todas ellas cuentan con un formato bien estructurado y todos los materiales necesarios para facilitar el desarrollo de la sesión.
   El programa ha sido especialmente diseñado para su empleo en el ámbito escolar, pudiéndose ajustar la duración a una sesión de tutoría. Sin embargo, puede ser una herramienta de gran utilidad en otros contextos (clínico, social, etc.) en los que se trabaje con jóvenes.



   RESUMEN:
   En este trabajo se presenta el proyecto de investigación consistente en el diseño, aplicación y evaluación de resultados del programa de educación socio-emocional para adolescentes SEA. Este programa trata de mejorar las habilidades emocionales y sociales de los jóvenes basadas en el modelo propuesto por el grupo de investigación GROP. Se trabaja también desde la perspectiva de la psicología positiva, el estilo educativo paterno y el uso de técnicas de atención plena o mindfulness. Se está llevando a cabo en un IES (Instituto de educación secundaria) de la ciudad de Zaragoza con una muestra de casi 200 alumnos y alumnas de 1º ESO. El programa actual consta de 20 sesiones y está basado en uno piloto aplicado el curso escolar pasado. El diseño de la investigación así como los instrumentos y procedimientos con los que se está llevando a cabo se exponen aquí exhaustivamente.

   Introducción y Problema de investigación:
   El interés por los aspectos sociales y emocionales del aprendizaje es algo que ha llamado la atención en los últimos años un a gran número de expertos en pedagogía y educación. Según la asociación norteamericana CASEL (2007) se ha dado una explosión del pensamiento y la investigación en esta área, que se ha traducido en una atención hacia el desarrollo y la enseñanza de tales habilidades en diferentes ámbitos: el lugar de trabajo, los centros educativos, como formación permanente, etc. Este interés toma especial importancia en la educación de nuestros niños y jóvenes, dado que son ellos los que todavía están desarrollando tales habilidades emocionales y sociales. Estas habilidades van a ser determinantes en la formación de su personalidad, en sus presentes y futuras relaciones sociales e, incluso, en su éxito profesional. Tal es la importancia de trabajar y potenciar el aprendizaje de estas capacidades en los alumnos que no se entiende que estos elementos sólo empiecen a considerarse importantes en la educación reglada. Deberían por tanto formar parte del currículo de manera clara y determinante.
   Pretendemos trabajar competencias socio emocionales, entendiéndolas como el conjunto de conocimientos, capacidades, habilidades y actitudes necesarias para comprender, expresar y regular de forma apropiada los fenómenos emocionales propios y ajenos. Otra definición de habilidades socio emocionales interesante y en el mismo sentido que la nuestra es la defendida por el grupo CASEL que entiende que las habilidades socio emocionales son aquellas necesarias para crear relaciones positivas con otros y entender y regularse a si mismo y a las propias emociones, pensamientos y comportamientos (2007). Ellos mismos promueven que si las personas poseen tales habilidades, podrán entender y responder a las emociones y comportamientos de otros de manera más positiva a largo plazo para uno mismo y los demás.


   La educación y el trabajo en tales competencias supone una innovación absolutamente necesaria. En nuestro país se han comenzado a trabajar, con menos extensión y profundidad que en otros como Inglaterra o Finlandia, de manera más atomizada que global (Ruiz-Aranda, D., Fernandez-Berrocal, P., Cabello, R. y Salguero, J., 2008) y, muchas veces, apartada de la enseñanza ordinaria. Según Bisquerra, el trabajo educativo para desarrollar las habilidades emocionales ha de ser un proceso educativo, continuo y permanente y que busca potenciar el desarrollo de las competencias emocionales, como elemento esencial del desarrollo integral de la persona, con objeto de capacitarle para afrontar mejor los retos que se le plantean en la vida cotidiana (Caballero, 2007).
   En este sentido existen ciertos programas interesantes y relacionados con estas cuestiones, como el “programa para el desarrollo de la personalidad y la educación en derechos humanos” de Garaigordobil (2008) o el programa SEAL (social and emotional aspects of learning for secondary schools) que se esta llevando a cabo en el Reino Unido en la actualidad. Estos programas y otros aportan datos que muestran ventajas como (Programa ESOL: National Strategy, 2007) mejores resultados académicos para los alumnos y las escuelas, un aprendizaje más eficaz, mejor resolución de problemas, mayor motivación intrínseca, mejor comportamiento en clase, una mayor asistencia escolar, alumnos más responsables y una cultura de la escuela más positiva.
   Pretendemos trabajar este bienestar personal y emocional desde diferentes técnicas que repercutan en las habilidades sociales de los alumnos (asertividad, comunicación emocional, empatía, resolución de conflictos, etc), pero, también, en las habilidades personales emocionales como el conocimiento emocional, la regulación emocional o el desarrollo de las capacidades de atención plena (mindfulness). Hoy en día nuestros alumnos parecen presentar en un número de incidencia muy elevado pocas capacidades de atención, en especial si es sostenida, que algunos autores coinciden en definir como zapping mental (Pagés y Reñé, 2008). Este zapping mental se representa en la impaciencia que demuestran en muchos ámbitos, y parece estar relacionada con la superestimulación a la que están sometidos hoy en día. Esta puede ser, a su vez, una de las razones del exponencial incremento de casos de trastornos por déficit de atención con o sin hiperactividad (Pagés y Reñé, 2009).



   Consideramos que, para trabajar de manera global y comprensiva las habilidades socio emocionales de los adolescentes, no podemos dejar de lado esta problemática ni obviar su importancia en su bienestar emocional. Por tal razón pretendemos trabajar en el desarrollo de las habilidades socio emocionales mediante el uso de, entre otras, técnicas que promuevan la atención plena de nuestros alumnos. En definitiva, el de educación socio emocional para adolescentes que aquí exponemos busca potenciar de manera efectiva las habilidades emocionales y sociales de nuestros alumnos basándose en la psicología positiva, las nuevas técnicas de atención plena y el trabajo directo y continuado en el aula. Se busca así potenciar los factores preventivos y de bienestar que incidan en múltiples aspectos (violencia, bullying, inadaptación, comportamientos asociales, dispersión o zapping mental, buen ambiente de clase, resolución de conflictos, maduración, etc.).




   Los principales objetivos del nuevo programa SEA son los de:
    - Mejorar las habilidades emocionales personales como medida preventiva ante problemas socioemocionales y para la mejora del bienestar emocional de los alumnos y alumnas.
    - Mejorar las habilidades sociales interpersonales como medida preventiva ante problemas socioemocionales y para la mejora de la adaptación social de los alumnos y alumnas.
    - Decrementar problemas de socialización en el grupo.
    - Reducir las dificultades de inadaptación personal y emocional de los alumnos en la transición primaria-secundaria.
    - Incrementar las capacidad de atención y concentración del alumnado.
    - Promover las capacidades de resolución eficaz de conflictos interpersonales de manera pacífica en los alumnos y alumnas.
    - Mejorar la calidad de la convivencia escolar en el centro y en el aula.
    - Potenciar un clima del aula positivo para el desarrollo eficaz de las diferentes clases.
    - Rebajar el tono de activación general del aula que permita un mejor rendimiento y aprovechamiento de las clases.
    - Mejorar el rendimiento académico de los alumnos y alumnas.
    - Conseguir que los alumnos adquieran mejores habilidades de trabajo en grupo y equipo.









___________
Fuentes y bibliografía de consulta:
- Celma,L. y Rodríguez-Ledo, C. (2017). Programa SEA, desarrollo de habilidades sociales, emocionales y de atención plena para jóvenes. Madrid: TEA ediciones. http://www.ub.edu/jornadeseducacioemocional/wp-content/uploads/2012/04/4.Programa-SEA-Desarrollo-de-las-habilidades-emocionales-y-sociales-de-los-j%C3%B3venes-en-el-aula.-C%C3%A9sar-Rodr%C3%ADguez-Laura-Celma-Santos-Orejudo-Luis-Mar%C3%ADa-Rodr%C3%ADguez..pdf
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Redefiniendo el síndrome de Asperger::

Técnicamente el síndrome de Asperger (SA) es un trastorno del espectro autista (TEA). Se trata de un trastorno que se manifiesta con la incapacidad para comunicarse convencionalmente, dificultades para asumir habilidades sociales de forma natural y también dificultades para comprender la conducta social de los demás.
Por ejemplo, en el lenguaje de las personas con Asperger están presentes una serie de alteraciones como el uso excesivamente formal, rebuscado o pedante; las dificultades para iniciar una conversación o para dejar de hablar y ceder el turno a otros cuando la conversación gira en torno un tema de interés restrictivo de la persona en cuestión; etc.

Las personas con síndrome de Asperger normalmente sienten la necesidad de tenerlo todo estructurado en su cabeza para poderlo comprender. prácticamente todos tienen intereses peculiares, restrictivos, único o incluso obsesivos; muchos son torpes debido a problemas de motricidad; la mayoría no juegan en grupo y tampoco se les dan bien los deportes (aunque insistimos en que siempre hay excepciones).

Tener síndrome de Asperger, y/o un hijo/a con síndrome de Asperger, incide en las relaciones personales de la unidad familiar, dificulta la socialización de todos sus miembros, la educación del menor resulta estresante y genera ansiedad, sobre todo si el centro escolar no colabora para cubrir sus necesidades educativas especiales y son alumnos que mayoritariamente padecen acoso escolar.

El Asperger no tiene consideración de enfermedad sino de síndrome (conjunto de síntomas) y la diversidad de funcionamiento va a estar ahí por siempre aunque, gracias a terapias, intervención y la ayuda familiar y profesional, sus dificultades pueden aminorar con el tiempo (y mucho trabajo y esfuerzo) y mantener lo que se llama "una vida normal". La media de edad ronda los 5 o 6 años cuando se produce el diagnóstico (mucho más tarde en el caso de las chicas porque sus rasgos son más sutiles y los diagnosticadores aún no están suficientemente entrenados para percibirlos) aunque sus rasgos especiales suelen hacerse patentes a partir de los 3 años de edad. Algunos de estos niños y niñas presentan comportamientos “especiales” casi desde su nacimiento (por ejemplo hiperactividad y déficit de atención en alguna época, un comportamiento excesivamente infantil para su edad, aprenden a leer solos (hiperlexia), no miran a los ojos al hablar (mirada anómala), tienen rabietas que para los demás son incomprensibles y desmesuradas, son muy literales, etc. y cuándo no, ni sobre qué temas es apropiado hacerlo según el contexto, ni cuándo intervenir o cómo iniciar una conversación. Los gestos, el rostro y las expresiones corporales de los demás les resultan confusos a menudo porque la mayoría de personas con síndrome de Asperger solo interpretan el lenguaje verbal (las palabras) y no comprenden bien el no verbal. Por tanto, aunque su semántica sea rica (normalmente tienen un vocabulario incluso mucho mejor que la de sus iguales) y su sintaxis correcta (saben perfectamente construir una oración y expresarse de forma normativamente correcta a nivel sintáctico y semántico) fallan estrepitosamente en la pragmática. Eso hace que su comportamiento social parezca “anormal”.

El conjunto de rasgos (o síntomas) más importantes del síndrome de Asperger son:

1. Deficiencias sociales: carecen de recursos para interpretar las señales sociales y el lenguaje no verbal por lo que su lenguaje pragmático falla. Esto significa que a la hora de interpretar emociones pueden errar o no saber cómo expresar las suyas propias.

2. A menudo no reconocen signos del intercambio de la toma de turno por lo que no saben cuándo pueden hacerlo. Son literales, mucho más cuanto menos edad tengan. Las personas con síndrome de Asperger entienden el lenguaje verbal sin poder interpretar su componente prevaricador (las mentiras, las frases hechas, las metáforas, los juegos de palabras, etc.). Como no comprenden bromas, sobreentendidos, lenguaje metafórico, chistes, etc. y tampoco comprenden conceptos abstractos casi siempre son incapaces de intuir lo que otros piensan o cómo se sienten los demás, lo cual significa que tienen graves problemas en lo que se conoce como "teoría de la mente".

3. Tienen focos de interés absorbentes. Se interesan por cuestiones que a otras personas les podrían parecer irrelevantes y llegan a convertir esos temas en verdaderas pasiones y en intereses exclusivos, focalizando todo su interés en el aprendizaje de tantos datos como caigan en sus manos o en actividades de colección sobre esas áreas de interés. Adquieren conocimientos muy concretos hasta llegar a ser verdaderos expertos y, a la vez, a veces ignoran aquellos otros temas que no les interesan en absoluto (esto puede desembocar en fracaso escolar). Consiguiendo que sus intereses particulares formen parte de su aprendizaje pueden llegar a realizar estudios superiores con éxito y si además esos intereses absorbentes los pueden utilizar en el entorno laboral serán personas eficaces y muy útiles en su trabajo.

4. Establecen rituales muy estrictos: necesitan rutinas, si sus costumbres, sus horarios o sus actividades varían, y no se les ha anticipado que habrá un cambio, experimentan ansiedad. Pequeñas diferencias en su rutina, que aparentemente no tienen importancia, a ellos/as les pueden llegar a alterar muchísimo. Necesitan saber en todo momento qué día de la semana es, qué actividades tienen previsto hacer en ese día, etc. Eso hace necesaria la anticipación de los cambios: si por cualquier causa se van a alterar sus rutinas conviene explicárselo con antelación para no provocarles ansiedad.

5. La mayoría de personas con síndrome de Asperger presentan motricididad dañada en mayor o menor medida: son torpes y patosos. De ahí que por lo general los juegos en grupo y los deportes se les den mal. Eso agrava el problema de socialización porque sus compañeros de juegos les rechazan en sus equipos e, incluso, llegan a prohibirles la participación. Los adultos suelen tropezar, los niños se caen y se golpean a menudo, les cuesta aprender a montar en bici, atarse los cordones de los zapatos o abotonarse la ropa. Con el tiempo, la práctica y mucha insistencia se mejoran mucho las habilidades motrices pero suele quedar cierta torpeza en la edad adulta.
Por lo demás… son personas con sus capacidades cognitivas intactas. No hay ningún rasgo físico que les diferencie de los otros niños y pasan desapercibidos en el grupo aunque se les suele clasificar como “raritos” o “excéntricos”. La mayoría de personas con síndrome de Asperger tiene una memoria excepcional por lo que suelen aprender muchísimos datos (especialmente sobre sus temas de interés). Su memoria es sobre todo visual-espacial así que recuerdan pequeños detalles que los demás no recordamos. Sin embargo necesitan adquirir habilidades sociales, y requieren apoyo terapéutico/psicológico prácticamente toda su vida, por lo que es importante ponerles en manos de profesionales tan pronto como sean diagnosticados y trabajar individualmente las dificultades concretas que presenta cada persona en particular.
No sirven generalizaciones de cara a la intervención: hay que concretar las dificultades de cada uno y enfocarse en ellas para ayudar de verdad a esa persona.




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